lunes, 25 de mayo de 2026

Mujer de 50 años con Hemorragia Genital y Anemia

Una mujer de 50 años fue ingresada en este hospital debido a sangrado vaginal y anemia.

La paciente se encontraba en su estado de salud habitual, con edema en las piernas atribuido a insuficiencia venosa crónica, hasta seis meses antes de la consulta actual, cuando desarrolló mayor hinchazón y debilidad en las piernas. Antes de la aparición de estos síntomas, había sido físicamente activa. Inicialmente notó que sus piernas se sentían más cansadas y doloridas de lo normal después de realizar actividad física habitual, y los síntomas se acompañaron de mayor hinchazón y sensación de pesadez en las piernas. Durante los dos meses siguientes, la debilidad en las piernas progresó hasta el punto de que no podía levantarse de una posición sentada ni subir escaleras. La paciente también notó que sentía los brazos pesados ​​y tenía dificultad para alcanzarlos y mantenerlos por encima de la cabeza. Durante este tiempo, presentó fiebre intermitente que remitió con el uso de paracetamol.

Cuatro meses antes de la consulta actual, la paciente comenzó a experimentar pérdida de cabello. Lo que empezó como una calvicie irregular se extendió a zonas más extensas, lo que la llevó a raparse la cabeza. Cuando el cabello volvió a crecer, era fino y ralo, por lo que empezó a raparse la cabeza con regularidad y a usar sombreros. No presentaba prurito en el cuero cabelludo, pero sí notó decoloración.

Dos meses antes de la consulta actual, la paciente desarrolló disnea de esfuerzo y fatiga generalizada. Dejó de trabajar y pasó la mayor parte del tiempo en su apartamento con las piernas elevadas debido a la hinchazón.

Un mes antes de la presentación actual, la paciente fue evaluada en la clínica de atención primaria afiliada a este hospital. No había acudido a la clínica en los últimos dos años. Además de los síntomas descritos anteriormente, refirió dos años de sangrado vaginal irregular que ocurría casi a diario y variaba desde un ligero manchado hasta un sangrado que requería múltiples cambios de compresas al día. El examen físico reveló edema con fóvea en ambas piernas que se extendía hasta las rodillas, con induración y sensibilidad a la palpación en la parte posterior de los muslos. Presentaba pérdida de cabello difusa y áreas de hiperpigmentación en el cuero cabelludo. No podía levantarse de una silla sin apoyarse en los brazos. La fuerza en ambos lados era de 1/5 en la extensión de rodilla y de 3/5 en la flexión de rodilla, dorsiflexión, dorsiflexión plantar, flexión de codo, extensión de codo y prensión; no se evaluó la fuerza en la abducción de hombro, aducción de hombro ni flexión de cadera. No se realizó un examen pélvico.

Los niveles sanguíneos de tirotropina, electrolitos y glucosa eran normales, al igual que los resultados de las pruebas de función renal. El nivel de hemoglobina fue de 4,3 g por decilitro, lo que representó una disminución con respecto al nivel basal de 8,1 g por decilitro registrado 2 años antes. El recuento de glóbulos blancos fue de 3370 por microlitro, el recuento de plaquetas de 123 000 por microlitro y la velocidad de sedimentación globular (VSG) de 73 mm por hora; otros resultados de pruebas de laboratorio se muestran en la Tabla 1. 

La haptoglobina sérica fue de <10 mg/dl (normal de 30 a 200)

Se le indicó al paciente que acudiera a un servicio de urgencias local para la evaluación y el tratamiento de la anemia.

 


Tabla 1. Datos de laboratorio.

La paciente fue ingresada en otro hospital, donde recibió un total de 4 unidades de concentrado de glóbulos rojos y una infusión de hierro intravenoso. Su nivel de hemoglobina aumentó a 8,6 g/dL y el recuento de plaquetas disminuyó a 86 000/µL. Durante el ingreso, la ecografía pélvica mostró múltiples miomas uterinos submucosos, el mayor de los cuales medía 4,5 cm x 4,5 cm x 5,1 cm. No se observó sangrado vaginal durante el ingreso. Su anemia se atribuyó a la pérdida de sangre por sangrado vaginal prolongado antes del ingreso, y la caída del cabello se atribuyó a la deficiencia de hierro. Se inició tratamiento con hierro oral y se programó una cita de seguimiento en la consulta de ginecología.

La ecocardiografía transtorácica, realizada para evaluar una posible causa cardíaca del edema de piernas, mostró hipertrofia concéntrica del ventrículo izquierdo con fracción de eyección normal, ventrículo derecho ligeramente dilatado con hipertrofia leve, insuficiencia tricuspídea leve a moderada y una presión sistólica estimada del ventrículo derecho de 29 mm Hg; la arteria pulmonar principal medía 3,1 cm de diámetro. Se consideró el diagnóstico de insuficiencia cardíaca de alto gasto que provocó hipertensión pulmonar. Se inició el tratamiento con furosemida y el edema de piernas disminuyó. Al sexto día de hospitalización, el paciente fue dado de alta con seguimiento en la consulta de cardiología.

Tras recibir el alta del otro hospital, el edema en las piernas y la disnea de esfuerzo desaparecieron, pero persistió la debilidad y el dolor muscular en brazos y piernas. Además, tenía dificultad persistente para levantarse de la silla, subir escaleras y alzar los brazos por encima de la cabeza, así como nueva dificultad para cepillarse los dientes debido a la debilidad en los brazos.

Diez días después del alta y dos semanas antes de la consulta actual, el paciente fue evaluado en la clínica de atención primaria de este hospital. No presentaba edema en las piernas. No se realizó una prueba de fuerza muscular. El hemograma completo mostró un nivel de hemoglobina estable, pero un empeoramiento de la trombocitopenia; los resultados de otras pruebas de laboratorio se muestran en la Tabla 1. Se desconocía la causa del empeoramiento de la trombocitopenia y se planificó realizar pruebas de laboratorio adicionales durante la siguiente infusión de hierro del paciente.

Dos días antes de la consulta actual, la paciente refirió fiebre subjetiva en casa. Un día antes de la consulta actual, presentó sangrado vaginal abundante, con cuatro o cinco cambios de compresa por hora.

El día de la consulta, la paciente fue evaluada en la clínica de atención primaria de este hospital. Refirió sangrado vaginal abundante y continuo con múltiples coágulos, fatiga y disnea de esfuerzo. No presentaba erupción cutánea, dolor de cabeza, alteraciones visuales ni dolor articular. Fue trasladada al servicio de urgencias de este hospital para su evaluación y tratamiento.

En el examen, la temperatura temporal era de 38.1 °C, la presión arterial de 136/69 mm Hg, la frecuencia cardíaca de 98 latidos por minuto, la frecuencia respiratoria de 20 respiraciones por minuto y la saturación de oxígeno del 100% mientras la paciente respiraba aire ambiente. El índice de masa corporal era de 24.7. Tenía adelgazamiento difuso del cabello con áreas de hipopigmentación e hiperpigmentación que afectaban todo el cuero cabelludo y los lóbulos de las orejas. Presentaba linfadenopatía cervical. No tenía dolor a la palpación del abdomen, pero sí esplenomegalia. Los genitales externos eran normales. Presentaba múltiples coágulos en la vagina y el cuello uterino estaba desviado posteriormente y hacia la izquierda. El útero era móvil en el examen bimanual, con un tamaño estimado equivalente al de un útero de 10 semanas de gestación. No presentaba edema en las piernas. La fuerza era de 3/5 en la abducción del hombro, la flexión del codo y la flexión de la cadera, y de 5/5 en los demás movimientos. Se observó atrofia de los bíceps, tríceps y deltoides.

La paciente tenía antecedentes médicos de hipertensión, migrañas y fenómeno de Raynaud trifásico, que se había desarrollado tres años antes de la consulta actual. Además, tenía antecedentes de trastorno por consumo de alcohol, pero refirió haber dejado de consumirlo dos años antes. Su medicación incluía gluconato ferroso, furosemida y polietilenglicol según fuera necesario para el estreñimiento. No presentaba reacciones adversas conocidas a los medicamentos ni antecedentes familiares de trastornos hemorrágicos hereditarios. Trabajaba en ventas y vivía sola en un suburbio de Boston. Había fumado aproximadamente cinco cigarrillos al día durante los últimos 20 años y consumía marihuana casi a diario.

El nivel de hemoglobina fue de 7,2 g por decilitro y el recuento de plaquetas fue de 39 000 por microlitro; otros resultados de pruebas de laboratorio se muestran en la Tabla 1. Los resultados de las pruebas de coagulación fueron normales. Un frotis de sangre periférica mostró marcada anisopoiquilocitosis con numerosas formas hipocrómicas pero sin esquistocitos, esferocitos ni aglutinación de glóbulos rojos. El análisis de orina mostró 3+ sangre (valor de referencia, negativo) y 2+ proteína (valor de referencia, negativo); el examen del sedimento urinario mostró de 10 a 20 glóbulos rojos por campo de alta potencia (rango de referencia, 0 a 2). Una prueba de antiglobulina directa fue negativa.

Se transfundieron dos unidades de concentrado de glóbulos rojos. Cuatro horas después de la segunda transfusión, la temperatura corporal aumentó a 39,1 °C. Se obtuvo una muestra de sangre para cultivo y se realizaron estudios de imagen.

Una radiografía de tórax ( Figura 1A ) mostró un leve agrandamiento de la silueta cardíaca, opacidades intersticiales difusas, una opacidad del espacio aéreo parcheada en la base del pulmón derecho, engrosamiento de la banda paratraqueal derecha y aumento de la densidad en el mediastino izquierdo. La tomografía computarizada (TC) de tórax ( Figura 1B, IC, 1D ) y de abdomen y pelvis ( Figura 1E y 1F ), realizada después de la administración de material de contraste intravenoso, mostró linfadenopatía supraclavicular bilateral leve y linfadenopatía intratorácica bilateral de leve a moderada; la arteria pulmonar principal tenía 3,6 cm de diámetro. Presentaba esplenomegalia, con el bazo midiendo 18,6 cm en la dimensión craneocaudal (valor de referencia, ≤13). Tenía ascitis de pequeño volumen y linfadenopatía abdominopélvica multiestacional ligeramente agrandada.

 


Figura 1. Estudios de imagen.

Una radiografía de tórax obtenida en vista frontal (Panel A) muestra opacidades intersticiales difusas (asteriscos), una opacidad del espacio aéreo parcheada en la base del pulmón derecho (flechas negras), engrosamiento de la banda paratraqueal derecha (flecha amarilla) y aumento de la densidad en el mediastino izquierdo (flecha blanca). Se realizó una TC de tórax, abdomen y pelvis después de la administración de material de contraste intravenoso (Paneles B a F). Una imagen axial de la parte superior del tórax (Panel B) muestra linfadenopatía supraclavicular bilateral (flechas). Una imagen coronal del tórax (Panel C) muestra linfadenopatía axilar bilateral (flechas), y una imagen axial (Panel D) muestra linfadenopatía mediastínica e hiliar (flechas). Una imagen axial de la pelvis (Panel E) muestra linfadenopatía ilíaca externa (pélvica) bilateral (flechas blancas) y una lesión uterina hipoatenuante compatible con un mioma (flecha amarilla). Una imagen coronal del abdomen y la pelvis (panel F) muestra esplenomegalia.

 

El sangrado vaginal continuó. La paciente expulsó coágulos grandes y el sangrado requirió varios cambios de compresas por hora. Tras la transfusión, el nivel de hemoglobina fue de 7,0 g por decilitro; se transfundieron dos unidades adicionales de concentrado de glóbulos rojos.

El paciente fue ingresado en el hospital. Se tomaron decisiones sobre su tratamiento y se realizaron pruebas diagnósticas.

 

Diagnóstico diferencial

Esta mujer de 50 años presentó sangrado vaginal agudo y potencialmente mortal, por lo que recibió atención de emergencia. Sin embargo, para determinar el diagnóstico correcto que explique su cuadro clínico, es necesario considerar la evolución de sus signos y síntomas durante las semanas, meses y años previos. Para elaborar un diagnóstico diferencial, comenzaré agrupando sus signos y síntomas en tres fases de la enfermedad: inicio inmunitario, activación inmunitaria y culminación inmunitaria.

 

Iniciación inmunitaria

La primera fase de la enfermedad de esta paciente comenzó con el desarrollo del fenómeno de Raynaud 3 años antes de la presentación actual, seguido de sangrado vaginal irregular asociado a miomas uterinos y síntomas sistémicos que incluyen debilidad muscular proximal, edema en las piernas, fiebre, alopecia, disnea de esfuerzo y fatiga. Yo calificaría esta primera fase de la enfermedad como iniciación inmunológica, ya que sospecho que los síntomas sistémicos de la paciente están conectados fisiopatológicamente al fenómeno de Raynaud y posiblemente a los miomas sangrantes. La endometriosis podría representar un diagnóstico unificador para estos síndromes, dada la creciente evidencia de vínculos epidemiológicos y biológicos entre la endometriosis y los miomas¹ y los crecientes vínculos observacionales² y genéticos³ entre la endometriosis y los fenómenos autoinmunes. Si bien estas asociaciones fisiopatológicas son interesantes, la falta de datos sobre la evolución de las plaquetas durante este período dificulta establecer un vínculo mecanicista entre su sangrado vaginal irregular y su sistema inmunitario.

 

Activación del sistema inmunitario

La segunda fase de la enfermedad de este paciente se caracteriza por signos que indican una activación más significativa del sistema inmunitario: leucopenia, trombocitopenia, velocidad de sedimentación globular elevada, brecha de globulinas elevada y hallazgos en la ecografía cardíaca realizada en otro hospital que mostraron un aumento de las presiones de llenado en el lado derecho del corazón. Sospecho que la linfadenopatía, la esplenomegalia y la proteinuria que finalmente se detectaron al ingreso en este hospital probablemente también estaban presentes durante esta fase.

 

Culminación inmunitaria

La tercera fase de la enfermedad de esta paciente se caracteriza por una urgencia hospitalaria debido a una hemorragia relacionada con miomas que requiere transfusiones intensivas. Sospecho que la hemorragia es probablemente consecuencia de una trombocitopenia grave. Esta fase puede describirse como la culminación de una activación progresiva del sistema inmunitario, evidenciada por fiebre, linfadenopatía, mayor elevación de la velocidad de sedimentación globular y del intervalo de globulinas, y trombocitopenia progresiva.

Tras organizar el conjunto de signos y síntomas progresivos de este paciente en un esquema de enfermedad lineal y descriptivo que abarca la iniciación, activación y culminación del sistema inmunitario, el siguiente paso consiste en centrarse en paradigmas de enfermedad que puedan coincidir con esta progresión. Al evaluar a pacientes con activación inmunitaria, considero tres categorías de enfermedad: hematopoyesis disfuncional (es decir, cáncer), respuesta antigénica disfuncional (es decir, autoinmunidad) y respuesta antigénica funcional (es decir, infección).

La evolución inicial relativamente indolente de la enfermedad de esta paciente sugiere una enfermedad autoinmune, al igual que el desarrollo de un síndrome inmunitario más amplio asociado al fenómeno de Raynaud. Si bien sus síntomas constitucionales y anomalías hematológicas también podrían ser compatibles con cáncer o infección, la debilidad muscular, la alopecia y los hallazgos hemodinámicos cardíacos sugestivos de un proceso pulmonar intersticial son más compatibles con una enfermedad autoinmune. La discordancia en el grado de elevación entre la velocidad de sedimentación globular (VSG) y el nivel de proteína C reactiva es notable. Sin embargo, este patrón no cuenta con apoyo estadísticamente significativo para un diagnóstico autoinmune. 4

 

Lupus eritematoso sistémico

Dentro de la categoría de enfermedades autoinmunes, el síndrome de este paciente es más compatible con un diagnóstico de lupus eritematoso sistémico (LES). Si bien es difícil diagnosticar síndromes autoinmunes específicos sin los resultados de las pruebas serológicas de autoanticuerpos, las características del caso de este paciente que mejor se ajustan a un diagnóstico de LES incluyen anomalías hematológicas, afectación multisistémica, gravedad clínica progresiva, ausencia de síntomas articulares y ausencia de características patognomónicas de otra enfermedad autoinmune. Finalmente, retomaré los datos que muestran la discordancia entre la velocidad de sedimentación globular (VSG) y el nivel de proteína C reactiva. Aunque una VSG elevada de forma discordante no es estadísticamente predictiva de enfermedad autoinmune en general, sí se correlaciona estrechamente con un diagnóstico de LES. 4

Sin embargo, tres características clínicas de la presentación de esta paciente me harían dudar a la hora de diagnosticar LES, ya que son hallazgos poco frecuentes en pacientes con esta enfermedad. En primer lugar, presenta una linfadenopatía multiestación extensa, que parece ser grave en comparación con las descripciones históricas de linfadenopatía en pacientes con LES. Este hallazgo es de particular interés porque en este caso también son posibles diagnósticos una infección o un cáncer.

En segundo lugar, un nivel elevado de lactato deshidrogenasa (LDH) y un nivel indetectable de haptoglobina son hallazgos que sugieren anemia hemolítica. Un proceso microangiopático, poco frecuente en el LES, podría sugerir un diagnóstico alternativo. Sin embargo, un análisis detallado del frotis de sangre periférica no mostró esquistocitos, lo que descartó esencialmente un síndrome de anemia hemolítica microangiopática. Presumo que los hallazgos de LDH y haptoglobina se relacionan con un proceso hemolítico no microangiopático, que es más común que un proceso hemolítico microangiopático en el LES; alternativamente, estos hallazgos de laboratorio podrían explicarse por su hemorragia aguda, una transfusión masiva o ambas.

En tercer lugar, este paciente presentaba hallazgos clínicos (debilidad y atrofia muscular) y de laboratorio (niveles elevados de creatina quinasa y aspartato aminotransferasa) que evidenciaban no solo mialgia, sino también miositis. Si bien la mialgia es frecuente en pacientes con LES, una verdadera miositis podría sugerir un diagnóstico alternativo. Me tranquilizó un poco saber que la enfermedad muscular inflamatoria en el LES puede ser variable y que el nivel de creatina quinasa en este paciente se encontraba en el extremo inferior del rango típico en pacientes con LES que presentan un diagnóstico concurrente de miositis inflamatoria. 5

 

Explicación de la creciente gravedad clínica

Una incógnita al considerar un diagnóstico de LES es la necesidad de explicar por qué el estado clínico de esta paciente empeoró tan rápida y profundamente. ¿Podría el LES haber sido provocado por la reciente administración de hierro intravenoso⁶ o concentrado de glóbulos rojos⁷ en el otro hospital? Alternativamente, ¿podría el LES haber sido un factor de riesgo inmunológico para el desarrollo de otro proceso hematológico, como un linfoma o la enfermedad de Castleman multicéntrica? Durante su ingreso en este hospital, presentó una posible reacción febril a una transfusión. Este evento refuerza mi teoría de que padece una enfermedad autoinmune que podría reaccionar a la transfusión de glóbulos rojos, lo que apoya el modelo explicativo de un factor desencadenante que hizo que el LES pasara de la fase de "activación inmunológica" a la de "culminación inmunológica". Sin embargo, es posible que la enfermedad autoinmune fuera un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer, o que el cáncer explique toda la evolución de su enfermedad.

Sospecho que esta paciente padece LES. Por lo tanto, mi siguiente paso diagnóstico sería evaluar de forma rápida y no invasiva esta enfermedad mediante pruebas serológicas para autoanticuerpos y, simultáneamente, evaluar la presencia de cáncer hematológico mediante citometría de flujo. Si estas pruebas no proporcionan suficiente certeza diagnóstica para iniciar el tratamiento, procedería a administrar concentrado de glóbulos rojos y plaquetas y a realizar una biopsia de tejido lo antes posible.

Diagnóstico Presuntivo

Lupus eritematoso sistémico.

 

Pruebas de diagnóstico iniciales

Un ensayo de inmunofluorescencia realizado en células Hep-2 (epitelio humano) mostró anticuerpos antinucleares (ANA) con un patrón homogéneo (título, 1:640) y ANA con un patrón citoplasmático moteado (título, 1:80). Las pruebas de anticuerpos específicos fueron positivas para anticuerpos anti-Smith, anticuerpos anti-ribonucleoproteína (anti-RNP), anti-proteína citrulinada cíclica y factor reumatoide, y fueron equívocas para anticuerpos contra el antígeno A relacionado con el síndrome de Sjögren (anticuerpos anti-Ro). No se detectaron anticuerpos contra el antígeno B relacionado con el síndrome de Sjögren (anticuerpos anti-La) ni anticuerpos anti-ADN de doble cadena, y un panel de IgG para miopatía inflamatoria autoinmune fue negativo. Una biopsia cutánea por punción, obtenida de la zona retroauricular izquierda del cuero cabelludo ( Figura 2 ), mostró alopecia marcada con miniaturización de los pocos folículos pilosos restantes, dermatitis perifolicular y de interfase epidérmica con cambios vacuolares e incontinencia pigmentaria, y un marcado aumento en el depósito de mucina dérmica. Los hallazgos histológicos de dermatitis de interfase, junto con el depósito de mucina dérmica, ayudan a establecer el diagnóstico de una enfermedad reumática autoinmune sistémica. Las pruebas serológicas positivas, junto con los hallazgos de la biopsia cutánea, respaldan el diagnóstico de LES.



Figura 2. Muestra de biopsia del cuero cabelludo retroauricular izquierdo.

La tinción con hematoxilina y eosina de una muestra de biopsia cutánea obtenida del cuero cabelludo retroauricular izquierdo muestra alopecia (Panel A), junto con miniaturización de los folículos pilosos (Panel B). Los pocos folículos pilosos restantes están marcadamente reducidos de tamaño (Paneles A y B, flechas). Se observa dermatitis de interfase perifolicular (Panel C) con infiltrado inflamatorio linfocítico (flecha amarilla) y cambios vacuolares del epitelio folicular (flecha negra). Se observa dermatitis de interfase epidérmica (Panel D) con cambios vacuolares (flechas negras) e incontinencia pigmentaria dérmica (flechas amarillas) con escasa inflamación. Se observa un marcado aumento en el depósito de mucina dérmica, evidenciado por la coloración azul grisácea que se acumula alrededor de los vasos y se intercala entre los haces de colágeno dérmico (Panel E). La tinción con hierro coloidal (Panel F) confirma el aumento del depósito de mucina dérmica (en azul).

 

Curso hospitalario

A pesar del tratamiento con ácido tranexámico oral y la transfusión de una unidad de plaquetas, persistió el sangrado vaginal y se transfundieron cinco unidades adicionales de concentrado de glóbulos rojos, sin que aumentara el nivel de hemoglobina. Al tercer día de hospitalización, la paciente se sometió a una histerectomía total laparoscópica y salpingectomía bilateral, que reveló un útero con numerosos miomas pediculados, incluyendo un mioma submucoso prolapsado de 5 cm de diámetro. El examen de la muestra quirúrgica mostró leiomiomas y un endometrio inactivo.

Tras la intervención quirúrgica, el nivel de hemoglobina se estabilizó sin necesidad de transfusiones adicionales de concentrado de glóbulos rojos; sin embargo, persistió la trombocitopenia. La prueba directa para anticuerpos IgG asociados a plaquetas resultó negativa, mientras que la prueba directa para anticuerpos IgM asociados a plaquetas resultó fuertemente positiva.

La relación proteína/creatinina en orina fue de 6,51 (valor de referencia <0,15), y el nivel de creatinina en sangre se mantuvo normal. El día 14 de hospitalización se realizó una biopsia renal.

 

Discusión patológica

Se obtuvo una muestra de biopsia con aguja gruesa del riñón izquierdo ( Figura 3 ). La microscopía óptica mostró hipercelularidad endocapilar leve en 3 de 18 glomérulos con depósitos membranosos. La tinción por inmunofluorescencia fue positiva para IgG, IgM, IgA, C3 y C1q (un hallazgo conocido como patrón de "casa llena") y para cadenas ligeras de inmunoglobulina kappa y lambda, con depósito predominantemente membranoso de IgG y C3, un hallazgo que es diagnóstico de nefritis lúpica en el contexto de pruebas serológicas positivas. La microscopía electrónica mostró depósitos mesangiales y subepiteliales y estructuras tubulorreticulares, hallazgos que están asociados con la actividad sistémica del interferón y son comunes en pacientes con nefritis lúpica. Una clasificación de la nefritis lúpica se basa en las características morfológicas glomerulares y la distribución de los depósitos de inmunocomplejos.

 


Figura 3. Muestra de biopsia del riñón.

La tinción con ácido peryódico-Schiff (Panel A) muestra una leve proliferación endocapilar, identificada en 3 glomérulos (18%) (círculo). La tinción tricrómica (Panel B) muestra depósitos glomerulares membranosos (flecha). La tinción por inmunofluorescencia muestra depósitos focales y segmentarios, predominantemente membranosos, en la membrana basal glomerular, que son positivos para IgG (Panel C) y C1q (Panel D), así como para C3, IgA, IgM y cadenas ligeras kappa y lambda (no se muestran). Las imágenes de microscopía electrónica (Paneles E y F) muestran depósitos subepiteliales (Panel E, flechas) y depósitos mesangiales (no se muestran), así como numerosas estructuras tubulorreticulares (Panel F, flecha), que están asociadas con la actividad sistémica del interferón y se observan comúnmente en pacientes con nefritis lúpica.

 

 

Diagnóstico patológico

Nefritis lúpica, predominantemente de clase V (membranosa), con un componente leve de clase III (hipercelularidad endocapilar).

 

Discusión sobre la gestión

La trombocitopenia grave de la paciente, en el contexto de un cuadro clínico compatible con una enfermedad autoinmune sistémica, sugirió una posible trombocitopenia inmune secundaria (PTI). Ante esta posibilidad, se realizó una prueba de anticuerpos antiplaquetarios, que resultó negativa para IgG antiplaquetaria pero fuertemente positiva para IgM antiplaquetaria.

En el diagnóstico de la PTI, la prueba de autoanticuerpos plaquetarios es controvertida. Sin embargo, es una herramienta útil en casos ambiguos como este, dado que el diagnóstico erróneo de PTI es común, incluso entre hematólogos clásicos expertos. 8,9 El rendimiento clínico de la prueba de autoanticuerpos plaquetarios depende en gran medida de numerosos factores analíticos y preanalíticos, incluidos los métodos de ensayo utilizados. 10 Las guías de la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia recomiendan el uso de pruebas directas para autoanticuerpos plaquetarios, que miden los anticuerpos en la superficie de las plaquetas, en lugar de pruebas indirectas, que miden los anticuerpos en el plasma. Las guías también recomiendan pruebas específicas de glicoproteínas que evalúan los anticuerpos específicos de la glicoproteína IIb-IIIa y la glicoproteína Ib-IX. 11 La prueba inicial de anticuerpos asociados a plaquetas realizada en una muestra de sangre de este paciente fue una prueba directa, pero no evaluó los anticuerpos específicos de glicoproteínas. Los anticuerpos circulantes que no son específicos para los antígenos de la superficie plaquetaria se unen comúnmente a las plaquetas, particularmente en estados inflamatorios cuando los títulos de anticuerpos están elevados, lo que puede dar lugar a resultados falsos positivos en las pruebas de anticuerpos asociados a plaquetas que no son específicas de glicoproteínas.

Una prueba posterior de autoanticuerpos plaquetarios específicos de glicoproteínas, realizada en una muestra de sangre de esta paciente, resultó negativa. Este hallazgo indica que la prueba inicial fuertemente positiva para IgM asociada a plaquetas fue un falso positivo, probablemente causado por el alto título de anticuerpos IgM contra el factor reumatoide. Este resultado negativo, junto con la normalización del recuento de plaquetas, que coincidió con la disminución del sangrado vaginal y la resolución de la esplenomegalia, confirmó que la causa predominante de la trombocitopenia de la paciente no era la destrucción inmunomediada. Más bien, era multifactorial, en el contexto del consumo persistente de plaquetas por hemorragia crónica y secuestro esplénico debido a la esplenomegalia.

Se solicitó una consulta de reumatología al inicio de la hospitalización de este paciente. La erupción en el cuero cabelludo y las orejas era compatible con un sarcoma discoide, y la caída del cabello con alopecia en parches. Presentaba debilidad muscular proximal bilateral; la fuerza era de 4/5 en la flexión de las caderas y el cuello, así como en los deltoides y tríceps. La electromiografía reveló cambios sugestivos de miopatía inflamatoria. El paciente rechazó tanto la resonancia magnética muscular como la biopsia muscular.

Tras revisar la historia clínica, los hallazgos del examen físico y los resultados de las pruebas objetivas, a este paciente se le diagnosticó un síndrome de superposición de LES y miopatía inflamatoria idiopática. La presencia de anticuerpos anti-RNP y características compatibles con varias enfermedades autoinmunes llevó a considerar la enfermedad mixta del tejido conectivo, un trastorno caracterizado por anticuerpos anti-RNP positivos y características de LES, miopatía inflamatoria idiopática, esclerosis sistémica y artritis reumatoide. Sin embargo, dado que se cumplían los criterios de clasificación 12,13 para dos enfermedades reumáticas, el diagnóstico más preciso en este paciente es síndrome de superposición de LES y miopatía inflamatoria idiopática; el tratamiento se dirigió adecuadamente a las manifestaciones viscerales de estas dos afecciones.

Incluso antes de que estuvieran disponibles los resultados de la biopsia renal, se inició el tratamiento con hidroxicloroquina para el LES debido a sus beneficios en la reducción de brotes, la limitación del daño orgánico y la mejora de la supervivencia. 14-16 En pacientes con miopatía inflamatoria idiopática, normalmente se consideraría el tratamiento con glucocorticoides. Sin embargo, debido a la evaluación continua de linfadenopatía multiestación y esplenomegalia, el paciente recibió inmunoglobulina intravenosa, tras lo cual la fuerza muscular mejoró rápidamente a 4+/5 en todos los grupos musculares proximales.

Una biopsia de ganglio linfático mostró cambios granulomatosos sin evidencia de cáncer. Se inició el tratamiento para la nefritis lúpica con una terapia triple, que consistió en glucocorticoides, micofenolato mofetilo y planes para iniciar belimumab de forma ambulatoria. 17 Se inició el tratamiento con trimetoprima-sulfametoxazol para la profilaxis contra la neumonía por Pneumocystis jirovecii .

Dos meses después del alta hospitalaria, se añadió belimumab al tratamiento de la paciente. Ha mantenido un seguimiento estricto y sus niveles de creatina quinasa se han normalizado. Los niveles de creatinina se han mantenido dentro de los valores normales y la proteinuria ha desaparecido. Ha experimentado una normalización completa de la fuerza muscular proximal, la resolución de la alopecia y un aumento de energía.

 

Diagnóstico final

Síndrome de superposición de lupus eritematoso sistémico y miopatía inflamatoria idiopática.

 

Traducido de:

A 50-Year-Old Woman with Vaginal Bleeding and Anemia

Authors: Joshua C. Ziperstein, M.D., Rashid A. Barnawi, M.B., B.S., Hanny Al-Samkari, M.D. https://orcid.org/0000-0001-6175-1383, Marcy B. Bolster, M.D., and Lauren E. Heusinkveld, M.D.Author Info & Affiliations Published May 13, 2026 N Engl J Med 2026;394:1940-1951 VOL. 394 NO. 19

https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMcpc2517864

 

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Aringer M, Costenbader K, Daikh D, et al. 2019 European League Against Rheumatism/American College of Rheumatology classification criteria for systemic lupus erythematosus. Arthritis Rheumatol 2019;71:1400-1412.

13.

Lundberg IE, Tjärnlund A, Bottai M, et al. 2017 European League Against Rheumatism/American College of Rheumatology classification criteria for adult and juvenile idiopathic inflammatory myopathies and their major subgroups. Ann Rheum Dis 2017;76:1955-1964.

14.

Canadian Hydroxychloroquine Study Group. A randomized study of the effect of withdrawing hydroxychloroquine sulfate in systemic lupus erythematosus. N Engl J Med 1991;324:150-154.

15.

Fessler BJ, Alarcón GS, McGwin G Jr, et al. Systemic lupus erythematosus in three ethnic groups. XVI. Association of hydroxychloroquine use with reduced risk of damage accrual. Arthritis Rheum 2005;52:1473-1480.

16.

Alarcón GS, McGwin G, Bertoli AM, et al. Effect of hydroxychloroquine on the survival of patients with systemic lupus erythematosus: data from LUMINA, a multiethnic US cohort (LUMINA L). Ann Rheum Dis 2007;66:1168-1172.

17.

Sammaritano LR, Askanase A, Bermas BL, et al. 2024 American College of Rheumatology (ACR) guideline for the screening, treatment, and management of lupus nephritis. Arthritis Rheumatol 2025;77:1115-1135.

 

 

 

 


domingo, 24 de mayo de 2026

Casos Clínicos: Lesiones inflamatorias interdigidales en la mano.

 

La Dra. Hazel Alvarenga de El Salvador, San Salvador, envía esta imagen con el siguiente texto:



Hola buenas tardes Dr. Quisiera ayuda con una paciente que reportar una dermatosis localizada en región Interdigital circinada de bordes definición con centro descamativo pruriginosa. Estuvo en tratamiento con ketoconazol 2% con lo que noto un aumento del diámetro de la lesión. Actualmente en tratamiento con betametasona 0.1 con leve mejoría.

 

 



Dra. Hazel Alvarenga

El Salvador. San Salvador

 

Opinión: Lo que se observa es una zona de eritema descmativo en la región de al menos dos espacios interdigitales. La lesión es compatible más probablemente con TIÑA DE LAS MANOS (TINEA MANUUM), sobre todo porque aparentemente el trastorno es unilateral. La mala respuesta al tratamiento antimicótico no descarta el diagnóstico, y la “mejoría” asociada al uso de corticosteroides tópicos, muy probablemente obedezca a TIÑA INCOGNITA, dado los efectos inmunosupresores locales de los corticosteroides tópicos, que hace más difícil el diagnóstico. A pesar de la supuesta mejoría, el uso de corticosteroides tópicos pueden exacerbar las infecciones por dermatofitos además de producir reacciones de autoeczematización, las cuales son erupciones dermatíticas secundarias, en estos casos a un hongo. La tiña de las manos es una infección por dermatofitos que afecta a las manosprincipalmente Trichophyton rubrum , el complejo T. mentagrophytes / interdigitale y Epidermophyton floccosum, Microsporum canis, y que suele presentarse junto con la tiña del pie, y por eso hay que buscarla en este paciente, pudiendo afectar ambos pies y una mano, lo que se conoce como «síndrome de dos pies y una mano». El tratamiento es similar al de la tiña del pie.

Para confirmar el diagnóstico habría que suspender todo tratamiento durante al menos dos semanas, para entonces tomar una muestra de la zona para una preparación de OHK. Si se confirma el diagnóstico de tiña de las manos en general se comienza con agentes antimicóticos tópicos del tipo de azoles, alilaminas (terbinafina1%), butenafina , ciclopirox , tolnaftato y amorolfina, cualquiera de ellos aplicados una o dos veces al día y se continúa durante cuatro semanas. Los pacientes que no responden al tratamiento tópico pueden ser tratados con un antifúngico oral.  

El INTERTRIGO CANDIDIÁSICO, es otra consideración que debe hacerse en este caso, ya que afecta frecuentemente los espacios interdigitales (especialmente el tercero y cuarto), sobre todo en personas que mantienen las manos húmedas o expuestas a irritantes. Sin embargo, suele presentarse como un eritema simétrico, rojo brillante, con maceración en el fondo del pliegue y típicas lesiones papulares o pustulosas satélites, más que con una configuración anular de borde neto en el dorso. Otra posibilidad es la DERMATITIS DE CONTACTO (IRRITATIVA O ALÉRGICA), aunque parece mucho menos probable que el diagnóstico propuesto como primera opción.

sábado, 23 de mayo de 2026

Casos Clínicos: Varón de 34 años con lesiones pustulares en cuero cabelludo

 

La Dr. Taty Gavilanez Mera, de Quito Ecuador, envió esta imagenconel siguiente texto:



 

Dr buenos días, soy Tatiana Gavilanez, le escribo desde Quito, Ecuador, por favor su ayuda con este caso, masculino de 34 años con sin antecedentes patológicos de importancia, presenta estás lesiones en cuero cabelludo desde hace 2 años, refiere que prurito empezó después de acudir a una peluquería para cortarse el cabello, indica que ha recibido múltiples tratamientos antimicoticoos tópicos y vía oral, a pesar de los mismos indica que las lesiones persisten pruriginosas.

 






 Dra. Taty Gavilanez Mera.

Quito Ecuador.



Opinión:  Se trata de lesiones pápulo pustulosas localizadas en el cuero cabelludo en la región de la nuca, las cuales muestran una evolución crónica y cicatrización queloidea. Da laimpresión que en la zona más inferior existe tendencia a la alopecia cicatriza. El aspecto de las lesiones, la localización, y la clínica pruriginosa y crónica, además de la edad y el sexo masculino apoyan el diagnóstico de ACNÉ QUELOIDEO DE LA NUCA  (ACNE KELOIDALIS NUCHAE). Se trata de un trastorno crónico común que involucra la inflamación y la cicatrización de los folículos pilosos con el posterior desarrollo de pápulas y placas de tipo queloide y alopecia cicatrizal. El sitio característico de afectación es el cuero cabelludo posterior y el cuello. Con poca frecuencia, otras áreas del cuero cabelludo se ven afectadas. Respecto al comienzo del proceso después del corte de pelo, podría tener relación, sobre todo si se procedió a la rasuración ya que una de las teorías sobre la patogenia del cuadro es la oclusión de los folículos pilosos secundaria al rasurado. La fricción con cuellos de camisa, trauma, el calor, la humedad son otros factores que pueden relacionarse con el trastorno. Los diferenciales aquí son: FOLICULITIS BACTERIANA, la FOLICULITIS DECALVANTE y la CELULITIS DISECANTE DEL CUERO CABELLUDO. En cuanto al manejo de estos pacientes, primero hay que interrumpir el afeitado o rasurado de la zona, evitar la irritación y el roce.  Los corticosteroides tópicos de alta potencia (grupo 1 o grupo 2 ), una o dos veces al día. Generalmente, al mismo tiempo, se indica un antibiótico tópico (clindamicina o eritromicina), o un retinoide tópico.  En casos más severos, con inflamación moderada a grave, se pueden usar antibióticos orales (doxiciclina o minociclina) y los corticosteroides intralesionales. Eventualmente en casos graves, la cirugía o el láser pueden tener su lugar.

 

A continuación  dejo un enlace donde se puede profundizar el tema 

 

 

https://www.facebook.com/groups/elrincondelamedicinainterna/posts/36833568182908655?locale=es_LA

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 22 de mayo de 2026

Casos Clínicos: Mujerd e 19 años con lesión elevada en cuero cabelludo

Una colega de Córdoba, Argentina envía estas imágenes con el siguiente texto:

Doctor, qué le parece la imagen de esta lesión en una paciente femenina de 19 años. Se localiza en el cuero cabelludo. La lesión provoca picazón. No presenta otros síntomas. ¿Alguna sugerencia diagnóstica o terapéutica?

 



Opinión: Se trata de una lesión elevada papilomatoso verrugosa de aspecto cerebriforme y color amarronado con algunas zonas más hipercrómicas. Hay varios diagnósticos diferenciales que considerar, y creo que finalmente la biopsia, va a decidir en forma definitiva. NEVO SEBÁCEO DE JADASSOHN creo es una posibilidad diagnóstica, ya que la localización en cuero cabelludo es frecuente, y durante la adolescencia suele crecer por razones hormonales. NEVUS EPIDÉRMICO VERRUGOSO, que en realidad es un hamartoma, también se hace más prominente durante la adolescencia por causas hormonales. A veces las VERRUGAS VULGARES POR VPH suelen adoptar estas formas por lo tanto es otro diagnóstico a considerar. Dado la edad la QUERATOSIS SEBORREICA es mucho menos probable ya que se ve en adultos mayores

 

 

jueves, 21 de mayo de 2026

CasosClínicos: Enfermedad de Manos PiesBoca en niño de 12 años

 

Niño de 12 años. Lesiones anulares maculopapulares en la región palmar y los pies desde hace un día. La oroscopia muestra una lesión similar en la mucosa yugal.





ENFERMEDAD DE MANOS PIES BOCA

La enfermedad de manos pies y boca (EMPB) y la herpangina ocurren en todo el mundo típicamente durante los meses de primavera y otoño. La mayoría de los casos ocurren en niños de entre cinco y siete años de edad. Sin embargo, todos los grupos etarios pueden ser afectados.

El virus que causa ambas EMPB y herpangina son transmitidos usualmente de persona a persona por la vía fecal oral, aunque también pueden ser transmitidos por secreciones respiratorias, y en el caso de la EMPB también por el líquido de las vesículas. El período de incubación es habitualmente de tres a cinco días.

 

 

La EMPB comienza con dolor en la boca o dolor de garganta o rechazo por las comidas por el dolor al tragar. La fiebre es de bajo grado (siempre debajo de 38,3°C). Las lesiones orales, que pueden ocurrir aisladas, usualmente ocurren en la lengua y la mucosa oral. Estas lesiones comienzan como máculas y evolucionan a vesículas que se rompen para formar úlceras superficiales. Las lesiones orales son dolorosas y pueden interferir con la ingesta de alimentos por vía oral. Las lesiones de piel, que pueden ocurrir forma aislada, son no pruriginosas ni dolorosas. Pueden ser maculares, máculo papulares o vesiculares y típicamente afectan las manos, pies, glúteos (particularmente en niños pequeños o infantes), y extremidades.

Los cuadros de EMPB causados por  enterovirus A71 se suele asociar con enfermedad severa, complicado por enfermedad de sistema nervioso central, enfermedad pulmonar (edema y hemorragia), y fallo cardíaco

La EMPB atípica se asocia con el nuevo genotipo coxsackievirus A6. Es más severo que las formas “típicas”. Los hallazgos clínicos incluyen fiebre alta distribución más amplia de las lesiones; lesiones vesículo-bullosas,bullas, erosiones,  ulceraciones y escaras,  mayor duración de la descamación palmo plantar y distrofia ungueal;

El inicio de la herpangina es abrupto con fiebre de 38,9°C a 40 °C y lesiones orales. Vómitos, anorexia, e irritabilidad que son frecuentes acompañantes. Las lesiones orales ocurren en la parte anterior de las fauces, amígdalas y paladar blando. Comienzan como pápulas y rápidamente evolucionan a vesículas y finalmente se rompen para formar lesiones ulcerosas

Las complicaciones de la herpangina son raras y ocurren más frecuentemente con enterovirus A71 que con cualquier otro tipo de virus.

El diagnóstico de EMPB es usualmente hecho por la clínica basados en la aparición de las típicas lesiones del enantema oral y el  exantema. El diagnóstico de herpangina también se establece clínicamente basados en el aspecto   del enantema oral (menos de diez pápulo-vesículas hiperémicas amarillo-grisáceas en los pilares anteriores de las fauces, paladar blando, amígdalas, úvula y fiebre alta asociada. Raramente se hace necesario confirmación con estudios virológicos específicos.

El diagnóstico diferencialde la EMPB y herpangina incluye otras condiciones con lesiones orales (úlceras aftosas, gingivoestomatitis herpética). Además, el diagnóstico diferencial de la EMPB incluye otras condiciones asociadas a rash maculopapular o vesicular (por ej urticaria papular, dermatitis de contacto, eritema multiforme mayor, y eczema herpético. Los hallazgos clínicos asociados ayudan a distinguir la EMPB y la herpangina de esas otras condiciones.

La mayoría de los casos de EMPB y de herpangina son no complicados; la resolución espontánea  usualmente ocurre dentro de los 7 dias.

Los niños con complicaciones requieren internación. El manejo de la EMPB no complicada y de la herpangina es sintomático. El dolor y el malestar debido a la fiebre puede ser manejado con ibuprofeno o acetaminofeno.

 

Dr. Reginaldo Castro.

Brasilia. Brasil

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 20 de mayo de 2026

Casos Clínicos: Varón de 27 años con lesión en piel de prepucio de 5 meses de evolución

 

Un colega de CABA, Argentina, envía esta imagen con el siguiente texto:

Paciente masculino de 27 años refiere la aparición de una lesión cutánea en el prepucio hace aproximadamente 5 meses. Informa que inicialmente aparecieron tres lesiones similares simultáneamente; dos de ellos retrocedieron espontáneamente a lo largo de su evolución, quedando actualmente sólo una lesión residual.



Describe la lesión persistente como:

Marrón/hiperpigmentado; de forma ovalada o anular; aproximadamente 1 cm x 5 mm; bien delimitado; departamento; seco; sin secreción, exudado o supuración; sin ulceración; sin descamación perceptible; sin cambiar la textura, espesor o consistencia de la piel adyacente.

Niega: dolor; picor; incendio; sangría; cambio en la sensibilidad local; disuria; secreción uretral; fiebre; agrandamiento percibido de los ganglios linfáticos inguinales; síntomas sistémicos asociados.

Se reporta estabilidad clínica de la lesión, sin crecimiento progresivo significativo ni cambio significativo en las características morfológicas desde su aparición.

 

He tenido que cortar la imagen y he dejado solamente la zona correspondiente a la lesión que creo es suficiente para el análisis. Como bien dice el colega, la lesión está ubicada en el prepucio

 

 

Opinión: Se trata de una lesión anular de forma redondeada, de 1 cm de diámetro, con bordes elevados y centro deprimido. No parece ulcerada. Es importante saber dos o tres cosas de la lesión. Primero que hubo otras lesiones similares que curaron sin tratamiento. Segundo, que la lesión es completamente asintomática, no pica, no duele, no hubo secreción uretral, ni se inflamaron ganglios regionales. Sabemos poco de la historia del paciente, sus antecedentes y riesgos epidemiológicos. Por otro lado, también ignoramos el resultado de pruebas serológicas para enfermedades de transmisión sexual, obligatorias en cualquier patología localizada en región genital. El aspecto recuerda mucho al GRANULOMA ANULAR, aunque el prepucio y el pene no es un sitio de localización común de esta patología. Un raspado de la lesión podría descartar dermatofitos con una tinción de OHK y así descartar o confirmar TIÑA GENITAL. El LIQUEN PLANO ANULAR, es un diferencial, así como ERITEMA PIGMENTADO FIJO POR DROGAS en etapa crónica con pigmentación postinflamatoria, así como la PAPULOSIS BOWENOIDE POR VPH. Menos probable un SECUNDARISMO LUÉTICO. Si la serología es negativa lo mismo que el raspado para hongos, creo que indicaría biopsia dado la cronicidad de la evolución

 

 

martes, 19 de mayo de 2026

Miositis Osificante Postraumática en un hombre de 40 años.

 

Historial: Un hombre de 40 años acudió a un centro de diagnóstico por imagen ambulatorio para una revisión de seguimiento. Su historial clínico incluía un traumatismo en la cadera derecha unos meses antes y una visita reciente al servicio de urgencias un mes antes por dolor nocturno en la cadera derecha que no cedía con antiinflamatorios no esteroideos (AINE). No se detectó fractura en la exploración física ni en las pruebas de imagen, pero se observó un hallazgo sospechoso que requería seguimiento radiológico. No presentaba antecedentes familiares de cáncer ni de viajes recientes. Sus constantes vitales se encontraban dentro de los límites normales.

Se muestran imágenes de radiografías previas y tomografías computarizadas con contraste de la pelvis realizadas en urgencias, así como resonancias magnéticas actuales de la cadera derecha con y sin contraste intravenoso.

 


 





RADIOGRAFÍA DE PELVIS: No se observan anomalías óseas agudas. Lesión esclerótica inespecífica en la porción proximal del fémur izquierdo.

TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA DE PELVIS CON CONTRASTE INTRAVENOSO: LESIÓN pequeña en el iliopsoas derecho con realce periférico y densidad relativamente baja en el centro de la lesión.

Resonancia magnética de la cadera derecha sin y con contraste intravenoso: Aumento del tamaño de la lesión del iliopsoas derecho, que muestra isointensidad en T1, hiperintensidad en STIR con edema de tejidos blandos periféricos y un marcado realce con contraste de gadolinio.

 

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Metástasis

Miositis osificante

Mionecrosis calcificada

Calcinosis tumoral

Osteosarcoma extraesquelético

DIAGNÓSTICO FINAL TRAS BIOPSIA CON AGUJA GRUESA: MIOSITIS OSIFICANTE

 

DISCUSIÓN

MIOSITIS OSIFICANTE

La miositis osificante es una osificación heterotópica benigna y autolimitada de los tejidos blandos, principalmente del músculo esquelético. La causa más común es el traumatismo directo o repetitivo en el músculo, que representa aproximadamente el 75 % de los casos. Otras etiologías incluyen intervenciones quirúrgicas, quemaduras, inmovilización prolongada y, raramente, infecciones o estados postinfecciosos. En hasta el 25 % de los casos, no se identifica ningún traumatismo. La miositis osificante afecta con mayor frecuencia a los hombres que a las mujeres, con la mayor incidencia en adultos jóvenes de entre 20 y 40 años. Es poco frecuente en niños, especialmente en menores de 10 años.

 

En la radiografía, las lesiones tempranas pueden ser radiolúcidas, y las lesiones maduras pueden mostrar un borde de osificación periférico bien circunscrito con un centro radiolúcido. En la tomografía computarizada (TC), las lesiones suelen mostrar formación ósea madura periférica con un área central radiolúcida, que está claramente delimitada del hueso adyacente. En la resonancia magnética (RM), las lesiones tempranas son inespecíficas, mostrando a menudo una intensidad de señal heterogénea y edema circundante. Las lesiones maduras muestran un borde de baja intensidad de señal en las imágenes ponderadas en T1 y T2 que corresponde a la osificación. A menudo se observa realce con contraste tras la administración de gadolinio. Si se realiza una PET-TC con FDG, se observará una captación intensa del radiotrazador.

 

El pronóstico es excelente, ya que la mayoría de las lesiones se estabilizan o remiten espontáneamente en cuestión de meses. No se produce transformación maligna. Inicialmente se intenta un tratamiento conservador que incluye reposo, antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y fisioterapia. La cirugía se reserva para casos de síntomas persistentes o deterioro funcional una vez que la lesión ha madurado.

 

Referencias

 

Parikh J, Hyare H, Saifuddin A. Características de imagen de la miositis osificante postraumática, con énfasis en la resonancia magnética.  Clin Radiol . 2002;57(12):1058-1066.

Tyler P, Saifuddin A. Imágenes de miositis osificante.  Semin Musculoskelet Radiol . 2010;14(2):201-216.

Walczak BE, Johnson CN, Howe BM. Miositis osificante. J Am Acad Orthop Surg . 2015;23(10):612-622.

Wang H, Nie P, Li Y, et al. Hallazgos de resonancia magnética de miositis osificante temprana sin calcificación ni osificación. Biomed Res Int . 2018;2018:4186324.

 

 

 

lunes, 18 de mayo de 2026

Artropatía de Jaccoud.

 

Se trata de una paciente con lupus eritematoso sistémico asociado a síndrome de Evans, que en el examen de las manos presenta estas deformidades reductibles y sin erosiones en las imágenes. Con estos datos se estableció el diagnóstico de artropatía de Jaccoud.

 



Francois-Sigismond Jaccoud, describió en 1869 en un paciente joven con fiebre reumática (FR) y algunas deformidades articulares que consistían en deformaciones clásicas observadas en la artritis reumatoide (AR), tales como el cuello de cisne, la subluxación del pulgar, la desviación cubital, pero que la principal diferencia con la AR consistía en que las mismas eran reductibles al movimiento pasivo, por lo cual se las denominó con el nombre de artropatía de Jaccoud (AJ) en homenaje a dicho médico. Otra característica observada fue que en las radiografías simples no había erosiones articulares

La artropatía de Jaccoud (AJ) se describió inicialmente en pacientes con fiebre reumática (FR), pero dado que este trastorno se ha vuelto poco frecuente, la principal entidad clínica asociada a la AJ en la actualidad es el lupus eritematoso sistémico (LES). La AJ también se ha descrito en otras enfermedades del tejido conectivo, infecciones y neoplasias. En general, su prevalencia en LES o FR ronda el 5 %. Se desconocen los mecanismos etiopatogénicos de la AJ, pero algunos autores han sugerido una asociación con el síndrome de hipermovilidad. Varios estudios han intentado identificar una asociación de diferentes anticuerpos con la AJ en pacientes con LES, pero sus hallazgos no permiten extraer conclusiones definitivas. Las técnicas de imágenes más recientes , como la resonancia magnética y la ecografía de alta resolución , han revelado la presencia de pequeñas erosiones en las articulaciones de algunos pacientes con artritis juvenil. Actualmente, el tratamiento para la artritis juvenil es conservador y se basa en el uso de antiinflamatorios no hormonales, dosis bajas de corticosteroides, metotrexato y antipalúdicos . Aún queda por demostrar el papel de la cirugía, ya sea mediante la realineación de los tejidos blandos alrededor de la articulación o mediante procedimientos más agresivos como la artrodesis, el implante de silicona y la artroplastia.

 





Dr. Gustavo Rabazzano

Médico Reumatólogo

Azul. Argentina.

domingo, 17 de mayo de 2026

Casos Clínicos: Mujerde 53 años con mixedema pretibial o dermopatía tiroidea

 

Una Colega de CABA envió estas imágenes con el siguiente texto

Estimado doctor, aquí le envío el caso de una mujer de 53 años, con antecedentes  de asma, epilepsia e hipertiroidismo. Presenta anomalías en las piernas desde hace 3 años y cada año avanzan 3-4 cm hacia arriba. No son dolorosas. ¿Diagnóstico? ¿Tratamiento?

 




Opinión: Se observa a nivel de ambos miembros inferiores en su región distal, una dermopatía infiltrativa que afecta ambas piernas en forma circunferencial, hasta los pies a los que respetan. Existe una demarcación nítida entre la piel afectada y la piel sana, lo cual se evidencia no solo por el cambio de color, el cual es eritematovioláceo, sino por la elevación en forma de meseta del tejido comprometido Se observa engrosamiento cutáneo en la zona afectada con aspecto de piel de naranja. Con estos hallazgos, y el antecedente de hipertiroidismo, el diagnóstico de MIXEDEMA PRETIBIAL (DERMATOPATÍA  TIROIDEA), es claro. Digamos que esta localización es la más frecuente de la dermopatía tiroidea. A veces puede afectarse el dorso del pie, y aramente, se afectan los dedos y las manos, los codos, los brazos o la cara. Estas lesiones suelen aparecer a lo largo de varios meses y luego se estabilizan o, en algunos casos, remiten espontáneamente. Sin embargo, en raras ocasiones, las lesiones progresan a una forma símil elefantiasis generando una discapacidad grave.El mixedema pretibial rara vez es la manifestación inicial de la enfermedad tiroidea autoinmune, y no está relacionado con la función tiroidea, es decir que los pacientes pueden ser hipertiroideos, eutiroideos o hipotiroideos al momento de la presentación, pudiendo verse asociados otros signos de hipertiroidismo, como la acropaquia (dedos en palillo de tambor). Estos pacientes casi siempre tienen oftalmopatía tiroidea, con edema periorbitario, inyección y edema conjuntival, proptosis y disfunción de los músculos extraoculares. Estos hallazgos son típicos, pero a menudo más graves que los observados en pacientes con oftalmopatía tiroidea sin mixedema pretibial. Los anticuerpos contra el receptor de TSH están muy elevados en casi el 100 por ciento de los pacientes con enfermedad de Graves y mixedema pretibial. Los anticuerpos generalmente permanecen elevados de forma persistente a pesar del tratamiento.El mixedema pretibial es el resultado de la acumulación en la dermis de glicosaminoglicanos (GAG), especialmente ácido hialurónico, secretados por fibroblastos bajo la estimulación de citocinas locales. Las citocinas se originan en una infiltración linfocítica, que se observa mejor en las lesiones tempranas. El diagnóstico como en este caso es simple solo con los datos de la historia. Excepcionalmente se requiere biopsia en casos atípicos.  El diagnóstico diferencial a veces es necesario con algunas DERMATITIS POR ESTASIS POR OBSTRUCCIÓN LINFÁTICA Y VENOSA CRÓNICA de las piernas, la dermatitis crónica y la MUCINOSIS CUTÁNEA (en pacientes con lupus eritematoso, dermatomiositis y esclerodermia). También puede asemejarse al LIQUEN AMILOIDE, el LIQUEN PLANO HIPERTRÓFICO y la NECROBIOSIS LIPOÍDICA DIABÉTICA. En cuanto al manejo de esta entidad, hay que decir que los pacientes suelen consultar por prurito, o por problemas estéticos. Cuanto más  precozmente se traten las  lesiones, mejor será el pronóstico, ya que el tratamiento es menos efectivo en la enfermedad crónica. El tratamiento puede ser no farmacológico como evitar el tabaco de forma razonable, reducir el peso y normalizar la función tiroidea. La normalización de la función tiroidea, como dijimos, no necesariamente mejora el mixedema pretibial, pero sin embargo, la enfermedad grave se observa con mayor frecuencia en pacientes con enfermedad tiroidea de Graves de larga evolución y sin tratamiento. El tratamiento intensivo del linfedema con fisioterapia puede tener su lugar, así como excepcionalmente la extirpación quirúrgica de las lesiones. En cuanto al tratamiento farmacológico se puede iniciar con corticoseteroides de alta potencia con o sin oclusión, o corticosteroides intralesionales. Se suele usar  una pomada de corticosteroide tópica cubierta con un apósito oclusivo (p. ej., acetónido de fluocinolona al 0,025 % ) bajo una envoltura de plástico todas las noches o cada dos noches. Si no se observa mejoría con el tratamiento tópico tras 4 a 12 semanas, se recurre a la aplicación de corticosteroides intralesionales cada tres días, especialmente en las formas en placa y nodulares de la dermopatía. Una vez que las lesiones remiten, se puede reducir la frecuencia de aplicación de los corticosteroides. Cabe destacar que algunos casos pueden resolverse espontáneamente tras varios años. En pacientes que no responden, el teprotumumab , dada la patogenia compartida entre la oftalmopatía tiroidea y el mixedema pretibial, la conocida expresión del receptor IGF-1 en los fibroblastos dérmicos y la evidencia de eficacia en ensayos aleatorizados para la oftalmopatía tiroidea. En algunos casos se han utilizado pentoxifilina, rituximab, plasmaféresis, inmunoglobulinas y tofacitinib.

sábado, 16 de mayo de 2026

Casos Clínicos: Mujer de 83 años con enfermedad de Alzheimer y pápulas pruriginosas en conchas auriculares.

 

Una colega de CABA Argentina envió estas imágenes con el siguiente texto:

Mujer de 83 años con enfermedad de Alzheimer, hipertensión e hipotiroidismo bien controlados. Su cuidadora notó lesiones en ambos oídos que se desarrollaron lentamente durante los últimos 2-3 años. Las lesiones son pápulas no escamosas del color de la piel que a veces producen un leve picor, pero no siempre.

Las pomadas con esteroides proporcionan cierta mejoría, pero las lesiones nunca desaparecen y permanecen estables. No presenta otras anomalías en la piel ni en las mucosas. Los análisis de laboratorio son normales y la paciente goza de buena salud en general.

¿Qué les parece que puede ser?



 


Opinión: El primer diagnóstico a considerar, sobre todo por las lesiones de la oreja derecha es DERMATITIS SEBORREICA, dado el prurito y la descamación. La dermatitis seborreica se ha descrito en enfermedades neurodegenerativa, sobre todo en enfermedad de Parkinson, pero también en enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, las lesiones del pabellón auricular  izquierdo, más lisas y de color de la piel, obliga a descartar, ya que están en la localización caracteristica, la concha auricular, las PÁPULAS COLAGÉNICAS AURICULARES (PCA). Las PCA, son pápulas de material hialino que de alguna manera se relacionan con la amiloidosis papulosa liquenoide, y que clásicamente se ven en las conchas auriculares. Lo que se ha encontrado en estas lesiones cuando han sido estudiadas, es material amiloide de origen queratinocítico. La etiología es desconocida pero el traumatismo crónico del rascado puede ser el factor patogénico principal, lo mismo que el liquen amiloide. El origen del material que forma la entidad descrita como pápulas colagénicas auriculares ha sido mantenido en debate durante años con trabajos que se esforzaban en negar o afirmar la naturaleza amiloidea o colagénica del mismo. El origen colagénico del liquen amiloideo podría explicar de forma unitaria los infrecuentes casos de lesiones papulosas localizadas en el oído externo (concha auricular, hélix y conducto auditivo externo), aunque la causa última sigue siendo desconocida.


A continuación dejo un enlace con un caso que vimos en El Rincón de un caso personal del Dr. Roberto Miranda Chapa.

 

https://www.elrincondelamedicinainterna.com/2024/01/papulas-colagenicas-auriculares-una.html


 

 

 

Actualización 1

 El médico que atendía al paciente desde hacía 30 años emitió un diagnóstico benigno y tranquilizó a la familia, pero los hijos insistieron en realizar una biopsia. El análisis patológico confirmó el diagnóstico del médico e informó de depósitos que se tiñen de naranja con rojo Congo y presentan birrefringencia positiva a la luz polarizada.

Actualización 2

La amiloidosis cutánea primaria (ACP) del cornete auricular es un trastorno poco frecuente caracterizado por depósitos de amiloide en las papilas dérmicas. La relación entre la ACP y la enfermedad de Alzheimer (depósitos de amiloide en el cerebro) no está bien establecida, pero se sugiere por la escasez de estudios e informes de casos que establecen la conexión cerebro-piel.

 

Opinión: En la práctica, pápulas colagénicas auriculares se consideran la misma entidad que la amiloidosis primaria cutánea de laconcha auricular. La diferencia no es de naturaleza patológica, sino puramente histórica y diagnóstica. Lo que ocurrió con esta condición es un ejemplo clásico de cómo la evolución de las técnicas de análisis (como la microscopía electrónica y las tinciones especiales) corrige o redefine los primeros hallazgos médicos. La evolución de este concepto se resume de la siguiente manera: origen del término "Pápulas colagénicas auriculares" se describieron los primeros casos en 1983, y en 1988 se refinieron como "Amiloidosis cutánea" Pocos años después, al evaluarse nuevos casos mediante microscopía electrónica y tinciones específicas (como el Rojo de Congo examinado bajo luz polarizada), los investigadores demostraron que ese material de aspecto hialino y amorfo no era colágeno. En su lugar, se identificaron microfilamentos intermedios característicos y la birrefringencia verde manzana típica del amiloide (derivado en este caso de la degradación y necrosis de queratinocitos locales, mediada frecuentemente por el roce o rascado crónico). A partir de ese momento, la entidad fue renombrada formalmente como amiloidosis cutánea primaria localizada de la concha auricular.

viernes, 15 de mayo de 2026

Casos Clínicos: Varón de 18 años con erupción pruriginosa acompañado de síndrome gripal de 3 semanas de evolución.

 

El Dr. Orlando Brandao (Nefrología) de Brasilia, Brasil, envió a un foro estas imágenes con el siguiente texto:







Paciente de 18 años con picazón cutánea difusa, no relacionada con la hora del día, sin fiebre, sin deterioro de su estado general y con síntomas similares a los de la gripe desde hace aproximadamente 3 semanas. Las lesiones se extienden por todo el cuerpo y ha notado que disminuyen ligeramente tras la exposición al sol. Presenta lesiones diseminadas en el abdomen y el tronco, como se muestra en la imagen. ¿Alguna sugerencia?




 

 

Dr. Orlando Brandao

Brasilia, Brasil




Opinión: Se trata de una erupción maculopapular que afecta predominantemente el tórax y el abdomen, compuesta por lesiones redondas u ovaladas, la mayoría de aproximadamente 1 cm de diámetro, con un centro claro y un halo de descamación fina que las rodea desde la periferia. Algunas lesiones son de mayor tamaño, especialmente una de ellas. En la espalda, las lesiones presentan una distribución en forma de "árbol de Navidad", lo que en este contexto sugiere fuertemente PITIRIASIS ROSADA como diagnóstico inicial. Los síntomas gripales referidos por el paciente pueden preceder a esta erupción en la pitiriasis rosada, así como el prurito, que no suele ser intenso en esta entidad. La placa de mayor tamaño descrita anteriormente podría corresponder a la "placa heráldica" descrita en esta entidad. Siempre es recomendable realizar una tinción de OHK en una de las lesiones para buscar dermatofitos que serían indicativos de TIÑA CORPORIS. También es importante solicitar una prueba VDRL para descartar SÍFILIS SECUNDARIA. Otro diagnóstico diferencial podría ser la PSORIASIS GUTTATA, que puede tener este mismo tipo de lesiones que mejoran con la exposición al sol, a diferencia de las lesiones de pitiriasis versicolor, que es otro diagnóstico diferencial a tener en cuenta y que generalmente se hace más visible con la exposición al sol. El eccema numular y la PITIRIASIS LIQUENOIDE CRÓNICA serían otras consideraciones diagnósticas mucho menos probables. El tratamiento de la pitiriasis rosada es sintomático, y se pueden usar antihistamínicos orales así como corticosteroides tópicos para el prurito. Algunos dicen que el uso de aciclovir (dada su presunta etiología viral (HHV-7 y HHV-8), 400 a 800 mg/día durante 7 días, puede acortar el curso de la PR. La luz ultravioleta de la luz solar natural o los dispositivos de fototerapia pueden mejorar la PR.

jueves, 14 de mayo de 2026

Casos Clínicos: Mujer de 50 años con linfedema postmastectomía en miembro superior

 

El Dr.Targa Daniel, de Brasilia Brasil, envía esta imagen con el siguiente texto:



Buenos dias doctor, todo bien? Tengo un caso de una paciente de sexo femenino, de 50 años de edad, con antecedente de cáncer de mama, sometida a mastectomía total derecha con vaciamiento ganglionar axilar. Dos meses después del procedimiento, presentó aumento importante del miembro superior derecho, asociado a edema, úlceras, signos flogísticos y dolor.

Este cuadro clínico poderia ser sugestivo de Linfedema secundario al tratamiento quirúrgico del cáncer de mama? Gracias







Dr.Daniel Targa

Brasilia.Brasil



Opinión: La paciente presenta severo linfedema en miembro superior derecho secundario a su cirugía oncológica. Ello se desprende porque no solo existe una relación de causa efecto entre ambas situaciones, sino porque el linfedema secundario a la linfadenectomía axilar cono sin radioterapia posterior, es la principal causa de linfedema en pacientes con cáncer de mama.  Sin embargo, también puede producirse debido a la obstrucción de los vasos linfáticos o de los ganglios linfáticos por infiltración de células tumorales (carcinomatosis linfangítica). El LRCM puede aparecer en el tronco, el brazo, el antebrazo o la mano del lado afectado por el tratamiento del cáncer de mama. El LRCM es causa de gran morbilidad y causa afectación de la calidad de vida, y de ahí que, el asesoramiento adecuado y las estrategias preventivas son fundamentales. El factor de riesgo más importante para el desarrollo LRCM de extremidades superiores es la disección de ganglios linfáticos axilares y, en menor medida, la radiación de ganglios linfáticos regionales. Otros factores de riesgo incluyen un índice de masa corporal (IMC) > 25 kg/m 2 en el momento del diagnóstico de cáncer de mama, celulitis, reporte del paciente de cordón, hinchazón temprana o de bajo volumen, ser de una población negra, etnia hispana y síntomas específicos reportados por el paciente. Otros factores de riesgo pueden ser la aparición de hematoma, seroma, cambios en el peso corporal y efectos de la medicacióncomo algunos quimioterápicos.

Para la prevención del LRCM, la única medida que reduce eficazmente el riesgo de desarrollar linfedema es la biopsia del ganglio centinela para la estadificación de los ganglios linfáticos axilares, en lugar de la disección de los ganglios axilares en las pacientes adecuadas. Para la estadificación axilar, un enfoque no quirúrgico reduce las tasas de linfedema al disminuir la necesidad de disección de los ganglios linfáticos axilares. Cuando es necesaria la disección de ganglios linfáticos, se pueden utilizar otras técnicas quirúrgicas, como la reducción de la extensión de la disección mediante mapeo inverso axilar, así como la reconstrucción linfática. Esta última es una técnica mediante la cual los vasos linfáticos ligados durante la disección axilar se identifican y se anastomosan a una vena regional, evitando así la zona de lesión. Para los pacientes que sufren disección de ganglios linfáticos axilares, y que tienen alto riesgo de linfedema, independientemente de si también recibieron radioterapia axilar, además de las medidas generales y el ejercicio, se les puede ofrecer terapia de compresión profiláctica, dada la limitada evidencia de que reduce el linfedema. Sin embargo, las mangas de compresión pueden causar molestias y deben ajustarse correctamente. El uso de mangas de compresión también puede generar problemas estéticos. La toma de decisiones compartida es importante al considerar la intervención temprana. Los pacientes con otros factores de riesgo (por ejemplo, obesidad o infección previa) podrían ser los que más se beneficien. Las mangas de compresión profilácticas deben usarse hasta 3 meses después de completar los tratamientos adyuvantes. Aunque es controvertido, en pacientes con alto riesgo de LRCM, se debe evitar la colocación de catéteres intravenosos, la venopunción o la medición de la presión arterial en  ese brazo. En cuanto al ejercicio, una vez que las heridas hayan cicatrizado y siempre que no haya complicaciones quirúrgicas que puedan interferir (por ejemplo, necesidad de un drenaje), el ejercicio y el entrenamiento con pesas se pueden iniciar de forma segura. El ejercicio puede mejorar la movilidad de las extremidades y potencialmente prevenir el linfedema. Finalmente, y para resumir, el drenaje linfático manual por kinesiólogos/fisioterapeutas entrenados, los vendajes multicapa de baja elasticidad, las mangas o guantes compresivos hechos a medida,  y los ejercicios progresivos mejoran el drenaje muscular. Por otro lado, es importante el cuidado de la piel. Esta paciente  ya  presentó úlceras, dolor en inflamación. Es importante la hidratación cutánea, tratar micosis y soluciones de continuidad de la piel, evitar quemaduras y traumatismos, usar guantes para jardinería o limpieza.

 

 

 

 

 

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miércoles, 13 de mayo de 2026

Casos Clínicos: Varón de 72 años con carcinoma epidermoide de pabellón auricular.

 

El  Dr. Reginaldo Castro, de Brasilia Brasil envió estas imágenes con el siguientetexto:

 




Paciente varón de 72 años. Presenta esta lesión en el pabellón auricular derecho desde hace aproximadamente un año. La lesión comenzó como una pequeña pápula y evolucionó hasta convertirse en la lesión que se muestra en la imagen. El paciente trabaja en una zona rural. Considerando la imagen, ¿cuál es el diagnóstico probable?

La imagen muestra una lesión nodular/vegetativa, localizada en la piel, de aspecto exofítico (crece hacia afuera), con base eritematosa (rojiza), área central ulcerada con presencia de material amarillento. Superficie irregular e infiltrada y bordes elevados. La biopsia revela carcinoma de células escamosas.

 

Diagnóstico confirmado:

Carcinoma de células escamosas.

 

Presentó:

Dr. Reginaldo Castro. Medicina Interna.

Brasilia. Brasil.