martes, 10 de febrero de 2026

Casos Clínicos: Varón de 21 años que consulta por sobrepeso para iniciar terapia con semaglutida

 

Un colega de CABA Argentina envía  esta inquietud al grupo

Buenos días Doctor, quiero plantear una inquietud en el grupo, que creo que puede ser una problemática común a nuestros tiempos para muchos colegas, y si todavía no lo es, vamos a tener que lidiar con ella en los próximos años

 

Un paciente sano de 21 años, deportista me consulta para comenzar semaglutida ya que considera que su peso es excesivo y “no se siente bien con ese estado”. El BMI es de 28 y por  lo demás, no registra antecedentes patológicos personales ni familiares. El examen físico es negativo, y se lo ve sano. Mi inquietud es, qué hay que hacer con este paciente referido a su inquietud. ¿Qué haría usted?  ¿Le indicaría la droga?, ¿lo trataría de convencer que no tiene indicación del uso de la misma?, ¿lo deriva a otra especialidad? (endocrinología por ejemplo)

 

Opinión: Creo que lo primero que hay que tener en cuenta en la práctica médica antes de iniciar cualquier tratamiento con fármacos, es la consideración de los riesgos y beneficios de los mismos. En el caso concreto que planteas y aunque parezca una obviedad hay que transmitirle a nuestro paciente la necesidad de una alimentación saludable, actividad física y modificación del comportamiento, ya que el uso de medicamentos sin estos cambios suele ser ineficaz a largo plazo. Dicho esto, creo que la respuesta a tu pregunta pasa por conocer los criterios aceptados actualmente para el uso de los agonistas deL GLP1 en el tratamiento de la obesidad o el sobrepeso. En este sentido, los  candidatos para terapia farmacológica incluyen personas que no han alcanzado los objetivos de pérdida de peso (pérdida de al menos el 5 por ciento del peso corporal total en tres a seis meses) con una intervención integral en el estilo de vida y que: o tengan obesidad (IMC>30), o tengan un IMC de 27 a 29,9 más una o más comorbilidades relacionadas con el peso o tengan adiposidad central (p. ej., circunferencia de cintura elevada) más una o más comorbilidades relacionadas con el peso. En este caso, creo que el paciente no reúne los criterios para iniciar aunque no conocemos la circunferencia de la cintura. Debemos saber que estos tratamientos  no son  por un tiempo limitado y que como la obesidad es una enfermedad crónica, la mayoría de las personas requieren terapia de por vida, y la interrupción del tratamiento se asocia a una recuperación del peso. Por otro lado, el costo de estos medicamentos es alto y que las obras sociales o prepagas, no siempre se hacen cargo.

Respecto a la semaglutida en el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso, hay que decir que se usa por vía subcutánea una vez por semana con una  dosis inicial de 0,25 mg, aumentándose la dosis cada 4 semanas hasta alcanzar la dosis recomendada de 1,7 o 2,4 mg una vez a la semana. A veces produce efectos secundarios como náuseas o vómitos. En cuanto a la eficacia en el descenso de peso, en un metanálisis la semaglutida  mostró un descenso de -10,7% en comparación con placebo después de 6 a 17 meses. Además de náuseas y vómitos se describen diarrea o estreñimiento como efectos adversos menores, que suelen desaparecer con el tiempo. Pero también se describen efectos adversos graves aunque menos comunes como pancreatitis, enfermedad de la vesícula biliar y obstrucción intestinal. Todas las terapias basadas en GLP-1 están contraindicadas durante el embarazo y en pacientes con antecedentes personales o familiares de cáncer medular de tiroides o neoplasia endocrina múltiple 2A o 2B.

En definitiva, el paciente comentado, no me parece, al menos inicialmente un candidato para el uso de semaglutida.