miércoles, 5 de junio de 2024

Casos Clínicos: Varón de 52 años con lesiones lineales en piel.

Buen día, le agradecería mucho consultar con el grupo sobre el caso de un paciente de 52 años sin APP nacido en Rusia y residente en ecuador hasta el 2019 y actualmente reside en Miami, que padece de unas extrañas lesiones lineales en extremidades de aparición intermitente como desde hace diez años, sin relación alguna a ninguna causa, aparecieron un día en la mañana y desaparecieron a los días siguientes, cuando vivía en Ecuador la primera vez y la última vez hace un par de semanas, la última vez un poco más intensas y con sangrado escaso, no se ha realizado ningún estudio ni revisión, indica q no le duele el apenas pican, al vivir en otro país solo me envió fotos Pero no sé qué decirle q mi amigo que eso puede ser .. envío foto por si le parece interesante compartir mi intriga

 









 


Dra. Mayra A Oñate García.

Quito. Ecuador.

 



Opinión: Lo que se ve son lesiones de rascado con algún componente de dermografismo. Lo que hay que discutir es la causa del prurito, no las lesiones, que son traumáticas por rascado, a mi criterio. En ese sentido, determinar la causa del prurito, a veces es tarea sencilla, cuando la etiología surge rápidamente del interrogatorio o del examen físico, pero a veces puede requiere un esfuerzo importante por parte del médico, el cual debe tratar basado, en una prolija historia, que incluye el medio epidemiológico del paciente, antecedentes personales, familiares, antecedentes patológicos, antecedentes psiquiátricos, personalidad, medicamentos que consume etcétera. Un laboratorio completo que incluya funciones renal y hepática, tiroidea generalmente es necesario cuando la causa no es detectada en la primera consulta.

Hay que tener en cuenta que el prurito puede obedecer a un problema de la piel (por ejemplo: psoriasis, dermatitis atópica, sarna, pediculosis, xerosis…), pero también puede obedecer a causas extracutáneas, como enfermedades sistémicas, neurológicas y psiquiátricas (enfermedad renal crónica, colestasis, linfomas, hemopatías, hipo e hipertiroidismo, diabetes, infección por VIH, esclerosis múltiple…)

Una causa muy prevalente de prurito es la piel seca (xerosis), mucho más común en la edad avanzada. Una forma práctica de clasificar al prurito es basados en su tiempo de duración, y así se acepta que prurito agudo es el que dura menos de seis semanas  y el crónico de mayor duración. Obviamente el prurito crónico es más difícil de manejar. Otra forma de clasificar al prurito, es lo que marcó el panel de experto del Foro Internacional para el Estudio del Prurito ha propuesto un sistema de clasificación de dos niveles. El primer nivel permite la clasificación del prurito cuando se desconoce el diagnóstico y consta de tres grupos:

  • Grupo I: prurito en piel enferma (inflamada)
  • Grupo II: prurito en piel no enferma (no inflamada), como el prurito relacionado con una enfermedad renal terminal, prurito colestásico o prurito neuropático.
  • Grupo III: prurito que se presenta con lesiones secundarias al rasguño, crónicas y graves, como nódulos de prurigo asociados con enfermedad renal terminal o excoriaciones secundarias a picazón intensa en pacientes con prurito relacionado con enfermedades sistémicas o prurito neuropático.

Una biopsia de piel puede ser útil para la evaluación de pacientes del grupo I, ya que puede ayudar a identificar una enfermedad cutánea primaria. La biopsia de piel generalmente no es útil en pacientes de los grupos II o III.

 

Cuando se conoce el origen del prurito, éste se puede dividir en las siguientes categorías:

  • Dermatológico: este grupo contiene prurito resultante de trastornos de la piel. Los ejemplos incluyen xerosis, dermatitis atópica, psoriasis, urticaria e infecciones cutáneas. Este grupo representa casi todos los trastornos del grupo I.
  • Sistémico: las causas sistémicas del prurito consisten en trastornos que afectan otros sistemas de órganos, como insuficiencia renal crónica, enfermedad hepática, trastornos hematológicos o linfoproliferativos y tumores malignos. El prurito inducido por fármacos también se incluye en esta categoría.
  • Neurológico: este grupo incluye prurito relacionado con trastornos del sistema nervioso periférico o central. Los ejemplos incluyen notalgia parestésica, prurito braquioradial y esclerosis múltiple.
  • Psicógeno: ejemplos de trastornos psiquiátricos en los que los pacientes pueden quejarse de prurito incluyen depresión, ansiedad, excoriación psicógena e infestación delirante (también llamada parasitosis delirante).
  • Mixto: el prurito atribuido a más de una causa se coloca en esta categoría.

Cuando asistimos un paciente con prurito entonces, un componente clave de la evaluación del paciente es la determinación de la presencia o ausencia de lesiones cutáneas primarias. La presencia de lesiones cutáneas primarias sugiere un trastorno dermatológico. En pacientes que se presentan sin lesiones cutáneas o solo con lesiones cutáneas secundarias (p. ej., excoriaciones, hiperpigmentación o liquenificación), se debe considerar la posibilidad de causas sistémicas, neurológicas o psicógenas de picazón. Las preguntas sobre la ubicación (generalizada o localizada), el tiempo de evolución y los factores que exacerban y alivian el prurito también pueden ofrecer pistas para el diagnóstico.

Los pacientes que consultan con lesiones cutáneas primarias, en el examen descubriremos un trastorno cutáneo primario obvio que explica sus síntomas. La evaluación de estos pacientes implica la identificación de la causa de la erupción cutánea. Una biopsia de piel u otras pruebas de diagnóstico (p. ej., preparación de hidróxido de potasio para infecciones cutáneas por hongos) pueden ser útiles para el diagnóstico cuando la etiología no está clara. Aun así, los hallazgos cutáneos en pacientes con trastornos cutáneos primarios son sutiles. La xerosis puede no ser evidente a menos que la piel se inspeccione de cerca, cuando pueden ser visibles una fina descamación y grietas epidérmicas. La sarna puede no ser evidente en pacientes con pocas lesiones y la urticaria, debido a su naturaleza transitoria, a menudo puede pasar desapercibida. Un examen físico cuidadoso y la historia del paciente pueden ser útiles en estos escenarios. En cambio, cuando estamos frente a un paciente que nos consulta por prurito y no presenta lesiones cutáneas obvias, una historia clínica detallada del paciente es particularmente importante en pacientes con prurito generalizado que carecen de lesiones cutáneas primarias, ya que el diagnóstico diferencial para esta presentación es amplio e incluye trastornos asociados con una morbilidad significativa. Además de los detalles sobre la característica del prurito, es fundamental interrogar sobre antecedentes de trastornos de la tiroides, enfermedad hepática, enfermedad renal, infección por VIH o cáncer . Saber si hay síntomas constitucionales (p. ej., fiebre, pérdida de peso, sudores nocturnos), hacer un listado completo de medicación utilizada por el paciente, sea esta prescrita o no por un médico, antecedentes de viajes, antecedentes psiquiátricos, abuso de sustancias, prurito en otros miembros del hogar que sugieran sarna sin lesiones visible en el examen. Buscar en el examen, signos de enfermedad sistémica, por ejemplo signos de palidez conjuntival, bocio, esplenomegalia o estigmas de enfermedad hepática. Se deben palpar los ganglios linfáticos en busca de signos de linfadenopatía. Y por supuesto, el laboratorio puede ayudar en el contexto de un paciente con prurito, y el tipo de solicitudes debe ser específico para cada paciente, aunque hay un panel inicial que siempre debe ser solicitado donde no debe faltar un hemograma completo con diferencial para evaluar evidencia de malignidad, enfermedad mieloproliferativa o deficiencia de hierro, hepatograma completo, TSH, urea y creatinina. En el examen inicial debe también incluirse una radiografía de tórax en busca de adenopatías. Los estudios adicionales se basan en lo que se recoge de cada paciente, y así, puede estar indicado inicialmente pruebas de VIH, estudios de inmunofluorescencia y ensayo inmunoabsorbente ligado a enzimas para detectar penfigoide ampolloso, examen de heces para detectar huevos y parásitos, serologías de hepatitis B y C, y electroforesis e inmunoelectroforesis de proteínas séricas (si se sospecha discrasia de células plasmáticas).

Mientras se investiga la causa del prurito, puede ser útil un cuidado suave de la piel para minimizar la sequedad de la piel (p. ej., uso de emolientes y limpiadores suaves), ya que la sequedad de la piel puede exacerbar el prurito independientemente de la causa subyacente. También pueden ser útiles los agentes antipruriginosos tópicos (p. ej., pramoxina ) y evitar los factores desencadenantes (p. ej., calor excesivo).

Los pacientes en quienes no se identifica una causa subyacente del prurito deben ser reevaluados periódicamente para detectar una causa subyacente.

FUENTE: UPTODATE 2024