El Dr.Targa Daniel, de Brasilia Brasil, envía esta
imagen con el siguiente texto:
Buenos dias doctor, todo bien? Tengo un caso de una
paciente de sexo femenino, de 50 años de edad, con antecedente de cáncer de
mama, sometida a mastectomía total derecha con vaciamiento ganglionar axilar.
Dos meses después del procedimiento, presentó aumento importante del miembro
superior derecho, asociado a edema, úlceras, signos flogísticos y dolor.
Este cuadro clínico poderia ser sugestivo de Linfedema secundario al tratamiento quirúrgico del cáncer de mama? Gracias
Dr.Daniel Targa
Brasilia.Brasil
Opinión: La paciente presenta severo linfedema en miembro
superior derecho secundario a su cirugía oncológica. Ello se desprende porque
no solo existe una relación de causa efecto entre ambas situaciones, sino
porque el linfedema secundario a la linfadenectomía axilar cono sin
radioterapia posterior, es la principal causa de linfedema en pacientes con
cáncer de mama. Sin embargo, también
puede producirse debido a la obstrucción de los vasos linfáticos o de los
ganglios linfáticos por infiltración de células tumorales (carcinomatosis
linfangítica). El LRCM puede aparecer en el tronco, el brazo, el antebrazo o la
mano del lado afectado por el tratamiento del cáncer de mama. El LRCM es causa
de gran morbilidad y causa afectación de la calidad de vida, y de ahí que, el
asesoramiento adecuado y las estrategias preventivas son fundamentales. El
factor de riesgo más importante para el desarrollo LRCM de extremidades
superiores es la disección de ganglios linfáticos axilares y, en menor medida,
la radiación de ganglios linfáticos regionales. Otros factores de riesgo
incluyen un índice de masa corporal (IMC) > 25 kg/m 2 en
el momento del diagnóstico de cáncer de mama, celulitis, reporte del paciente
de cordón, hinchazón temprana o de bajo volumen, ser de una población negra,
etnia hispana y síntomas específicos reportados por el paciente. Otros factores
de riesgo pueden ser la aparición de hematoma, seroma, cambios en el peso
corporal y efectos de la medicacióncomo algunos quimioterápicos.
Para la prevención del LRCM, la única medida que
reduce eficazmente el riesgo de desarrollar linfedema es la biopsia del ganglio
centinela para la estadificación de los ganglios linfáticos axilares, en lugar
de la disección de los ganglios axilares en las pacientes adecuadas. Para la
estadificación axilar, un enfoque no quirúrgico reduce las tasas de linfedema
al disminuir la necesidad de disección de los ganglios linfáticos axilares. Cuando
es necesaria la disección de ganglios linfáticos, se pueden utilizar otras
técnicas quirúrgicas, como la reducción de la extensión de la disección
mediante mapeo inverso axilar, así como la reconstrucción linfática. Esta
última es una técnica mediante la cual los vasos linfáticos ligados durante la
disección axilar se identifican y se anastomosan a una vena regional, evitando
así la zona de lesión. Para los pacientes que sufren disección de ganglios
linfáticos axilares, y que tienen alto riesgo de linfedema, independientemente
de si también recibieron radioterapia axilar, además de las medidas generales y
el ejercicio, se les puede ofrecer terapia de compresión profiláctica, dada la
limitada evidencia de que reduce el linfedema. Sin embargo, las mangas de
compresión pueden causar molestias y deben ajustarse correctamente. El uso de
mangas de compresión también puede generar problemas estéticos. La toma de
decisiones compartida es importante al considerar la intervención temprana. Los
pacientes con otros factores de riesgo (por ejemplo, obesidad o infección previa)
podrían ser los que más se beneficien. Las mangas de compresión profilácticas
deben usarse hasta 3 meses después de completar los tratamientos adyuvantes.
Aunque es controvertido, en pacientes con alto riesgo de LRCM, se debe evitar
la colocación de catéteres intravenosos, la venopunción o la medición de la
presión arterial en ese brazo. En cuanto
al ejercicio, una vez que las heridas hayan cicatrizado y siempre que no haya
complicaciones quirúrgicas que puedan interferir (por ejemplo, necesidad de un
drenaje), el ejercicio y el entrenamiento con pesas se pueden iniciar de forma
segura. El ejercicio puede mejorar la movilidad de las extremidades y potencialmente
prevenir el linfedema. Finalmente, y para resumir, el drenaje linfático manual por kinesiólogos/fisioterapeutas
entrenados, los vendajes multicapa de
baja elasticidad, las mangas o guantes compresivos hechos a medida, y los ejercicios progresivos mejoran el
drenaje muscular. Por otro lado, es importante el cuidado de la piel. Esta
paciente ya presentó úlceras, dolor en inflamación. Es
importante la hidratación cutánea, tratar micosis y soluciones de continuidad
de la piel, evitar quemaduras y traumatismos, usar guantes para jardinería o
limpieza.


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