jueves, 14 de mayo de 2026

Casos Clínicos: Mujer de 50 años con linfedema postmastectomía en miembro superior

 

El Dr.Targa Daniel, de Brasilia Brasil, envía esta imagen con el siguiente texto:



Buenos dias doctor, todo bien? Tengo un caso de una paciente de sexo femenino, de 50 años de edad, con antecedente de cáncer de mama, sometida a mastectomía total derecha con vaciamiento ganglionar axilar. Dos meses después del procedimiento, presentó aumento importante del miembro superior derecho, asociado a edema, úlceras, signos flogísticos y dolor.

Este cuadro clínico poderia ser sugestivo de Linfedema secundario al tratamiento quirúrgico del cáncer de mama? Gracias







Dr.Daniel Targa

Brasilia.Brasil



Opinión: La paciente presenta severo linfedema en miembro superior derecho secundario a su cirugía oncológica. Ello se desprende porque no solo existe una relación de causa efecto entre ambas situaciones, sino porque el linfedema secundario a la linfadenectomía axilar cono sin radioterapia posterior, es la principal causa de linfedema en pacientes con cáncer de mama.  Sin embargo, también puede producirse debido a la obstrucción de los vasos linfáticos o de los ganglios linfáticos por infiltración de células tumorales (carcinomatosis linfangítica). El LRCM puede aparecer en el tronco, el brazo, el antebrazo o la mano del lado afectado por el tratamiento del cáncer de mama. El LRCM es causa de gran morbilidad y causa afectación de la calidad de vida, y de ahí que, el asesoramiento adecuado y las estrategias preventivas son fundamentales. El factor de riesgo más importante para el desarrollo LRCM de extremidades superiores es la disección de ganglios linfáticos axilares y, en menor medida, la radiación de ganglios linfáticos regionales. Otros factores de riesgo incluyen un índice de masa corporal (IMC) > 25 kg/m 2 en el momento del diagnóstico de cáncer de mama, celulitis, reporte del paciente de cordón, hinchazón temprana o de bajo volumen, ser de una población negra, etnia hispana y síntomas específicos reportados por el paciente. Otros factores de riesgo pueden ser la aparición de hematoma, seroma, cambios en el peso corporal y efectos de la medicacióncomo algunos quimioterápicos.

Para la prevención del LRCM, la única medida que reduce eficazmente el riesgo de desarrollar linfedema es la biopsia del ganglio centinela para la estadificación de los ganglios linfáticos axilares, en lugar de la disección de los ganglios axilares en las pacientes adecuadas. Para la estadificación axilar, un enfoque no quirúrgico reduce las tasas de linfedema al disminuir la necesidad de disección de los ganglios linfáticos axilares. Cuando es necesaria la disección de ganglios linfáticos, se pueden utilizar otras técnicas quirúrgicas, como la reducción de la extensión de la disección mediante mapeo inverso axilar, así como la reconstrucción linfática. Esta última es una técnica mediante la cual los vasos linfáticos ligados durante la disección axilar se identifican y se anastomosan a una vena regional, evitando así la zona de lesión. Para los pacientes que sufren disección de ganglios linfáticos axilares, y que tienen alto riesgo de linfedema, independientemente de si también recibieron radioterapia axilar, además de las medidas generales y el ejercicio, se les puede ofrecer terapia de compresión profiláctica, dada la limitada evidencia de que reduce el linfedema. Sin embargo, las mangas de compresión pueden causar molestias y deben ajustarse correctamente. El uso de mangas de compresión también puede generar problemas estéticos. La toma de decisiones compartida es importante al considerar la intervención temprana. Los pacientes con otros factores de riesgo (por ejemplo, obesidad o infección previa) podrían ser los que más se beneficien. Las mangas de compresión profilácticas deben usarse hasta 3 meses después de completar los tratamientos adyuvantes. Aunque es controvertido, en pacientes con alto riesgo de LRCM, se debe evitar la colocación de catéteres intravenosos, la venopunción o la medición de la presión arterial en  ese brazo. En cuanto al ejercicio, una vez que las heridas hayan cicatrizado y siempre que no haya complicaciones quirúrgicas que puedan interferir (por ejemplo, necesidad de un drenaje), el ejercicio y el entrenamiento con pesas se pueden iniciar de forma segura. El ejercicio puede mejorar la movilidad de las extremidades y potencialmente prevenir el linfedema. Finalmente, y para resumir, el drenaje linfático manual por kinesiólogos/fisioterapeutas entrenados, los vendajes multicapa de baja elasticidad, las mangas o guantes compresivos hechos a medida,  y los ejercicios progresivos mejoran el drenaje muscular. Por otro lado, es importante el cuidado de la piel. Esta paciente  ya  presentó úlceras, dolor en inflamación. Es importante la hidratación cutánea, tratar micosis y soluciones de continuidad de la piel, evitar quemaduras y traumatismos, usar guantes para jardinería o limpieza.

 

 

 

 

 

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