viernes, 5 de junio de 2026

Casos Clínicos: Mujer de 51 años con rash pápulo pustular en la cara y una placa pruriginosa en la pierna de 4 semanas de evolución.

 

Una estudiante de Medicina envió a un foro estas imágenes con el siguiente texto

Mujer de 51 años. Sana. Sin alergias, aunque anteriormente tuvo alguna reacción al sol durante la primavera y el verano. Desde hace 4 semanas le ha salido una erupción en la cara y la pierna. La última semana ha empeorado. Le pica mucho. Le pica todo el cuerpo y la erupción en la pierna sigue creciendo. Los antihistamínicos no le hacen efecto. ¿Alguna sugerencia?

 

 









Opinión: Las lesiones faciales tienen un patrón pápulo pustular sobre una base eritematosa en ambas mejillas. Algo similar es visible aunque menos intenso en la frente. La lesión es compatible en primer lugar con ROSÁCEA PÁPULO PUSTULOSA. La DEMODICIOSIS, muy relacionada con la rosácea con la cual se superponen los hallazgos clínicos, es una parasitosis cutánea por proliferación patológica y anormal del ácaro Demodex (principalmente Demodex folliculorum y Demodex brevis), que son habitantes saprófitos normales de la unidad pilosebácea de la cara, pero que cuando la densidad del ácaro aumenta drásticamente, rompe la barrera cutánea y desencadena una respuesta inflamatoria local. Como diferenciales mucho menos probables una ERUPCIÓN POLIMORFA LUMÍNICA, un RASH EN VESPERTILIO EN LES, o una DERMATITIS DE CONTACTO

La lesión de la pierna es una placa redonda de varios cm de diámetro de aspecto eccematosoy con formación de costras. Podría tratarse de ECCEMA NUMULAR  con IMPETIGINIZACIÓN SECUNDARIA. Siempre debe descartarse en este tipo de lesiones TIÑA CORPORIS por lo que un raspado para tinción con OHK de la superficie de la lesión es pertinente.

El prurito generalizado a veces puede verse en estos pacientes, en los que se produce un estado de sensibilización o de hipersensibilidad secundaria a la lesión primaria

En cuanto al manejo de las lesiones de la cara a continuación dejo un link donde puede profundizarse el tema de rosácea pápulo pustular y de la demodiciosis.

Respecto del eccema numular, más allá del criterio de si existe o no infección sobre agregada, y descartado dermatofitosis, hay que proceder a rehidratación de la piel, la reparación de la barrera lipídica epidérmica, y la reducción de la inflamación. Los medicamentos y emolientes se absorben mejor humedeciendo primero la piel. Los baños o duchas tibias o frías reducen la picazón y ayudan a rehidratar la piel; Se puede utilizar un jabón suave o un limpiador líquido.     Los tratamientos con envolturas húmedas suelen ser útiles. Se trata de humedecer la piel con agua tibia hasta que esté bien hidratada (normalmente 10 min). Luego se aplica abundantemente un ungüento de vaselina o esteroides de baja potencia, seguido de oclusión durante 1 hora. Los moduladores inmunitarios tópicos (tacrolimus y pimecrolimus) también reducen la inflamación. También dejo un enlace sobre diagnóstico y tratamiento del eccema numular

 

https://www.elrincondelamedicinainterna.com/2019/11/mujer-de-3-6-anos-rosacea-papulo.html

 

 

https://www.elrincondelamedicinainterna.com/2023/11/casos-clinicos-paciente-masculino-de-66.html

 

 

 

 

jueves, 4 de junio de 2026

Casos Clínicos: Mujer joven con erupción eritematoescamosa en miembros inferiores de 3 años de evolución.

 

La Dra. Naura Shah, envió estas imágenes a un foro con el siguiente texto:

Este paciente presentó una erupción roja, escamosa, con picazón leve, intermitente y que se resolvía espontáneamente (generalmente después de varias semanas) solo en las piernas. Inicio hace 2-3 años. No tiene otras comorbilidades. Examen físico: erupción eritematosa anular policíclica con descamación posterior.

 





Opinión: Se trata de un proceso crónico de piel caracterizado por placas pruriginosas de tamaño variado y formas redondeadas y policíclicas, algunas anulares o arcuatas, eritematoescamosas, de varios cm de diámetro que parecen crecer en forma centrífuga con la porción más periférica de las lesiones que impresiona elevada y aclaramiento central. Las lesiones presentan una característica interesante que es el collarete descamativo de salida en el borde interno (“trailing scale”), que es sugerente de ERITEMA ANULAR CENTRÍFUGO SUPERFICIAL (el eritema anular centrífugo profundo no presenta descamación significativa). Otros elementos de la historia como el prurito, la localización en miembros inferiores, y la cronicidad del cuadro, también apoyan el diagnóstico de EAC. No se conoce la etiología de esta entidad pero puede ocurrir en asociación con una amplia variedad de condiciones, incluyendo infecciones, exposición a fármacos, exposiciones a alimentos, enfermedad autoinmune, y malignidad. EAC también puede ocurrir en ausencia de una exposición identificable o enfermedad. Se supone queel EAC es una respuesta de hipersensibilidad de tipo retardado a una amplia variedad de antígenos. En general el diagnóstico es clínico, sobre todo como en casos típicos como este. Sin embargo hay que considerar otros diagnósticos alternativos como diferenciales. Entre ellos TIÑA CORPORIS, para lo que hay que llevar a cabo una preparación de hidróxido de potasio.  En cuanto al manejo, esta entidad no tiene un tratamiento demasiado eficaz, y hay que tratar de descubrir los factores desencadenantes potenciales, como una enfermedad subyacente, la exposición a un fármaco etc. A veces algunos indican corticoides tópicos o intralesionales. Para el prurito, se puede utilizar lociones antipruriginosas tópicas que contengan mentol, alcanfor , o pramoxina.

 




 

miércoles, 3 de junio de 2026

Casos Clínicos: Mujer de 20 años con rash eritematoescamoso de 2 meses de evolución

 

La Dra. Greity Mgag, de Marianao Cuba, envía estas imágenes con el siguiente texto:






Hola Dr. Macaluso mi nombre es Dr. Greity Dominguez. Necesito ayuda. Tengo una paciente de 20 años de edad sin antecedentes de salud previa que desde hace 2-3 meses comenzó con un rash en las axilas que luego se extendió por todo su cuerpo. Localizado principalmente en su abdomen, tórax. No se ha podido hacer biopsia ya que no tiene seguro médico y pues no puede cubrir los gastos. Le prescribí prednisona 40 mg diarios por 7 días como un trial a ver si mejora ya que otro médico le prescribió Doxycicline y no mejoró. El rash parece parches y ahora le paso fotos. Es muy pruriginoso luego de bañarse principalmente. También tiene nauseas desde hace 2 meses aproximadamente

Espero su respuesta. Gracias


 




Dra. Greity Mgag.

Marianao Cuba

 


Opinión: El rash que presenta esta paciente es de localización preferencial en tronco y miembros superiores, y consiste en lesiones maculares, levemente papulares, suavemente eritematosas y descamativas. Es decir que entran en el diagnóstico diferencial de las enfermedades eritematoescamosas. De todas ellas, por la edad de la paciente, el aspecto de escama rosada fina, creo que el primer diagnóstico a considerar es PITIRIASIS ROSADA DE GIBERT.

La pitiriasis rosada se manifiesta como una erupción papuloescamosa aguda, autolimitada, con una duración de 6 a 8 semanas. Es precedida clásicamente con la aparición de la “placa heráldica” que es una placa más grande que las que la siguen, ubicada generalmente en la espalda y que es seguida por una erupción más generalizada. Siempre se sospechó una etiología viral, y han sido muchos los agentes propuestos, aunque hoy día se acepta como el más probable al herpes virus humano tipo 7 (HHV)-7, y tipo 6 (HHV)-6

Entre los diferenciales que hay que plantear están la SÍFILIS SECUNDARIA, por lo que es de buena práctica siempre solicitar una serología como VDRL. Otros diferenciales pueden ser SÍNDROME RETROVIRAL AGUDO, (infección aguda por VIH), EXANTEMAS VIRALES, PSORIASIS EN GOTAS (generalmente en el contexto de infección estreptocóccica), LIQUEN PLANO, TIÑA CORPORIS, PITIRIASIS VERSICOLOR etcétera.

En cuanto al tratamiento, como se trata de una enfermedad benigna y autolimitada, sólo requiere tratamiento sintomático del prurito con terapia tópica o antihistamínicos por vía oral

martes, 2 de junio de 2026

Casos Clínicos: Varón de 41 años con lesiones en la región de la nuca de cuatro años de evolucion.

 

El Dr. Andrés Alba envía la siguiente imagen de Paciente adulto medio de 41 años, masculino con app de diabetes tipo 2 de reciente diagnóstico, obesidad grado 1, hipertrigliceridemia moderada, con lesiones de cuatro años de evolución en región nucal, las lesiones inicialmente son pustulas y posteriormente nodulares confluyentes y con alopecia, niega prurito u otro síntoma, actualmente sin manejo. Orientación diagnostica y manejo?? gracias.

 


 

 

 

Opinión: Se trata de foliculitis esclerosante. 

La foliculitis esclerosante de la nuca o acné queloideo, es un proceso inflamatorio del folículo piloso crónico, raro, se caracteriza por pápulas y pústulas foliculares que con tendencia a la formación de cicatrices hipertróficas, y que típicamente se desarrollan en la zona occipital de pacientes jóvenes de piel negra. Es más una foliculitis que un verdadero acné, y la histología de las lesiones no es siempre de queloide, con lo que el nombre es un poco confuso que se produce principalmente en la región occipital y la parte posterior del cuello, aunque se puede localizar en otras zonas del cuero cabelludo. Su incidencia es baja y la etiología desconocida. Se produce principalmente en varones, lo que sugiere una relación con las hormonas sexuales masculinas, de raza morena-negra, en edades medias de la vida .

Se debe considerar a esta entidad como un proceso multifactorial, en el que se involucran factores ambientales, metabólicos, infecciosos, dermatosis folicular oclusiva y características raciales.

Los factores predisponentes que se han postulado incluyen: constitución seborreica, síndrome metabólico, pelos incurvados o rizados, cuello corto, fricción local, afeitado, traumatismos, fármacos antiepilépticos, aumento en el número de mastocitos en la región occipital, estrés físico y/o emocional

Se han utilizado múltiples y diversos tratamientos sin éxito. Entre los más frecuentes se incluyen: corticoesteroides tópicos y/o intralesionales, antibióticos sistémicos del grupo de las tetraciclinas en los brotes agudos, retinoides orales en casos refractarios,isotretinoína vía oral es una buena opción, cirugía con márgenes profundos, conducta expectante, entre otros. El láser de CO2 excisional también ha mostrado efectividad en algunos reportes. Siempre es preferible, escalonar los tratamientos y reservar los métodos más agresivos para casos refractarios.

Un pilar en el tratamiento, incluiría el manejo temprano de las lesiones, para evitar la alopecia cicatrizal y los resultados antiestéticos ocurridos, cuando se retrasa el comienzo del mismo.

lunes, 1 de junio de 2026

Casos Clínicos: Varón de 56 años con absceso preperitoneal tardío y explantación de malla.

 

El Dr. Ricardo Reynoso de México DC envió estas imágenes con el siguiente texto

 

Infección de la malla tras reparación TAPP inguinal

Caso clínico: Absceso preperitoneal tardío y explantación de malla tras reparación laparoscópica de hernia

 

Antecedentes de la enfermedad actual:

Un hombre de 56 años presentó un cuadro clínico de un mes de evolución con dolor persistente en la ingle derecha y una masa eritematosa sensible al tacto en el sitio de una reparación laparoscópica previa de hernia inguinal. La cirugía inicial se había realizado seis meses antes sin complicaciones postoperatorias inmediatas.

 

Diagnóstico e imagenología:

Se realizó una tomografía computarizada con contraste para evaluar la región inguinal. La imagen reveló una acumulación de líquido localizada de 6 cm en el espacio preperitoneal que rodeaba la prótesis. Estos hallazgos fueron compatibles con una infección tardía de la malla y un absceso preperitoneal secundario.

 

Manejo quirúrgico:

Se optó por un abordaje preperitoneal abierto para facilitar el acceso directo a la zona infectada. Durante la exploración, se encontró una colección purulenta que fue drenada. La malla infectada fue disecada meticulosamente y explantada por completo del espacio preperitoneal.

Diagnóstico añadido por el autor: Infección de la malla







 


 




Opinión: La reparación de una hernia de la pared abdominal es un procedimiento generalmente limpio con un bajo riesgo de complicaciones infecciosas. Sin embargo, cuando se producen infecciones de la herida tras una reparación de hernia, pueden estar asociadas con la recurrencia de la hernia, infecciones de la malla y complicaciones sistémicas.  El riesgo de infección tras la reparación de una hernia está influenciado por diversos factores clínicos y quirúrgicos, el uso de malla, la ubicación de la inserción de la malla, la técnica de reparación, el uso de drenajes y las indicaciones de urgencia para el procedimiento. En general, las reparaciones de hernias inguinales tienen una incidencia de entre 0 y 6 por ciento, mientras que la incidencia notificada después de una reparación de la hernias ventrales (hernias incisionales, ventrales, epigástricas, de Spigel, periestomales y umbilicales), oscila entre el 0 y el 23 por ciento. Los factores de riesgo clínicos asociados con la infección de la herida después de la reparación de la hernia incluyen obesidad, albúmina sérica baja, diabetes, inmunosupresión (por ejemplo, corticosteroides crónicos), insuficiencia cardiaca, tabaquismo, puntuación de la Sociedad Americana de Anestesiólogos (ASA) >3, edad avanzada, Infección previa por Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) (independientemente de la zona del cuerpo), EPOC), que se asocian a los factores de riesgo intraoperatorios como enterotomía, resección intestinal, procedimiento de emergencia, tiempo de operación prolongado, transfusión sanguínea perioperatoria, uso de malla para reparar grandes defectos de hernia ventral (>10 cm). Existen datos contradictorios sobre si el uso de malla durante la reparación de hernias definitivamente resulta en un mayor riesgo de infección que la reparación tradicional sin malla. El riesgo informado de infección de la herida después de una reparación primaria con sutura sin malla varía de 0 a 6 por ciento, mientras que el riesgo informado de infección después de una reparación con malla varía de 0,4 a 14 por ciento. La malla para la reparación de hernias puede ser absorbible o no absorbible, y sintética o biológica. Los factores asociados con un mayor riesgo de infección al usar malla sintética incluyen el tipo de filamento y el tamaño del poro. Las mallas monofilamento con tamaños de poro grandes (>75 micrómetros) se asocian con un menor riesgo de infección. Las mallas microporosas (por ejemplo, politetrafluoroetileno expandido [ePTFE]) con un tamaño de poro <10 micrómetros permiten el paso libre de bacterias pero bloquean los neutrófilos y macrófagos. Las mallas biológicas pueden derivarse de tejido humano (aloinjerto) o animal (xenoinjerto, generalmente bovino o porcino). El tejido más común utilizado es la dermis descelularizada, que proporciona una matriz de colágeno. Las mallas porcinas son las más utilizadas, y los diferentes productos difieren en el uso de reticulación suplementaria (reticuladas: Permacol y Collamend; no reticuladas: Strattice, Integen, XCM y XenMatrix). Para la reparación de hernias inguinales y femorales, la malla puede colocarse por encima de la fascia (p. ej., reparación de Lichtenstein) o por debajo, en posición preperitoneal (p. ej., reparación laparoscópica transabdominal preperitoneal de hernia [TAPP] o reparación totalmente extraperitoneal de hernia [TEP]; reparación abierta preperitoneal). Un ensayo aleatorizado que comparó los resultados de la malla colocada por encima o por debajo de la fascia no encontró diferencias en las tasas de infección del sitio quirúrgico. El uso de drenajes tras la reparación de una hernia es controvertido. Una revisión retrospectiva de 250 pacientes sometidos a reparación de hernia ventral con o sin malla reveló un riesgo significativamente mayor de infecciones de la herida con drenajes en comparación con las reparaciones sin drenajes (19 % frente a 10 %). No obstante, los drenajes pueden ser apropiados si existe un amplio espacio muerto para limitar la formación de seromas y hematomas. El diagnóstico de infección de la herida es clínico y se caracteriza por síntomas típicos como eritema y dolor localizados en el sitio de la incisión. También puede presentarse drenaje purulento y dehiscencia de la herida. Otros hallazgos en la exploración física pueden incluir sensibilidad al tacto, calor o hinchazón localizada. Los pacientes pueden presentar manifestaciones sistémicas como fiebre, escalofríos y malestar general, además de los signos locales de infección. Los pacientes con infección de la malla pueden tener un curso indolente con cicatrización, abscesos y formación de fístulas. En comparación con las infecciones superficiales del sitio quirúrgico (ISQ) no asociadas con malla, las infecciones que involucran material protésico ( malla para reparación de hernia) suelen tener un inicio tardío. En una serie de casos de 22 pacientes con infección de malla, solo cinco se presentaron dentro de un mes de la herniorrafia. En este caso, la infección se hizo clínicamente evidente 6 meses después de la cirugía. Los criterios clínicos para definir la infección del sitio quirúrgico incluyen uno o más de los siguientes:

  1. Exudado purulento que drena de un sitio quirúrgico
  2. Un cultivo de líquido positivo obtenido de un sitio quirúrgico que fue cerrado primariamente
  3. Diagnóstico de infección del cirujano
  4. Sitio quirúrgico que requiere reapertura

Aunque el diagnóstico de infección de la herida o de la malla es predominantemente clínico, los estudios de imagen como la ecografía o la tomografía computarizada (TC) pueden ser útiles para identificar acumulaciones de líquido (seroma, hematoma, absceso) o edema con infiltración de la grasa subcutánea alrededor de la malla. En pacientes con síntomas clínicos de infección de heridas, se deben obtener cultivos de heridas para orientar la terapia antibiótica, teniendo en cuenta que la infección de heridas es un diagnóstico clínico y que los cultivos no deben sustituir el criterio clínico para determinar la necesidad de desbridamiento. Para obtener líquido para cultivo, se puede intentar el drenaje percutáneo en pacientes con infección de la herida que no presentan signos sistémicos. Los resultados del muestreo percutáneo deben interpretarse con precaución. Es posible interpretar erróneamente los resultados de un cultivo como significativos cuando en realidad se deben a contaminación. Las acumulaciones de líquido que NO están asociadas con signos de infección (eritema, calor, secreción) generalmente NO deben aspirarse, debido al riesgo de introducir una infección en un sitio estéril. Las bacterias típicamente implicadas en las infecciones de malla son aquellas con capacidad para formar biofilms, como los estafilococos coagulasa negativos, S. aureus y los bacilos gramnegativos entéricos. Los anaerobios también son patógenos potenciales. En raras ocasiones, las infecciones de malla pueden ser causadas por Candida o micobacterias. Los biofilms consisten en colonias bacterianas rodeadas e incrustadas en exopolisacáridos (también conocidos como glicocálix). Las bacterias dentro de los biofilms forman comunidades complejas con comunicación y adaptación bacteriana a través de la detección de quórum, que regula la formación del biofilm. Las bacterias cercanas a la superficie del biofilm suelen ser relativamente más activas metabólicamente debido a su acceso a nutrientes que se difunden a través de la superficie superior del biofilm; las bacterias en el interior del biofilm suelen ser menos activas metabólicamente o se encuentran en diversas etapas de latencia. Las bacterias dentro de los biofilms están protegidas de las defensas del huésped, como los fagocitos, y, a menudo, de la penetración de antimicrobianos.

El diagnóstico diferencial de la infección de la herida tras la reparación de una hernia incluye alergias a los materiales de preparación de la piel o a los adhesivos, seroma o hematoma, reacciones a cuerpos extraños en los materiales de la malla, neuralgia postherniorrafia, fascitis necrosante y fístula gastrointestinal. Las reacciones alérgicas cutáneas suelen producirse en el periodo postoperatorio inmediato y remiten espontáneamente tras la eliminación del agente causante. Las acumulaciones de líquido, como seromas o hematomas, que se producen en el posoperatorio inmediato, pueden causar inflamación de la herida, pero no se asocian con signos de infección (es decir, eritema, calor, secreción). Generalmente, no deben aspirarse, debido al riesgo de introducir una infección en un sitio estéril. Una reacción grave a un cuerpo extraño puede ser difícil de distinguir inicialmente de una infección de la herida, ya que las manifestaciones clínicas pueden incluir eritema y dolor; sin embargo, no se observará acumulación ni drenaje de líquido. El dolor intenso sin otros signos de infección de la herida también puede presentarse en caso de lesión nerviosa. La fascitis necrosante es una forma grave de infección de heridas que puede ser mortal y constituye una urgencia quirúrgica. Se caracteriza por un drenaje abundante, de aspecto similar al agua sucia; tejido subcutáneo oscuro y friable; y fascia pálida y desvitalizada. Las lesiones intestinales durante la reparación de una hernia pueden provocar una fístula enterocutánea. El drenaje de líquido intestinal o material fecal visible permite distinguirlas, aunque puede ser necesario abrir la herida para determinarlo.

El tratamiento de la infección de la herida tras la reparación de una hernia de la pared abdominal incluye terapia antibiótica intensiva, drenaje de la herida y desbridamiento agresivo cuando sea necesario. El tratamiento específico posterior depende de la ubicación y la naturaleza de la reparación de la hernia. Si no hay signos sistémicos de infección, se deben obtener datos de cultivo antes de iniciar el tratamiento con antibióticos parenterales de amplio espectro. Cuando estén disponibles, los resultados del cultivo orientan los cambios en la terapia antibiótica. Con un tratamiento agresivo, la mayoría de las infecciones superficiales del sitio quirúrgico (ISQ) pueden tratarse con éxito sin necesidad de retirar la malla. El drenaje de la herida puede requerir la apertura de la incisión cutánea, pero las acumulaciones localizadas de líquido pueden tratarse mediante aspiración percutánea. Los síntomas de la infección deberían mejorar tras unos días de tratamiento antibiótico, que debe continuarse durante 10 a 14 días o hasta que desaparezcan los signos clínicos de la infección activa. Posteriormente, se debe vigilar de cerca al paciente para detectar signos de recurrencia de la infección. En pacientes que mejoran rápidamente y toleran la terapia oral, se pueden utilizar antibióticos orales para completar el tratamiento. Si los signos de infección superficial del sitio quirúrgico no mejoran con la terapia antibiótica, puede haber una infección profunda del sitio quirúrgico, y puede ser necesaria una incisión quirúrgica y drenaje con desbridamiento del tejido infectado y/o necrótico. Tras iniciar la antibioticoterapia empírica, los pacientes que presenten síntomas y signos sistémicos de infección de la herida deben someterse a desbridamiento quirúrgico inmediato para eliminar el tejido infectado o necrótico y la malla, si la hubiera. El material desbridado debe enviarse para cultivo aeróbico y anaeróbico, y para realizar pruebas de sensibilidad, con el fin de ajustar la antibioticoterapia. En pacientes sin signos sistémicos, se puede intentar el drenaje percutáneo de cualquier acumulación de líquido. Si los síntomas persisten después del drenaje de la herida y una semana de terapia antibiótica apropiada, todo el material extraño, incluyendo malla, suturas y grapas (así como tejido necrótico), debe ser retirado cuando sea técnicamente factible. Cuando la malla está bien incorporada, la decisión de retirar o no parte de la malla es una cuestión de criterio clínico.  Aunque existen informes de casos de tratamiento exitoso de infecciones de malla con antibióticos sistémicos combinados con infusión local de antibióticos, no se recomienda todavía, excepto posiblemente como terapia de rescate si no es posible extraer la malla.

La terapia parenteral empírica con ATB se muestra en el cuadro



 FUENTE: UPTODATE 2026