sábado, 28 de febrero de 2026

Casos clínicos: Mujer de 49 años con lesiones escamosas en manos.

 

Una colega de Santa Cruz de la Sierra Bolivia, envió estas imágenes con el siguiente texto

Paciente femenina de 49 años, antecedentes de 20 años de lesiones escamosas en las manos, ANA negativo, FR negativo, SCL 70 negativo, velocidad de sedimentación 7, radiografía de manos con osteopenia y OA, biopsia: dermatitis psoriasiforme, ahora con metotrexato, sin mucha mejoría.

Trabajaba como empleada doméstica y luego en la cocina de una escuela, expuesta a todo. Recibió tratamiento psicoterapéutico, tomaba Prozac y clonazepam, no presentaba TOC, usaba esteroides tópicos de forma crónica (mi primera impresión fue una atrofia cutánea por esteroides). Lleva un año bajo atención dermatológica, pero el mes pasado comenzaron con metotrexato, 3 comprimidos semanales, y aumentaron la dosis a 5.






 

Opinión: Se observa un intenso eritema en ambas regiones palmares de manos y dedos, con grietas, erosiones y descamación, en un contexto de intensa xerosis lo que configura ECCEMA DE MANOS. En la superficie dorsal de los dedos es visible un aspecto esclerodermiforme, con  pérdida de las arrugas de la piel y aspecto de “tirantez” como suele verse en algunos diabéticos mal controlados o en “síndromes esclerodérmicos” para ser inclusivos. Respecto de la biopsia realizada a esta paciente que habla de “dermatitis psoriasiforme”, creo que con estas imágenes no podemos hacer un análisis sobre si tiene o no psoriasis, ya que, para eso, tendríamos que ver el resto de la superficie cutánea. El hecho de que esté recibiendo MTX por dermatología hace suponer que padece psoriasis, aunque en las manos no se observen lesiones típicas de ella, excepto que en el resto del cuerpo tuviese una eritrodermia psoriásica, y en tal caso, las manos podrían ser parte del cuadro. El eccema de manos, probablemente está relacionado con su actividad como empleada doméstica y específicamente en la cocina donde como bien dice la historia está “expuesta a todo”. El eccema es una enfermedad cutánea ocupacional, vista especialmente entre trabajadores expuestos a trabajos húmedos, como personal sanitario, manipuladores de alimentos y peluqueros. Hay factores de riesgo individuales que aumentan la probabilidad de padecerlo como por ejemplo la DERMATITIS ATÓPICA, o un “fondo atópico” como se ve en la rinoconjuntivitis alérgica o el asma. Se cree que existe una predisposición o susceptibilidad genética a padecer eccema que podría ser explicada por mutaciones con pérdida de función en el gen de la filagrina ( FLG ), la cual es importante para la integridad de la barrera epidérmica, participando en la diferenciación terminal de la piel, con una alineación adecuada de los filamentos de queratina y la hidratación del estrato córneo. Por otro lado, la exposición repetitiva al trabajo húmedo como dijimos, el número diario de lavados de manos con jabón en el trabajo, asociado a irritantes como detergentes, sustancias químicas agresivas presentes en los limpiadores domésticos e industriales comunes, como el amoníaco y los disolventes, las frutas, verduras, especias y plantas crudas; y los irritantes físicos (p. ej., herramientas metálicas, madera, fibra de vidrio, polvo/suelo), generan todos, condiciones para que se presente el cuadro. El eccema de manos también puede ser una manifestación de la DERMATITIS ALÉRGICA DE CONTACTO, una reacción de hipersensibilidad retardada mediada por células T en la que pueden tener responsabilidad el níquel, formaldehído y mezclas de fragancias. En cuanto al manejo de estos pacientes, digamos que es fundamental explicar el mecanismo de la génesis del proceso al paciente y lograr una comprensión adecuada de la situación, obtendremos una colaboración por convencimiento del paciente, ya que la adherencia al tratamiento es un sine qua non para lograr el éxito. Evitar irritantes y alérgenos, que incluyen los irritantes químicos comunes como el agua y el trabajo húmedo, detergentes y surfactantes, disolventes, agentes oxidantes, ácidos y álcalis. Los irritantes físicos incluyen herramientas metálicas, madera, fibra de vidrio, partes de plantas, papel y polvo o tierra. Las fuentes comunes de alérgenos incluyen jabones y detergentes, alimentos, disolventes y aceites industriales, cemento, metales, medicamentos tópicos, guantes y cosméticos. Se deben evitar los jabones fuertes y modificar los hábitos de lavado de manos. Los pacientes deben lavarse con agua tibia y usar una pastilla de jabón suave, sin perfume ni fragancia, o un detergente líquido sin jabón (sintético). El secado debe realizarse con palmaditas suaves, procurando eliminar el exceso de humedad de los espacios interdigitales, seguido inmediatamente de la aplicación de una cantidad generosa de crema o ungüento de manos espeso, como vaselina. El uso de equipo de protección personal que incluye guantes de vinilo u otros sin látex o goma. Las cremas de barrera están formuladas para imitar los lípidos intercelulares, compuestos de ceramidas, ácidos grasos libres y colesterol, con el fin de limitar la penetración de sustancias químicas peligrosas en la epidermis. Uso frecuente y abundante de emolientes (vaselina) y humectantes (glicerina, urea tópicas). Los corticoides tópicos de alta o superalta potencia, son el tratamiento de primera línea en el eccema de manos moderado, aplicados una o dos veces por día durante dos a cuatro semanas o hasta lograr una mejoría estable. Los emolientes deben aplicarse abundantemente varias veces al día. Tras la inducción de la remisión, se puede seguir con un corticosteroide tópico de alta potencia dos o tres veces por semana. Los inhibidores tópicos de la calcineurina se pueden utilizar como una opción de tratamiento ahorrador de esteroides, por ej ungüento de tacrolimus al 0,1%. En las formas graves de eccema crónico de manos pueden ser necesarios los corticosteroides orales por períodos cortos por ej prednisona de 0,5 a 1 mg/kg al día (máximo 60 mg al día) durante siete días., para reducir e interrumpir en las dos semanas siguientes. En casos especiales, la alitretinoína (un retinoide oral), el dupilumab (un antagonista del receptor de interleucina IL 4/IL-13),  inmunosupresores convencionales (p. ej.,  MTX, ciclosporina, azatioprina), ciclosporina ), delgocitinib tópico (un inhibidor de la pan-Janus quinasa (JAK)), pueden ser utilizados por dermatología. La fototerapia local NBUVB o terapia tópica PUVA también son opciones.