Un hombre de 68 años fue evaluado en consultorio externo de este hospital debido a fatiga y disnea. El paciente tenía antecedentes de enfermedad pulmonar obstructiva crónica con síntomas de bronquitis progresiva que habían resultado en visitas frecuentes a la sala de emergencias y hospitalizaciones, así como el uso de oxígeno suplementario durante el esfuerzo. Tres años antes de la presentación actual, se realizó una cirugía de reducción de volumen pulmonar broncoscópica, con colocación de cuatro válvulas endobronquiales. Un año después, los síntomas progresaron y el paciente fue referido al centro de trasplante de pulmones de este hospital. Quince meses antes de la presentación actual, el paciente se sometió a un trasplante de ambos pulmones, con resecciones en cuña del lóbulo medio derecho y del lóbulo superior izquierdo. Cuatro meses antes del trasplante, un ensayo de liberación de interferón-γ para la detección de exposición previa a Mycobacterium tuberculosis fue negativo. Se realizaron pruebas serológicas en el donante y el receptor; el donante fue positivo para citomegalovirus (CMV) IgG y virus de Epstein–Barr (EBV) IgG, y el receptor fue negativo para CMV IgG y positivo para EBV IgG. En el momento de la obtención de los pulmones, se observó incidentalmente un solo granuloma en el lóbulo inferior izquierdo en la imagen de tórax del donante. En el receptor, el examen histológico del tejido pulmonar explantado mostró enfisema bulloso severo, ganglios linfáticos reactivos, inflamación granulomatosa necrotizante focal y formas de levadura. Después del trasplante, se inició la profilaxis de infección con trimetoprim–sulfametoxazol, ganciclovir e isavuconazol. El curso hospitalario después del trasplante, que abarcó 8 semanas, fue notable por insuficiencia respiratoria hipercárbica recurrente que llevó a reintubaciones y traqueostomía, así como aspiración recurrente, neumonía por Stenotrophomonas maltophilia, drenaje de derrames pleurales loculados, colocación de un tubo de gastrojejunostomía para soporte nutricional, lesión renal aguda y encefalopatía. Antes del alta, se interrumpió el trimetoprim–sulfametoxazol debido a hiperkalemia, y se inició atovaquona para la profilaxis de Pneumocystis jirovecii. Cinco meses después del trasplante, el paciente fue admitido en este hospital con infección severa por síndrome respiratorio agudo coronavirus 2 (SARS-CoV-2) y fue exitosamente tratado con éxito con remdesivir. Seis meses después del trasplante, se suspendió la profilaxis con isavuconazol de acuerdo con el protocolo institucional. Ocho meses después del trasplante, el paciente no presentaba síntomas respiratorios y caminaba y jugaba al golf sin necesidad de oxígeno suplementario; se retiró la sonda de gastroyeyunostomía.
Un año después del trasplante, el ecocardiograma
transtorácico resultó normal y la broncoscopia de vigilancia sistemática mostró
anastomosis bronquiales permeables y ausencia de anomalías en la mucosa. La
evaluación histopatológica de las muestras de biopsia transbronquial no reveló
signos sugestivos de rechazo del aloinjerto; se observaron escasos microorganismos
fúngicos compatibles con especies de *Candida* mediante la tinción de
plata-metenamina.
Dos meses más tarde, y un mes antes de la presentación
actual, el paciente acudió a un servicio de urgencias vinculado a este hospital
debido a un cuadro de cinco días de evolución caracterizado por fiebre (hasta
37,8 °C), fatiga, escalofríos, opresión torácica y disnea ante esfuerzos leves;
la saturación de oxígeno medida en el domicilio oscilaba entre el 90 % y el 92
% en reposo respirando aire ambiente, descendiendo al 85 % durante la
deambulación. En urgencias, la temperatura oral era de 37,1 °C, la frecuencia
cardíaca de 111 latidos por minuto, la frecuencia respiratoria de 22
respiraciones por minuto y la saturación de oxígeno del 95 % respirando aire ambiente.
Los niveles de electrolitos en sangre eran normales; los resultados de otras
pruebas de laboratorio se presentan en la Tabla 1. Las pruebas de detección de
ácidos nucleicos para SARS-CoV-2, virus de la gripe (tipos A y B) y virus
respiratorio sincitial. El resultado de la prueba viral fue negativo. El
electrocardiograma y la radiografía de tórax fueron, según los informes,
normales.
Tabla 1. Análisis de laboratorio.
La tomografía computarizada (TC) de tórax (Fig. 1A y
1B), realizada tras la administración de contraste intravenoso, mostró
hallazgos que descartaron la embolia pulmonar. Se observó un granuloma
previamente identificado en el lóbulo inferior izquierdo y una nueva opacidad
nodular sólida en el lóbulo inferior derecho. Se prescribió ciprofloxacino
oral.
Figura 1. A y B
Las imágenes de TC de tórax obtenidas un mes antes de
la presentación actual (paneles A y B) muestran una nueva opacidad nodular
sólida e irregular en el lóbulo inferior derecho (panel A, flecha), sin
presencia de nódulos en «árbol en brote» ni opacidades en vidrio deslustrado en
el parénquima circundante (panel B, círculo).
Dos semanas antes de la consulta actual, los análisis
de laboratorio repetidos mostraron niveles sanguíneos normales de electrolitos,
albúmina, aspartato aminotransferasa y alanina aminotransferasa; los resultados
de otros análisis se muestran en la Tabla 1. Se detectó ADN del CMV en la
sangre, pero en una concentración demasiado baja para ser cuantificada. No se
detectó ADN del VEB en la sangre.
Una radiografía de tórax (Fig. 1C) mostró nuevos
micronódulos y opacidades parcheadas en ambos lóbulos inferiores,
predominantemente en el lado derecho. La tomografía computarizada (TC) de tórax
(Fig. 1D y 1E) reveló extensas opacidades multilobulares en forma de árbol en
brote y en vidrio deslustrado, que afectaban principalmente al lóbulo inferior
derecho. En comparación con las imágenes de TC obtenidas dos semanas antes,
este estudio mostró un aumento de los ganglios linfáticos reactivos en las
regiones hiliar, subcarinal y paratraqueal inferior en ambos lados. La opacidad
nodular sólida previamente observada en el lóbulo inferior derecho permaneció
sin cambios.
Figura 1 C, D y E.
Una radiografía de tórax obtenida dos semanas antes de
la presentación actual (panel C) muestra cambios posquirúrgicos derivados de
una esternotomía en «clamshell» con trasplante bipulmonar. Se observan nuevos
micronódulos y opacidades en parches en ambos lóbulos inferiores,
predominantemente en el lado derecho (círculo). Las imágenes de TC de tórax
obtenidas dos semanas antes de la presentación actual (paneles D y E) muestran
que la opacidad nodular sólida e irregular del lóbulo inferior derecho
permanece sin cambios. Se aprecia un broncograma aéreo (panel D, flecha) y se
observan nuevas y extensas opacidades en vidrio deslustrado y nódulos en «árbol
en brote» que afectan predominantemente a los lóbulos inferiores (panel E,
círculo).
La espirometría mostró un volumen espiratorio forzado en 1 segundo (VEF1) de 2,75 litros (90 % del valor previsto) y una capacidad vital forzada (CVF) de 2,81 litros (69 % del valor previsto). Estos hallazgos fueron compatibles con un déficit ventilatorio restrictivo leve y similares a los mejores resultados de espirometría del paciente tras el trasplante. Dos semanas después, el paciente regresó a la consulta externa de trasplantes de este hospital. Refirió fiebre de hasta 37,7 °C, malestar general, escalofríos matutinos, tos productiva con esputo claro y disnea y opresión torácica intermitentes. La saturación de oxígeno medida en casa osciló entre el 92 % y el 94 % mientras respiraba aire ambiente en reposo. Informó que había experimentado disnea al caminar desde el coche hasta la clínica.
El paciente tenía antecedentes de hipertensión
pulmonar, hipertensión sistémica, hiperlipidemia, enfermedad coronaria (tratada
con intervención coronaria percutánea), rinitis alérgica, hernia hiatal,
enfermedad por reflujo gastroesofágico, anillo de Schatzki (tratado con
dilatación esofágica), adenoma tubular, osteoporosis e hipertrofia prostática.
Su medicación incluía micofenolato sódico, prednisona, tacrolimus, aspirina,
azitromicina (administrada según el protocolo institucional), citrato de
calcio, atovacuona, metoclopramida, metoprolol, mirtazapina, un multivitamínico,
omeprazol, rosuvastatina y valaciclovir. La amlodipina le había provocado edema
y el lisinopril, tos. El paciente vivía con su esposa en un pequeño pueblo de
Nueva Inglaterra. Se había jubilado de su trabajo en la industria de maquinaria
pesada, donde estuvo expuesto a amianto, pintura, suciedad, polvo, humos y
pájaros. En su jubilación, disfrutaba de la restauración de maquinaria y la
jardinería. El paciente había fumado un paquete de cigarrillos al día durante
40 años y había dejado de fumar 12 años antes del trasplante. Bebía una copa de
vino semanal y no consumía drogas ilícitas. Había viajado a Florida y a las
Montañas Rocosas, pero no había viajado fuera de Estados Unidos. El paciente
tenía al día las vacunas contra la gripe, el SARS-CoV-2 y el neumococo. Su
padre había estado expuesto a humos en su trabajo y había fallecido de cáncer
de pulmón. Una de sus hermanas padecía enfermedad pulmonar obstructiva crónica
y otra había fallecido de cáncer endobronquial en su sexta década de vida. Los
hijos adultos del paciente gozaban de buena salud. El paciente parecía
fatigado. La temperatura oral fue de 36,7 °C, la frecuencia cardíaca de 109
latidos por minuto, la presión arterial de 126/73 mm Hg, la frecuencia
respiratoria de 16 respiraciones por minuto y la saturación de oxígeno del 92 %
mientras respiraba aire ambiente. El índice de masa corporal era de 18,7. Las
zonas de la incisión torácica tipo «clamshell» y de la colocación previa del
tubo estaban bien cicatrizadas, sin eritema ni secreción. El resto de la
exploración fue normal. Los niveles
sanguíneos de electrolitos, hierro, ferritina, hemoglobina glucosilada y
metahemoglobina eran normales; se presentan los resultados de otras pruebas de
laboratorio son mostrados en la Tabla 1. La concentración sanguínea de ADN de
CMV era de 310 UI por mililitro. Las pruebas de antígeno de *Cryptococcus* y un
panel respiratorio ampliado —que incluía pruebas para *Chlamydia*,
*Legionella*, infección por *Mycoplasma* e infección por patógenos virales como
adenovirus, virus de la influenza, metapneumovirus, virus de la parainfluenza,
virus respiratorio sincitial y rinovirus y enterovirus humanos— resultaron
negativos.
La TC de tórax, realizada con administración de
contraste intravenoso, mostró un nódulo en el lóbulo inferior derecho de 1 cm
de diámetro, múltiples nódulos nuevos en los lóbulos medio e inferior de entre
2 y 3 mm de diámetro, y un aumento de la linfadenopatía mediastínica con
respecto a la observada un mes antes.
Cuatro días después, el paciente regresó a la consulta
externa para someterse a una broncoscopia con biopsia transbronquial. Ya se
disponía de resultados adicionales de las pruebas realizadas durante la visita
anterior: la prueba de anticuerpos contra *Coccidioides* fue negativa y el
nivel sérico de ADN libre de células derivado del donante era del 0,57 %, cifra
cercana al nivel basal del paciente. Antes del procedimiento, la saturación de
oxígeno oscilaba entre el 87 % y el 90 % mientras el paciente respiraba aire
ambiente en reposo. El líquido del lavado broncoalveolar (LBA) era incoloro y
contenía 5 neutrófilos por microlitro. La tinción de Gram del líquido del LBA
reveló escasos neutrófilos y ausencia de microorganismos; se envió una muestra
para cultivo. El examen histológico preliminar mostró infiltrados en parches,
de carácter mixto (histiocítico e inflamatorio crónico), en las paredes
alveolares.
Se recibieron los resultados de las pruebas
diagnósticas y se tomaron decisiones sobre el manejo clínico.
Diagnóstico Diferencial.
Este hombre de 68 años se sometió a un trasplante de
ambos pulmones debido a insuficiencia respiratoria crónica en el contexto de
enfermedad pulmonar obstructiva crónica severa. Después de un curso
postoperatorio complicado, el paciente tenía un excelente estado funcional a 1
año después del trasplante. Sin embargo, 14 meses después del trasplante, tuvo
un inicio subagudo de fiebre de bajo grado, escalofríos, fatiga, tos y disnea
de esfuerzo, síntomas que persistieron durante 1 mes. Actualmente presenta
taquicardia, hipoxemia en reposo, anemia macrocítica, linfopenia, viremia de
CMV de bajo nivel, nuevos nódulos en ambos pulmones y linfadenopatía
mediastínica en la imagen del tórax. Al construir un diagnóstico diferencial,
consideraré el momento del inicio de los síntomas de este paciente en relación
con el trasplante de pulmón, además de su estado inmunocomprometido y
exposiciones epidemiológicas.
Rechazo del Injerto
El rechazo celular agudo, que puede causar fiebre,
malestar, tos, disnea y disfunción del injerto, ocurre más comúnmente en el
primer año después del trasplante. Algunas características del rechazo celular
agudo, incluyendo fiebre, disnea y tos productiva, pueden imitar una infección.
El rechazo celular agudo sintomático se asocia típicamente con una disminución en
los valores de espirometría (específicamente, el flujo espiratorio forzado
entre el 25% y el 75% de la CVF, así como el FEV 1). Aunque este paciente tenía
muchas características clínicas que eran sugestivas de rechazo del injerto, los
hallazgos en múltiples biopsias transbronquiales no eran consistentes con este
diagnóstico, que se caracteriza típicamente por un infiltrado linfocítico que
afecta a los bronquiolos terminales y capilares perialveolares. Además, la
prueba negativa de ADN libre de células derivado de donantes también argumenta
en contra de un diagnóstico de rechazo celular agudo.
Neumonitis Química Debido a Aspiración
Este paciente tiene factores de riesgo para
aspiración, incluyendo una hernia hiatal y enfermedad por reflujo
gastroesofágico. También tuvo episodios recurrentes de aspiración durante su
curso inicial postrasplante. Sin embargo, la neumonitis química debido a
aspiración típicamente tiene un inicio más agudo que la enfermedad observada en
este paciente. Además, no se notó material extraño en el examen histopatológico
de las muestras de biopsia transbronquial.
Infección Bacteriana
La enfermedad subaguda de este paciente y los
hallazgos de imagen, incluyendo un infiltrado nodular, no son sugestivos de una
infección bacteriana aguda típica como la neumonía adquirida en la comunidad.
Nocardia es un bacilo grampositivo parcialmente ácido-resistente que puede causar
infecciones oportunistas en receptores de trasplante de pulmón. Los nódulos
pulmonares en la imagen del tórax son un hallazgo común. Sin embargo, la
tinción de Gram de la muestra de LBA en este paciente fue negativa, un hallazgo
que hace poco probable la infección bacteriana adquirida en la comunidad y la
infección por nocardia.
Infección por citomegalovirus
Los receptores de trasplante de pulmón son
susceptibles a infecciones virales respiratorias en cualquier momento tras el
trasplante. Sin embargo, la prueba de ácidos nucleicos para virus respiratorios
comunes es una estrategia diagnóstica de sensibilidad moderada y resultó
negativa en este paciente. Otros virus a considerar incluyen el CMV, que puede
causar síndrome por CMV con daño asociado a casi cualquier sistema orgánico. En
huéspedes inmunocomprometidos, varios sistemas orgánicos son particularmente
vulnerables a lesiones: el ojo (retinitis y pérdida de visión), el tracto
gastrointestinal (esofagitis, gastritis, colitis y hepatitis), el sistema nervioso
central (encefalitis, mielitis y cerebelitis), los pulmones (neumonitis), la
médula ósea (pancitopenia), el hígado y el bazo (hepatitis y esplenomegalia) y
los riñones (nefritis y lesión renal aguda). No obstante, los estudios de
imagen de este paciente no sugerían neumonitis, lo cual también habría sido
inusual en ausencia de una viremia por CMV de alto nivel.
Infección por el virus de Epstein-Barr
El trastorno linfoproliferativo postrasplante (TLPT)
asociado al VEB tiene mayor probabilidad de ocurrir cuando un órgano de un
donante con exposición previa al VEB (positivo para IgG contra el VEB) se
trasplanta a un receptor sin exposición previa al VEB (negativo para IgG contra
el VEB). Los pacientes con TLPT pueden presentar un infiltrado pulmonar nodular,
hallazgo que se observó en este paciente. La presencia de viremia por VEB puede
respaldar el diagnóstico. Sin embargo, la afectación pulmonar aislada tiende a
ocurrir más tempranamente tras el trasplante. Además, los hallazgos patológicos
preliminares en este caso no eran típicos de esta enfermedad.
Infección por micobacterias
Aunque la infección por *M. tuberculosis* no es más
frecuente en los receptores de trasplante de pulmón que en la población
general, la reactivación de una infección latente por *M. tuberculosis* es más
común en pacientes con inmunosupresión. Sin embargo, este paciente presentó un
resultado negativo en la prueba de liberación de interferón gamma antes del
trasplante, lo que hace muy improbable la reactivación de una tuberculosis
latente.
Las micobacterias atípicas —incluidos el complejo *M.
avium* y otras micobacterias de crecimiento rápido, como *M. abscessus*, *M.
fortuitum* y *M. chelonae*— están ampliamente reconocidas como patógenos que
frecuentemente causan infección en los receptores de trasplante pulmonar. Estos
microorganismos suelen colonizar la vía aérea antes del trasplante y puede
provocar una recrudescencia tras el mismo. En tales casos, a menudo se observan
signos de infección en el tejido pulmonar explantado. El tejido pulmonar
explantado de este paciente mostraba inflamación granulomatosa, pero no se
observaron bacilos ácido-alcohol resistentes en el examen histológico. Además,
la ausencia de evidencia de micobacterias en múltiples biopsias pulmonares tras
el trasplante y la evolución clínica del paciente hacen que una infección
activa por micobacterias atípicas sea una causa poco probable de su enfermedad
actual.
Infección fúngica
Las infecciones fúngicas son un aspecto importante a
considerar en este paciente. La infección previa por SARS-CoV-2 puede haber
conferido una predisposición a sobreinfecciones o a la reactivación de
infecciones latentes.2 Su enfermedad subaguda, acompañada de alteraciones de
laboratorio como anemia macrocítica, también sugiere una causa no bacteriana.
La linfadenopatía y las opacidades nodulares y en vidrio deslustrado observadas
en las pruebas de imagen sugieren una infección fúngica, al igual que el
hallazgo de histiocitos en el análisis patológico preliminar.
Aspergilosis
La infección por especies de *Aspergillus* es el tipo
más frecuente de infección fúngica en receptores de trasplante pulmonar. Los
pacientes con aspergilosis pueden presentar enfermedad nodular, tal como se
observó en este paciente. Sin embargo, la aspergilosis en receptores de
trasplante pulmonar suele asociarse a anomalías en la vía aérea, como
friabilidad, eritema, placas o estenosis. La aspergilosis invasiva también
puede provocar hemoptisis. Un nivel elevado de galactomanano en el líquido de
lavado broncoalveolar (LBA) o en el suero puede respaldar el diagnóstico,
aunque la ausencia de este hallazgo no descarta la enfermedad. La ausencia de
hifas ramificadas compatibles con *Aspergillus* en las muestras de biopsia no
respalda este diagnóstico.
Infección por *Cryptococcus*
*Cryptococcus* es un hongo oportunista que puede
infectar los pulmones, el cerebro y otros órganos. *Cryptococcus* se presenta
como una levadura mucoide; la prueba de antígeno de *Cryptococcus* resultó
negativa en este paciente, lo que ayuda a descartar el diagnóstico. La ausencia
de enfermedad extrapulmonar sugiere que no se trata de criptococosis, y los
hallazgos de múltiples biopsias no fueron compatibles con este diagnóstico.
Infección por *Pneumocystis jirovecii*
Los receptores de trasplante pulmonar son susceptibles
a la infección por *P. jirovecii* en cualquier momento tras el trasplante,
aunque el riesgo disminuye con el tiempo. Este paciente recibía profilaxis con
atovacuona. Si bien la combinación de trimetoprima-sulfametoxazol es el fármaco
de primera elección tanto para el tratamiento como para la prevención de la
infección por *P. jirovecii*, la atovacuona también es eficaz para prevenir la
neumonía por *P. jirovecii*. Además, los hallazgos de imagen e histológicos de
este caso no eran típicos de esta infección.
Infección fúngica endémica
La histoplasmosis es más frecuente en los valles de
los ríos Ohio y Misisipi, pero ocasionalmente se presenta en Nueva Inglaterra.
Las actividades de jardinería y la exposición previa a aves de este paciente lo
sitúan en riesgo de exposición a *Histoplasma capsulatum*, un hongo dimórfico
que se encuentra habitualmente en el suelo.3 En el examen histopatológico, el
patógeno se observa como una levadura pequeña que se reproduce por gemación y
presenta una base estrecha. Su apariencia morfológica puede llevar a
confundirlo con *Candida* en la tinción de plata-metenamina, especialmente
cuando las formas de levadura son pequeñas o se visualizan con dificultad. Las
formas de levadura observadas en la biopsia de este paciente un año después del
trasplante —que inicialmente se atribuyeron a *Candida*— correspondían más
probablemente a *H. capsulatum*.
La blastomicosis y la coccidioidomicosis pueden
presentar características clínicas similares a las de la infección por *H.
capsulatum*,4 pero ambas son poco frecuentes en Nueva Inglaterra. Las especies
de *Blastomyces* se observan de mayor tamaño que *H. capsulatum* en las
muestras de tejido. *Coccidioides* se presenta en forma de esférulas, las
cuales no se identificaron en ninguna de las muestras de biopsia de este
paciente. Asimismo, las pruebas de anticuerpos frente a *Coccidioides*
resultaron negativas. La histoplasmosis puede provocar linfadenopatía
asintomática o nódulos pulmonares incidentales, así como lesiones pulmonares
cavitarias o infiltrados pulmonares difusos acompañados de tos, disnea y
síntomas constitucionales.5 La histoplasmosis derivada del donante suele
manifestarse en los meses inmediatamente posteriores al trasplante,6 mientras
que la reactivación de una infección latente en el receptor suele ocurrir meses
o años más tarde. Aunque las pruebas de imagen realizadas al donante en el
momento de la obtención del órgano mostraron un granuloma aislado en el lóbulo
inferior izquierdo, la evolución de la enfermedad en el receptor es más
compatible con la reactivación de una enfermedad latente; no obstante, no es
posible determinar si esta infección fue una reactivación de una enfermedad
latente en el receptor o si se derivó del donante. La presencia de inflamación
granulomatosa necrosante con formas de levadura en el tejido pulmonar
explantado de este paciente refuerza la hipótesis de una reactivación de la
histoplasmosis. El análisis de antígenos en sangre u orina puede respaldar el
diagnóstico, pero sospecho que la prueba diagnóstica realizada a este paciente
fue un cultivo de hongos a partir de la muestra de lavado broncoalveolar (LBA).
Diagnóstico Presuntivo
Histoplasmosis.
Tests Diagnósticos
El examen histopatológico de una muestra de biopsia
transbronquial (Fig. 2), obtenida durante una evaluación por rechazo de
aloinjerto, mostró infiltrados histiocíticos mixtos y crónicos inflamatorios en
parches dentro de las paredes alveolares.
Figura 2. Figura 2. Muestra de biopsia pulmonar.
Se muestra una muestra de biopsia transbronquial
—obtenida durante la evaluación de un posible rechazo del aloinjerto— teñida
con hematoxilina y eosina a diversos aumentos (paneles A, B y C). Se observan
infiltrados en parches, de carácter mixto (histiocítico e inflamatorio
crónico), en las paredes alveolares (flechas); estos hallazgos sugieren
infección. No hay evidencia de rechazo del aloinjerto.
Estos hallazgos sugirieron infección. Las tinciones especiales para microorganismos, incluyendo la tinción para bacilos ácido-alcohol resistentes, la tinción de Grocott-metenamina de plata y la tinción de Brown-Hopps, resultaron negativas. Sin embargo, la ausencia de microorganismos en las tinciones especiales no descarta la infección, ya que la sensibilidad de estas es baja. La aspiración también se incluyó en el diagnóstico diferencial, pero se consideró improbable dados los hallazgos histopatológicos. No se observó evidencia de rechazo de aloinjerto.
En este
paciente, los inmunoensayos enzimáticos de antígenos séricos y urinarios
detectaron especies de Histoplasma y Blastomyces. Las pruebas de anticuerpos
por fijación del complemento e inmunodifusión para Histoplasma resultaron
negativas. Sin embargo, un diagnóstico definitivo se basa en la identificación
del patógeno mediante examen histopatológico, examen citopatológico o cultivo.
Los resultados de las pruebas serológicas y basadas en antígenos pueden
respaldar un diagnóstico presuntivo, pero no son confirmatorios ni suficientes
para descartar la histoplasmosis.⁷ El cultivo de hongos sigue siendo el método
estándar para el diagnóstico de la histoplasmosis. H. capsulatum es un hongo
dimórfico térmico que crece como moho a 25-30 °C y como levadura a 37 °C. Las
colonias miceliales son blancas o marrones, con una textura densa y algodonosa.
El crecimiento en cultivo puede tardar de 2 a 8 semanas. En este caso, el
cultivo fúngico de la muestra de LBA mostró crecimiento notable a los 21 días
de incubación (Fig. 3A). El examen de la colonia de moho con tinción de azul de
algodón lactofenol mostró hifas septadas, microconidios en forma de peray
macroconidios tuberculados que son característica de *H. capsulatum* (Fig. 3B).
Dado que las macroconidias de *H. capsulatum* son morfológicamente similares a
las de las especies de *Sepedonium*, la identificación se confirmó mediante
matrix-assisted laser desorption ionization–time of-flight (MALDI-TOF) espectrometría
de masas por desorción/ionización láser asistida por matriz y tiempo de vuelo
(MALDI-TOF).8 Además, el examen citológico de la muestra de lavado
broncoalveolar (LBA) mediante tinción de plata-metenamina de Grocott reveló
levaduras intracelulares con gemación de base estrecha, de 2 a 4 μm de
diámetro, con características morfológicas compatibles con *H. capsulatum*
(Fig. 3C).
Figura 3. Muestra de lavado broncoalveolar.
Tras 21 días de incubación a 30 °C, el agar dextrosa
Sabouraud muestra el crecimiento de colonias de moho blancas y algodonosas
compatibles con *Histoplasma capsulatum* (Panel A). La tinción con azul de
algodón-lactofenol revela hifas septadas con macroconidios tuberculados,
característicos de *H. capsulatum* (Panel B, flecha). El examen citológico con
tinción de plata-metenamina de Grocott muestra numerosas levaduras pequeñas,
ovaladas y en gemación de base estrecha en el interior de los macrófagos (Panel
C, flecha).
Diagnóstico microbiológico
Histoplasmosis.
Análisis del manejo clínico
Cuando evaluamos a este paciente, no presentaba signos
de histoplasmosis diseminada fuera de
los pulmones (p. ej., afectación de la piel, la médula ósea, el sistema
nervioso central o las glándulas suprarrenales). No obstante, la posibilidad de
una diseminación oculta era elevada, dada la intensidad y duración de su
inmunosupresión. Esta posibilidad se vio respaldada por el diagnóstico de
viremia por CMV de bajo nivel; los procesos infecciosos múltiples y simultáneos
son frecuentes en los receptores de trasplantes de órganos sólidos.
Se inició tratamiento con valganciclovir. En cuanto a
la terapia antifúngica, se comenzó el tratamiento con anfotericina B liposomal.
Se programó la administración de un ciclo de anfotericina B liposomal durante 1
a 2 semanas, seguido de un tratamiento prolongado por vía oral.9 Al día
siguiente de la administración de la primera dosis, el paciente presentó una
temperatura de 38,7 °C y, tras la segunda dosis, notó una marcada mejoría en su
malestar general y fatiga. Los niveles de creatinina aumentaron a 2,57 mg por
decilitro, cambio atribuible al tratamiento con anfotericina. En un ensayo
controlado y aleatorizado de fase 2, los resultados obtenidos con una dosis
única de anfotericina B liposomal fueron similares a los observados con 2
semanas de tratamiento diario con anfotericina B liposomal en personas con
infección avanzada por el virus de la inmunodeficiencia humana e histoplasmosis
diseminada.10 Extrapolando estos datos y considerando las posibles
consecuencias de un mayor daño renal, decidimos suspender el tratamiento con
anfotericina e iniciar la terapia oral. Aunque muchos médicos prescribirían
itraconazol para esta afección, se optó por el posaconazol debido a su
absorción más fiable y a que sus interacciones farmacológicas son manejables.11
La lesión renal aguda del paciente se resolvió.Nuestro equipo también consideró
la fuente de exposición para prevenir futuras reinfecciones. *H. capsulatum* penetra
en el huésped tras la inhalación de esporas presentes en suelos contaminados
por excrementos de aves o murciélagos. En Estados Unidos, la histoplasmosis es
más frecuente en el Medio Oeste; sin embargo, se han observado casos en el
Noreste, lo que refleja un mayor riesgo fuera de las regiones donde la
enfermedad es tradicionalmente endémica.12 En el contexto del trasplante de
órganos sólidos, se consideró la posibilidad de una infección derivada del
donante y se determinó que este escenario era improbable, dado que la mayoría
de los casos se desarrollan en los meses iniciales tras el trasplante —momento
de máxima inmunosupresión— y que el paciente había recibido profilaxis antifúngica
prolongada con actividad frente a especies de *Histoplasma*, conforme al
protocolo de la institución. Para prevenir la recurrencia de la infección, se
recomendó un tratamiento antifúngico oral indefinido, basándose en la edad del
paciente, la gravedad de la presentación clínica y la posible exposición
continua a factores ambientales.
El objetivo para la concentración valle de tacrolimus
en este paciente se había reducido a un rango de 7 a 9 ng/ml, de acuerdo con el
protocolo institucional para pacientes que han cumplido un año tras el
trasplante; por consiguiente, no se realizaron más ajustes de dosis después del
diagnóstico de histoplasmosis. Para disminuir la inmunosupresión, se suspendió
el tratamiento con micofenolato sódico al ingresar el paciente en el hospital.
El tratamiento con micofenolato sódico se reanudó finalmente cinco meses
después, una vez que el paciente hubo completado la terapia antifúngica y
recibía profilaxis antifúngica de por vida. Durante el periodo de
inmunosupresión reducida, se vigiló la posible aparición del síndrome
inflamatorio de reconstitución inmunitaria, un proceso caracterizado por
fiebre, pérdida de peso, fatiga y dificultad respiratoria.13
Los antifúngicos triazólicos presentan diversos grados
de interacción con los inhibidores de la calcineurina, como el tacrolimús,
debido a la inhibición del citocromo P450 3A4. Tras iniciar el tratamiento con
posaconazol, fue necesario monitorizar las concentraciones plasmáticas de
tacrolimús y posaconazol, así como ajustar frecuentemente la dosis de
tacrolimús, para evitar efectos tóxicos derivados de niveles supraterapéuticos
y prevenir el rechazo del aloinjerto por niveles subterapéuticos; ninguna de
estas situaciones se observó en este paciente.
El riesgo de recidiva de la histoplasmosis tras el
tratamiento es de aproximadamente el 6%, produciéndose la mayoría de las
recurrencias en los dos años siguientes al diagnóstico. La falta de reducción
de la dosis del inhibidor de la calcineurina se ha asociado a un mayor riesgo
de recidiva en receptores de trasplantes de órganos sólidos. En estos
pacientes, se recomienda la monitorización seriada de los niveles de antígeno
de *Histoplasma* durante el tratamiento y durante al menos seis meses tras
finalizarlo.
El paciente respondió bien al
tratamiento antifúngico. Al cabo de una semana, recibió el alta hospitalaria
sin necesidad de oxígeno suplementario. En su última visita de seguimiento,
cuatro meses después del ingreso, su evolución seguía siendo favorable y
caminaba aproximadamente una milla al día.
Diagnóstico definitivo
Histoplasmosis.
.
Traducido de:
“A 68-Year-Old Man
with Fatigue, Fever, and Hypoxemia”
Hilary J. Goldberg, M.D., M.P.H.,1,2 Harikrishnan
Nandakumar, M.D.,3,4 Brian C. Keller, M.D., Ph.D.,2,5 Lida P. Hariri, M.D.,
Ph.D.,6,7 Arthur Y. Kim, M.D.,2,5 and Briana N. Castillo, M.D.6,7
https://www.nejm.org/doi/10.1056/NEJMcpc2517856
Referencias
1. Verleden GM, Glanville AR, Lease ED, et al. Chronic lung allograft dysfunction: definition, diagnostic criteria, and approaches to treatment — a consensus report from the Pulmonary Council of the ISHLT. J Heart Lung Transplant 2019; 38: 493-503.
2. Bruxvoort KJ, Fischer H, Lewnard JA, et al. Risk of subsequent lower respiratory tract infection (LRTI) after hospitalization for COVID-19 LRTI and non-COVID-19 LRTI: a retrospective cohort study. Pneu monia (Nathan) 2023; 15: 15.
3. Galgiani JN, Kauffman CA. Coccidioidomycosis and histoplasmosis in immunocompetent persons. N Engl J Med 2024; 390: 536-47.
4. Linder KA, Kauffman CA, Miceli MH. Blastomycosis: a review of mycological and clinical aspects. J Fungi (Basel) 2023; 9: 117.
5. Barros N, Wheat JL, Hage C. Pulmonary histoplasmosis: a clinical update. J Fungi (Basel) 2023; 9: 236.
6. Fishman JA, Grossi PA. Donor-derived infection — the challenge for transplant safety. Nat Rev Nephrol 2014; 10: 663-72.
7. Donnelly JP, Chen SC, Kauffman CA, et al. Revision and update of the consensus definitions of invasive fungal disease from the European Organization for Research and Treatment of Cancer and the Mycoses Study Group Education and Research Con sortium. Clin Infect Dis 2020; 71: 1367-76.
8. Westblade L, Burd E, Lockhart S, Procop G. Larone’s medically important fungi: a guide to identification. 7th ed. Hoboken, NJ: American Society of Microbiology Press, 2023.
9. Miller R, Assi M, AST Infectious Diseases Community of Practice. Endemic fungal infections in solid organ transplant recipients — guidelines from the American Society of Transplantation Infectious Dis eases Community of Practice. Clin Trans plant 2019; 33(9): e13553.
10. Pasqualotto AC, Lana DD, Godoy CSM, et al. Single high dose of liposomal amphotericin B in human immunodeficiency virus/AIDS-related disseminated histoplasmosis: a randomized trial. Clin Infect Dis 2023; 77: 1126-32. n engl j med 395;2 nejm.org July 9, 2026
11. Ramos-Ospina N, Carolina Lambertinez-Álvarez I, Johanna Hurtado-Bermúdez L, et al. Management of disseminated histoplasmosis in a high-complexity clinic in Cali, Colombia. Med Mycol 2024; 62(7): myae058.
12. Mazi PB, Sahrmann JM, Olsen MA, et al. The geographic distribution of dimor phic mycoses in the United States for the modern era. Clin Infect Dis 2023; 76: 1295 301.
13. Jazwinski A, Naggie S, Perfect J. Immune reconstitution syndrome in a patient with disseminated histoplasmosis and steroid taper: maintaining the perfect balance. Mycoses 2011; 54: 270-2.
14. Lewis R, Niazi-Ali S, McIvor A, et al. Triazole antifungal drug interactions practical considerations for excellent pre scribing. J Antimicrob Chemother 2024;79: 1203-17.
15. Assi M, Martin S, Wheat LJ, et al. His toplasmosis after solid organ transplant. Clin Infect Dis 2013; 57: 1542-9.




