lunes, 9 de febrero de 2026

Casos Clínicos: Varón de 70 años con mareos...

 

Un colega de Buenos Aires Argentina, envió este resumen de historia clínica:

 

Hola Juan, te mando otro casito (en este caso no personal), para que discutan en el foro. Como siempre anónimo Juan. Abrazo y buen año.

Un hombre de 70 años, por lo demás sano, presenta episodios muy breves (de aproximadamente 1 segundo) de mareos repentinos e intensos de 4 a 5 veces por semana. Puede sentirse un poco raro antes, pero normalmente no hay ninguna señal de alarma. Lleva 2 o 3 meses ocurriendo y hasta la fecha no ha presentado síncope. Es más probable que se presente al caminar, pero puede estar de pie, sentado o, en muy raras ocasiones, tumbado. La hora del día no es un indicador, ni tampoco las comidas. No se asocia de forma evidente con movimientos específicos de la cabeza, como darse la vuelta en la cama o levantarse tras estar sentado. Ha probado diversas maniobras para el VPPB, como las de Epley, Lampert y Yacovino. Ninguna de ellas le provocó nistagmo. No hay evidencia de hipotensión ni arritmia, ni otros signos o síntomas. No toma ninguna medicación, es muy activo y está en forma. ¿Qué te sugiere?

 


Opinión: Hay pocas situaciones que cueste más interpretar, por parte del médico o de explicar por parte del paciente, que el “mareo”. Por otro lado, también es cierto que, además de inespecífico, el mareo puede ser la manifestación de una amplia variedad de etiología, tanto benignas como graves, y que aun, pueden poner en riesgo la vida. Las categorías más comunes incluyen trastornos vestibulares, mareos inespecíficos, inestabilidad o desequilibrio y presíncope. La detallada historia clínica es fundamental en la interpretación de los síntomas, y no pocas veces, después de un inteligente interrogatorio dejando explayar al paciente sobre el problema, podemos ya tener una idea muy bien encaminada antes de proceder al examen clínico, o de solicitar estudios complementarios. Muchas veces en la primera consulta, el paciente sale del consultorio con un diagnóstico.  Tal es el caso del estado presincopal por hipotensión ortostática, o síncope del seno carotídeo, síncope tusígeno, u otros síncopes situacionales. También se puede establecer en la consulta un diagnóstico de certeza, y aun, “curar” en el caso del vértigo posicional benigno a quien el médico aplica las maniobras de reposicionamiento de otolitos en su propio consultorio. Por otro lado, la aparición de síntomas como mareos, estados presincopales o aun, síncope en el momento en que el médico está auscultando al paciente o registrando su pulso, coincidiendo con bradicardias o taquicardias extremas, establecen el diagnóstico y obligan a la confirmación con estudios e incluso en ocasiones la internación de urgencia para monitoreo electrocardiográfico, o aun, la colocación de un marcapasos. La detección de nistagmo coincidiendo con los síntomas puede ser también orientador.  La conversación con el paciente durante la consulta también puede poner sobre la pista de causas psiquiátricas o psicológicas como causas de mareo (crisis de pánico por ejemplo). Muchas veces los factores desencadenantes del mareo son orientadores del diagnóstico, por ejemplo si aparecen con los movimientos de la cabeza, ola presióndel oído medio (tos, estornudos o maniobras de Valsalva). El vértigo posicional y el presíncope postural son dos afecciones comunes que se confunden con frecuencia. Ambos se asocian con mareos al ponerse de pie, como al levantarse de la cama. La clave para el diagnóstico es determinar si el mareo puede ser provocado por maniobras que cambian la posición de la cabeza sin disminuir la presión arterial ni el flujo sanguíneo cerebral. También  interrogar sobre audición (pérdida auditiva o tinnitus), puede ser orientador. Si se presentan síntomas migrañosos, coincidiendo con el mareo se debe considerar la migraña vestibular. Obviamente se podría seguir desarrollando por un buen rato el tema de “mareos”, pero creo que también tenemos que hablar del caso concreto de este paciente. Sobre él digamos que hay dos datos que pueden ser, si no preocupantes, al menos hacer que estemos atentos a causas más serias. Uno de ellos es la edad (no es lo mismo que nos consulte por mareos una adolescente, que un paciente de 70 años), y el otro punto de preocupación es el hecho de que el síntoma se presente en cualquier situación incluyendo estando sentado o acostado. Porque ello obliga a descartar causas cardiovasculares como arritmias que como decíamos antes, pueden revestir gravedad y obligan a una evaluación cardiovascular básica (¿al menos ECG, Holter, ecocardiograma, tilt test?). Por otro lado, hay un dato de la historia que puede ser orientador en el interrogatorio y es que el paciente refiere “sentirse un poco raro”, antes de  presentarse el mareo.  Esto es muy sugerente de un aura epiléptica o en otras palabras de una crisis comicial no convulsiva, como suele verse en la epilepsia del lóbulo temporal, que requiere estudios electroencefalográficos y probablemente imágenes, principalmente una RMN con protocolo para epilepsia. Por supuesto que esto debe completarse con estudios de laboratorio de rutina, y otros que surjan de la historia y del examen clínico neurológico.