miércoles, 25 de febrero de 2026

Casos Clínicos: Mujer de 27 años con vulvovaginitis candidiásica recurrente

 

Una colega de CABA, Argentina, envió esta consulta al grupo:

Doctor, quisiera plantear un caso clínico en el grupo ya que no es la primera vez que veo este tipo de situaciones. Me consulta una mujer de 27 años que ha presentado cuatro episodios de candidiasis vaginal en el transcurso de 6 meses. La fecha coincide con una nueva pareja desde entonces. En dos oportunidades solicité un examen directo es decir que tengo certificación diagnóstica y las otras dos veces la paciente refiere los mismos síntomas (picazón intensa), eritema de la región vulvar, y aspecto del flujo por lo que asumo que la etiología es la misma. Ha sido tratada con óvulos vaginales y crema de clotrimazol en cada una de las ocasiones. El cultivo muestra sensibilidad al clotrimazol. La prueba de detección de ITS es negativa. ¿Cómo interpreta usted los episodios recurrentes de candidiasis?

 



Opinión: Antes que nada hay que decir que la sola identificación de Candida vulvovaginal no es indicativa de enfermedad, ya que estas especies forman parte de la flora normal de aproximadamente el 25 % de las mujeres. Aun así, es la segunda causa de vulvovaginitis, después de la vaginosis bacteriana. Candida albicans es responsable del 90% de las vulvovaginitis por cándida (VVC), y el resto puede ser causado por C. glabrata. La cándida accede a la vagina mediante la migración desde el recto a través del área perineal. Con menor frecuencia, la fuente de infección es sexual o una recaída a partir de un reservorio vaginal. No se sabe bien, por qué la cándida puede pasar a ser desde una colonización asintomática a una forma invasiva que causa enfermedad vulvovaginal sintomática, pero la explicación puede estar relacionada con respuestas inflamatorias propias del huésped y factores de virulencia de las levaduras, lo que permite  un crecimiento excesivo del microorganismo y la penetración de células epiteliales superficiales. Se describe también una predisposición genética a padecer VVC. Hay factores de riesgo conocidos que predisponen o contribuyen a la VVC como la diabetes, el uso de ATB de amplio espectro, aumento de los niveles de estrógenos (por ej embarazo, estrogenoterapia post menopáusica, uso de anticonceptivos orales combinados), inmunocompromiso (por ej corticoterapia, o infección por VIH), algunos dispositivos anticonceptivos (esponjas vaginales, diafragmas y los dispositivos intrauterinos (DIU), se cree que pueden ser factores predisponentes aunque no se sabe con certeza, así como tampoco se sabe si algunas formas de comportamiento sexual. Por ejemplo, se sabe que hay una mayor frecuencia de VVC en mujeres que comienzan la actividad sexual regular, pero no se relaciona con el número de parejas sexuales a lo largo de su vida ni con la frecuencia del coito. Se sabe que las parejas de mujeres infectadas tienen cuatro veces más probabilidades de estar colonizadas con la misma cepa que las parejas de mujeres no infectadas. Las relaciones sexuales orogenitales y, con menor frecuencia, el sexo anal, predispone a VVC. Las duchas vaginales, uso de tampones/toallas menstruales) o el uso de ropa ajustada o sintética es podría tener relación, pero esta es controversial. Cuando los síntomas son persistentes o recurrentes como en este caso, muchas pacientes presentan infecciones por cándida no albicans o resistentes a los azoles como C glabrata que no se reconoce fácilmente al microscopio porque no forma hifas ni pseudohifas. En estos casos es importante realizar un cultivo obteniendo una muestra vaginal de la pared lateral con un hisopo de algodón e inoculándolo en agar Sabouraud, medio Nickerson o medio Microstix-Candida; estos medios tienen el mismo rendimiento. El cultivo de Candida no requiere la cuantificación del recuento de colonias in vitro. La especiación de Candida no es esencial para las pruebas diagnósticas primarias, ya que la mayoría de los aislados son C. albicans ; sin embargo, la identificación de la especie es esencial en la enfermedad refractaria y recurrente. El autodiagnóstico de VVC con frecuencia es inexacto y, como en este caso en que la paciente asume la misma etiología porque los síntomas son iguales, puede conducir a errores diagnósticos, y en un estudio en que 95 mujeres que se autodiagnosticaron VVC, sólo 34% el diagnóstico fue correcto, ya que 19% fueron vaginosis bacteriana, 21% vaginitis mixta, 14% fue flora normal, 2% vaginitis por Trichomonas y 11% otras causas. Algunas consecuencias de un diagnóstico erróneo y una terapia inadecuada incluyen un retraso en el diagnóstico y tratamiento correctos, un gasto monetario desperdiciado y la precipitación de dermatitis vulvar. El diagnóstico diferencial entonces, como dijimos es amplio y hay un elemento fundamental que es la medicióndel pH vaginal lo cual se hace de manera muy simple con una tira reactiva que se coloca sobre una muestra de flujo. El pH normal es ácido (entre 3.8 y 4.5). La VVC cursa con pH vaginal normal, al igual que las reacciones de hipersensibilidad, reacciones alérgicas o químicas, dermatitis de contacto, prurito neuropático y dermatosis inflamatorias (p. ej., psoriasis, eccema, liquen escleroso y liquen plano). Hay que recordar que la irritación mecánica debida a una lubricación insuficiente durante el coito también puede provocar molestias vaginales que puede confundirse con vulvovaginitis. Si el pH vaginal supera los 4,5 (alcalino), o hay un exceso de glóbulos blancos, puede presentarse una infección mixta con vaginosis bacteriana o tricomoniasis. En cuanto al tratamiento de la candidiasis vulvovaginal recurrente (CVVR), definida como tres o más episodios de infección sintomática en un año, siempre se deben obtener cultivos vaginales para confirmar el diagnóstico de VVC, e identificar especies de Candida no albicans (más comúnmente C. glabrata y C. krusei , pero existen otras). Se sabe hoy que LA MAYORÍA DE LAS PACIENTES CON ENFERMEDAD RECURRENTE, ESTA SE DEBE A UNA RECAÍDA DE UN RESERVORIO VAGINAL PERSISTENTE DE MICROORGANISMOS O A UNA REINFECCIÓN ENDÓGENA CON LA MISMA CEPA DE C. ALBICANS SUSCEPTIBLE. Solo 10 a 20% de esas pacientes tienen Cándida no albicans . Hay que evaluar el pH, y descartar vaginosis bacteriana, teniendo en cuenta que el tratamiento con antibióticos para la VB probablemente contribuya a la candidiasis, aunque se cree que la disbiosis y los cambios inflamatorios asociados a la VB también son factores de riesgo para la infección por VVC. Hay que corregir en estas pacientes los factores predisponentes mencionados arriba (los que se puedan corregir). Una vez confirmado el diagnóstico de CVVR se puede comenzar con Fluconazol 150 mg, por vía oral cada 72 horas durante tres dosis seguido por un mantenimiento de Fluconazol 150 mg, por vía oral una vez por semana durante seis meses El tratamiento de la CVVR con especies distintas de albicans se extiende a seis meses o más