miércoles, 19 de agosto de 2026

Imágenes de un paciente de 10 años de edad con pancreatitis aguda necrotizante por cuerpo extraño penetrante

Un niño de 10 años acudió a consulta con dolor abdominal en la región epigástrica que se irradiaba a la espalda, asociado a múltiples episodios de vómitos en los últimos tres días. Una ecografía abdominal inicial realizada en otra clínica resultó normal al momento de la consulta.

Ante el aumento progresivo del dolor abdominal superior y los vómitos, el niño fue trasladado a nuestro instituto, un centro de atención terciaria, para una evaluación más exhaustiva. Se realizó una ecografía de control el cuarto día, que reveló un páncreas ligeramente aumentado de tamaño y líquido en la transcavidad de los epiplones y la pelvis. El hemograma completo y las pruebas de función hepática fueron normales. Los valores de amilasa sérica (596 UI/L) y lipasa sérica (396 UI/L) estaban elevados. Se realizó una tomografía computarizada con contraste (TCC) del abdomen.

Las imágenes de CECT del abdomen (imágenes axiales a dos niveles diferentes del páncreas y una imagen coronal oblicua) muestran un páncreas voluminoso y edematoso con un área de necrosis parenquimatosa sin realce en el cuerpo. Se observa infiltración grasa y líquido libre en el saco menor y el espacio pararrenal anterior izquierdo, extendiéndose caudalmente a lo largo del cono lateral izquierdo y la fascia de Gerota. Se aprecia un objeto delgado y curvilíneo de alta densidad en la región antral del estómago que se extiende a través de la pared gástrica hacia el parénquima pancreático.

 





Diagnóstico final: Pancreatitis necrotizante aguda causada por la migración transgástrica de un cuerpo extraño penetrante.

 

Tratamiento

 

El departamento de gastroenterología médica realizó un examen fluoroscópico que mostró un cuerpo extraño delgado, curvilíneo y de alta densidad en la parte superior del abdomen, a la altura del antro gástrico (véase la figura a continuación).

 


La endoscopia reveló un alambre metálico curvilíneo y afilado que perforaba la pared posterior del antro gástrico (b). Se extrajo intacto en una sola pieza con pinzas de biopsia dentales (c). Posteriormente, se trató al paciente de forma conservadora por pancreatitis, experimentó una mejoría sintomática y fue dado de alta en condición estable tras cinco días.

 

Discusión

De las diversas causas de pancreatitis, el traumatismo por lesión contusa o penetrante es una causa poco común. Aún más inusual e infrecuente es la lesión traumática directa por un cuerpo extraño ingerido que perfora el tracto gastrointestinal superior. 

 

Si bien la mayoría de los cuerpos extraños ingeridos se eliminan con las heces, solo alrededor del 1 % causa perforación. Además de la unión cricofaríngea y el esfínter esofágico, los puntos de angulación o estrechamiento en el tracto gastrointestinal superior, como el píloro, la curva duodenal y el ligamento de Treitz, son sitios comunes de perforación.  La perforación puede ser aguda o crónica; en ocasiones, el cuerpo extraño se incrusta y tarda meses en erosionar la pared gástrica o duodenal, por lo que el tiempo de aparición de los síntomas puede variar ampliamente.

 

Existen casos muy raros de cuerpos extraños que migran al páncreas; estos pueden ser asintomáticos y detectarse incidentalmente en estudios de imagen o presentarse con dolor abdominal, pancreatitis y complicaciones como pseudoaneurisma, absceso y pseudotumor. Uno de los primeros casos documentados en la literatura de cuerpos extraños ingeridos que perforaron el tracto gastrointestinal superior y migraron al páncreas fue el de Hashmonai et al., quienes informaron una serie de 10 casos de perforación del tracto gastrointestinal superior por una aguja de coser, de los cuales cuatro perforaron el duodeno y migraron al páncreas. 

 

Tras revisar la literatura, encontramos 20 casos de afectación pancreática por la ingestión de objetos punzantes, como espinas de pescado, agujas de coser y palillos de dientes, que penetraron en el estómago o el duodeno. De estos, seis pacientes desarrollaron síntomas de pancreatitis. Sin embargo, solo encontramos tres casos de alambres metálicos ingeridos que perforaron el tracto gastrointestinal superior y penetraron en el páncreas. De estos, un paciente presentó síntomas de pancreatitis.

 

En 2006, Wu et al. informaron de un caso similar de un hombre de 45 años con dolor abdominal y niveles elevados de amilasa y lipasa, en quien un trozo de alambre había perforado el estómago y migrado a la cabeza del páncreas, provocando un absceso peripancreático. El alambre se detectó mediante tomografía computarizada y se extrajo por laparoscopia. No se conocía ningún antecedente de que el paciente lo hubiera ingerido. 

 

Hao et al. informaron en 2022 el caso de una mujer de 36 años que presentaba dolor epigástrico sordo y cuya tomografía computarizada mostró un cuerpo extraño lineal de alta densidad similar que se extendía desde la pared gástrica posterior y estaba incrustado en el páncreas. Se extrajo quirúrgicamente un alambre metálico de 3 cm, que se supuso que había sido ingerido a partir de restos de un cepillo metálico utilizado para limpiar ollas y sartenes.  Sin embargo, en esta paciente no se observó formación de abscesos, inflamación ni pancreatitis.

 

En 2022, Sulieman et al. informaron de un caso de ingestión accidental de un alambre metálico de cepillo de parrilla que simulaba una inflamación peripancreática y paraduodenal en la tomografía computarizada. Dado que los valores séricos de amilasa y lipasa eran normales, se realizó una resonancia magnética del abdomen superior para una evaluación más exhaustiva, que reveló un objeto metálico que se presentaba como un artefacto de susceptibilidad dentro de la inflamación paraduodenal. Mediante enteroscopia de empuje, se encontró un alambre/cerda metálica de cepillo perforando la tercera porción del duodeno y se extrajo. 

 

Un cuerpo extraño ingerido accidentalmente o sin saberlo que perfora el tracto gastrointestinal puede, en ocasiones, ser asintomático o presentar síntomas vagos varios años después, pero la morbilidad potencial resultante de un cuerpo extraño migratorio que penetra en el páncreas puede ser significativa. 

 

La tomografía computarizada (TC) abdominal desempeña un papel fundamental en el diagnóstico. La presencia de un pequeño objeto lineal de alta densidad, ubicado intramuralmente, fuera del intestino o incrustado en las vísceras, en cualquier paciente con dolor abdominal superior, debe hacer sospechar la presencia de un cuerpo extraño perforado proveniente del tracto gastrointestinal superior, incluso en ausencia de antecedentes de ingestión de cuerpos extraños al momento de la consulta.

 

La presencia de dicho objeto dentro de una colección o masa flemonosa es aún más característica. Las técnicas de imagen no solo pueden ayudar en el diagnóstico, sino también en la toma de decisiones entre la extracción endoscópica y la laparoscopia o la laparotomía para la extracción. 

 

En nuestro caso, el extremo proximal del cuerpo extraño curvilíneo se observó dentro de la luz gástrica en la tomografía computarizada, lo que facilitó la extracción endoscópica. Signos indirectos como la presencia de líquido circundante, burbujas de aire, inflamación peritoneal en la zona o edema de la pared intestinal pueden indicar el sitio de perforación incluso cuando el cuerpo extraño ha migrado. 

 

Si bien los hallazgos de las imágenes de la tomografía computarizada en nuestro caso eran característicos de un cuerpo extraño —y su presencia y naturaleza se demostraron mediante endoscopia y durante su extracción— no existía ningún antecedente de ingestión del mismo.

 

Los cuerpos extraños de pequeño calibre y difícilmente visibles pueden suponer un gran reto diagnóstico, ya que la inflamación circundante puede dificultar su visualización en la tomografía computarizada (TC). En estos casos, una evaluación adicional mediante resonancia magnética (RM) puede ayudar a detectar la presencia de un cuerpo extraño a través del artefacto de susceptibilidad magnética. 

 

Puntos de aprendizaje

 

Este caso muestra una causa muy inusual de pancreatitis por lesión traumática causada por un alambre metálico que perfora el estómago y llega hasta el páncreas.

La tomografía computarizada abdominal desempeña un papel fundamental en el diagnóstico de la perforación intestinal por un cuerpo extraño, ya que permite visualizar un objeto pequeño, lineal o curvilíneo, de alta densidad, con o sin acumulación de tejido circundante, infiltración grasa y edema en la pared intestinal adyacente. La ubicación exacta del cuerpo extraño, la presencia de cualquier componente intraluminal en el tracto gastrointestinal, la presencia de infiltración grasa circundante, acumulación de tejido o masa flegmonosa deben incluirse en el informe para facilitar la planificación del tratamiento.

No siempre existe antecedente de ingestión de cuerpos extraños al momento de la presentación clínica o la realización de pruebas de imagen. La ausencia de dicho antecedente, junto con hallazgos radiológicos altamente sugestivos, no debe impedir que el radiólogo diagnostique una perforación por un cuerpo extraño, por las siguientes razones: primero, es probable que los pacientes ingieran pequeños alambres o agujas metálicas sin darse cuenta; segundo, los pacientes pueden ser asintomáticos a pesar de la perforación; y tercero, las perforaciones crónicas pueden manifestarse tardíamente, a veces meses o incluso años después de la ingestión.