sábado, 29 de noviembre de 2025

Casos Clínicos: Paciente femenina de 3 años de edad con enfermedad ampollar de 3 meses de evolución.

 

La Dra. Camila Mendoza de Lima Perú, envía estas imágenes con el siguiente texto:

Doctor buen día. Por este medio le remito unas imágenes para ver si el Rincón me podrían ayudar con el posible diagnóstico

Paciente femenina de 3 años de edad. La madre refiere que, desde hace aproximadamente 3 meses, la menor presenta lesiones cutáneas que inician como pápulas, evolucionan posteriormente a vesículas y finalmente adquieren el aspecto observado en la segunda imagen. Refiere además que dichas lesiones tienden a aparecer y remitir de forma recurrente en intervalos variables. Aparecen principalmente en muslos, cintura y abdomen. Las lesiones están entre ellas en diferentes etapas, por ejemplo hoy sale una pápula pero en otro lugar está ya como vesícula y otra ya está como en la segunda imagen La madre dice que no se ha percatado si salen con algún alimento en específico. Presenta prurito.

Le han recetado anteriormente antihistamínicos, prednisona y mometasona pero no hay mejoría

 



Dra. Camila Mendoza.

Lima. Perú.

 

Opinión: El cuadro clínico parece corresponder a una enfermedad ampollar, o al menos que cursa con ampollas en algún momento de la evolución. En las imágenes mostradas se ve en una de ellas una lesión papular pequeña sobre piel eritematosa, y en la otra una lesión redonda que impresiona como una vesícula o ampolla destechada ya que su superficie está erosionada y en los bordes persisten restos de piel que aparentemente pertenecían al “techo” de la lesión. Cuando nos enfrentamos a un paciente con enfermedad ampollar, debemos saber que las posibilidades diagnósticas son innumerables y por lo tanto, hay que realizar un trabajo basado principalmente en la historia clínica, y en estudios complementarios ad hoc, para estrechar el espectro de posibilidades diagnósticas. Pero debemos saber que, tanto trastornos autoinmunes, reacciones a fármacos, infecciones, trastornos genéticos y lesiones físicas pueden estar entre las principales causas. Debemos saber tiempo de evolución, la distribución de las lesiones, si son localizadas o generalizadas, localización predominante, si afectan manos y pies, si están en zonas fotoexpuestas, si están agrupadas, y en tal caso si tienen distribución dermatómica, si afectan o no las mucosas, cómo es la tensión de las ampollas o bullas, si son tensas o fláccidas, si hay síntomas sistémicos, o compromiso del estado general etcétera. Por otro lado, la edad, en este caso se trata de un niño, ayuda en parte a eliminar muchas entidades que sólo se dan en la edad adulta o en la tercera edad, pero aun así, la lista sigue siendo amplia. Los  trastornos cutáneos ampollosos, que se caracterizan por la presencia de lesiones llenas de líquido en la piel, y que se producen como resultado de la pérdida de adhesión entre las células epidérmicas ( acantólisis ), el edema entre las células epidérmicas ( espongiosis ) o bien a la disociación de la epidermis y la dermis es decir, ampollas dermoepidérmics. Esto significa que la determinación del lugar exacto de la piel donde se localiza la ampolla es de mucha ayuda para eliminar algunas entidades y seguir pensando en otras, y por eso, la biopsia de  las lesiones con estudio histopatológico e inmunofluorescencia son parte fundamental en el workout diagnóstico. Por otro lado también, frente a este tipo de cuadros, reconocer rápidamente si estamos frente a alguna entidad que signifique una emergencia que pueda poner  en riesgo la vida del paciente como son la n ecrólisis epidérmica tóxica (NET), el síndrome de piel escaldada estafilocócica, la infección diseminada por herpes simple o herpes zóster en pacientes inmunodeprimidos, una púrpura fulminante, o una infección por Vibrio vulnificus. Afortunadamente, ninguno de estos cuadros parece corresponder a este paciente.

Creo que después de una exhaustiva historia clínica y un laboratorio  básico procedería a realizar una biopsia de piel para microscopía óptica e inmunofluorescencia directa. La muestra debe tomarse de piel de aspecto normal adyacente a la ampolla, lo que se denomina biopsia perilesional, ya que una biopsia de piel lesionada tiene mayor probabilidad de arrojar resultados falsos negativos debido a la destrucción de los inmunorreactantes por el proceso inflamatorio. El tejido obtenido para inmunofluorescencia directa no debe colocarse en formalina sino que se puede utilizar medio de Michel o Zeus para su conservación. También se pueden enviar muestras frescas al laboratorio, siempre que se mantengan húmedas con solución salina y se puedan procesar en un plazo de 24 horas. Hay asimismo pruebas serológicas por inmunofluorescencia indirecta que sirven para detectar anticuerpos en la circulación. Esta técnica evalúa la presencia de anticuerpos en el suero del paciente capaces de unirse a componentes de una muestra epitelial ajena al paciente. Existen además, estudios microbiológicos si se sospecha una infección. Las preparaciones de hidróxido de potasio (OHK) es una prueba diagnóstica rápida para la tiña ampollar. En pacientes con sospecha de infección por el virus del herpes simple o el virus de la varicela-zóster, se pueden utilizar estudios como el citodiagnóstico de Tzanck.