viernes, 26 de junio de 2026

Casos Clínicos: Mujer de 64 años con linfadenopatías, hepatoesplenomegalia y lesiones osteolíticas.

 

Un colega de CABA Argentina envió este resumen de historia clínica:

RESUMEN DE HISTORIA CLÍNICA Paciente Femenina. Edad: 64 años

ANTECEDENTES PATOLÓGICOS Diabetes mellitus tipo 2 insulinorrequiriente, hipotiroidismo, dislipemia, esteatosis hepática, hernia discal cervical. Antecedentes quirúrgicos: colecistectomía, amigdalectomía, cesárea (G1C1).

ENFERMEDAD ACTUAL 

Inicio: septiembre 2025 con síndrome gripal, al que se agregan síntomas B (sudoración profusa), sin fiebre. Se realiza PET-TC que evidencia enfermedad linfoproliferativa con compromiso ganglionar supra e infradiafragmático y probable compromiso óseo. La biopsia ganglionar axilar resultó negativa para patología oncohematológica. Ingresa es fecha

12/12/2025 por paraparesia de miembros inferiores de 72 horas de evolución con diagnostico de Insuficiencia renal aguda + hipercalcemia asintomática.

 

LABORATORIO DE INGRESO Hematocrito 34%. Hemoglobina 11,6 g/dl. Glóbulos blancos Valor 10.900/mm³ — Neu 73% Plaquetas 196.000/mm3 Urea 1,61/g/l. Creatinina 4,13 mg/ml.  Filtrado glomerular 17 ml/min. Calcio total 13,7 mg/dl. Glucemia 102 mg/ml. Sodio 129 mEq/L Potasio 3,8 mEq/L Cloro 89 mEq/L.  TP / KPTT / RIN. 64% / 37 seg / 1,38. Bilirrubina total 0,43 mg/dL

GOT / GPT 18 / 10 UI/L. LDH 90 UI/L.  Ferritina340 ng/mL.  Transferrina 287 mg/dL.  Saturación de transferrina 12% VSG 112 mm/h

Serología: VDRL negativo. VIH negativo. CMV IgG+/IgM−. VEB IgG+/IgM−. Toxoplasmosis IgG+/IgM−. Parvovirus IgG−/IgM− (compatible con contactos previos sin infección activa). Herpes virus tipo 8 - DNA PCR : negativo Dosaje de subtipo de IgG4: >2500

 

LABORATORIO DE EGRESO

Hematocrito / Hemoglobina 30,9% / 10,4 g/dL Glóbulos blancos 6.400 — Neu 67%  Plaquetas 265.000. Urea / Creatinina 0,48 g/L / 0,94 mg/dL.  Glucemia 108 mg/Dl.  Na / K / Cl 135 / 3,5 / 104 mEq/L. Calcio total 8,7 mg/dL.

Inmunoglobulinas: IgE 1.966 UI/mL | IgA 160 mg/dL | IgM 49 mg/dL | IgG 3.233 mg/dL

β2-microglobulina: 8,2 mg/L

Proteinograma electroforético: 2,7 g/L — hipergammaglobulinemia policlonal

 

ESTUDIOS COMPLEMENTARIOS

Centellograma óseo: Intensa captación difusa en esqueleto axial y apendicular, con concentración patológica en coxal derecho (concordante con PET-TC). Captación aumentada en muñecas, hombros y rodillas (artropatía). Captación patológica en pulmones y riñones con escasa excreción vesical, compatible con nefrocalcinosis y calcificaciones ectópicas pulmonares en contexto de hipercalcemia.

PET-TC: Múltiples adenopatías hipermetabólicas supra e infradiafragmáticas, algunas en rango adenomegálico formando conglomerados. Principales referencias:

● Conglomerado axilar derecho: 34×20 mm, SUVmax 3,2

● Conglomerado celíaco: 42×32 mm, SUVmax 4,6

● Retroperitoneal intercavoaórtico: 27×14 mm, SUVmax 3,8

● Esplenomegalia con hipermetabolismo heterogéneo: 159 mm, SUVmax 4,7

● Foco hipermetabólico en ilion derecho (SUVmax 4,0) y rama isquiopubiana derecha (SUVmax 4,3), asociado a menor densidad ósea — probable compromiso medular.

 

RMN columna lumbosacra: Incremento difuso de señal en hueso ilíaco derecho, sin compromiso de espacios articulares sacroilíacos ni refuerzo con contraste.

Ecocardiograma: FEY 70%. Cavidades con diámetros conservados. Función sistólica bi-ventricular conservada (TAPSE 30 mm). Sin derrame pericárdico ni hallazgos significativos.

 

ESTUDIOS ANATOMOPATOLÓGICOS E INMUNOFENOTÍPICOS

·       Estudio Citometría de flujo en ganglio. Sin población clonal

·       Biopsia de médula ósea (18/12/25) Sin población clonal.

·       Citometría en sangre medularLinfocitos B policlonales, sin aberraciones Inmunofenotípicas

·       Biopsia ganglio linfático (17/12/25) Cuadro histológico que remeda de forma incompleta la Enfermedad de Castleman variante hialino-vascular

Biopsia ganglionar: ganglio linfatico con hiperplasia folicular reactiva

 

PET TC marzo 2026 : Persisten las múltiples adenopatías hipermetabólicas supra e infradiafragmáticas, algunas de ellas en rango adenomegálico y conformando conglomerados, en general con leve mayor metabolismo que en el PET/CT anterior; en regiones cervicales, axilares, mediastino a nivel de carina, retrocavopretraqueal, region celiaca, intercavoaórtico, lateroaórticos izquierdos,ambas regiones inguinales. Esplenomegalia con hipermetabolismo heterogéneo (159 mm), SUVmax 4,7 (sin variaciones). El coxal derecho (íleon) se observó con un conjunto de pequeñas lesiones líticas separadas por tejido esquelético sin alteraciones, no hipermetabolicas, la rama isquiopubiana derecha mostro alteraciones similares a las descriptas anteriormente pero con lesiones líticas de mayor tamaño no hipermetabolicas. Distribución fisiológica del trazador en el resto del estudio.

 

CRONOLOGÍA DEL CUADRO ACTUAL

Sep 2025: Inicio con síndrome gripal + síntomas B (sudoración profusa).

Oct 2025: PET-TC muestra enfermedad linfoproliferativa con compromiso ganglionar supra e infradiafragmático y probable compromiso óseo. Biopsia axilar: negativa para oncohematología.

Dic 2025 (internación 12/12): Paraparesia de MMII + insuficiencia renal aguda (creatinina 4,13 — basal 0,85) + hipercalcemia (Ca 13,7 mg/dL). Tratamiento: hiperhidratación + dexametasona 20 mg/día × 4 días → normalización de calcemia al egreso.

Mar 2026: PET-TC de control: adenopatías persisten con leve mayor metabolismo. Lesiones líticas en coxal derecho e isquiopubiana derecha, no hipermetabólicas.

 

HALLAZGOS INMUNOLÓGICOS DESTACADOS IgG total 3.233 mg/dL IgG4 (subtipo)>2.500 mg/dL IgE1.966 UI/mL β2-microglobulina8,2 mg/L Proteinograma Hipergammaglobulinemia policlonal HHV-8 PCR Negativo

ESTUDIOS ANATOMOPATOLÓGICOS

Biopsia ganglio axilarNegativa para malignidad

Biopsia ganglio (17/12/25)Patrón similar a Castleman hialino-vascular (incompleto)

Biopsia ganglio (actualización)Hiperplasia folicular reactiva

Biopsia médula ósea (18/12)Sin infiltración neoplásica

Citometría ganglio / MOSin población clonal — linfocitos B policlonales

 

DIAGNÓSTICO ORIENTATIVO ACTUAL Cuadro linfoproliferativo de etiología aún no definitiva, con adenopatías múltiples supra e infradiafragmáticas, esplenomegalia, hipercalcemia e insuficiencia renal aguda (resueltas), asociado a IgG4 marcadamente elevada. Se investiga posible enfermedad relacionada a IgG4 Sin evidencia de malignidad en biopsias.

 

 

 



Opinión: Esta paciente de 64 años cursa un proceso patológico aun no caracterizado, de 9 meses de evolución, consistente en un cuadro linfoproliferativo expresado por adenomagalias supra e infradiafragmáticas, involucrando regiones cervicales, axilares, mediastinales, retroperitoneales, celíacos e inguinales entre otros grupos, asociado a hepatoesplenomegalia. En ese contexto, la paciente presenta algunos elementos clínicos, imagenológicos y de laboratorio a mencionar:

           Hipercalcemia que cursó con fallo renal agudo y que respondió al tratamiento médico con expansión y corticosteroides.

           Paraparesia de miembros inferiores

           Notable aumento del nivel sérico de IgG4 (>2500)

           Serología para HHV-8 (DNA:PCR): negativo.

           LDH sérica normal

           Beta 2 microglobulina elevada x 3

           Hipergamaglobulinemia policlonal

           Aumento de IgG al doble y de la IgE x 20

           Hipercaptación ósea difusa con  hipercaptación patológica coxal derecho

           Hiperactividad metabólica PET/TC en coxal y rama isquiopubiana derechos sobre imágenes de osteolisis en el primer estudio. La hiperactividad metabólica se normalizó en el segundo estudio persistiendo las imágenes osteolíticas tres meses después, habiendo de hecho aumentado la de la rama isquiopubiana.

           RMN aumento de la señal en hueso ilíaco derecho.

           Tanto las adenopatías como la esplenomegalia tienen actividad hipermetabólica en el PET.

           Una biopsia ganglionar hace 6 meses está informada como “Forma incompleta de Enfermedad de Castleman variante hialino vascular”

           Sin clonalidad en citometría de flujo realizada en ganglio, y médula ósea.

 

Con todos los datos que se han resaltado en la historia, no es posible concluir en un diagnóstico unificador. En principio, hay dos diagnósticos que deben ser considerados, la enfermedad de Castleman (EC) multicéntrica y la enfermedad relacionada con IgG 4.

En favor de EC están en primer lugar el informe histopatológico de un ganglio que habla de hiperplasia folicular reactiva, lo cual sumado a la arquitectura folicular alterada es sugestivo de EC variante hialino-vascular, y además, obviamente porque el informe dice explícitamente: “Forma incompleta de Enfermedad de Castleman variante hialino vascular”. Por otro lado, la presencia de hepatoesplenomegalia y adenopatías  generalizadas en territorios supra e infradiafragmáticos, la hipergamaglobulinemia policlonal, la VSG  de 112 mm/h. Sin embargo, hay datos que no son tan explicados por EC como anemia leve, en una enfermedad que no tratada tiende a anemizar críticamente a los pacientes. La ausencia de plaquetopenia o hiperplaquetosis, descritas en forma prevalente en EC así como la ausencia de leucopenia. La LDH se hubiese esperado un ascenso mucho más marcado en presencia de un cuadro linfoproliferativo de tanta extensión. Lo mismo vale para la normalidad del hepatograma. La negatividad para el estudio de HHV-8, que es un virus asociado a EC y muy relacionado con su etiología y su fisiopatogenia, si bien hay que decir que existe una forma de EC con negatividad para HHV-8. La fiebre, ausente en este caso, tiene una prevalencia de 100% en la EC pero también hay que decir que no es tan constante en la forma HHV-8 negativa. También hay que decir que las imágenes osteolíticas hipermetabólicas no son características de EC, y aunque están descriptas son raras de ver. Lo mismo cabe para la hipercalcemia y el fallo renal agudo. La paraparesia no está caracterizada en la historia con un examen neurológico, por lo que no sabemos si cursó con déficits sensitivos asociados al componente motor, y si cursó o no con nivel sensitivo. De todas maneras, como desapareció rápidamente en el contexto de la corrección de la hipercalcemia, no podemos descartar que no tuviese relación con las alteraciones neuromusculares propias de la hipercalcemia.

Respecto a la enfermedad relacionada con IgG 4, el notable aumento sérico de esta inmunoglobulina, si bien no es específica, es sugestiva de esta entidad, sobre todo porque se asocia a aumento muy importante de la IgE lo que sugiere activación de la vía de activación Th2 lo que induce de manera simultánea la síntesis masiva tanto de IgG4 como de IgE. La linfadenopatía y la esplenomegalia están descriptas también, así como la respuesta espectacular al uso de corticoides que esta paciente presentó, al menos en el componente de fallo renal e hipercalcemia. En contra de enfermedad  por IgG4 presenta sobre todo las características histopatológicas de la enfermedad, el infiltrado linfoplasmocitario denso, la fibrosis estoriforme, y la flebitis obliterante. La hipercalcemia severa, así como el fallo renal, las lesiones osteolíticas con actividad metabólica, así como la ausencia, por lo menos de lo que se desprende en la historia de ataque a los órganos característicamente afectados como el páncreas, la fibrosis retroperitoneal, la afectación de las glándulas salivales, vía biliar etc. El inicio tan brusco con síntomas B, tampoco es una característica de presentación de la enfemedad.

Creo que en este momento con los datos de la última evaluación es difícil poner el sello de una entidad en forma inequívoca. A veces el seguimiento cercano del paciente, estando atentos a la aparición de nuevos elementos clínicos, de laboratorio o imágenes (“watchful waiting”), es la actitud médica más aconsejada.  Sólo hay un dato que podría ser de gran interés y es el estudio histopatológico de las lesiones osteolíticas descriptas en el coxal y la rama isquiopubiana derechos. Respecto a este punto hay un dato interesante y es la desaparición de la hiperactividad  metabólica entre el primer y segundo PET/TC. Las imágenes osteolíticas no desaparecieron (lo cual hubiese sido una rareza), pero la de la rama isquiopubiana aumentó. Es difícil la interpretación de este fenómeno. Una explicación podría haber sido una respuesta espectacular a los corticoides lo cual se puede ver en muchos cuadro linfoproliferativos (sobre todo en algunos linfomas), aunque la dosis que recibió si bien fue alta pero sólo la recibió por cuatro días (20 mg/día por 4 días), y mediaron tres meses hasta la repetición del segundo estudio. Probablemente esa zona de la pelvis ósea, especialmente si vuelve a comportarse como hipermetabólica, sea una zona a biopsiar.

jueves, 25 de junio de 2026

Fibromatosis coli. Una entidad neonatal benigna

La fibromatosis coli (también conocida como pseudotumor del esternocleidomastoideo o tortícolis muscular congénita) es una forma benigna de fibromatosis que se presenta de manera casi exclusiva en el período neonatal o en la primera infancia.

A pesar de su nombre, que a veces genera alarma por el sufijo -osis (asociado a procesos proliferativos), se trata de una condición completamente benigna y autolimitada.

Presentamos el siguiente caso:

Un lactante nacido tras una rotura prematura de membranas presentó una masa indolora en el cuello.

Se realizó una ecografía cervical selectiva. A continuación se muestran algunas imágenes.

 








Principales conclusiones de los hallazgos ultrasónicos

Ecografía dirigida: En la zona de interés del lado derecho del cuello, se observa un agrandamiento fusiforme del músculo esternocleidomastoideo. Se identifican fibras musculares normales adyacentes a la región. Se aprecia un aumento de la vascularización interna.

 

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Fibromatosis colli

metástasis ganglionares

Rabdomiosarcoma

 

Diagnóstico:  Los hallazgos son compatibles con fibromatosis coli. La paciente fue evaluada por ORL recomendándosele fisioterapia y seguimienteo clínico.


FIBROMATOSIS COLLI

 

Fisiopatología

La fibromatosis del cuello, también conocida como pseudotumor esternocleidomastoideo infantil, es una proliferación fibroblástica benigna del músculo esternocleidomastoideo. Se desconoce su etiología exacta, aunque entre las posibles causas se incluyen la malposición fetal intrauterina o traumatismos relacionados con el parto.

 

Epidemiología

Prevalencia estimada reportada de cuatro por cada 1.000 nacimientos.

Causa principal de tortícolis muscular congénita

Generalmente unilateral, siendo más frecuente en el lado derecho (73%) que en el izquierdo.

 

Presentación clínica

Mayor riesgo con la posición de nalgas

Generalmente se presenta durante las primeras semanas.

Generalmente se presenta como una masa dura e indolora en el cuello.

La tortícolis puede presentarse hasta en el 30% de los casos.

 

Hallazgos de imágenes

La ecografía es la técnica de imagen de elección. Como en el caso anterior, suele presentarse en el músculo esternocleidomastoideo derecho. En la ecografía, la imagen clásica es un agrandamiento del esternocleidomastoideo en forma fusiforme, en los dos tercios inferiores del músculo. El área está bien definida y suele estar rodeada por un borde hipoecoico, que puede reflejar músculo periférico normal. Puede haber hiperemia dependiendo del estado agudo. También pueden presentarse calcificaciones.

Manejo y Pronóstico

El enfoque terapéutico es conservador en la inmensa mayoría de los casos:

Fisioterapia y Ejercicios de Estiramiento: Es el pilar del tratamiento. Consiste en ejercicios pasivos de rotación e inclinación lateral del cuello programados y ejecutados por los padres bajo guía profesional, además de estimular al lactante para que gire la cabeza hacia el lado afectado mediante estímulos visuales o auditivos.

 

Evolución: Más del 90% de los casos se resuelven por completo dentro del primer año de vida, con la desaparición gradual de la masa y la recuperación del rango completo de movilidad cervical.

 

Intervención Quirúrgica: Es extremadamente infrecuente. Se reserva únicamente para casos refractarios al tratamiento físico después de los 12-18 meses de edad, o cuando existe un acortamiento muscular severo y persistente que amenaza con generar asimetría facial (plagiocefalia/asimetría craneofacial).


Referencias

 Ablin DS, Jain K, Howell L, West DC. Ecografía y resonancia magnética de la fibromatosis cervical (tumor esternocleidomastoideo infantil). Pediatr Radiol . 1998;28(4):230-233. doi: 10.1007/s002470050337.

Lowry KC, Estroff JA, Rahbar R. Presentación y manejo de la fibromatosis del cuello. Ear Nose Throat J. 2010;89(9):E4-8. doi: 10.1177/014556131008900902.

Nasri S, Afilal I, Missaoui Z, et al. Fibromatosis colli: reporte de un caso. Representante del caso Radiol . 2021;17(3):693-695. doi: 10.1016/j.radcr.2021.12.009.

Skelton E, Howlett D. Fibromatosis colli: El pseudotumor esternocleidomastoideo de la infancia. J Paediatr Child Health . 2014;50(10):833-835. doi: 10.1111/jpc.12506.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 24 de junio de 2026

Casos Clínicos: Niño con erupción perioral de semanas de evolución

Una colega de CABA, Argentina envió esta imagen con el siguiente texto:

Buen día Juan, otro casito para el grupo.

El niño tiene esta erupción como verás, en la región perioral.

Lo tiene desde hace algunas semanas. ¿Qué te parece sea?

 


Opinión: Efectivamente se observa, en la región perioral una zona de dermatitis eritematodescamativa, de aspecto eccematoso, con algunas pápulas agrupadas. Lo que es importante como dato de la exploración visual, es que hay una zona alrededor del borde bermellón del labio que no está afectada. Estos elementos permiten considerar en primer término el diagnóstico de DERMATITIS PERIORAL. La DPO, generalmente se considera un trastorno benigno y autolimitado. En algunos pacientes, se resuelve en pocos meses sin tratamiento farmacológico, mientras que en otros, el trastorno puede persistir durante varios años. El uso de corticosteroides tópicos puede contribuir a la cronificación del cuadro, aunque de entrada parece que responde bien. No se sabe cuál es el mecanismo patogénico, pero se cree que existen deficiencias en la función de barrera cutánea y características de atopía en estos pacientes, además de uso de corticosteroides tópicos, la pasta de dientes fluorada, los humectantes para la piel y los productos cosméticos, las fusobacterias, Candida albicans , las fluctuaciones hormonales en las mujeres y la terapia con anticonceptivos orales. Durante la pandemia por COVID-19, hubo informes de un mayor uso de mascarillas que resultó en afecciones de la piel que a menudo se confunden con la DPO, como acné, rosácea y dermatitis. Esto puede deberse a cambios en el microbioma local de la piel bajo oclusión. Otros diagnósticos a considerar son la DERMATITIS SEBORREICA, que es una afección inflamatoria común que frecuentemente se presenta con eritema y descamación en la piel perinasal. A diferencia de la DPO, las pápulas pequeñas no son características típicas de la dermatitis seborreica, y la distribución perioral es poco común en esta afección. La detección de dermatitis seborreica en otras zonas comúnmente afectadas, como el cuero cabelludo, las cejas, los pliegues nasolabiales y el pecho, puede ser útil para el diagnóstico. La DERMATITIS ALÉRGICA DE CONTACTO es una manifestación de una reacción de hipersensibilidad tipo IV a agentes que entran en contacto con la piel. A diferencia de la dermatitis perioral, suele haber prurito intenso, la descamación suele ser prominente y las lesiones no mejoran con el tratamiento antibiótico. La DERMATITIS DE CONTACTO IRRITATIVA varían según la naturaleza del agente externo y la zona afectada. Pueden observarse pápulas, vesículas, descamación, eritema o edema. A diferencia de la dermatitis de contacto alérgica, pero de forma similar a la dermatitis perioral, la sensación de ardor, en lugar del prurito, suele ser el síntoma predominante. La historia clínica del paciente es fundamental para identificar este diagnóstico. Por ejemplo, la dermatitis irritativa relacionada con el hábito crónico de lamerse los labios (lip-licking behavior), puede asemejarse a la dermatitis perioral.

El tratamiento de la dermatitis perioral generalmente implica la suspensión de los corticosteroides tópicos, evitar los productos tópicos que puedan promoverla o exacerbarla.  Limpieza de la piel (limpiar suavemente la piel con un limpiador sin perfume ni jabón, seguido inmediatamente de un enjuague completo y suave. Evitar cosméticos, protectores solares, emolientes en el rostro a la aplicación ocasional, "solo cuando sea necesario", de una loción hidratante suave y no oclusiva. En la enfermedad leve en pacientes que deseen acelerar la mejoría, se puede usar terapia con pimecrolimus, eritromicina y metronidazol tópicos. En formas más severas se puede usar terapia oral con tetraciclinas como doxiciclina o minociclina

 

martes, 23 de junio de 2026

Un Sospechoso Inusual...

En este ejercicio clínico se presenta un caso que es discutido por un médico internista al que se le van proporcionando datos de la historia clínica en forma secuencial, y este analiza el cuadro a la luz de los nuevos elementos, de una manera análoga al proceso diagnóstico en la práctica real de la medicina

 

 

Un hombre de 53 años con enfermedad de Crohn y psoriasis acudió al servicio de urgencias con cefalea, dificultad para hablar, náuseas y vómitos que persistían desde hacía dos días. Su esposa informó que había presentado coloración amarillenta de la piel y los ojos, así como oscurecimiento de la orina, durante las dos semanas previas. Su medicación incluía budesonida oral a una dosis de 9 mg diarios y dupilumab intramuscular a una dosis de 300 mg cada dos semanas; este tratamiento se había mantenido sin cambios durante dos años. No consumía tabaco, suplementos ni otras sustancias. Consumía cuatro botellas de vino (20 copas estándar) a la semana y había mantenido este hábito durante décadas. Vivía en Nueva Inglaterra con su esposa. Había viajado a islas del Caribe en dos ocasiones: cuatro meses antes de la consulta y tres semanas antes. No refirió haber tenido contacto con personas enfermas ni antecedentes familiares de enfermedad hepática.

 

 

Ponente

Los síntomas neurológicos en una persona inmunocomprometida sugieren la posibilidad de infección, y tanto una lesión hepática como una hemólisis podrían causar ictericia subaguda. La hepatitis puede manifestarse con ictericia y síntomas de hipertensión intracraneal (p. ej., dolor de cabeza, dificultad para hablar o vómitos) y podría ser de origen viral o estar inducida por alcohol; según los antecedentes de viaje del paciente, son posibles la hepatitis A o la leptospirosis. Alternativamente, la malaria o la babesiosis adquirida localmente podrían causar síntomas neurológicos e ictericia debido a la hemólisis. La evaluación debe incluir un examen minucioso del sistema nervioso, el abdomen y la piel, así como estudios de imagen de la cabeza y el hígado.

 

 

Evolución

La temperatura oral era de 36,8 °C, la presión arterial de 119/79 mm Hg, la frecuencia cardíaca de 130 latidos por minuto y regular, la frecuencia respiratoria de 18 respiraciones por minuto y la saturación de oxígeno del 98 % mientras el paciente respiraba aire ambiente. El índice de masa corporal era de 31. Presentaba ictericia escleral. El examen cardiovascular reveló un soplo holosistólico suave, grado 2/6 en el ápex que se irradiaba a la axila. Los pulmones estaban limpios. Presentaba obesidad abdominal sin dolor a la palpación, hepatoesplenomegalia ni masas. Se observó una pápula indolora de 5 mm de diámetro en la eminencia hipotenar izquierda y una pápula dolorosa de 3 mm de diámetro en el cuarto dedo del pie izquierdo. Una placa irregular de 2 cm en el quinto dedo del pie derecho era indolora. Se observaron dos hemorragias subungueales en la mano derecha ( Figura 1 ). El paciente estaba alerta y orientado. Su habla era arrastrada. Los nervios craneales II al XII estaban intactos. No presentaba rigidez de nuca, desviación pronadora ni asterixis. La fuerza, los reflejos y la sensibilidad eran normales.

 


Figura 1. Fotografías clínicas.

Se observan lesiones cutáneas en la eminencia hipotenar izquierda (panel A, flecha), la superficie inferior del cuarto dedo del pie izquierdo (panel B, flecha) y el dorso del quinto dedo del pie derecho (panel C, flecha negra). Se aprecia una hemorragia en astilla en la uña del cuarto dedo del pie derecho (panel C, flecha blanca).

 

 

Ponente

La taquicardia, el soplo sistólico y las lesiones cutáneas (nódulos de Osler, una lesión de Janeway y hemorragias en astilla) sugieren una endocarditis infecciosa con émbolos sépticos.


Evolución

El recuento de glóbulos blancos fue de 34 000 por microlitro, con un 79,8 % de neutrófilos, un 12,9 % de bandas y un 4,9 % de metamielocitos. El nivel de hemoglobina fue de 12,7 g por decilitro y el recuento de plaquetas de 130 000 por microlitro. El nivel de nitrógeno ureico en sangre fue de 31 mg por decilitro y el nivel de creatinina de 1,7 mg por decilitro; la tasa de filtración glomerular estimada fue de 47,6 ml por minuto por 1,73 m² de superficie corporal (valor normal, >60,0). El resto del panel metabólico básico fue normal. El nivel de aspartato aminotransferasa (AST) fue de 810 UI por litro (rango normal, 10 a 40), y el nivel de alanina aminotransferasa (ALT) de 1965 UI por litro (rango normal, 7 a 56). El nivel de fosfatasa alcalina fue de 178 UI por litro (rango normal, 44 a 147), y el nivel de bilirrubina total de 10,2 mg por decilitro (rango normal, 0,1 a 1,2 mg por decilitro), con un nivel de bilirrubina directa de 8 mg por decilitro (valor normal, <0,4 mg por decilitro). Los resultados de estas pruebas de función hepática habían sido normales 9 meses antes. El nivel de albúmina fue de 3,1 g por decilitro (rango normal, 3,5 a 5,0), el nivel de amoníaco de 25 μmol por litro (rango normal, 11 a 32 μmol por litro) y el nivel de lactato de 4,1 mmol por litro (37 mg por decilitro; rango normal, 0,5 a 2,2 mmol por litro [5 a 20 mg por decilitro]).

Los niveles sanguíneos de lipasa, tirotropina y fibrinógeno fueron normales, al igual que el tiempo de tromboplastina parcial; el índice internacional normalizado (INR) fue de 1,2. El nivel de dímero D fue de 3,62 μg por mililitro (valor normal, <0,50). El análisis de orina mostró trazas de sangre, leucocitos 1+ y bilirrubina 1+; el examen microscópico del sedimento reveló de 16 a 20 leucocitos por campo de alta potencia (valor normal, <5).

Un electrocardiograma mostró taquicardia sinusal. La tomografía computarizada (TC) de la cabeza, realizada sin la administración de material de contraste, reveló hemorragias subdurales y subaracnoideas agudas sobre el lóbulo frontal izquierdo. La TC del abdomen, también realizada sin la administración de material de contraste, reveló esteatosis hepática leve sin cirrosis ni anomalías biliares e hipodensidades renales en forma de cuña que sugerían infartos (Figura 2). El paciente fue ingresado en el hospital. Se obtuvieron muestras de sangre para cultivo, se inició el tratamiento con vancomicina y meropenem, y se interrumpió la terapia con budesonida debido a una infección activa.

 



Figura 2. Tomografía computada de abdomen.

Una vista axial con contraste EV muestra una hipodensidad en forma de cuña en el riñón derecho (flecha).

 

 


Figura S 2. Angio-TC de la cabeza.

A sagital y B coronal muestran bolsillos de 2 mm de 2 mm en territorio de la arteria cerebral media consistente con aneurismas micóticos.

 

 

Ponente

Aunque la endocarditis infecciosa con émbolos sépticos sistémicos es el diagnóstico principal, no explicaría la disfunción hepática desproporcionada. Lo más probable es que el paciente tenga una infección viral concomitante. Entre las posibilidades se incluyen hepatitis virales, infección por citomegalovirus e infección por el virus de Epstein-Barr, especialmente dado que la elevación del nivel de ALT fue mayor que la del nivel de AST; otras posibilidades incluyen infección por el virus del herpes simple e infección por el virus varicela-zóster. Debido a los antecedentes del paciente de enfermedad de Crohn, se debe considerar la colangitis esclerosante primaria o la colangitis biliar primaria; también es posible la hepatitis autoinmune. La hepatotoxicidad raramente se ha notificado en asociación con el uso de dupilumab. Incluso si se confirma la bacteriemia, los émbolos sépticos no explicarían su lesión hepática debido al predominio del flujo sanguíneo portal, lo que dificultaría que los émbolos sépticos llegaran al hígado. La hepatitis isquémica sería una posibilidad si hubiera presentado hipotensión no diagnosticada previamente, pero en tales casos, el nivel de AST suele estar más elevado que el de ALT. El hecho de que el nivel de ALT de este paciente estuviera más elevado que el de AST también descarta una lesión relacionada con el alcohol, que generalmente se asocia con una relación AST/ALT cercana a 2. Los niveles normales de marcadores de coagulación hacen improbable la coagulación intravascular diseminada o la trombosis de la vena porta, y el índice internacional normalizado (INR) casi normal confirma que no se está desarrollando una insuficiencia hepática aguda.

 

 

Evolución

Sus hemocultivos desarrollaron Staphylococcus aureus sensible a la meticilina . Las pruebas serológicas virales no mostraron evidencia de infección por virus de la hepatitis A, B o C. Los resultados de las pruebas serológicas para el virus de Epstein-Barr incluyeron IgM indetectable contra el antígeno de la cápside viral (un resultado normal) y niveles elevados de IgG contra los antígenos de la cápside viral y nuclear (>750 UI por mililitro y 600 UI por mililitro, respectivamente; valor normal, <18 para ambos). Las pruebas para IgG e IgM de citomegalovirus fueron negativas. Una prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para el virus del herpes simple fue negativa. El nivel de IgM del virus varicela-zóster fue de 1,26 UI por mililitro (valor normal, ≤0,90). La ecografía Doppler del abdomen mostró vasos hepáticos permeables, esteatosis hepática leve y engrosamiento leve de la pared de la vesícula biliar. La resonancia magnética craneal confirmó la presencia de hemorragias agudas en el lóbulo frontal izquierdo e identificó infartos agudos de 5 mm de diámetro en el lóbulo frontal izquierdo, el lóbulo parietal izquierdo y ambos hemisferios cerebelosos, lo que sugiere un origen embólico ( Figura 2 ). La angiotomografía computarizada craneal reveló una anomalía de 2 mm que sugiere un aneurisma micótico de la arteria cerebral media izquierda, con vascularización permeable (Fig. S2). La prueba de anticoagulante lúpico fue negativa, al igual que la prueba serológica para anticuerpos antifosfolípidos y la prueba de PCR para el factor V Leiden y variantes de protrombina.

 



Figura 3. Resonancia magnética de la cabeza.

Una imagen ponderada por difusión (panel A) muestra hiperintensidad de señal con difusividad reducida, artefacto de susceptibilidad y realce heterogéneo en el lóbulo frontal posterior izquierdo y el opérculo frontal (flecha). Una imagen ponderada en T2 (panel B) muestra hiperintensidad y susceptibilidad asociada en el lóbulo frontal posterior izquierdo y el opérculo frontal (flecha), hallazgos que indican un infarto subagudo.

 

La ecocardiografía transtorácica y transesofágica reveló una vegetación de 1,2 cm en la valva A2 de la válvula mitral, perforación de la valva anterior de la válvula mitral, insuficiencia mitral grave y reflujo en la vena pulmonar ( Figura 3 , Figura 4 ). Las demás válvulas eran normales, al igual que la función biventricular. Se cambió el tratamiento antibiótico a oxacilina.

 

 


Figura 4. Ecocardiograma transesofágico.

El ecocardiograma transesofágico de la válvula mitral (izquierda), y un mapeo en Doppler color (derecha), demuestran un severo jet regurgitante. LA: aurícula izquierda. LV: ventrículo izquierdo.

 

Ponente

La endocarditis infecciosa con émbolos sépticos en el lóbulo frontal izquierdo posterior (área de Broca) y en el cerebelo explica el habla arrastrada del paciente con nervios craneales intactos. Sin embargo, se necesitan pruebas adicionales para explicar mejor la disfunción hepática. Una mayor susceptibilidad al daño hepático puede deberse a una enfermedad subclínica autoinmune o relacionada con el alcohol. Sus antecedentes familiares hacen improbable la presencia de trastornos hereditarios (por ejemplo, enfermedad de Wilson, deficiencia de alfa 1- antitripsina o hemocromatosis). El nivel ligeramente elevado de IgM del virus varicela-zóster probablemente refleja una activación inmunitaria más que una nueva infección por el virus varicela-zóster, dada la ausencia de una erupción cutánea característica.

El título de anticuerpos antinucleares (ANA) fue de 1:320 (valor normal, <1:40). El nivel de IgG anti-músculo liso de actina F, medido por ensayo inmunoenzimático, fue de 35 unidades (valor normal, <20), con pruebas negativas para anticuerpos antimitochondriales y anticuerpos antimicrosomales hepatorrenales. El nivel de IgG fue de 3238 mg por decilitro (rango normal, 700 a 1600), y el nivel de IgA de 894 mg por decilitro (rango normal, 70 a 400), con un nivel de IgM normal. El nivel de fosfatidiletanol, medido el día 12 de hospitalización, fue de 37 ng por mililitro (un nivel de <20 sugiere un consumo de alcohol ausente o bajo; un nivel de >200 sugiere un consumo elevado). El nivel de ceruloplasmina sérica fue de 39 mg por decilitro (rango normal, 18 a 36). El nivel de alfa 1 - antitripsina era normal. El nivel de ferritina era de 1288 μg por litro (rango normal, 30 a 300), y el nivel de hierro de 167 μg por decilitro (rango normal, 60 a 170); la presencia de hiperbilirrubinemia impidió el cálculo de la saturación de transferrina. Tres días después del inicio de la terapia antibiótica empírica con vancomicina y meropenem, el nivel de AST había disminuido a 445 UI por litro, el nivel de ALT a 480 UI por litro, el nivel de bilirrubina total a 6,9 mg por decilitro (118 μmol por litro), y el recuento de glóbulos blancos a 15 100 por microlitro.

Dada la rápida mejoría con la terapia antibiótica adecuada, al menos un componente de su lesión hepática parece estar relacionado con bacteriemia o hipotensión no observada. Los niveles elevados de ANA y anticuerpos antimúsculo liso, incluso en ausencia de anticuerpos antimicrosomales hepatorrenales, sugieren hepatitis autoinmune pero requieren interpretación en contexto; aunque los anticuerpos antimúsculo liso tienen mayor especificidad para la hepatitis autoinmune que los ANA, los resultados falsos positivos para ambos anticuerpos están bien descritos en pacientes con infección bacteriana aguda, enfermedad inflamatoria intestinal crónica, enfermedad hepática esteatósica asociada metabólica y enfermedad hepática relacionada con el alcohol. Una biopsia hepática podría proporcionar un diagnóstico patológico definitivo. La esteatosis hepática concomitante que posiblemente esté asociada con el consumo de alcohol o enfermedad metabólica puede retrasar la resolución de su lesión hepática aguda. Aunque el nivel de fosfatidiletanol sugiere un consumo moderado de alcohol en las 2 a 4 semanas antes de la presentación, este biomarcador no cuantifica de manera confiable la cantidad consumida. El nivel de ceruloplasmina ligeramente elevado es probablemente un resultado de la inflamación; El nivel de ceruloplasmina sería bajo si existiera la enfermedad de Wilson.

 

 

Evolución

Entre los días 6 y 14 de hospitalización, los niveles de AST y ALT volvieron a aumentar; el nivel de AST alcanzó un pico de 984 UI/L y el de ALT, un pico de 674 UI/L. Los niveles de bilirrubina y fosfatasa alcalina mostraron una tendencia descendente. La leucocitosis disminuyó. Los hemocultivos no mostraron crecimiento bacteriano después del séptimo día de hospitalización. Una ecocardiografía de control mostró una función valvular similar a la observada en el estudio inicial.

 

 

Ponente

El aumento de los niveles de aminotransferasas sugiere una lesión hepática hepatocelular no relacionada con la infección. En el contexto de títulos elevados de ANA y anticuerpos antimúsculo liso, la hepatitis autoinmune —que pudo haberse exacerbado por la interrupción temporal de los glucocorticoides durante la bacteriemia— es el diagnóstico más probable; la disminución de los niveles de bilirrubina y fosfatasa alcalina descarta la colangitis esclerosante primaria. La lesión hepática inducida por fármacos podría explicar el aumento adicional de los niveles de aminotransferasas, pero no explicaría los resultados anormales de las pruebas de función hepática del paciente al momento de la presentación. De sus medicamentos, la oxacilina es la que tiene más probabilidades de haber contribuido a la lesión hepática. Es necesaria una biopsia hepática para diferenciar las causas de la disfunción hepática en este caso, incluyendo hepatitis autoinmune, lesión hepática inducida por fármacos que exacerbó la lesión inicial relacionada con la infección o, menos probable, colangitis esclerosante primaria de conductos pequeños.

 

 

Evolución

El tratamiento con budesonida oral se reinició el día 8 de hospitalización; la oxacilina se sustituyó por cefazolina el día 11 de hospitalización. Las imágenes abdominales repetidas confirmaron la presencia de infartos renales sin absceso intraabdominal ni trombo. Una biopsia hepática reveló hepatitis portal y lobulillar grave; los hallazgos incluyeron infiltrado que contenía aproximadamente un 40 % de células inmunes mononucleares con numerosos grupos de más de 5 células plasmáticas, actividad de interfase grave y necrosis focal de puente portal-central sin evidencia de otra enfermedad hepática ( Figura 4 ). Junto con los resultados de las pruebas de laboratorio del paciente, estos hallazgos cumplieron los criterios para hepatitis autoinmune definitiva según un sistema de puntuación (la Puntuación Simplificada de Hepatitis Autoinmune) para el diagnóstico de hepatitis autoinmune que fue desarrollado por el Grupo Internacional de Hepatitis Autoinmune. El tratamiento con budesonida se cambió a prednisona a una dosis de 40 mg diarios; Una revisión de la medicación reveló que la dosis de budesonida de 9 mg que el paciente había estado tomando previamente se había reiniciado inadvertidamente a una dosis de 3 mg diarios. Los niveles de enzimas hepáticas disminuyeron entre los días 15 y 23 de hospitalización. El paciente fue dado de alta el día 23 con una receta para un tratamiento de 8 semanas con cefazolina y con un plan para reducir gradualmente la dosis de prednisona a 20 mg diarios durante la semana siguiente.

 


Figura 4. Muestras de biopsia del hígado.

La tinción con hematoxilina y eosina (Panel A) muestra un infiltrado linfoplasmocítico portal de moderado a marcado que afecta a la mayor parte de los tractos portales (TP) con actividad de interfase severa (flechas negras; puntuación de hepatitis de interfase del índice de actividad hepática modificado [mHAI], 4/4) en la unión con el parénquima hepático (PH) y necrosis hepatocelular lobular (flecha amarilla; puntuación de necrosis focal del mHAI, 4/4). Con mayor aumento (Panel B) se observan numerosas células plasmáticas portales y de interfase (que comprenden aproximadamente el 40% de las células inmunitarias mononucleares, incluyendo muchos grupos de >5 células plasmáticas; flechas) caracterizadas por cromatina nuclear agrupada (conocida como "núcleos en esfera de reloj") y abundante citoplasma excéntrico con un halo perinuclear (aclaramiento perinuclear). Las células plasmáticas de interfase son una característica de la hepatitis autoinmune. La tinción con ácido peryódico-Schiff con diastasa (Panel C) resalta las células de Kupffer cargadas de detritos en magenta (flechas) dentro de una región de necrosis confluente (asterisco) alrededor de una vena central (VC). La tinción tricrómica (Panel D) resalta las fibras de colágeno (en azul), mostrando necrosis puente y colapso parenquimatoso (con finas fibras de colágeno visibles entre las flechas) entre una vena central y un tracto portal (puntuación de necrosis confluente mHAI, 4/6), sin fibrosis sustancial que aparecería como bandas densas de colágeno. Para las tres escalas mHAI, una puntuación más alta indica una enfermedad más grave.

 

Se añadió tratamiento con azatioprina al régimen de prednisona una semana después del alta hospitalaria y se aumentó la dosis a 100 mg diarios durante un mes. Debido a la cirugía programada de la válvula mitral y a la preocupación por los riesgos asociados a los glucocorticoides en el contexto quirúrgico, la dosis de prednisona se redujo gradualmente durante dos meses y se suspendió una semana después de que los niveles de enzimas hepáticas se normalizaran. El reemplazo de la válvula mitral con una bioprótesis se realizó poco después de la suspensión de la prednisona; el paciente no presentó complicaciones derivadas del procedimiento. Los niveles de enzimas hepáticas se mantuvieron normales en una visita de seguimiento 16 meses después.

 

 

Comentario

Este paciente presentó ictericia, dolor de cabeza, dificultad para hablar y vómitos, y recibió un diagnóstico de endocarditis estafilocócica y daño hepático que no remitió completamente con antibióticos. La biopsia hepática finalmente condujo al diagnóstico de hepatitis autoinmune, que se había manifestado por una infección bacteriana y la interrupción temporal del tratamiento con budesonida para la enfermedad de Crohn, seguida de la reanudación de la budesonida a una dosis reducida.

Entre los pacientes con endocarditis infecciosa, la válvula mitral es el sitio más comúnmente afectado, S. aureus es el organismo causante más prevalente, y más de la mitad de los pacientes no tienen enfermedad cardíaca diagnosticada previamente. 1 Datos limitados sugieren que la enfermedad inflamatoria intestinal está asociada con un mayor riesgo de endocarditis infecciosa. En un estudio que incluyó a 213 pacientes con endocarditis infecciosa, la prevalencia de enfermedad inflamatoria intestinal fue del 2,8%, en comparación con el 0,06% en la población general; sin embargo, el estudio carecía de controles emparejados. 2 Los mecanismos que se hipotetizan que contribuyen a un mayor riesgo de endocarditis infecciosa incluyen la inflamación de la mucosa que facilita la entrada de bacterias al torrente sanguíneo, el uso de medicamentos inmunosupresores y la instrumentación frecuente.

La hepatitis autoinmune es una enfermedad hepática inflamatoria de origen inmunitario con una prevalencia de 31,2 casos por cada 100 000 personas en Estados Unidos y predominio femenino, presentándose tres veces más a menudo en mujeres que en hombres. 3 La edad pico de presentación se sitúa entre los 40 y los 60 años; la prevalencia es ligeramente mayor en poblaciones blancas que en poblaciones hispanas, asiáticas o negras. 3,4 Otras enfermedades autoinmunes son comunes en pacientes con hepatitis autoinmune. 3,5 En un amplio estudio de cohorte retrospectivo, la probabilidad de padecer la enfermedad de Crohn fue 7,2 veces mayor entre los adultos con hepatitis autoinmune que entre aquellos sin hepatitis autoinmune. 3 En el mismo estudio de cohorte, la hepatitis autoinmune se asoció con una probabilidad de psoriasis —que este paciente también padecía— que fue 3,5 veces mayor entre los pacientes con hepatitis autoinmune que entre aquellos sin la enfermedad. 3 Otro amplio estudio de cohorte retrospectivo identificó tasas de incidencia de 8,9 casos de hepatitis autoinmune por cada 100.000 personas-año entre pacientes con psoriasis leve y 10,6 casos por cada 100.000 personas-año entre pacientes con psoriasis grave, en comparación con 3,0 casos por cada 100.000 personas-año en la población general. 6

Aunque la patogenia de la hepatitis autoinmune no se comprende completamente, los datos sugieren que un desencadenante (por ejemplo, una toxina, una infección o un fármaco) provoca una respuesta inmunológica anómala contra los hepatocitos en un huésped con predisposición genética a la enfermedad. 7,8 La tolerancia inmunitaria hepática normal se pierde debido a un ciclo de deterioro de la función de las células T reguladoras, activación de las células inmunitarias adaptativas por autoantígenos y producción de citocinas proinflamatorias que promueven el daño hepatocelular. 7

La hepatitis autoinmune se diagnostica en función de características serológicas e histológicas específicas, más que en función de los síntomas. En una cohorte de 126 pacientes con hepatitis autoinmune, 31 (25 %) eran asintomáticos al momento del diagnóstico y fueron identificados mediante la evaluación de hallazgos anormales incidentales en las pruebas de función hepática, mientras que 94 (75 %) eran sintomáticos y presentaban con mayor frecuencia fatiga, artralgias o ictericia. 4 Además de los niveles elevados de aminotransferasas, la hepatitis autoinmune se asocia típicamente con anticuerpos contra antígenos nucleares, antígenos del músculo liso, antígenos microsomales hepáticos-renales tipo 1, antígenos hepáticos solubles y antígenos hepáticos-pancreáticos. 8 Incluso con resultados de laboratorio compatibles, incluyendo niveles elevados de enzimas hepáticas y biomarcadores, la biopsia hepática sigue siendo esencial para el diagnóstico. 8,9 En el caso actual, el examen histopatológico de las muestras de biopsia hepática reveló dos características distintivas de la hepatitis autoinmune 9,10  hepatitis de interfase (caracterizada por inflamación que se extiende desde el espacio porta hasta la zona periportal con necrosis de los hepatocitos periportales y alteración de la placa limitante) e infiltración de células plasmáticas en los espacios porta. La Escala Simplificada de Hepatitis Autoinmune para el diagnóstico de la hepatitis autoinmune, desarrollada en 2008 por el Grupo Internacional de Hepatitis Autoinmune, proporciona un marco diagnóstico práctico y validado que incorpora perfiles de autoanticuerpos, niveles de IgG, características histológicas hepáticas y la exclusión de hepatitis viral. 11

El diagnóstico y el tratamiento precoces son fundamentales para prevenir las complicaciones de la hepatitis autoinmune, que incluyen cirrosis, carcinoma hepatocelular, hemorragia gastrointestinal, insuficiencia hepática que requiere trasplante y la muerte. El tratamiento de la hepatitis autoinmune implica el uso de agentes inmunosupresores para prevenir la progresión de la enfermedad, con ajuste de dosis para lograr la normalización de los resultados de las pruebas de función hepática y la resolución de los síntomas. Los datos de ensayos aleatorizados controlados con placebo muestran reducciones en la incidencia de mortalidad¹² y aumentos en el porcentaje de pacientes con remisiones clínicas e histológicas¹³ con el uso de prednisona; este último ensayo también mostró beneficios similares con la terapia combinada de prednisona y azatioprina. 13 En un ensayo en el que se comparó budesonida (a una dosis de 3 mg tres veces al día, con una reducción a dos veces al día) más azatioprina con prednisona (a una dosis de 40 mg al día, con una reducción gradual a 10 mg al día) más azatioprina en pacientes con hepatitis autoinmune, el tratamiento con budesonida más azatioprina resultó en una mayor incidencia de remisión bioquímica a los 6 meses que la prednisona más azatioprina (60% frente a 39%) y produjo con menor frecuencia efectos secundarios de los glucocorticoides. 14

Las guías de expertos recomiendan que los pacientes sin cirrosis o hepatitis autoinmune aguda grave reciban prednisona (o prednisolona) y azatioprina, o budesonida y azatioprina, como tratamiento de primera línea; el uso de budesonida debe evitarse en pacientes con cirrosis debido a la alteración del metabolismo de primer paso. 3 Se recomienda una reducción gradual de la prednisona una vez que se normalicen los niveles de enzimas hepáticas e IgG. 9 En este caso, el uso de budesonida por parte del paciente para la enfermedad de Crohn también puede haber tratado inadvertidamente una hepatitis autoinmune no diagnosticada, y la suspensión y posterior reanudación de este medicamento a una dosis menor puede haber contribuido a la presentación de la enfermedad.

La interrupción del tratamiento para la hepatitis autoinmune puede considerarse en pacientes con remisión bioquímica sostenida, definida como niveles normales o casi normales de aminotransferasas séricas e IgG durante al menos 2 años, idealmente respaldada por la resolución histológica de la hepatitis. 9 Sin embargo, la recaída sigue siendo común. En un estudio prospectivo que incluyó a 28 adultos con hepatitis autoinmune que habían estado en remisión durante al menos 2 años, solo el 54% tenía la enfermedad que se mantuvo en remisión bioquímica después de la interrupción del tratamiento después de una mediana de 28 meses. 15 Entre 11 pacientes en el estudio que tenían resultados normales en las pruebas de función hepática y características histológicas hepáticas normales antes de la interrupción del tratamiento, el 46% todavía tenía recaída.

El caso actual subraya la necesidad de un alto índice de sospecha de hepatitis autoinmune en pacientes con niveles elevados de aminotransferasas y antecedentes de enfermedad autoinmune, así como la importancia de mantener un amplio diagnóstico diferencial de la lesión hepática, lo que nos recuerda que son posibles múltiples causas de daño hepático. El reconocimiento y tratamiento precoces de la hepatitis autoinmune son fundamentales para mejorar el pronóstico.

 

 

Traducción de:

Clinical Problem-Solving

The Unusual Suspects

Authors: Brittany B. Bromfield, M.B., B.S. https://orcid.org/0009-0003-7808-2093, Nikroo Hashemi, M.D., Mark S. Redston, M.D., Katherine H. Walker, M.D. https://orcid.org/0000-0003-1198-8125, and Bruce D. Levy, M.D.Author Info & Affiliations

Published June 3, 2026 N Engl J Med 2026;394:2147-2154 DOI: 10.1056/NEJMcps2506943 VOL. 394 NO. 21

 

https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMcps2506943?query=featured_secondary_home

 

REFERENCIAS
1.

Selton-Suty C, Célard M, Le Moing V, et al. Preeminence of Staphylococcus aureus in infective endocarditis: a 1-year population-based survey. Clin Infect Dis 2012;54:1230-1239.

2.

Kreuzpaintner G, Horstkotte D, Heyll A, Lösse B, Strohmeyer G. Increased risk of bacterial endocarditis in inflammatory bowel disease. Am J Med 1992;92:391-395.

3.

Tunio NA, Mansoor E, Sheriff MZ, Cooper GS, Sclair SN, Cohen SM. Epidemiology of autoimmune hepatitis (AIH) in the United States between 2014 and 2019: a population-based national study. J Clin Gastroenterol 2021;55:903-910.

4.

Feld JJ, Dinh H, Arenovich T, Marcus VA, Wanless IR, Heathcote EJ. Autoimmune hepatitis: effect of symptoms and cirrhosis on natural history and outcome. Hepatology 2005;42:53-62.

5.

Teufel A, Weinmann A, Kahaly GJ, et al. Concurrent autoimmune diseases in patients with autoimmune hepatitis. J Clin Gastroenterol 2010;44:208-213.

6.

Jensen P, Egeberg A, Gislason G, Hansen PR, Thyssen JP, Skov L. Increased risk of autoimmune hepatitis in patients with psoriasis: a Danish nationwide cohort study. J Invest Dermatol 2016;136:1515-1517.

7.

Terziroli Beretta-Piccoli B, Mieli-Vergani G, Vergani D. Autoimmmune hepatitis. Cell Mol Immunol 2022;19:158-176.

8.

Krawitt EL. Autoimmune hepatitis. N Engl J Med 2006;354:54-66.

9.

Mack CL, Adams D, Assis DN, et al. Diagnosis and management of autoimmune hepatitis in adults and children: 2019 practice guidance and guidelines from the American Association for the Study of Liver Diseases. Hepatology 2020;72:671-722.

10.

Lohse AW, Sebode M, Bhathal PS, et al. Consensus recommendations for histological criteria of autoimmune hepatitis from the International AIH Pathology Group: results of a workshop on AIH histology hosted by the European Reference Network on Hepatological Diseases and the European Society of Pathology. Liver Int 2022;42:1058-1069.

11.

Hennes EM, Zeniya M, Czaja AJ, et al. Simplified criteria for the diagnosis of autoimmune hepatitis. Hepatology 2008;48:169-176.

12.

Cook GC, Mulligan R, Sherlock S. Controlled prospective trial of corticosteroid therapy in active chronic hepatitis. Q J Med 1971;40:159-185.

13.

Summerskill WH, Korman MG, Ammon HV, Baggenstoss AH. Prednisone for chronic active liver disease: dose titration, standard dose, and combination with azathioprine compared. Gut 1975;16:876-883.

14.

Manns MP, Woynarowski M, Kreisel W, et al. Budesonide induces remission more effectively than prednisone in a controlled trial of patients with autoimmune hepatitis. Gastroenterology 2010;139:1198-1206.

15.

Hartl J, Ehlken H, Weiler-Normann C, et al. Patient selection based on treatment duration and liver biochemistry increases success rates after treatment withdrawal in autoimmune hepatitis. J Hepatol 2015;62:642-646.