sábado, 11 de abril de 2026

Casos Clínicos: Paciente femenina de 9 años con erupción pruriginosa generalizada de 5 años de evolución.

 

La Dra. Elizabeth Giuliana Marrufo Quiroz, de Lambayeque, Perú,  envió estas imágenes con el siguiente texto:









Buen día doctor, le hablo para comentarle sobre un caso clínico para ver si me podría ayudar con su diagnóstico. 

Niña de 9 años de edad quien ingresa por consulta externa debido a presencia de múltiples lesiones cutáneas diseminadas, de predominio en cara (región malar bilateral), tronco anterior y posterior, y extremidades; y prurito intenso. Madre refiere que dicho cuadro lo presenta desde hace 4 años, de forma intermitente, aproximadamante 2 veces al año. Tratada en el 2023 y 2022 con benzoato de bencilo, se describen lesiones similares en historia clinica.

Me encuentro laborando en un puesto de la salud en la sierra del Perú, a 2800 msnm. El clima es frio y humedo.

Al examen fisico en cara se aprecia placas eritemato-costrosas con base eritematosa y piel caliente, presencia de exudado seco y costras hemáticas. En extremidades: excoriaciones y costras asociadas a rascado, y lesiones hiperpigmentadas residuales.

Madre y hermana menor sin lesiones.

 

 




Dra. Elizabeth Giuliana Marrufo Quiroz.

Lambayeque. Perú.

 

Opinión: Efectivamente, en la cara las lesiones son eritematocostrosas y algunas presentan su superficie cubierta con un exudadode aspecto melicérico ya seco que podría ser consecuencia de IMPETIGINIZACIÓN o PIODERMITIS SECUNDARIA. La enfermedad de base podría ser PRURIGO ACTÍNICO teniendo en cuenta que la paciente vive a casi 3000 msnm, y las poblaciones andinas están más predispuestas a esta entidad. Los datos a favor de prurigo actínico son la edad pediátrica, la altura en la que vive, el prurito intenso, localizarse en zonas fotoexpuestas y si tenemos en cuenta que los labios están comprometidos, podría tratarse de queilitis actínica asociada.  A nivel de los miembros hay pápulas, nódulos, excoriaciones mútiples, y costras por rascado. Hay asimismo hipopigmentación e hiperpigmentación post inflamatoria, y cicatrices. Otros diferenciales podrían ser DERMATITIS ATÓPICA, PRURIGO POR INSECTOS (CIMICIASIS). La ESCABIOSIS si bien es otra posibilidad, el hecho de que haya sido tratada con terapia escabicida sin resultado, que no haya familiares con lesiones similares, y que no afecte zonas más clásicas como la región interdigital, o la cara palmar de las muñecas, aleja esta posibilidad. Para apoyar más aun el diagnóstico de PRURIGO ACTÍNICO hay que preguntar a la paciente si empeora con la exposición solar, si aparecen horas o días luego de la exposición, si mejoran cuando evita el sol, si mejora en invierno y empeora en primavera/verano, si hay afectación malar (en este caso es prominente), si hay queilitis (aquí se ve claramente los labios resecos y fisurados con queilitis), y si están respetadas las zonas cubiertas por el sol. Esta niña tiene afectación del tórax tanto en la región anterior como en la posterior por lo que la pregunta obligada es si se expone al sol con dichas zonas descubiertas. Si no fuese así sería difícil de explicar esa localización con el diagnóstico de prurito actínico.  El tratamiento del prurigo actínico sería fotoprotección estricta durante el día, filtro de protección solar de más de 50 y de amplio espectro (UVA/UVB), con reaplicaciones frecuentes cada 2 o 3 horas. Usar ropas que cubran las zonas fotoexpuestas lo más posible, mangas largas, sombrero de ala ancha, y obviamente evitar el sol sobre todo en horas pico. Se pueden además usar tratamientos tópicos Tratamiento con corticoides tópicos, de potencia media en cuerpo y baja en la cara. También inhibidores de la calcineurina (tacrolimus, pimecrolimus), los cuales son muy útiles en la cara y en los labios si hay queilitis. Para el prurito se puede usar en forma inespecífica antihistaínicos como loratadina o cetirizina. Y si hay infección agregada antibióticos tópicos o sistémicos según caso. En casos refractarios se puede usar talidomida, ciclosporina, azatioprina, fototerapia controlada (paradójico pero útil en algunos casos)

 

viernes, 10 de abril de 2026

Demasiado de algo bueno...

En este ejercicio clínico se presenta un caso que es discutido por un médico internista al que se le van proporcionando datos de la historia clínica en forma secuencial, y este analiza el cuadro a la luz de los nuevos elementos, de una manera análoga al proceso diagnóstico en la práctica real de la medicina

 

Un hombre de 57 años, con antecedentes de vómitos y confusión progresiva de tres días de evolución, fue llevado al servicio de urgencias por su esposa. Hasta tres días antes, gozaba de buena salud, cuando empezó a desorientarse y a perder la noción del día de la semana. La mañana de su llegada al servicio de urgencias, no recordaba los nombres de sus medicamentos. Refería debilidad generalizada y dificultad para hablar y tragar, pero no dolor de cabeza, entumecimiento, alteraciones visuales, fiebre, pérdida de peso reciente ni otros síntomas sistémicos. Aparte de los vómitos, no presentaba síntomas gastrointestinales.

 

Ponente

La confusión, la debilidad y los vómitos del paciente son compatibles con encefalopatía aguda. El diagnóstico diferencial es amplio e incluye intoxicación, hemorragia intracraneal, accidente cerebrovascular isquémico, trastornos metabólicos, infección del sistema nervioso central (SNC), neoplasias y enfermedades inflamatorias. Una anamnesis detallada, incluyendo antecedentes médicos y de exposición, y una exploración física pueden ayudar a diferenciar entre las posibles causas.

 

Evolución

El historial médico del paciente incluía hipertensión, diabetes tipo 2, hipotiroidismo primario, asma y obesidad con apnea obstructiva del sueño. Había sufrido un infarto de miocardio 16 años antes y una colecistectomía laparoscópica 14 años antes. Era atendido por su médico de atención primaria. Su medicación incluía amlodipino, metformina, levotiroxina, un inhalador de formoterol-budesonida, salbutamol según necesidad, clopidogrel, pantoprazol, metoprolol y rosuvastatina (estos cuatro últimos se prescribieron después del infarto de miocardio). Había dejado de fumar 4 años antes tras un historial de 20 paquetes-año y nunca había consumido alcohol ni drogas ilícitas. Sus antecedentes familiares eran negativos para trastornos neurocognitivos.

Su presión arterial era de 164/116 mm Hg, frecuencia cardíaca de 95 latidos por minuto, frecuencia respiratoria de 16 respiraciones por minuto, saturación de oxígeno del 100% mientras respiraba aire ambiente, temperatura (timpánica) de 35.8°C, e índice de masa corporal de 31.9. Abrió los ojos al hablar y obedeció órdenes pero estaba confuso, hallazgos consistentes con una puntuación de 13 en la Escala de Coma de Glasgow. El examen neurológico reveló procesamiento cognitivo lento y disartria. La función de los nervios craneales estaba intacta. La fuerza muscular proximal y distal era de 4/5 en ambas piernas, 4+/5 en el brazo izquierdo y 5/5 en otros grupos musculares. El examen sensorial fue normal. Los reflejos tendinosos profundos estaban intactos, con respuestas plantares flexoras. No había rigidez de nuca. La exploración abdominal reveló ruidos intestinales normales, percusión timpánica normal, ausencia de dolor a la palpación y ausencia de masas palpables o hepatoesplenomegalia. El resto de la exploración no presentó hallazgos relevantes.

 

Ponente

Los antecedentes de infarto de miocardio y la presencia de múltiples factores de riesgo cardiovascular generan preocupación por un evento cerebrovascular, especialmente dada la disartria y la debilidad muscular. El uso de clopidogrel aumenta el riesgo de hemorragia intracraneal. El tratamiento antihipertensivo debe posponerse hasta que se hayan evaluado estas posibilidades. Los antecedentes de diabetes tipo 2 sugieren posibles anomalías en la glucemia, la función renal o los electrolitos. Otras causas metabólicas que justifican su consideración incluyen hipotiroidismo grave (si no recibe suplementación adecuada de levotiroxina), disfunción hepática o hiperamonemia. Si bien la ausencia de fiebre y rigidez de nuca hace menos probable una infección del SNC, su posible gravedad justifica la realización de pruebas diagnósticas y un tratamiento empírico. A pesar de que el paciente refiere no consumir alcohol ni drogas ilícitas, la intoxicación sigue siendo una posibilidad.

 

Evolución

El recuento de glóbulos blancos del paciente fue de 7400 por microlitro. El nivel de hemoglobina y el recuento de plaquetas fueron normales. El nivel de glucosa fue de 221 mg por decilitro; el resto de su panel metabólico básico fue normal, al igual que el tiempo de protrombina y los niveles de bilirrubina total, alanina aminotransferasa, aspartato aminotransferasa, γ-glutamiltransferasa, fosfatasa alcalina y proteína C reactiva (PCR). Un análisis de gases en sangre venosa arrojó resultados normales. El nivel de albúmina fue de 2,7 g por decilitro (rango de referencia, 3,5 a 5,0). El nivel de hormona estimulante de la tiroides (TSH) fue de 0,1 mUI por litro (rango de referencia, 0,5 a 4,3). El análisis de orina fue positivo para glucosa pero negativo para glóbulos blancos, nitritos y cetonas.

El paciente fue ingresado en el servicio de neurología. La tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) de la cabeza no mostraron evidencia de isquemia, hemorragia, trombosis del seno venoso cerebral, neoplasia o encefalitis. Se obtuvieron cultivos de sangre y orina. Una punción lumbar reveló un recuento de leucocitos en el líquido cefalorraquídeo (LCR) de menos de 5 células por microlitro (valor de referencia, <5), un nivel de proteínas de 0,36 g por litro (rango de referencia, 0,18 a 0,58) y un nivel de glucosa de 133 mg por decilitro (rango de referencia, 45 a 80). Se envió LCR para cultivo y prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para el virus del herpes simple (VHS), y se inició tratamiento empírico con aciclovir. Más tarde ese mismo día, la prueba de PCR para VHS resultó negativa y se suspendió el aciclovir.

 

Ponente

Las imágenes cerebrales descartan isquemia intracerebral, hemorragia y neoplasia. Los análisis de sangre y orina descartan varias causas potenciales. La función renal parece ser normal. La hiperglucemia es leve, y los niveles normales de electrolitos y gases en sangre venosa, así como la ausencia de cetonas en la orina, descartan el síndrome hiperosmolar hiperglucémico y la cetoacidosis diabética. El bajo nivel de TSH es compatible con una leve sobredosis de levotiroxina y es improbable que contribuya al cuadro clínico. El nivel normal de PCR, el recuento de leucocitos y el análisis del LCR hacen improbable la infección e inflamación del SNC. Dado que la función hepática es normal, el bajo nivel de albúmina sérica probablemente refleja una respuesta de fase aguda en lugar de una patología primaria. Aún no se ha descartado la intoxicación, y la hiperamonemia, que puede ocurrir a pesar de una función hepática normal (es decir, hiperamonemia no cirrótica), sigue siendo una posibilidad.

 

Evolución

Esa tarde, el paciente perdió el conocimiento (puntuación de 3 en la escala de coma de Glasgow), lo que motivó su intubación y traslado a la unidad de cuidados intensivos. Se midió la concentración de amoníaco en plasma, que resultó ser de 344 μmol/litro (valor de referencia: <45). Se realizó una ecografía hepática que no mostró evidencia de cirrosis ni derivación portosistémica.

 

Ponente

El nivel de amoníaco plasmático está marcadamente elevado. Junto con la función hepática normal y la ausencia de cirrosis, este hallazgo es compatible con hiperamonemia no cirrótica como causa de la encefalopatía. El dicho «el tiempo es cerebro» se aplica aquí: la hiperamonemia no cirrótica sintomática requiere tratamiento inmediato. Se debe considerar la consulta con un centro especializado en enfermedades metabólicas hereditarias. Se deben obtener muestras para análisis metabólicos (es decir, sangre para aminoácidos plasmáticos y acilcarnitinas, y orina para ácidos orgánicos, incluido el ácido orótico) de inmediato, antes de iniciar el tratamiento, para investigar la causa subyacente, ya que el tratamiento puede normalizar los marcadores diagnósticos y enmascarar la causa subyacente.

 

Evolución

Debido al diagnóstico de hiperamonemia no cirrótica, se consultó a nuestro centro especializado en enfermedades metabólicas hereditarias, que brindó orientación. Se recolectaron muestras de sangre para aminoácidos plasmáticos y acilcarnitinas, y muestras de orina para ácidos orgánicos, incluido el ácido orótico, y se inició el tratamiento de inmediato. Para reducir la producción de amoníaco, se suspendió la ingesta de proteínas y se inició una infusión continua de 2 litros de dextrosa al 10% diariamente. Se iniciaron varios medicamentos para reducir aún más los niveles de amoníaco, incluidos benzoato de sodio, arginina y carnitina; estos no estaban disponibles localmente, pero se entregaron en menos de 2 horas desde nuestro centro mediante mensajería urgente. Se coadministró solución salina isotónica para promover la diuresis y la efectividad del benzoato de sodio. Mientras tanto, se administraron lactulosa y rifaximina por sonda nasogástrica y se hicieron los preparativos para iniciar la hemofiltración venovenosa.

 

Ponente

La suspensión de la ingesta de proteínas, la administración de calorías no proteicas (p. ej., 2 litros de dextrosa al 10 % al día) y el uso de lactulosa y rifaximina (que reducen la producción y absorción intestinal de amoníaco) son fundamentales para disminuir los niveles de amoníaco. Los captadores de nitrógeno que evitan el ciclo de la urea (es decir, el benzoato de sodio que conjuga la glicina, y el fenilacetato de sodio, el fenilbutirato de sodio o el fenilbutirato de glicerol que conjugan la glutamina), así como la arginina y la carnitina (que potencian la actividad del ciclo de la urea), son importantes para facilitar la eliminación del amoníaco. Si alguno de estos agentes no está disponible, se debe iniciar el tratamiento con los que sí lo estén, mientras se hacen los esfuerzos necesarios para obtener otros. Dado que el nivel de amoníaco en plasma del paciente supera los 200 μmol por litro y se encuentra en estado de coma, también resulta apropiado iniciar de inmediato la administración de benzoato de sodio en combinación con un captador de nitrógeno conjugador de glutamina, así como iniciar una terapia de reemplazo renal continua con un alto flujo de efluente, opcionalmente precedida por una sesión de hemodiálisis.

 

Evolución

Se monitorizaron los niveles plasmáticos de amoníaco, glucosa, sodio y potasio cada 3 horas, así como los gases en sangre venosa. Tres horas después del inicio del tratamiento, el nivel plasmático de amoníaco había disminuido a 265 μmol/L; a las 6 horas, había descendido a 160 μmol/L; y a la mañana siguiente —12 horas después del inicio del tratamiento— había alcanzado los 110 μmol/L. A pesar del coma persistente, se pospuso la intensificación del tratamiento —que incluía la administración de un captador de nitrógeno conjugador de glutamina, hemofiltración venovenosa o ambas— debido a la rápida disminución del nivel plasmático de amoníaco.

 

Ponente

La recuperación neurológica puede demorarse con respecto a la normalización bioquímica. Actualmente, no está indicado ni un captador de nitrógeno conjugado con glutamina ni la terapia de reemplazo renal. Se habría indicado intensificar el tratamiento si el nivel de amoníaco plasmático no hubiera disminuido en 3 horas. La terapia de reemplazo renal también está indicada en pacientes con anuria o cuando no se dispone de fármacos.

Tras el tratamiento de la fase aguda, se debe reintroducir gradualmente la proteína en la dieta en un plazo de 24 horas para prevenir el catabolismo muscular.

Mientras tanto, es necesario prestar atención a las posibles causas de su hiperamonemia no cirrótica. La desnutrición grave puede provocar catabolismo muscular y alteración de la actividad del ciclo de la urea debido a deficiencias de arginina, carnitina y zinc. Tras la cirugía bariátrica, la alteración de la microbiota intestinal y la reducción de la síntesis de citrulina entérica también pueden contribuir. Sin embargo, dado que el paciente no ha experimentado pérdida de peso, no se ha sometido a cirugía bariátrica y tiene un IMC elevado, la desnutrición es improbable. No está tomando medicamentos asociados con la hiperamonemia (por ejemplo, ácido valproico y glucocorticoides en dosis altas) y no tiene antecedentes de cáncer hepático ni quimioterapia. La sobrecarga de proteínas, como la causada por una hemorragia gastrointestinal, rara vez provoca hiperamonemia marcada sin una enfermedad hepática subyacente o un trastorno metabólico hereditario; la ausencia de síntomas gastrointestinales, aparte de vómitos, y un nivel normal de hemoglobina descartan la hemorragia como causa. La infección por microorganismos productores de ureasa (p. ej., especies de ureaplasma, micoplasma y criptococo) también puede elevar los niveles de amoníaco, pero esto ocurre con mayor frecuencia en pacientes con retención urinaria o después de un trasplante de órganos y es improbable en este paciente dada la ausencia de signos de infección y el recuento normal de leucocitos y el nivel de PCR. Las derivaciones portosistémicas intrahepáticas pueden pasar desapercibidas en la ecografía y se detectan con mayor fiabilidad mediante tomografía computarizada o resonancia magnética.

 

Evolución

Después de consultar con los servicios de nutrición, la ingesta de proteínas se incrementó en 0,3 g por kilogramo de peso corporal por día, hasta un máximo de 1,2 g por kilogramo por día durante un período de 4 días. Los requerimientos calóricos se cubrieron con carbohidratos y grasas. Para el día 5 de hospitalización (3 días después del inicio del tratamiento), el nivel de amoníaco plasmático había disminuido a 29 μmol por litro. El paciente recuperó la plena consciencia, se le retiró el tubo endotraqueal y se le trasladó a la sala de medicina interna. Allí, la medicación intravenosa se cambió a formulaciones orales. El benzoato de sodio se redujo gradualmente y se suspendió después de 6 días, junto con la carnitina. La rifaximina y la lactulosa se suspendieron 2 días después. La arginina se reemplazó por citrulina, que se continuó administrando a la espera de los resultados de los analitos metabólicos obtenidos durante la hiperamonemia.

Se interrogó al paciente sobre cambios en su dieta antes del inicio de los síntomas; no informó de tales cambios ni del uso de suplementos proteicos. Una resonancia magnética abdominal no reveló un cortocircuito intrahepático. Los cultivos de sangre, orina y LCR obtenidos al inicio del ingreso dieron resultados negativos. El séptimo día de hospitalización, se dispuso de los resultados de los aminoácidos y acilcarnitinas plasmáticos. El nivel de glutamina fue de 1137 μmol por litro (rango de referencia, 462 a 762), ácido glutámico de 172 μmol por litro (rango de referencia, 0 a 48), citrulina de 10 μmol por litro (rango de referencia, 16 a 56) y arginina de 22 μmol por litro (rango de referencia, 32 a 108). Los niveles de otros aminoácidos y acilcarnitinas no fueron significativos. No se dispuso de los resultados de los ácidos orgánicos en orina, incluido el ácido orótico, porque la muestra se perdió durante el transporte.

 

Ponente

El análisis de aminoácidos en plasma revela niveles elevados de glutamina y ácido glutámico, hallazgos compatibles con hiperamonemia durante la toma de la muestra. Los bajos niveles de citrulina y arginina sugieren un defecto proximal del ciclo de la urea; la desnutrición también podría explicar estos hallazgos, pero generalmente se asociaría con niveles reducidos de otros aminoácidos. El perfil normal de acilcarnitinas descarta trastornos de la oxidación de ácidos grasos; también descarta ciertas causas farmacológicas de hiperamonemia (p. ej., ácido valproico). Si se hubiera dispuesto del resultado del análisis de ácidos orgánicos en la orina, incluido el ácido orótico, la presencia de aciduria orótica sugeriría una deficiencia de ornitina transcarbamilasa (OTC), el trastorno más común del ciclo de la urea.

 

Evolución

El paciente fue dado de alta el día 14 de hospitalización y derivado a nuestra clínica ambulatoria de enfermedades metabólicas hereditarias en adultos para una evaluación adicional. La anamnesis reveló que tres días antes de su ingreso había consumido una comida copiosa rica en proteínas en un restaurante de bufet libre. Los antecedentes familiares destacaban por el fallecimiento de su hermano a los 12 años, supuestamente a causa de una meningitis. La secuenciación del ADN de los genes proximales del ciclo de la urea identificó una variante patogénica en OTC : NM_000531.6(OTC):c.119G→A, p.(Arg40His), lo que dio lugar a un diagnóstico de deficiencia de OTC.

Se le recomendó al paciente no exceder una ingesta de proteínas de 1,2 g por kilogramo al día y se continuó con la citrulina. Recibió un plan de manejo personalizado para la enfermedad aguda y fue derivado a servicios de genética clínica para asesoramiento familiar. Informó fatiga y pérdida de memoria a corto plazo desde el episodio de hiperamonemia, por lo que fue derivado a rehabilitación neurocognitiva. En el seguimiento a los 3 meses, no había presentado nuevos episodios de hiperamonemia, aunque persistían la fatiga y la pérdida de memoria a corto plazo.

 

Comentario

La hiperamonemia no cirrótica es una emergencia médica poco reconocida que requiere tratamiento inmediato ( Tabla 1 ). En este caso, la encefalopatía aguda inicialmente generó preocupación por un posible accidente cerebrovascular o encefalitis herpética. El amoníaco plasmático se midió solo después de un mayor deterioro del nivel de conciencia y se encontró marcadamente elevado. Tras el tratamiento agudo, se diagnosticó deficiencia de OTC.

 


Tabla 1. Agentes farmacológicos en el tratamiento agudo de la hiperamonemia no cirrótica.

 

El amoníaco es un producto neurotóxico del metabolismo del nitrógeno que se convierte en urea a través del ciclo de la urea ( Figura 1 ). A diferencia de la encefalopatía hepática crónica, la hiperamonemia aguda aumenta rápidamente la glutamina cerebral, que actúa como osmolito, causando edema cerebral. Para garantizar mediciones precisas, las muestras de amoníaco deben transportarse al laboratorio con prontitud. Ya no se considera necesario colocar las muestras en hielo.



Figura 1. Manejo extrahepático del amoníaco y el ciclo de la urea.

Como se muestra en el panel A, el amoníaco (NH₃ ) se produce durante el catabolismo de las proteínas y en los intestinos. En los tejidos periféricos, el amoníaco se incorpora a la glutamina junto con el glutamato mediante la glutamina sintetasa. En el intestino delgado, la glutaminasa libera amoníaco y glutamato a partir de la glutamina. El amoníaco ingresa al hígado a través de la circulación portal, donde los hepatocitos periportales lo convierten en urea mediante el ciclo de la urea. El amoníaco residual es captado por los hepatocitos perivenosos y se incorpora nuevamente a la glutamina. Como se muestra en el panel B, el ciclo de la urea consta de cinco enzimas catalíticas y una enzima productora de cofactores. Incorpora dos átomos de nitrógeno (uno del amoníaco y otro del aspartato) en una sola molécula de urea. La deficiencia de ornitina transcarbamilasa (OTC), la segunda enzima del ciclo, es el trastorno más común del ciclo de la urea. La deficiencia de OTC produce acumulación de carbamoilfosfato y su paso al citosol, donde la carbamoilfosfato sintetasa 2 (CPS2) lo convierte en ácido orótico, detectable en la orina. ASL denota argininosuccinato liasa, ASS argininosuccinato sintasa, CoA coenzima A, CPS1 carbamoilfosfato sintetasa 1, HCO3− bicarbonato , NAG N- acetilglutamato y NAGS N -acetilglutamato sintasa.

 

En ausencia de ensayos controlados aleatorizados, las guías de tratamiento para la hiperamonemia no cirrótica se basan principalmente en estudios observacionales y experiencia clínica. En un estudio abierto no controlado sobre el uso de benzoato de sodio intravenoso y fenilacetato de sodio con arginina y terapia nutricional en 299 pacientes con trastornos del ciclo de la urea que presentaban uno o más episodios de hiperamonemia, el porcentaje de pacientes que sobrevivieron a un episodio determinado de hiperamonemia fue del 96%, y la supervivencia global fue del 84%. De manera similar, un estudio de cohorte retrospectivo que incluyó a 61 pacientes con trastornos del ciclo de la urea que presentaban hiperamonemia aguda (95 episodios) y que fueron tratados con benzoato de sodio intravenoso mostró una supervivencia del 87%. Estos resultados representan una mejora aparente marcada con respecto a la supervivencia histórica de aproximadamente el 40% antes del uso más generalizado de estos tratamientos recomendados por las guías.

La terapia de reemplazo renal también es un método de tratamiento importante para la hiperamonemia no cirrótica. Se prefieren las técnicas continuas con un flujo de efluente elevado, como la hemofiltración venovenosa o la hemodiafiltración, porque proporcionan una depuración sostenida y previenen la hiperamonemia de rebote, una complicación asociada a la hemodiálisis intermitente.⁸ Sin embargo , una sesión inicial de hemodiálisis puede lograr una rápida reducción del nivel de amoníaco y puede considerarse en la práctica clínica, ⁹ aunque faltan estudios que evalúen si este enfoque produce mejores resultados que la terapia continua sola. La diálisis peritoneal es menos eficaz y, por lo tanto, no se recomienda a menos que la terapia de reemplazo renal continua o la hemodiálisis intermitente no estén disponibles y el paciente no pueda ser trasladado rápidamente.⁸

El paciente actual refirió fatiga persistente y pérdida de memoria a corto plazo tras haber sufrido hiperamonemia. En una cohorte retrospectiva de adultos con trastornos del ciclo de la urea, el 26 % presentó déficits neurológicos persistentes tras su primer episodio de hiperamonemia. 10

Tras iniciar el tratamiento, debe evaluarse la causa de la hiperamonemia (Tabla S1). En una cohorte retrospectiva de 167 adultos ingresados ​​en la unidad de cuidados intensivos, la hiperamonemia no cirrótica se atribuyó con mayor frecuencia a la desnutrición, medicamentos, cáncer, hemorragia gastrointestinal y enfermedades metabólicas hereditarias.  En la práctica clínica, suelen estar presentes múltiples factores contribuyentes. En este paciente, la secuenciación del ADN identificó una variante patogénica en el gen OTC , que diagnosticó deficiencia de OTC como causa de la hiperamonemia no cirrótica.

La deficiencia de OTC es el trastorno del ciclo de la urea más común que se manifiesta en la edad adulta 10 y tiene un patrón de herencia ligado al cromosoma X. 12 Los niños suelen presentar síntomas en el período neonatal; menos del 5% de los hombres los presentan en la edad adulta. 13 Las pacientes femeninas pueden presentar síntomas a cualquier edad; aproximadamente el 20% se vuelven sintomáticas debido a la inactivación sesgada del cromosoma X. 14 Los desencadenantes reconocidos incluyen condiciones catabólicas (p. ej., infección o cirugía), medicamentos, embarazo y sobrecarga de proteínas (p. ej., involución uterina posparto o ingesta excesiva de proteínas). 10,15 El tratamiento de la deficiencia de OTC incluye restricción de proteínas en la dieta y farmacoterapia con captadores de nitrógeno y citrulina o arginina. El trasplante de hígado puede considerarse en casos de enfermedad grave. 1. Actualmente se están investigando terapias génicas in vivo (números de ClinicalTrials.gov: NCT05345171 y NCT06255782 ) y terapia con ARN mensajero ( NCT06488313 ), destinadas a restaurar la función de las enzimas hepáticas.

El presente caso subraya la importancia de evaluar la hiperamonemia como causa de encefalopatía aguda, independientemente de la presencia de cirrosis, y la necesidad de iniciar el tratamiento rápidamente. El diagnóstico del paciente a los 57 años también resalta el potencial de manifestaciones tardías de enfermedades metabólicas hereditarias.

 

 

Traducido de:

Too Much of a Good Thing

Authors: Mark Wijnen, M.D., Ph.D. https://orcid.org/0000-0001-8990-0440, N. Chantal Peltenburg, M.D., Ph.D., Dieuwertje Augustijn, Ph.D. https://orcid.org/0000-0002-7990-3661, Margreet A.E.M. Wagenmakers, M.D., Ph.D., and Janneke G. Langendonk, M.D., Ph.D. https://orcid.org/0000-0002-4899-7239Author Info & Affiliations

Published April 1, 2026 N Engl J Med 2026;394:1326-1332

DOI: 10.1056/NEJMcps2510060 VOL. 394 NO. 13

https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMcps2510060?query=featured_secondary_home

 

 

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jueves, 9 de abril de 2026

Casos Clínicos: Mujer de 63 años con calcificación abdominal

 


El Dr. Christian Berruz de Guayaquil Ecuador envió esta imagen con el siguiente texto:

Paciente femenina de 63 años de edad ,cuyo único síntoma era lumbalgia. Se solicitó ecografía abdominal

 

 




Dr. Christian Berruz

Guayaquil Ecuador



Opinión: En esta radiografía simple de abdomen se ve una imagen ovoidea de varios cm de diámetro de bordes finos calcificados y el centro más radiolúcido configurando un aspecto en “cáscara de huevo”, que en la proyección frontal se ubica sobre la región paravertebral derecha a la altura de entre L2 y L4, separadas de ellas de algunos centímetros. Sería interesante haber obtenido una proyección lateral, para localizar la imagen en el plano anteroposterior, u, obviamente obtener una ultrasonografía o mejor aún una TC. Aun así, lo primero que uno debe hacer frente a calcificaciones abdominales es determinar en primer lugar dónde están localizadas, si es posible determinar el órgano al cual pertenecen, y, por último, la etiología de la misma.

La ubicación es sugestiva inicialmente de retroperitoneo, por ejemplo, CALCIFACIONES RENALES (quiste renal calcificado, quiste hidatídico etc), otra posibilidad es CALCIFICACIONES RETROPERITONEALS como por ejemplo CALCIFICACIONES DE ANEURISMAS ARTERIALES, CALCIFICACIONES SUPRARRENALES etc. Aunque la localización no es la habitual que suele verse más alta y lateral al de este caso, el aspecto es el de una VESÍCULA DE PORCELANA, teniendo en cuanta que parece tratarse de una mujer añosa (se ven las mamas, podría tener visceroptosis, laxitud ligamentaria, y probablemente presente cifosis, además  de la escoliosis y espondiloartrosis visibles), donde la vesícula puede proyectarse por debajo de la zona habitual. La forma redondeada y no en forma de pera, con una porción infundibular que corresponde a la zona proximal de la vesícula en relación al cístico, es otro de los datos en contra de que se trate de vesícula. Aun así, el diagnóstico de vesícula de porcelana debe ser considerado por su potencial cancerígeno, aunque este último punto está cuetionado actualmente. Una simple ultrasonografía al pie de la cama puede descartar fácilmente  una vesícula de porcelana ya que el 95% de las mismas tienen cálculos biliares asociados.

 

 31/03/2026

El Dr. Christian Berrruz envió el informe de la ecografía con el siguiente texto:

No puse antecedentes.

La paciente está en hemodialisis, por medio de FAV



 

 

miércoles, 8 de abril de 2026

Casos Clínicos: Varón con erupción pápulovesicular generalizada de 5días de evolución y compromiso sistémico.

La Dra. Pierina Paredes Ramirez envía estas imágenes con el siguiente texto: 

Hola doctor buenas tardes soy médica y le envío estás imágenes haber que le parece el caso. Soy de Perú haciendo mi swrums en la ciudad de Pucallpa

De 5 días de curso progresivo no tiene ningún antecedente ni patológico ni de enfermedad no toma medicamento alguno. Antecedentes de enfermedades vías respiratorias u otras negativas

Al examen físico se encontró roncantes en ambos campos pulmonares y saturando 89

FC 130 por minuto

Resto normal

Con la debida autorización del paciente para publicar las fotografías





 

Dra. Pierina Paredes Ramírez.

Lima Perú.

 

Opinión: Las lesiones son vesículo pustulares costrosas y parecen diseminadas. En la cara se ven costras melicéricas, y en el brazo se ven lesiones elevadas papuloides con umbilicación. El paciente tiene compromiso sistémico ya que tiene una frecuencia cardíaca de 130 por minuto. Parece tener además compromiso respiratorio por la semiología y la desaturación. Sería muy importante saber si tiene además fiebre, si tiene alguna causa de inmunocompromiso, su condición VIH, si tiene antecedentes de atopía y si tiene dolor en la región afectada por estas lesiones, especialmente en la cara. Saber qué medicamentos toma, si es que toma alguno, contacto con pacientes enfermos, viajes recientes etc.

El diagnóstico diferencial es amplio pero la lista depende entre otras cosas de si es VIH positivo o no. Si es VIH positivo debe considerarse VARICELA ZÓSTER DISEMINADA, sobre todo por el polimorfismo regional de las lesiones, y porque aparentemente tiene compromiso parenquimatoso pulmonar con insuficiencia respiratoria (NEUMONÍA VARICELOSA). Si se tratase de varicela zóster diseminado se podría sospechar y obviamente tratar también una probable SOBREINFECCIÓN BACTERIANA AGREGADA con IMPÉTIGO ESTREPTOCÓCICO O ESTAFILOCÓCICO AGREGADO. Las lesiones de la cara sobre todo, obligan a considerar ECCEMA HERPÉTICO (ERUPCIÓN VARICELIFORME DE KAPOSI), aunque hay dos o tres cosas que no encajan perfectamente con el diagnóstico. En primer lugar, la historia no refiere antecedentes de dermatitis atópica donde asienta generalmente el eccema herpético (aunque tampoco dice la historia que no dice explícitamente que no tenga antecedentes de atopía). Tampoco dice que las lesiones de la cara duelan, y en el eccema herpético son clásicamente dolorosas. Por último, el eccema herpético no justificaría el compromiso pulmonar, si es que lo hubiese, y sí lo podría explicar la infección por VZV a través de neumonía. La umbilicación de las lesiones papulares obliga a descartar VIRUELA SÍMICA (MPOX), aunque es más difícil también explicar las lesiones pulmonares, que, aunque pueden existir en el MPOX, no es frecuente, y menos de entrada como en este caso.

Independientemente de la etiología, y del diagnóstico específico, hay que tener en cuenta que este es un paciente que está grave, que tiene que estar internado y por lo tanto en orden de prioridades: internación, oxígenoterapia, hidratación, Iniciar tratamiento empírico con Aciclovir EV, y eventualmente ATB para cubrir probable soberinfección bacteriana. Hacer una radiografía de tórax para descartar neumonía o distress respiratorio, realizar análisis de  laboratorio generales incluyendo serología para VIH, PCR para varicela, cultivo de  las lesiones, hemocultivos (obviamente antes de iniciar ATB), citodiagnóstico de Tzanck. Si la serología de VIH del paciente fuese  positiva,  y más aun si hubiese inmunocompromiso, el espectro de posibilidades diagnósticas se abriría aún más y habría que incluir sífilis secundaria en inmunocompromiso, criptococosis o histoplasmosis, blastomicosis diseminadas, infección por Penicillium marneffei y compromiso pulmonar, leishmaniasis diseminada, etc etc.

 

 

 

martes, 7 de abril de 2026

Casos Clínicos: Varón de 27 años con lesiones redondas pruriginosas de 8 meses de evolución

 




El Dr. Patricio Veliz de Machala, Ecuador, envió estas imágenes con el siguiente texto:

Paciente de 27 años de edad acude a consulta por presencia de lesiones circulares, descamativas y con prurito intenso a nivel de región dorsolumbar, glúteos y regiones inguinales de 8 meses de evolución sin antecedentes de enfermedades previas favor diagnóstico y tratamiento


 


Dr. Patricio Veliz.

Machala, Ecuador.

 


Opinión: Se trata de lesiones de gran tamaño con un patrón anular, caracterizadas por un borde periférico activo, eritematoescamoso y un centro con tendencia al aclaramiento. El hecho de que también afecta la región inguinal, con este aspecto clínico, asociada a intenso prurito, creo que el primer diagnóstico a considerar es TIÑA CORPORIS y TIÑA CRURAL. Sería interesante la confirmación diagnostica realizando la prueba de OHK de un raspado de la lesión, principalmente  de la zona periférica descamativa, donde se puede ver a microscopio, la presencia de hifas (filamentos largos y ramificados) o esporas (células redondas). De confirmarse el diagnóstico de dermatofitosis, o aun en forma empírica el tratamiento, dado el tiempo de evolución y la extensión de las lesiones debería ser sistémico más que tópico. Generalmente se usa como primera línea terbinafina 250 mg por día de 2 a 4 semanas. Las alternativas son itraconazol 100 a 200 mg durante 1 a 2 semanas, o fluconazol 150  mg 1 comprimido por semana durante un mes.

Co alternativas diagnósticas se podría considerar, aunque mucho menos probable, ERITEMA ANULAR CENTRÍFUGO, PSORIASIS ANULAR, ERITEMA FIJO POR DROGAS, PITIRIASIS ROSADA.

lunes, 6 de abril de 2026

Casos Clínicos: varón de 9 años con tiña capitis y querion de Celso

 








Paciente Masculino de 9 años que  acude a consulta 24 marzo 2026, presenta una dermatosis en piel cabelluda de un mes y medio de evolución que en la última semana a presentado dolor y ligera tumefaccion en  una área específica.

Se trata de una tiña capitis , que en algunas áreas no es inflamatoria, pero en el sitio donde inicio ya se desarrollo un Querion de Celso

 

 


 

Presentó                                                                        

Dr. Roberto Miranda Chapa. Dermatólogo.  Docente de Postgrado de Medicina Familiar y Medicina Interna.Servicios e instalaciones médicas

Hospital General Regional 6 del IMSS Tampico

Tamaulipas Mexico.

 

 



En los siguientes enlaces a continuación, se puede consultar para más detalles del diagnóstico y tratamiento de la tiña capitis y del  querion de Celso

 

 

https://www.elrincondelamedicinainterna.com/2024/06/casos-clinicos-nino-de-8-anos-con-tina.html

 

https://www.elrincondelamedicinainterna.com/2019/12/paciente-de-13-anos-de-edad-con-querion.html

 

 

domingo, 5 de abril de 2026

Casos Clínicos: Varón de 52 años con masa en el cuello de 8 meses de evolución.

 

Una colega de El Salvador envía estas imágenes con el siguiente texto:

Hola Dr buenas noches

Soy R2 de medicina interna de el Salvador. Queria comentarle un caso.

Paciente de 52 años masculino con ant de DM tratado con merformina con buen control

Con historia de 8 meses de aparición masa en hemicuello derecho no dolorosa blanda por lo cual le tomaron biopsia de ganglios que reportó inflamación granulomatosa cronica con celulas tipo langhans . Marcadores tumorales negativos

 Tac cuello torac abdominal pélvico con reporte nada más de multiples adenopatias en cuello con centro necrotico. No se le tomó cultivos de ganglios ni gene experta. Por todo lo anterior se le dio manejo para tb ganglionar con isoniacida rifampicina pirazinamida y etambutol cada día excepto domingos. Paciente consulta nuevamente 2 meses al terminar primera fase de antifimicos a su control con hx de que masa ha crecido de tamaño pétrea dolorosa que le causa disfonia y sensación de asfixia al estar acostado. Hemograma completamente normal. Química electrolitos pruebas de función renal hepáticas normales. Solamente con LDH que reporta 1400.

No hay adenopatias en otra parte, no hepatoesplenomegalia

Al momento estancados sin diagnóstico. Pensando en probable linfoma se le dio quimio citoreductora con dexametasona sin ninguna mejoría. Continua tomando antifimicos 2da fase. Nuevo tac de extensión con el mismo diagnostico que el previo.

Estancados con el paciente...

 


 


 



Opinión: Creo que lo esencial como siempre en Medicina es partir de un diagnóstico correcto. A partir de allí se establecen las estrategias terapéuticas. Este paciente aún no tiene diagnóstico de certeza y por lo tanto no sabemos cuál es la conducta más apropiada en este momento. Por otro lado, me parece temeraria la actitud de indicar quimioterapia citorreductora sin tener confirmación diagnóstica de linfoma ni siquiera de enfermedad neoplásica.

Creo que en el paciente hay que priorizar la sintomatología respiratoria (sensación de asfixia cuando se acuesta), ya que eso puede anunciar un severo cuadro de obstrucción de la vía aérea superior por estas masas en el cuello. Creo que habría que realizar con cuidado una panendoscopía de vía aérea superior para ver severidad de cuadro obstructivo y eventual decisión sobre si es necesaria una traqueostomía transitoria, además de toma de biopsias, explorando cavum, fauces, amígdalas región faríngea, laríngea etc. Y por supuesto volver a tomar muestras de las masas adenopáticas de cuello para biopsia excisional (exéresis de un ganglio completo), previa suspensión de los corticoides que pueden alterar la histoarquitectura de un ganglio y la expresión de marcadores especialmente en linfomas.  Cultivo para gérmenes comunes BAAR etc.

Sabemos la condición VIH del paciente?.PPD, Rx de tórax etc etc.

Como diagnósticos diferenciales frente a un paciente con una masa cervical pétrea en un adulto, consideraría en primer término un carcinoma epidermoide de cabeza y cuello con metástasis regionales. Un ganglio con "centro necrótico" en la TAC es altamente sospechoso de metástasis de un primario oculto (orofaringe, base de lengua o amígdala). En segundo lugar un linfoma no Hodgkin agresivo. La tuberculosis creo queda muy cuestionada en este momento teniendo en cuenta un dato muy en contra que es la falta de respuesta al tratamiento con cuatro drogas (criterio ex juvantibus negativo), y porque los únicos datos en su favor eran criterio histológicos como la presencia de tejido granulomatoso crónico y la presencia de células de Langhans, ambos inespecíficos