viernes, 29 de mayo de 2026

Casos Clínicos: Niña de 11 años con lesiones osteolíticas, hepatoesplenomegalia y pancitopenia

 

El Dr. Carl Art Ruest Requ de Piura Perú envió estas imágenes con el siguiente texto:

Dr Macaluso buen día le comparto un caso del servicio de emergencia pediátrica











Se trata de un paciente de 11 años de edad según la primera entrevista previamente sana que presenta de forma súbita : vómitos explosivos y convulsiones persistentes es llevada a la emergencia pediatrica donde recibe las primeras atenciones dirigidas al control de las convulsiones. En la tomografía se observa sangrado cerebral intraparenquimal escaso que no requiere tratamiento quirúrgico pero llama enormemente la atención lesiones osteoliticas múltiples en la bóveda craneal . No hay adenopatias palpables. Pero si  presenta hepatoesplenomegalia muy llamativa con nefromegalia bilateral En el hemograma de emergencia se observa  pancitopenia: trombocitopenia muy marcada anemia microcitica hipocromica y leucopenia sin elementos anómalos .

Se le realizó un aspirado de médula ósea mostrando hipocelularidad sin elementos anómalos …. Aún faltan muchos exámenes que están en proceso pero le envío la reconstrucción 3 D de la bóveda craneal de la niña

Las lesiones líticas son impresionantes

El caso sigue en curso y por las limitaciones tecnológicas de mi Hospital y económicas de la familia no se ha podido obtener más exámenes …

Le comento mi impresión diagnóstica inicial es: histiocitosis por celular de Langerhans

Con mucha expectativa le comento el caso para saber su opinión y compartir información

Gracias por su atención y espero su respuesta

 



 

  

Dr. Carl Art Ruest Requ

Piura Perú

 

 

Opinión: Lo que se observa en las imágenes es, efectivamente, lesiones osteolíticas redondas de alrededor de 1 cm de diámetro o menos, de aspecto “en sacabocados” que recuerdan en cierta forma a las observadas en mieloma múltiple, y que se distribuyen no solamente en la calota sino en la base de cráneo, el macizo facial incluyendo órbitas, maxilares superiores y mandíbulas. Teniendo en cuenta la edad, la presencia de hepatoesplenomegalia, y la pancitopenia, creo que el primer diagnóstico a considerar es HISTIOCITOSIS DE CÉLULAS DE LANGERHANS. La ausencia de infiltración de MO por los histiocitos de la enfermedad, no descarta su presencia y para ello es necesario llevar a cabo técnicas de inmunomarcación en la búsqueda de las células dendríticas CD1a + /CD207 +, la mutación BRAF V600E, presente en la mitad de los casos, y la activación de la vía de la proteína quinasa activada por mitógeno (MAPK). La presencia de sangrado parenquimatoso en SNC no es característico de la enfermedad, sin embargo, la severa trombocitopenia que la historia refiere (aunque no cuantificada), podría explicar este hallazgo. La histiocitosis de células de Langerhans (HCL) es una neoplasia clonal mieloide inflamatoria que afecta con mayor frecuencia a los huesos y la piel, pero también puede afectar a la médula ósea, el hígado, el bazo, los pulmones, la glándula pituitaria/sistema nervioso central y otros órganos.

Creo que se debe realizar una biopsia de MO y no sólo una PAMO, ya que va a dar mayor información sobre la presencia de histiocitos que deberán ser debidamente fenotipados si están presentes. Se debe buscar asimismo linfohistiocitosis hemofagocítica que puede ser parte de la HCL, y podría explicar la severa pancitopenia que cursa la paciente. La pancitopenia podría tener relación con la hipocelularidad descripta en la MO, asociado a o no a hiperesplenismo. Una tomografía por emisión de positrones (PET) o una tomografía computarizada (TC) de cuerpo completo, incluidas las extremidades distales puede aportar mucha información en esta paciente. Un PET-TC puede ayudar a identificar un sitio de biopsia seguro y de alto rendimiento. Generalmente se prefiere la biopsia de una lesión ósea osteolítica o cutánea para la evaluación histopatológica, no siendo necesaria una escisión amplia, sino un curetaje, el cual proporciona tejido diagnóstico y puede ser suficiente para el tratamiento. Es importante asegurar que el manejo del tejido de las biopsias óseas se coordine con patología, ya que la mayoría de los procedimientos de descalcificación dañan la integridad del ADN y pueden imposibilitar las pruebas de mutación; se pueden utilizar métodos alternativos como la descalcificación con EDTA. El tejido afectado suele presentar una distribución escasa de células de Langerhans con células inflamatorias circundantes y/o fibrosis, por lo que no sería raro explicar la hipocelularidad hallada en esta niña en el aspirado de MO. Los diagnósticos diferenciales que habría que plantear son mucho menos probables que HCL. El MIELOMA MÚLTIPLE, aunque las lesiones osteolíticas observadas son muy evocadoras de esta entidad, y la nefromegalia están descriptas en MM sería muy raro a esta edad, y además no se observaron células plasmáticas en MO. Logicamente estudios como electroforesis proteica son obligatorios. La LINFOHISTIOCITOSIS HEMOFAGOCÍTICA, podría ser parte del cuadro de HCL y estar complicando la situación en este caso. LA ENFERMEDAD DE ROSAI-DORFMAN se descarta con facilidad dado la ausencia de linfadenopatía masiva. Lo mismo se puede decir respecto de un LINFOMA NO HODGKIN respecto de la ausencia de adenomegalias. La ENFERMEDAD DE GAUCHER. Podría explicar la hepatoesplenomegalia masiva, la nefromegalia, las lesiones óseas destructivas (por infiltración de células de Gaucher) y la pancitopenia (por sustitución medular y hiperesplenismo). La anemia microcítica hipocrómica podría coexistir por un trastorno crónico o deficiencia asociada. Sin embargo, el aspirado negativo para células de Gaucher aleja el diagnóstico si la muestra fue de buena calidad, pero la hipocelularidad obliga a realizar biopsia para descartarla definitivamente.



ACTUALIZACIÓN 24/05/2026

 




jueves, 28 de mayo de 2026

Casos Clínicos: Mujer de 32 años con fluctuaciones de su función tiroidea de 6 años de evolución.

 

Un colega de CABA envió esta inquietud a un foro:

Agradecería comentarios sobre una paciente de atención primaria a la que estamos atendiendo mientras esperamos la consulta con el endocrinólogo: mujer de 32 años (Canadá) diagnosticada de tirotoxicosis (graves vs. tiroiditis) en 2020, cuando la gammagrafía con yodo radiactivo mostró una elevación difusa del 47%. Ha presentado múltiples recurrencias de: fase tirotóxica, luego hipotiroidismo y posteriormente retorno al estado eutiroideo. Esto ha ocurrido tres veces desde 2020.

 

Actualmente presenta síntomas como taquicardia, intolerancia al calor y temblores. Frecuencia cardíaca de 150 lpm con esfuerzo, presión arterial sistólica de 150 lpm y temperatura de 37,4 °C. Ha estado recibiendo propranolol 10 mg IR tres veces al día, dosis que se duplicó a 20 mg en la consulta de hoy. La prolactina también se encuentra ligeramente elevada de forma constante, con galactorrea.

 

Análisis de laboratorio actuales

TSH: 0,01 mIU/L (bajo) - normal 0,35-5,00 mIU/L

T4 libre: 35 pmol/L (alto) - normal 35,11 - 23 pmol/L

T3 libre: 4,0 nmol/L (alto) - normal 1,0 - 2,7 nmol/L

El TPO acaba de dar un resultado de 6 (negativo).

 

El dilema diagnóstico radica en que el patrón trifásico recurrente (hipertiroidismo → hipotiroidismo → eutiroidismo) es característico de la tiroiditis (tiroiditis silenciosa/indolora o tiroiditis de Hashimoto). Sin embargo, la captación difusa elevada de yodo radiactivo en 2020 es incompatible con la tiroiditis.

 

Posibilidades:

-El episodio de 2020 fue enfermedad de Graves, pero el proceso autoinmune ha cambiado desde entonces hacia un patrón destructivo (tiroiditis de Hashimoto)

. -La captación de yodo radiactivo (RAIU) en 2020 fue solo ligeramente elevada y podría haber sido compatible con la fase inicial de la tirotoxicosis.

-*El momento de la RAIU en 2020 podría haber reflejado una fase de rebote en lugar de la fase tirotóxica activa.

-La presentación de este paciente representa la enfermedad de Graves con remisiones espontáneas, aunque las fases hipotiroideas serían atípicas para la enfermedad de Graves no tratada.

 

Estudio planificado:

TRAb.

Con suerte, repetir la RAIU durante este episodio tirotóxico actual si es posible programar una cita para el próximo mes.

Ecografía tiroidea con Doppler.

Resonancia magnética de cabeza para detectar prolactinoma.

 

Preguntas

: En un paciente con tirotoxicosis trifásica recurrente y una captación de yodo radiactivo (RAIU) elevada previa, ¿cómo se distingue entre la enfermedad de Graves con remisiones espontáneas y la tiroiditis/hashitoxicosis recurrente?

¿En qué momento recomendaría la tiroidectomía o la ablación con yodo radiactivo?

¿Existe alguna experiencia con casos en los que el fenotipo tiroideo autoinmune haya cambiado entre la enfermedad de Graves y la de Hashimoto?

¿Cómo manejaría a este paciente mientras espera los resultados de las pruebas de anticuerpos/tomografías? ¿Comenzaría con metimazol? ¿Esteroides? ¿Solo con propranolol para el control de los síntomas?

*Es posible que el paciente tuviera hipotiroidismo en el momento de la administración de yodo radiactivo en 2020.

 

 

 

Opinión: Creo que la paciente tenía enfermedad de Graves más probablemente que tiroiditis de Hashimoto en el año 2020. Sin embargo, no me queda claro el informe que dice que la gammagrafía dio un 47% de aumento, creo que se debe a un error y que la captación a las 24 horas fue lo que arrojó ese resultado. La gammagrafía da una imagen que es cualitativa, mientras que la captación sí se mide en porcentaje. Los dos estudios se hacen en conjunto y de ahí la probable confusión. Si así fuera, apoyaría el diagnóstico de enfermedad de Graves que característicamente aumenta la captación de iodo (RAIU), no así la tiroiditis de Hashimoto donde debiera estar baja o suprimida (cercana a 0). La pregunta va creo, dirigida a por qué la paciente ha estado desde 2020 hasta ahora fluctuando en estados de hipertiroidismo, hipotiroidismo y eutiroidismo. La enfermedad de Graves puede tener exacerbaciones y remisiones espontáneas, a veces por fluctuación en los títulos de anticuerpos (TRAb), otras veces por el fenómeno de “switch”, en que los anticuerpos estimulantes (TSI), son reemplazados por los anticuerpos bloqueantes o inhibidores del receptor (  TBII/TSBAb), o a veces por la coexistencia entre enfermedad de Graves y tiroiditis de Hashimoto (asociación común), en la que esta última puede llevar al “quemado glandular” progresivo con el consiguiente hipotiroidismo definitivo. Esta última no sería el caso de esta paciente que en la actualidad está tirotóxica. Pero, por otro lado, no sabemos qué tratamiento recibió estos 6 años la paciente, ya que puede haber recibido tratamiento antitiroideo que puede haber tomado irregularmente o no correctamente, y eso explicar las alternancias de su estado funcional tiroideo, pudiendo haber estado en algún momento de la evolución, hipotiroidea como resultado del bloqueo farmacológico de la síntesis hormonal tiroidea.

Creo que es fundamental saber cómo están los TRAb, en este momento, para confirmar enfermedad de Graves si son positivos. Además solicitaría anti-TPO, y anti-tiroglobulina para confirmar o descartar enfermedad de Hashimoto asociada (sabemos ya que tuvo un resultado negativo de ani-TPO). Por otro lado creo, que un eco Doppler  aportaría mucho en el diferencial entre las dos entidades que estamos evaluando. Una hipervascularización difusa ("infierno tiroideo"), orienta a enfermedad de Graves sobre tiroiditis de Hashimoto en la cual cabría esperar un flujo vascular normal o disminuido con parénquima heterogéneo y pseudonódulos, con crecimiento del lóbulo piramidal.

Respecto a la hiperprolactinemia y la galactorrea que presenta la paciente, hay que decir que la misma se asocia más con hipo que con hipertiroidismo. Hay que decir que, está descripto la asociación entre enfermedad de Graves y prolactinoma. Sin embargo, los prolactinomas en general suelen cursar con prolactinemias mayores a 100 ng/ml, y esta paciente dice la historia “niveles levemente aumentados”. De todas maneras me parece bien una RMN de la región selar para descartar un microadenoma.

Con respecto al manejo, considerando que la paciente está en este momento “muy” tirotóxica, con una frecuencia cardíaca de 150 por minuto y una TA sistólica de 150 mmHg, creo que, lo primero es obtener un electrocardiograma para saber si efectivamente es taquicardia sinusal o presenta alguna suerte de taquiarritmia no sinusal (TAP? FA?). Si se confirmara el origen sinusal de la taquicardia yse leatribuye a su estado tirotóxico, creo que esta paciente puede tener cierto riesgo de evolucionar a una tormenta tiroidea, ya que además está subfebril (descartar cualquier infección agregada!!!), y entonces tratar de estabilizarla hemodinámicamente controlando el estado hiperadrenérgico, aumentando el betabloqueo con propanolol hasta niveles necesarios que pueden llegar a 160 mg/día o más aún, fraccionando la dosis cada 6 o cada 8 horas. Por ahora, hasta no conocer el resultado de los TRAb y del Doppler, no administraría antitiroideos. Tampoco creo que tengan indicación los corticoides en esta paciente. Como tratamiento definitivo, una vez estabilizado el cuadro, y confirmado enfermedad de Graves, creo que optaría por cirugía sobre iodo radiactivo (obviamente previa administración de lugol). A propósito, no sabemos si la paciente tiene o no bocio, y en tal caso, l magnitud del mismo. Digo que prefiero la cirugía sobre la ablación con iodo porque en una paciente con un cuadro tan complejo como este, donde cuentan los anticuerpos, la autoinmunidad, las fluctuaciones etc, extraer definitivamente todo el tejido tiroideo, hace que estos anticuerpos ya no tengan dónde actuar. Y, por otro lado, el iodo radiactivo puede en esta paciente provocar una lisis celular masiva que libera grandes cantidades de antígenos tiroideos a la circulación. En pacientes con un perfil autoinmune tan inestable y oscilante, esto puede exacerbar temporalmente la respuesta inflamatoria o empeorar una posible orbitopatía.

 

miércoles, 27 de mayo de 2026

Una mujer de 64 años con fatiga, cambios de memoria y caídas.


Ejercicio Clínico Imagenológico propuesto por NEJM.

La resolución del caso se subirá el 28 de mayo

 

Una mujer de 64 años fue ingresada en este hospital debido a fatiga, cambios en la memoria y caídas.

La paciente se encontraba en su estado de salud habitual hasta tres semanas antes de la consulta actual, cuando desarrolló fatiga durante unas vacaciones de verano en Maine. Había pasado tiempo al aire libre cerca de un lago, pero no había sufrido picaduras de garrapatas.

Una semana antes de la consulta actual, la paciente experimentó fatiga creciente al conducir. Estacionó el auto y llamó a su esposo, quien la llevó al servicio de urgencias de otro hospital para una evaluación.

En el servicio de urgencias, la paciente refirió fatiga y dificultad para dormir. No presentaba disuria, dolor torácico ni abdominal. El examen físico y el electrocardiograma fueron normales. Los niveles sanguíneos de electrolitos, troponina, tirotropina, alanina aminotransferasa, aspartato aminotransferasa, bilirrubina y fosfatasa alcalina fueron normales, al igual que el hemograma completo con recuento diferencial y los resultados de las pruebas de función renal. El análisis de orina mostró trazas de cetonas (valor de referencia negativo) y esterasa leucocitaria 1+ (valor de referencia negativo), y el examen microscópico del sedimento urinario reveló numerosas células escamosas y 6 leucocitos por campo de alta potencia (valor de referencia <4). La prueba de la enfermedad de Lyme fue negativa. Los resultados de la tomografía computarizada (TC) craneal, realizada sin contraste intravenoso, fueron normales. La paciente fue dada de alta con la indicación de realizar un seguimiento con su médico de cabecera.

Al día siguiente, la paciente fue evaluada en la clínica de atención primaria. Además de fatiga persistente, refirió dificultad para conciliar el sueño, mala calidad del sueño, problemas de memoria y mareos ocasionales. Se consideró un diagnóstico de ansiedad y se inició tratamiento con escitalopram y ramelteón según necesidad. Se revisaron los resultados del análisis de orina realizado en el otro hospital y se le prescribió nitrofurantoína.

Dos días después, y cuatro días antes de la presentación actual, la paciente comenzó a tener una marcha inestable, y su esposo la llevó al servicio de urgencias de un segundo hospital para su evaluación. Refirió sentirse "desequilibrada" al caminar y tener dificultad para concentrarse en las tareas. No tenía dolor de cabeza ni cambios en la visión. Su desempeño en la prueba dedo-nariz fue preciso pero lento. Necesitó varios intentos para tocar correctamente su pulgar izquierdo con su oreja derecha y no pudo calcular el valor de nueve monedas de veinticinco centavos; estos hallazgos difirieron de los hallazgos basales. Su marcha era cautelosa, pero podía caminar sin apoyo. El resto del examen fue normal. Los resultados de las pruebas de coagulación fueron normales. La velocidad de sedimentación globular fue de 7 mm por hora (rango de referencia, 0 a 30), y el nivel de proteína C reactiva en sangre fue de 1,2 mg por litro (rango de referencia, 0,0 a 10,0). La prueba de amplificación de ácidos nucleicos para ADN de Ehrlichia y Anaplasma fue negativa.

La tomografía computarizada de la cabeza ( Figura 1A ), realizada sin la administración de material de contraste intravenoso, mostró hipodensidades dispersas bilaterales de la sustancia blanca subcortical.

 


Figura 1. Estudios iniciales de imagen de la cabeza.

Se realizó una TC de cabeza 4 días antes de la presentación actual. Una imagen obtenida sin la administración de material de contraste (Panel A) muestra hipoatenuación dispersa en la sustancia blanca cerebral. Se realizó una RM de cabeza el día de la presentación actual con una intensidad de campo magnético de 1,5 Tesla. Una imagen FLAIR (recuperación de inversión atenuada por fluidos) (Panel B) y una imagen ponderada en T2 (Panel C), ambas obtenidas sin la administración de material de contraste, muestran lesiones dentro de la sustancia blanca supratentorial con hiperintensidad de señal central, un borde hipointenso en T2 y edema leve. Las imágenes ponderadas en T1 axiales y coronales (Paneles D y E, respectivamente), obtenidas después de la administración de material de contraste, muestran hipointensidad central con realce predominantemente en anillo cerrado. Un subconjunto de las lesiones muestra realce en anillo abierto orientado hacia la corteza (Panel E, flecha).

 

Se recomendó una resonancia magnética (RM) de la cabeza, pero la paciente optó por abandonar el servicio de urgencias. Su médico de cabecera gestionó que la resonancia magnética se realizara de forma ambulatoria.

El día de la presentación actual, se realizó una resonancia magnética ambulatoria de la cabeza a una intensidad de campo magnético de 1,5 Tesla con y sin administración de material de contraste intravenoso a base de gadolinio ( Figura 1B a 1E ). Se observaron numerosos focos de hiperintensidad levemente expansivos en toda la sustancia blanca supratentorial en imágenes de recuperación de inversión atenuada por fluidos (FLAIR). La mayoría de las lesiones mostraron hiperintensidad central en T2 y FLAIR con un borde hipointenso en T2, una pequeña periferia de edema hiperintenso en T2 y FLAIR, hipointensidad central en T1 y realce en anillo cerrado en imágenes ponderadas en T1 con contraste; se observó realce en anillo abierto en un subconjunto de las lesiones. No hubo difusión restringida asociada ni artefacto de susceptibilidad discernible.

Se le indicó al paciente que acudiera al servicio de urgencias de este hospital para su evaluación.

En el servicio de urgencias, la paciente refirió fatiga persistente y sensación de inestabilidad al caminar y al subir escaleras; había sufrido dos caídas en los últimos días. También mencionó dificultades para encontrar las palabras, que se acentuaban por la noche.

Otros antecedentes médicos incluyeron hipertensión, hipotiroidismo, prediabetes, obesidad y estado BRCA2 positivo. Los antecedentes quirúrgicos incluyeron apendicectomía 13 años antes de la presentación actual y ooforectomía profiláctica 5 años antes de la presentación actual. La mamografía más reciente, que se había obtenido 13 meses antes de la presentación actual, no mostró evidencia de cáncer. La resonancia magnética de las mamas, que se había realizado 5 meses antes de la presentación actual, mostró un foco de realce en la mama derecha que se informó como probablemente benigno, y se recomendó una imagen de seguimiento en 6 meses. Se había realizado una detección de cáncer de páncreas con TC de abdomen y pelvis 6 meses antes de la presentación actual; no se identificaron lesiones pancreáticas, pero se observó un nódulo pulmonar sólido de 5 mm en el lóbulo inferior derecho, con imágenes de seguimiento recomendadas. La madre de la paciente había tenido depresión y cáncer de ovario y endometrio, y una prueba de detección realizada después del diagnóstico de cáncer de su madre había sido positiva para una variante BRCA2 ; Su abuela paterna había tenido cáncer de mama y su padre padecía hipertensión.

Entre sus medicamentos se incluían escitalopram, levotiroxina y lisinopril-hidroclorotiazida; tomaba lorazepam y ramelteón según necesitara para dormir, y recientemente había completado un tratamiento de cinco días con nitrofurantoína. No presentaba reacciones adversas conocidas a los medicamentos. Vivía con su esposo en Massachusetts y trabajaba como administradora en el sector sanitario, pero no tenía contacto directo con los pacientes. Era no fumadora y bebía alcohol ocasionalmente; no consumía drogas ilícitas.

En el examen, la temperatura temporal fue de 36.9 °C, la presión arterial de 153/73 mm Hg, la frecuencia cardíaca de 50 latidos por minuto, la frecuencia respiratoria de 18 respiraciones por minuto y la saturación de oxígeno del 98 % mientras la paciente respiraba aire ambiente. El índice de masa corporal (el peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la altura en metros) fue de 28.1. La paciente estaba despierta, alerta y adecuadamente interactiva y orientada. Se notó una ligera falta de atención y lentitud al decir los días de la semana en orden inverso. No pudo restar 7 de 100. Su habla era fluida sin errores parafrásicos. Pudo seguir órdenes simples y levantar ambos brazos contra la gravedad, con una ligera órbita del brazo izquierdo. Se observó una leve debilidad en la pierna derecha, pero pudo caminar sin ayuda. El resto del examen fue normal.

El paciente fue ingresado en el hospital y se le realizó una prueba diagnóstica.

Pregunta:


¿Cuál es el diagnóstico más probable en este caso?

 

  1. Absceso cerebral bacteriano.
  2.  Cáncer de mama metastásico.
  3.  Esclerosis múltiple.
  4. Enfermedad asociada a anticuerpos contra la glicoproteína de mielina de oligodendrocitos (MOGAD).
  5. Embolias sépticas debidas a endocarditis infecciosa.
  6. Toxoplasmosis.

 


RESOLUCIÓN:

Diagnóstico diferencial

Esta mujer de 64 años presentó un cuadro clínico de una semana de evolución con síntomas neurológicos progresivos y encefalopatía. La resonancia magnética craneal mostró numerosas hiperintensidades en las imágenes FLAIR. Para elaborar un diagnóstico diferencial que explique los síntomas de la paciente, comenzaré por relacionar la localización neurológica con la evolución de su enfermedad.

 

Localización

Los síntomas prodrómicos de fatiga y dificultad para dormir de la paciente no permiten una localización precisa. La dificultad para concentrarse y realizar tareas indica un proceso cerebral que afecta la atención. Dada su alteración de la atención, otros hallazgos cognitivos, como errores en los cálculos, son menos específicos. La marcha inestable, la rotación del brazo izquierdo y la debilidad en la pierna derecha no se localizan en una única zona anatómica. En general, los hallazgos clínicos de la paciente se correlacionan con los hallazgos de las imágenes de una enfermedad cerebral multifocal. Debido a que sus síntomas evolucionaron a lo largo de varios días, se considera que la evolución es subaguda.

 

Enfermedad cerebral multifocal subaguda

La enfermedad cerebral multifocal subaguda puede ser causada por infección, cáncer, acumulación rápida de trombos vasculares o trastornos inmunomediados. Si bien consideraré posibles diagnósticos en cada una de estas categorías, observo lo siguiente: este paciente presentó encefalopatía y disfunción neurológica moderadas, pero se detectó un número sorprendentemente elevado de lesiones cerebrales bilaterales en la resonancia magnética. Este grado de discrepancia suele indicar un proceso infiltrativo, como un glioma o una enfermedad desmielinizante, en lugar de un proceso destructivo, como un accidente cerebrovascular isquémico.

 

Infección

Es probable que la paciente sea inmunocompetente, dado que no tiene antecedentes conocidos de infección por el virus de la inmunodeficiencia humana, otras afecciones inmunosupresoras o infecciones oportunistas. Entre los factores de riesgo epidemiológicos para la exposición a una fuente de infección se incluye viajar a Maine durante el verano. Las causas de encefalitis viral transmitida por mosquitos o garrapatas en el noreste de Estados Unidos durante el verano incluyen el virus del Nilo Occidental, el virus de la encefalitis equina del este y el virus Powassan. Las infecciones por estos virus generalmente causan cambios de señal relacionados con la inflamación que pueden observarse en la resonancia magnética de la cabeza, en lugar de lesiones que ocupen espacio. La leucoencefalopatía multifocal progresiva debida a la infección por el virus JC también puede causar lesiones bilaterales de la sustancia blanca, pero generalmente ocurre en personas inmunodeprimidas sin efecto de masa de las lesiones.

Los abscesos cerebrales bacterianos y fúngicos, así como las infecciones parasitarias como la neurocisticercosis y la toxoplasmosis, pueden causar lesiones que ocupan espacio en el cerebro. El absceso cerebral bacteriano se produce por la propagación contigua de infecciones de cabeza y cuello o por diseminación hematógena. Aunque la cefalea está presente en aproximadamente el 69 % de los pacientes con absceso cerebral bacteriano, algunos pacientes afectados pueden presentar únicamente confusión y signos neurológicos focales. 1 Las características del absceso cerebral en la resonancia magnética evolucionan desde cambios iniciales relacionados con la inflamación (p. ej., cerebritis) hasta lesiones capsulares delimitadas (p. ej., absceso). La restricción de la difusión es un signo sensible en la resonancia magnética que está presente en más del 95 % de las lesiones de absceso bacteriano encapsulado. 2 Las infecciones fúngicas pueden causar abscesos que tienen paredes irregulares con cambios de señal cavitaria variables, pero porciones de los abscesos suelen mostrar restricción de la difusión en la resonancia magnética. . Dada la ausencia de restricción de la difusión en todas las lesiones cerebrales con realce en este paciente, es improbable la presencia de un absceso bacteriano o fúngico.

La paciente no tiene antecedentes de exposición a gatos que sugieran un mayor riesgo de toxoplasmosis, ni presenta inmunosupresión grave que indique un mayor riesgo de reactivación de la toxoplasmosis y, por consiguiente, de lesiones cerebrales. Además, las lesiones detectadas en la resonancia magnética no presentaban la apariencia de diana que suele estar presente en las lesiones asociadas a la toxoplasmosis. 4 Se han notificado casos de cisticercosis en todo Estados Unidos, pero la mayor concentración de casos graves se encuentra en el oeste del país. 5 Es más probable que se presenten convulsiones en la neurocisticercosis que en la cisticercosis sistémica, y las imágenes suelen mostrar una única lesión cisticercal o un pequeño número de estas lesiones; sin embargo, pueden presentarse múltiples lesiones. 6 Los hallazgos de la resonancia magnética varían según el estadio del quiste, pero en imágenes de alta resolución, el escólex de Taenia solium (tenia del cerdo) suele aparecer como un nódulo excéntrico, hallazgo que no se observó en esta paciente. En general, la toxoplasmosis y la cisticercosis son diagnósticos posibles, aunque poco probables, en esta paciente.

 

Cáncer

Tanto el cáncer primario del sistema nervioso central (SNC) como la enfermedad metastásica que afecta al SNC pueden causar confusión y desequilibrio subagudos. Esta paciente tiene un alelo de riesgo BRCA2 conocido , que confiere un riesgo de por vida de cáncer de mama de aproximadamente el 70 %.⁷ Además se detectó un nódulo pulmonar en el lóbulo inferior derecho en las imágenes realizadas 6 meses antes de la presentación actual. La presencia de lesiones cerebrales multifocales bilaterales en esta paciente sugiere enfermedad metastásica, que puede originarse en cáncer de mama, pulmón, riñón, piel, colorrectal u otros.

La función neurológica relativamente conservada del paciente en el contexto de numerosas lesiones cerebrales, la ausencia de agrupamiento de lesiones en la unión entre la sustancia gris y la blanca, y un edema perilesional mínimo serían inusuales para metástasis cerebrales. 8,9 El linfoma también puede causar masas cerebrales multifocales, pero en adultos inmunocompetentes, los hallazgos de imagen se caracterizan típicamente por lesiones con realce homogéneo de gadolinio y restricción de la difusión asociada. 10

 

Trombosis vascular

La púrpura trombocitopénica trombótica, el síndrome antifosfolípido, la endocarditis infecciosa y la vasculitis pueden causar una rápida acumulación de pequeñas lesiones isquémicas, lo que conduce a una encefalopatía isquémica subaguda. Algunos de estos trastornos también pueden provocar una enfermedad trombótica sistémica, como un infarto esplénico o renal, que esta paciente no presenta. La endocarditis infecciosa sería improbable en esta paciente, dado que no tenía fiebre, leucocitosis ni niveles elevados de marcadores inflamatorios. En pacientes con una enfermedad vasculítica, la resonancia magnética craneal suele mostrar infartos isquémicos en diferentes etapas de evolución, hallazgos que no se observaron en esta paciente. La vasculitis primaria del SNC puede causar lesiones con aspecto de masa de forma aislada en casos raros y sigue siendo un posible diagnóstico en este caso.

 

Trastorno inmunomediado

Los trastornos inmunomediados que causan lesiones cerebrales focales pueden agruparse en términos generales en trastornos desmielinizantes, enfermedades autoinmunes sistémicas con afectación neurológica y encefalitis autoinmunes primarias. La esclerosis múltiple (EM) es la enfermedad desmielinizante más común, con una edad promedio de diagnóstico de 32 años. 11 Sin embargo, en las últimas décadas, ha aumentado el número de personas mayores de 50 años diagnosticadas con EM, y este grupo de edad ahora representa aproximadamente el 10 % de los nuevos diagnósticos. 12 Por lo tanto, la edad por sí sola no descarta la EM.

Las lesiones asociadas a la EM se encuentran en las regiones yuxtacortical, periventricular y cerebelosa, así como en el tronco encefálico y la médula espinal. En la resonancia magnética con contraste de este paciente, algunas lesiones presentaban una configuración de anillo abierto, un signo radiológico que distingue las lesiones desmielinizantes de los tumores y las infecciones.13 Con el realce en anillo abierto, la porción cerrada del anillo se une a la sustancia blanca y el anillo mira hacia la superficie ependimaria. En metaanálisis, la incidencia combinada del signo de anillo abierto fue del 35%, pero la especificidad combinada para distinguir las lesiones desmielinizantes de los tumores cerebrales fue superior al 95%.14 El edema perilesional limitado también es una característica de la enfermedad desmielinizante. Este paciente presenta múltiples lesiones con síntomas clínicos moderados y características en la resonancia magnética que incluyen realce en anillo abierto y edema perilesional limitado, hallazgos compatibles con un diagnóstico de EM de inicio tardío. Las lesiones que se observan en la resonancia magnética suelen aparecer como lesiones pequeñas, circunscritas y multifocales, o como lesiones más grandes con aspecto de masa (también denominadas lesiones desmielinizantes tumefactivas).

Otras dos causas importantes de desmielinización son los anticuerpos contra la acuaporina-4 (AQP4) y los anticuerpos contra la glicoproteína de mielina de oligodendrocitos (MOG), por lo que se deben realizar pruebas para detectarlos. Este paciente no tiene antecedentes clínicos de autoinmunidad sistémica, pero algunos trastornos reumatológicos, especialmente la sarcoidosis, pueden manifestarse inicialmente como una enfermedad del SNC. Los hallazgos de la resonancia magnética en personas con neurosarcoidosis suelen mostrar realce leptomeníngeo con gadolinio, lo cual no se observó en la resonancia magnética de este paciente. 15

Las encefalitis autoinmunes primarias se caracterizan típicamente por cambios inflamatorios, en lugar de las lesiones discretas con realce de contraste que se observaron en la resonancia magnética de este paciente. Además, la ausencia de productos sanguíneos en la resonancia magnética de este paciente sería inusual para una inflamación asociada con la angiopatía amiloide cerebral.

 

Pasos de diagnóstico

Aunque mi diagnóstico principal es esclerosis múltiple de inicio tardío, la información proporcionada no lo confirma por completo. Se requieren pruebas adicionales, incluyendo imágenes corporales transversales, análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR) y pruebas serológicas para otros trastornos desmielinizantes. Si no se llega a un diagnóstico tras dichas pruebas, podría estar indicada una biopsia cerebral. La biopsia cerebral diagnóstica realizada en el contexto de un trastorno neuroinflamatorio u oncológico de origen incierto conduce a un diagnóstico en aproximadamente el 60% de los pacientes y resulta en un cambio de tratamiento en aproximadamente el 77%; el 6% de los pacientes presentan complicaciones derivadas de la biopsia, por las que reciben tratamiento. 16

 

Impresión clínica y manejo inicial

Dada la presentación clínica del paciente y los hallazgos de las imágenes, centramos el diagnóstico diferencial en infección, procesos desmielinizantes y cáncer. La infección era improbable, ya que el paciente no refirió fiebre, escalofríos ni dolor de cabeza, y los estudios de laboratorio no mostraron leucocitosis ni niveles elevados de marcadores inflamatorios. Para evaluar la posibilidad de cáncer con metástasis en el SNC, realizamos una TC de tórax, abdomen y pelvis, que mostró un nódulo pulmonar de 5 mm en el lóbulo inferior derecho que no había cambiado con respecto al observado en un estudio realizado 6 meses antes; también se observaron ganglios linfáticos supraclaviculares izquierdos subcentimétricos.

Se realizó una punción lumbar con una presión de apertura de 21 cm de agua. El análisis del LCR mostró una leve pleocitosis linfocítica, con 6 a 9 células nucleadas por microlitro (rango de referencia, 0 a 5), ​​de las cuales el 95% eran linfocitos. El nivel de glucosa en el LCR fue de 62 mg por decilitro (3,4 mmol por litro; rango de referencia, 50 a 75 mg por decilitro [2,8 a 4,2 mmol por litro]), y el nivel de proteína total fue de 57 mg por decilitro (rango de referencia, 5 a 55). No se observaron microorganismos en la tinción de Gram, y la prueba para IgM e IgG de toxoplasma fue negativa. La evaluación citológica del LCR no mostró células malignas, y una prueba de amplificación de ácidos nucleicos para una mutación MYD88 fue negativa. Se envió una muestra de LCR para analizar la presencia de bandas oligoclonales y medir el nivel de cadena ligera kappa libre.

La tomografía por emisión de positrones (PET) de cuerpo entero no mostró lesiones con alta captación de 18F -fluorodesoxiglucosa (FDG), aunque una PET con FDG de la cabeza reveló una captación multifocal en las anomalías de la sustancia blanca supratentorial que ya se habían observado en la resonancia magnética. La resonancia magnética de la columna cervical y torácica no mostró anomalías en la médula espinal. Los análisis de sangre para anticuerpos anti-MOG y anti-AQP4 resultaron negativos.

Basándonos en estos resultados, consideramos que una enfermedad inflamatoria o desmielinizante era el diagnóstico más probable en esta paciente. Sin embargo, no presentaba antecedentes de enfermedades que sugirieran encefalomielitis diseminada aguda postinfecciosa, y su edad era atípica para la presentación inicial de una enfermedad desmielinizante primaria. El neurooncólogo consultor coincidió en que no se podía descartar un cáncer primario del sistema nervioso central. Tras una discusión multidisciplinaria, y ante la ausencia de un diagnóstico claro, el equipo de neurocirugía realizó una biopsia cerebral para obtener un diagnóstico tisular definitivo.

 

Diagnóstico clínico

Esclerosis múltiple de aparición tardía.

 

Pruebas de diagnóstico

La tinción con hematoxilina y eosina de secciones obtenidas de múltiples lesiones cerebrales en el lóbulo frontal derecho ( Figura 2A, 2B y 2C ) mostró parénquima con una lesión celular consistente en un infiltrado inflamatorio mixto con abundantes macrófagos mezclados con linfocitos pequeños y maduros. No se observaron granulomas ni efectos citopáticos virales, y todas las muestras de biopsia tenían una apariencia histológica similar. La tinción inmunohistoquímica para CD68 ( Figura 2D ) confirmó la presencia de láminas de macrófagos dentro de la lesión y la vasculatura circundante. La tinción con azul rápido de Luxol-hematoxilina y eosina ( Figura 2E ) mostró una pérdida distintiva de mielina, mientras que la tinción inmunohistoquímica para neurofilamento ( Figura 2F ) mostró una preservación relativa de los axones, lo cual es característico de una lesión desmielinizante aguda. En la tinción inmunohistoquímica adicional, el infiltrado linfocítico estaba compuesto principalmente por linfocitos T CD3+ que afectaban la lesión y los vasos circundantes, con una población menor de linfocitos B CD20+, que se limitaban al manguito perivascular; hallazgos compatibles con un infiltrado inflamatorio reactivo sin evidencia de cáncer. Si bien se observó inflamación perivascular, no hubo evidencia de afectación de las paredes vasculares ni de vasculitis.

 


Figura 2. Muestras de biopsia del cerebro.

La tinción con hematoxilina y eosina de secciones obtenidas de múltiples lesiones en el lóbulo frontal derecho muestra parénquima cerebral afectado por una lesión inflamatoria celular mixta que consiste en numerosos macrófagos eosinofílicos voluminosos (paneles A, B y C) y linfocitos parenquimatosos y perivasculares (mejor visibles en el panel B, flechas). La tinción inmunohistoquímica para CD68 (panel D) muestra láminas de macrófagos dentro de la lesión. La tinción con azul rápido de Luxol-hematoxilina y eosina (panel E) muestra pérdida de mielina dentro de la lesión, que aparece rosa (flechas negras) en contraste con la sustancia blanca mielinizada azul adyacente (flechas amarillas). La tinción inmunohistoquímica para neurofilamento (panel F) muestra preservación relativa de axones dentro de la sustancia blanca de la lesión. Las lesiones inflamatorias ricas en macrófagos con pérdida de mielina y preservación de axones son consistentes con lesiones desmielinizantes agudas. Las pruebas adicionales para detectar fuentes infecciosas (no mostradas) resultaron negativas.

 

 

Ante la confirmación histológica de lesiones desmielinizantes, es fundamental investigar posibles causas infecciosas, en particular la infección por el virus JC. La tinción para el antígeno del virus simio 40 (un antígeno T con reactividad al virus JC) resultó negativa, lo que descartó la encefalopatía multifocal progresiva. Las tinciones adicionales también fueron negativas, incluyendo la tinción de Grocott con metenamina de plata para microorganismos infecciosos, la inmunotinción para el virus varicela-zóster y las espiroquetas, y la hibridación in situ para el ARN pequeño codificado por el virus de Epstein-Barr.

Los hallazgos generales —lesiones que contienen numerosos macrófagos, con pérdida de fibras mielinizadas y preservación de los axones— son histológicamente compatibles con lesiones desmielinizantes agudas. En ausencia de una causa infecciosa, la identificación de lesiones desmielinizantes lleva a considerar diversas afecciones inflamatorias y autoinmunes, como la esclerosis múltiple, la encefalomielitis diseminada aguda, el trastorno del espectro de la neuromielitis óptica (NMOSD) y la enfermedad asociada a anticuerpos anti-MOG (MOGAD), que se caracterizan por diferentes características clínicas, serológicas y radiológicas. 17

 

Diagnóstico patológico

Enfermedad desmielinizante.

 

Discusión sobre la gestión

Tras conocerse los resultados de la biopsia cerebral, el diagnóstico unificador en este paciente fue desmielinización tumefactiva, definida por la presencia de al menos una lesión desmielinizante de al menos 2 cm de diámetro. La desmielinización tumefactiva es un síndrome heterogéneo que puede caracterizarse por una variedad de hallazgos clínicos y radiológicos, en lugar de una única entidad patológica. En una cohorte retrospectiva que incluyó a más de 250 pacientes con desmielinización tumefactiva, el 70 % presentaba esclerosis múltiple tumefactiva, el 5 % enfermedad asociada a MOGAD y el 24 % desmielinización tumefactiva de origen criptogénico. 18

El tratamiento de primera línea para la desmielinización tumefactiva consiste en metilprednisolona intravenosa en dosis altas durante 3 a 5 días. Los síntomas de esta paciente remitieron tras el tratamiento con glucocorticoides. Si hubiera presentado una discapacidad clínicamente significativa, se habría considerado la plasmaféresis. En casos de edema cerebral potencialmente mortal, el tratamiento con ciclofosfamida intravenosa es una opción, y existe evidencia emergente sobre el uso de tocilizumab intravenoso en casos seleccionados. 19

La evaluación inicial de pacientes que presentan desmielinización tumefactiva se centra en distinguir la EM de otros trastornos desmielinizantes inflamatorios, como MOGAD y NMOSD, y de causas no inflamatorias de lesiones de la sustancia blanca, incluidas infecciones y cáncer. Las pruebas para anticuerpos IgG MOG y AQP4 fueron negativas, y el examen histológico de muestras de biopsia cerebral no mostró evidencia de cáncer o infección. El nivel de cadenas ligeras kappa libres estaba elevado, y el análisis del LCR reveló 8 bandas oligoclonales restringidas al LCR (es decir, las bandas estaban presentes en el LCR pero no en la sangre) (valor de referencia, <2). Se realizó una imagen adicional.

Una vena que recorre la porción central de una lesión (signo de la vena central) y una señal paramagnética a lo largo del borde de la lesión (lesiones con borde paramagnético) son características de imagen específicas de la EM. Las características anatómicas de las venas y la señal paramagnética se visualizan mejor en secuencias ponderadas en T2* en un escáner de RM de 7 Tesla. Aproximadamente 7 semanas después de la presentación actual, se realizó una RM de la cabeza con una máquina de 7 Tesla antes y después de la administración de material de contraste intravenoso. Se observaron nuevamente numerosas lesiones hiperintensas en FLAIR en la sustancia blanca supratentorial, pero el realce del contraste había disminuido y el edema había disminuido. Cuando se superpusieron las imágenes ponderadas en T2* y FLAIR, se pudo observar una vena central dentro de muchas de las lesiones profundas y periventriculares ( Figura 3 ). No se observaron lesiones con borde paramagnético.

 


Figura 3. Resonancia magnética de seguimiento de la cabeza.

Se realizó una resonancia magnética craneal aproximadamente 7 semanas después de la presentación actual. Las imágenes de fusión ponderadas en T2* FLAIR axiales y coronales (paneles A y B, respectivamente) muestran que las lesiones se han reducido ligeramente de tamaño en comparación con lo observado en la imagen inicial, y se observa una vena central en la mayoría de las lesiones en la sustancia blanca profunda y periventricular (flechas). No se observó un halo de susceptibilidad paramagnética.

 

 

En conjunto, estos hallazgos respaldaron un diagnóstico de EM según los criterios de McDonald de 2024. 20 En todos los pacientes con esclerosis múltiple tumefactiva, se justifica el inicio de una terapia modificadora de la enfermedad a largo plazo. Dada la agresividad de la enfermedad, generalmente se prefiere una terapia modificadora de la enfermedad altamente eficaz, como los agentes que agotan las células B o el alemtuzumab. Sin embargo, la edad avanzada de este paciente al momento del diagnóstico añadió complejidad terapéutica.

Aproximadamente el 1 % de los casos de EM se diagnostican en pacientes mayores de 60 años.12 La EM de inicio tardío es más frecuente en mujeres que en hombres y se asocia con una afectación motora más extensa y un mayor riesgo de progresión de la enfermedad que la EM de inicio a una edad más temprana.21 Si bien la eficacia de la terapia modificadora de la enfermedad disminuye con la edad, los análisis de subgrupos realizados en ensayos clínicos y estudios observacionales han demostrado consistentemente un mayor beneficio con terapias altamente efectivas que con agentes de baja o moderada eficacia, incluso entre adultos mayores.22,23

Aunque en adultos mayores aún se prefiere el uso de fármacos altamente eficaces, estos pacientes presentan un mayor riesgo de infección, probablemente debido a la inmunosenescencia.24 Las infecciones son un factor importante a considerar, ya que las infecciones nosocomiales pueden agravar la discapacidad en personas con EM. 25 Además, las comorbilidades son más frecuentes en este grupo de edad y pueden influir aún más en la selección de la terapia modificadora de la enfermedad.

Tras analizar los riesgos y beneficios, teniendo en cuenta la edad de la paciente, el riesgo de infección y la agresividad de la enfermedad, se inició el tratamiento con ublituximab —un anticuerpo monoclonal anti-CD20—. Un mes después, su función cognitiva se había normalizado, aunque persistía la fatiga intensa. No presentaba nuevos síntomas neurológicos focales. La exploración neurológica fue en general normal, salvo una alteración de la marcha en tándem. La puntuación en la Escala Ampliada del Estado de Discapacidad fue de 1,0 (en una escala de 0 a 10,0, donde las puntuaciones más altas indican una enfermedad más grave). 26 No se disponía de una puntuación previa para comparar.

Diagnóstico final

Esclerosis múltiple.

 

Traducido de A 64-Year-Old Woman with Fatigue, Memory Changes, and Falls

Authors: Shamik Bhattacharyya, M.D., Samuel C.D. Cartmell, M.D., Albert Y. Hung, M.D., Ph.D., Philippe A. Bilodeau, M.D., and Elizabeth C. Conner, M.D., M.P.H.Author Info & Affiliations

Published May 27, 2026 N Engl J Med 2026;394:2041-2050

DOI: 10.1056/NEJMcpc2517865 VOL. 394 NO. 20

https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMcpc2517865?query=featured_secondary_home

 

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martes, 26 de mayo de 2026

Infección por Complejo Mycobacterium Avium, y su relación con el síndrome de Lady Windermere

 

Antecedentes: Una mujer de 67 años presentó tos crónica. Se solicitó una radiografía de tórax. Posteriormente y como consecuencia de los hallazgos en la Rx de tórax  se realizó una tomografía computarizada de tórax.







Hallazagos

Radiografía: Opacidades nodulares, más notables en la parte media del pulmón derecho.

Tomografía computarizada: Bronquiectasias cilíndricas y varicosas severas, más notables en el lóbulo inferior derecho. La nodularidad peribronquial y endobronquial también es más prominente en el lóbulo inferior derecho. Asimismo, se observan nódulos en forma de árbol en brote en esta misma zona.

 

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Tuberculosis

Bronquiolitis obliterante

Infección por el complejo Mycobacterium avium (MAC).

Enfermedad pulmonar intersticial

DIAGNÓSTICO: INFECCIÓN POR COMPLEJO MYCOBACTERIUM AVIUM (MAC).

 

 

DISCUSIÓN

INFECCIÓN POR EL COMPLEJO MYCOBACTERIUM AVIUM (MAC).

Fisiopatología

Los organismos del complejo Mycobacterium avium (MAC) son micobacterias ambientales no tuberculosas que se encuentran en el suelo y el agua. La transmisión se produce por inhalación o aspiración, no por contacto directo entre personas. La infección crónica provoca inflamación, destrucción de las vías respiratorias y bronquiectasias progresivas.

 

Epidemiología

MAC es la causa más común de enfermedad pulmonar por micobacterias no tuberculosas (MNT) en todo el mundo. Afecta principalmente a personas inmunocomprometidas, pero también a mujeres de mediana edad y mayores sin inmunodeficiencia conocida.

 

Presentación clínica

Los síntomas suelen ser crónicos e inespecíficos, incluyendo tos crónica y producción de esputo purulento. La ausencia de síntomas generales ayuda a diferenciar la infección por MAC de la tuberculosis.

 

Características de imagen

La radiografía de tórax puede revelar opacidades en forma de "vías de tren", que representan bronquiectasias. También se pueden observar opacidades irregulares en los espacios aéreos y lesiones cavitarias.

En la tomografía computarizada, los hallazgos característicos incluyen bronquiectasias, nódulos centrilobulillares que aumentan y disminuyen de tamaño, y opacidades en patrón de árbol en brote. En mujeres de mediana edad, estos hallazgos muestran una predilección por el lóbulo medio derecho y la língula.

 

Tratamiento

El tratamiento médico consiste en una terapia antibiótica combinada a largo plazo, que generalmente incluye un macrólido. En casos seleccionados, la enfermedad refractaria o localizada puede tratarse mediante resección quirúrgica.

 

Nota

La infección broncopulmonar por el complejo Infección por Mycobacterium avium complex (MAC) tiene una relación muy estrecha con el llamado Síndrome de Lady Windermere, hasta el punto de que este síndrome se considera una forma clínica característica de enfermedad pulmonar por MAC.

 

¿Qué es el síndrome de Lady Windermere?

 Es un patrón de infección pulmonar por MAC descrito clásicamente en:

  • mujeres mayores
  • delgadas
  • no fumadoras
  • sin enfermedad pulmonar previa importante
  • Con bronquiectasias nodulares, sobre todo en:
  • lóbulo medio derecho
  • língula.

 

El nombre viene de un personaje de Oscar Wilde (“Lady Windermere”), porque originalmente se propuso que estas pacientes “suprimían voluntariamente la tos” por cuestiones sociales o de refinamiento. Hoy esa explicación se considera más anecdótica que real.


 

Referencias

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