lunes, 10 de agosto de 2026

Casos Clínicos: Varón de 47 años con bursitis olecraniana

 

Un colega envió estas imágenes con el siguiente texto:

 

Un varón caucásico de 47 años acude a consulta quejándose de dolor, enrojecimiento e hinchazón en el codo izquierdo desde hace 3 días. El paciente negó cualquier traumatismo en la zona. Al preguntarle sobre depresión central, el paciente declaró con reticencia que intentó drenarlo él mismo con una aguja de coser sin éxito. Se siguió una técnica estéril y se aspiró la bursa superiormente; la imagen es posterior al procedimiento tras la limpieza de la zona. Ver resultados. El cultivo aún está pendiente, pero el resultado preliminar es negativo. Se aplicó un vendaje compresivo con pomada antibiótica. El paciente también comenzó a tomar #TMP/SMX DS 1 comprimido 2 veces al día durante 2 semanas y se le recomendó aplicar hielo en la zona y también tomar #AINE.









Opinión: Evidentemente se trata de BURSITIS OLECRANIANA AGUDA. La bursa olecraniana es superficial al olécranon y está propensa a infecciones y traumatismos debido a su ubicación y falta de vascularización. Es una de las dos bursitis superficiales más comunes después de la prepatelar, y suele ser causada por traumatismos repetitivos, seguida de gota, artritis reumatoide e infección. El diagnóstico de bursitis olecraniana es clínico y se basa en la presencia de una inflamación muy evidente en el olecranon, y una amplitud de movimiento conservada en el codo, ya que de lo contrario haría pensar en artritis. Excepcionalmente una bursitis cuando es severa puede dar cierta limitación a la flexión del codo. Esa limitación también se ve cuando la bursitis es secundaria a  AR o GOTA,  que además de artritis pueden ser causa  de bursitis de codo. La presencia de nódulos reumatoides adyacentes o tofos intrabursales, respectivamente son sugerentes de dichas condiciones. Hay que tener un alto índice de sospecha de bursitis séptica y considerar la aspiración de la bursa en tales casos. Los síntomas sistémicos sugestivos de infección, como la fiebre, pueden no estar presentes en la mayoría de las personas, independientemente de la competencia de su sistema inmunitario; sin embargo, el calor superficial local debe aumentar considerablemente el índice de sospecha de infección bacteriana. En este caso, la negatividad para bacterias en el examen directo, así como las características de un líquido relativamente claro, alejan la posibilidad de infección, aunque hay que esperar los cultivos. La leucocitosis con neutrofilia del estudio citológico del líquido no son tan importantes como para descartar una causa inflamatoria y no infecciosa. Una historia clínica y un examen físico completos son fundamentales en la evaluación de pacientes con sospecha de bursitis y pueden ser suficientes para establecer el diagnóstico en ciertos escenarios (p. ej., bursitis crónica con baja sospecha de infección). La aspiración de la bursa puede ser necesaria cuando se sospecha sepsis, enfermedad cristálica (p. ej., gota) o enfermedad autoinmune (p. ej., artritis reumatoide). El tratamiento inicial en este caso, creo que hay que indicar reposo relativo (evitar movimientos repetitivos y prohibir el apoyo del codo), la protección de la bursa, compresas frías (15 minutos 4 veces por día)y analgesia con AINES (por ej ibuprofeno 600 a 800 mg tres veces al día, o naproxeno 375 a 500 mg dos veces al día. En algunos pacientes con bursitis olecraniana séptica recurrente, Cirugía en pacientes seleccionados  :  La intervención quirúrgica rara vez está indicada para la bursitis. Sin embargo, puede considerarse en ciertas situaciones, incluidas las siguientes, bursitis olecraniana crónica en pacientes sin AR, o en grandes depósitos de tofos intrabursales, puede esatr indicada la cirugía es decir, la bursectomía, bursa tofácea, especialmente cuando hay una formación posterior de un trayecto fistuloso entre la piel y la bursa. La bursectomía puede realizarse mediante cirugía abierta o, en algunos casos, por vía endoscópica.