sábado, 5 de septiembre de 2026

Imágenes de material hemostático utilizado durante la colecistectomía confundiendo con absceso hepático

 

Antecedentes: Un hombre de 76 años presentó dolor abdominal intermitente en el cuadrante superior derecho que había estado experimentando durante varias semanas.

Se realizó una tomografía computarizada con contraste del abdomen.








Una revisión del historial médico del paciente reveló lo siguiente:

 Signos vitales normales.

Análisis de laboratorio sin particularidades: hemograma completo con recuento diferencial, perfil metabólico básico, perfil de función hepática y lipasa sérica.

Entre sus antecedentes médicos/quirúrgicos destacaba una colecistectomía laparoscópica realizada dos meses antes por colecistitis aguda.

 

Hallazgos

Tomografía computarizada: Se observan dos lesiones hepáticas cerca de los focos de la vesícula biliar con un borde hiperdenso, focos internos de gas y edema circundante. Las bolsas de gas están ubicadas centralmente y muy juntas.

 

Diagnóstico diferencial

 

Absceso

Agente hemostático quirúrgico

Gossypiboma

Diagnóstico: Agente hemostático quirúrgico

 

 En la nota operatoria se describe que fue difícil lograr la hemostasia en la hemorragia del lecho hepático, requiriendo más de 45 minutos y con una pérdida de sangre de 750 ml. Se dejaron Floseal (matriz de gelatina con trombina) y Surgicel (celulosa regenerada oxidada) en el lecho hepático

 

Discusión

Agente hemostático quirúrgico

 Existen diversos agentes que se utilizan durante la cirugía para lograr la hemostasia. Su uso es cada vez más frecuente, llegando al 35% de las cirugías mayores según una estimación. Los agentes hemostáticos más comunes están compuestos de colágeno, una matriz de gelatina, polisacáridos o fibrina, con o sin trombina. No es posible distinguirlos con precisión mediante técnicas de imagen y pueden utilizarse en combinación, como en el caso presentado. A diferencia de los gossypibomas, que representan cuerpos extraños no deseados, como esponjas que quedan dentro del cuerpo, los agentes hemostáticos se colocan intencionalmente dentro del paciente y se espera su absorción con el tiempo. El tiempo de absorción de un agente hemostático es variable según el tipo de agente, su ubicación en el cuerpo y el método de colocación, generalmente entre siete y catorce días, aunque puede variar desde un día hasta más de dieciocho meses.

 

Reconocer un hallazgo radiológico como agente hemostático quirúrgico es crucial para evitar un diagnóstico erróneo y tratamientos innecesarios posteriores. En las imágenes, una apariencia inicial típica es una lesión heterogénea con aspecto de masa y múltiples burbujas de aire. El principal diagnóstico diferencial es un absceso. A diferencia de un absceso, un agente hemostático quirúrgico tiende a presentar burbujas de aire centrales, dispuestas linealmente, compactas y que permanecen inalteradas en su posición en las exploraciones seriadas.

 

Una forma poligonal sugiere la presencia de un agente hemostático, mientras que un absceso suele presentar un nivel hidroaéreo y una pared con realce. Sin embargo, estas características no son específicas, y los agentes hemostáticos pueden ser indistinguibles de los abscesos en las imágenes. En particular, los agentes hemostáticos pueden provocar una respuesta inflamatoria local con realce periférico.

 

Los estudios de imagen de medicina nuclear pueden ser útiles. Es más probable que un absceso muestre captación en una gammagrafía con leucocitos marcados y en una PET con FDG. Un agente hemostático también puede confundirse con un tumor cuando aparece homogéneo sin aire interno o cuando forma un granuloma debido a una reacción a cuerpo extraño. La información más útil para realizar el diagnóstico correcto es la nota operatoria, junto con la presentación clínica del paciente y los resultados de laboratorio. Por ejemplo, en un estudio, conocer la reciente administración de un agente hemostático aumentó la precisión del diagnóstico por imagen del 11 % al 83 %. Los indicios secundarios de una cirugía reciente, como suturas o clips, también pueden ser útiles en ausencia de antecedentes quirúrgicos documentados.

 

Una vez establecido el diagnóstico correcto, no es necesario ningún tratamiento, ya que los agentes hemostáticos quirúrgicos se disuelven espontáneamente. Si persiste la incertidumbre diagnóstica, se pueden considerar estudios de imagen seriados o aspiración.

 

Referencias

 

Morani AC, Platt JF, Thomas AJ, et al. Agentes hemostáticos y selladores tisulares: posibles imitadores de anomalías abdominales. AJR Am J Roentgenol . 2018;211(4):760-766.

Gayer G, Petrovitch I, Jeffrey RB. Objetos extraños encontrados en la cavidad abdominal en la TC. Radiographics . 2011;31(2):409-428.

Parvulescu F, Sundar G, Shortri M. Surgicel en la TC postoperatoria: una vieja trampa para los radiólogos. BJR Case Rep . 2019;5(4):20190041.

Sandrasegaran K, Lall C, Rajesh A, et al. Distinción entre esponja bioabsorbible de gelatina y absceso abdominal posoperatorio en la tomografía computarizada. AJR Am J Roentgenol . 2005;184(2):475-480.

 

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