lunes, 24 de agosto de 2026

Caasos Clínicos: Varón de 81 años con herpes zóster un mes después de la vacunación con "Shingrix"

 

Una colega de CABA Argentina envió esta imagen con el siguiente texto:

Buenos días doctor, le paso un caso que me interesaría se debata en el foro para ver qué piensan. Anónimo como siempre por favor.

 "Un hombre de 81 años presentó dolor abdominal constante en el lado izquierdo. Tenía sensibilidad en el flanco izquierdo, sin masas palpables. El análisis de orina y los análisis de sangre de rutina fueron normales, por lo que se solicitó una tomografía computarizada, que tampoco mostró anomalías y descartó diverticulosis. Tres días después, notó una erupción vesicular en la parte baja de la espalda izquierda. La PCR dio positivo para herpes zóster. Curiosamente, había recibido su primera vacuna Shingrix un mes antes. ¿Seguramente no es una coincidencia?"

 



 

Opinión: Según los estudios de investigación de la vacuna Shingrix, la mayor protección e inmunidad contra el virus se alcanza de 2 a 4 semanas después de recibir la segunda dosis. Por lo tanto, es muy importante saber si esta fue la primera o segunda dosis de vacunación. La primera dosis genera una respuesta inmune inicial o de "primado" (priming), pero por sí sola no proporciona la eficacia máxima ni duradera, la que en cambio, sí se verifica con la segunda dosis (que debe aplicarse entre 2 y 6 meses después de la primera), obteniéndose una eficacia superior al 90%/97% en la prevención del herpes zóster, y esta protección se mantiene elevada durante al menos 10 años. Independientemente de si esta fue la primera o la segunda dosis, la aparición de zóster en este contexto, creo se trata de casualidad y no causalidad, es decir, de coincidencia temporal  (el virus se estaba reactivando justo antes de la vacunación). La vacuna no puede causar zóster ya que es una vacuna a virus muertos, elaborada únicamente con una proteína específica de la superficie del virus (la glicoproteína E) producida mediante biotecnología, acompañada de un adyuvante que potencia la respuesta inmune. Antiguamente existía una vacuna a virus vivos (Zostavax), ya retirada, con la que existía un riesgo extremadamente bajo pero teórico de causar síntomas similares en personas con inmunodeficiencias severas. La vacuna actual (Shingrix) eliminó por completo ese riesgo.

 

 

 


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