Una mujer de 44 años acudió al servicio de urgencias
con mareos que habían estado presentes durante dos semanas. La paciente negó
haber perdido el conocimiento, haber sufrido un traumatismo craneoencefálico o
haber comenzado a tomar nuevos medicamentos.
A continuación se muestran imágenes de la tomografía
computarizada craneal inicial sin contraste.
Posteriormente, el paciente se sometió a una
angiografía por tomografía computarizada (angio-TC) de la cabeza. A
continuación se muestran imágenes representativas, incluidas imágenes de
proyección de máxima intensidad (MIP) e imágenes de reconstrucción volumétrica
en 3D.
Principales conclusiones:
Tomografía computarizada craneal sin contraste: No se
observan anomalías intraaxiales. Arteria carótida interna izquierda dilatada
con aumento de la densidad interna.
Angiotomografía computarizada (ATC): Aneurisma
fusiforme de la arteria carótida interna izquierda con extensión a las ramas
proximales A1 y M1. Sin oclusión. Sin hemorragias intracraneales.
Diagnósticos diferenciales:
Infundíbulo
Aneurisma intracraneal fusiforme
Aneurisma intracraneal sacular
Disección de aneurisma intracraneal
Aneurisma intracraneal micótico
DIAGNÓSTICO: ANEURISMA FUSIFORME
Seguimiento: La paciente fue dada de alta del servicio
de urgencias. Se programó una cita de seguimiento ambulatorio en neurología,
con la intención de repetir la angiotomografía computarizada (CTA) de cabeza en
ocho meses para evaluar posibles cambios.
ANEURISMA INTRACRANEAL FUSIFORME
Los aneurismas intracraneales fusiformes se
caracterizan por ser aneurismas arteriales intracraneales alargados con forma
fusiforme. Representan aproximadamente el 13 % de todos los aneurismas
cerebrales y afectan con mayor frecuencia a la circulación posterior. Suelen descubrirse
de forma incidental en estudios de imagen craneal, pero los pacientes también
pueden presentar cefalea, ataques isquémicos transitorios, accidentes
cerebrovasculares y hemorragias subaracnoideas o parenquimatosas. Los
aneurismas fusiformes pueden aparecer de forma esporádica o secundaria a la
enfermedad aterosclerótica, o bien evolucionar a partir de aneurismas
micóticos.
En la tomografía computarizada (TC) craneal sin
contraste, el aneurisma se presenta como una dilatación cilíndrica de la arteria
afectada, a veces con mayor densidad debido a un flujo lento. En la resonancia
magnética (RM) sin contraste, los aneurismas pueden aparecer como zonas sin
señal de flujo o mostrar una señal heterogénea en las imágenes T1 o T2. En la
angiotomografía computarizada o la angiorresonancia magnética, se aprecia mejor
la forma cilíndrica alargada del aneurisma.
La mayoría de los pacientes asintomáticos
diagnosticados incidentalmente son sometidos a un seguimiento exhaustivo
mediante neuroimagen seriada. En el caso de aneurismas rotos, sintomáticos o de
rápido crecimiento, puede ser necesaria la intervención quirúrgica.
Referencias
Moon J, Cho YD, Yoo DH, et al. Crecimiento de
aneurismas fusiformes intracraneales asintomáticos: incidencia y factores de
riesgo. Clin Neuroradiol . 2019;29(4):717-723.
Park SH, Yim MB, Lee CY, Kim E, Son EI. Aneurismas
fusiformes intracraneales: patogenia, características clínicas y tratamiento. J
Korean Neurosurg Soc . 2008;44(3):116-123. doi: 10.3340/jkns.2008.44.3.116.





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