jueves, 26 de febrero de 2026

Casos Clínicos: Mujer joven con hiperprolactinemia.

 

Un colega de CABA Argentina envía esta pregunta para el grupo:

Pregunta para los médicos de cabecera. Una mujer joven y sana acude a la clínica con síntomas vagos, como más dolor de cabeza de lo habitual y algo de fatiga adicional; en los análisis de laboratorio presenta un nivel de prolactina ligeramente elevado de 160 ng/mL. La paciente ha tenido ciclos irregulares toda su vida, con ciclos que van desde los 21 días hasta los 42 días, pero no más. Las imágenes muestran una pequeña lesión hipofisaria. El radiólogo indica un posible microadenoma. No se observan signos significativos en la historia clínica ni en la exploración física. El examen neurológico incluyendo campimetría digita es normal.

¿Se sentiría cómodo iniciando una prueba con cabergolina en atención primaria, o es algo que siempre pospondría hasta que el especialista esté de acuerdo? Agradezco su opinión.

 

 

Opinión: La historia carece de algunos datos como la edad (sabemos que es una “mujer joven”), historia ginecológica, si tiene hijos, si tiene oligomenorrea o amenorrea (la historia dice “ha tenido ciclos que van de 21 a 42 días”, pero no dice cómo son los ciclos en la actualidad), si hay o no galactorrea, si toma o no medicamentos  que puedan ocasionar hiperprolactinemia, cómo es la función renal, la función tiroidea etcétera. Por otro lado, no estoy de acuerdo con que un nivel de 160 ng/mL sea “ligeramente elevado”, si tenemos en cuenta que en una mujer no gestante el límite superior es 25 ng/mL, y que una concentración superior a 100 ng/mL, generalmente se asocia con hipogonadismo manifiesto, secreción subnormal de estradiol y sus consecuencias, que incluyen amenorrea, sofocos y sequedad vaginal.La mayoría de los pacientes con hiperprolactinemia tienen un adenoma lactotropo, y en este caso sabemos que en las imágenes presenta un “posible microadenoma en la hipófisis”, con lo  cual el diagnóstico parece en principio, claro. Aun así sería importante saber también la concentración de IGF-1, ACTH, LH, FSH, TSH y T4 libre o total, además de un test de embarazo. En este caso, descartadas las causas de hiperprolactinemia mencionadas antes, todo lleva a pensar que la paciente tiene un MICROADENOMA LACTOTROPO, es decir un PROLACTINOMA, que es un tumor benigno que ha sufrido una mutación somática que produjo una expansión monoclonal de un solo tipo de célula. Respecto de tu pregunta sobre el manejo de estos pacientes, lo primero que hay que saber es si hay que tratarla o no. En ese sentido hay que saber que las indicaciones de tratamiento son fundamentalmente dos, uno es si existen síntomas neurológicos debido al gran tamaño de un adenoma lactotropo y el otro es si existe hipogonadismo u otros síntomas (como galactorrea) debido a la hiperprolactinemia. Y hay una tercera indicación que son las mujeres con hiperprolactinemia leve y ciclos menstruales normales que buscan concebir, ya que pueden presentar una disfunción sutil de la fase lútea. En este caso, al no conocer la historia completa de la paciente, no sabemos si cae en algunas de las tres categorías que ameriten tratarla. Si se decide tratarla, hay que decir que los prolactinomas son más susceptibles al tratamiento farmacológico que cualquier otro tipo de adenoma hipofisario debido a la disponibilidad de agonistas dopaminérgicos, que suelen disminuir tanto la secreción de prolactina como el tamaño del tumor. Los microadenomas, como parece ser este caso, tienen menos de 1 cm de diámetro, y el 95 % no aumenta de tamaño tras cuatro a seis años de observación. El 5 % que sí aumenta de tamaño debe tratarse únicamente por el aumento de tamaño. Hay casi siempre una proporcionalidad entre el tamaño del adenoma lactotropo y la secreción de prolactina. Los adenomas de <1 cm de diámetro suelen estar asociados a valores séricos de prolactina inferiores a 200 ng/ml, los de aproximadamente 1 a 2 cm de diámetro a valores entre 200 y 1000 ng/ml, y los de más de 2 cm de diámetro a valores superiores a 1000 ng/ml y tan altos como 50 000 ng/ml. El tratamiento, si como dijimos, está decidido realizar se comienza con un agonista dopaminérgico, el cual disminuye las concentraciones séricas de prolactina y el tamaño de la mayoría de los adenomas lactotropos. Para la mayoría de los pacientes con hiperprolactinemia, se sugiere cabergolina como tratamiento inicial, ya que, si bien existe también la bromocriptina, esta es menos eficaz y presenta mayores efectos secundarios. La cabergolina se administra una o dos veces por semana, y se usa a dosis menores de las utilizadas en la enfermedad de Parkinson y por lo tanto no tiene el riesgo que puede verse en dichos pacientes de presentar cardiopatía valvular. La dosis inicial de cabergolina debe ser de 0,25 mg dos veces por semana, o de 0,5 mg una vez por semana si el paciente prefiere una dosis semanal. Administrar la dosis en la cena o antes de acostarse reduce la probabilidad de náuseas o somnolencia. Después de uno o dos meses de tratamiento, se debe evaluar al paciente para detectar efectos secundarios y se debe medir la prolactina sérica. No es necesario repetir la resonancia magnética (RM). El tratamiento posterior depende de la respuesta, si la concentración sérica de prolactina es normal o casi normal y no se han presentado efectos secundarios, se debe continuar con la dosis inicial. En este caso, la función gonadal probablemente se recuperará en unos meses. Si la concentración sérica de prolactina no se ha normalizado y los síntomas de hiperprolactinemia no han mejorado, pero no se han presentado efectos secundarios, la dosis debe aumentarse gradualmente hasta 1,5 mg de cabergolina dos o tres veces por semana. La dosis que normalice el valor de prolactina sérica debe continuarse durante dos años y después retirar gradualmente. Si es necesario aumentar la dosis de cabergolina por encima de 2 mg por semana, hay que realizar una ecografía cardíaca cada dos años para controlar la enfermedad cardíaca valvular. Si el tratamiento con agonistas dopaminérgicos no ha tenido éxito en reducir la concentración sérica de prolactina, o cuando los síntomas o signos debidos a la hiperprolactinemia persisten incluso después de varios meses de tratamiento y el reemplazo de esteroides gonadales no es una opción, por ejemplo, cuando se desea el embarazo, se puede proceder a la cirugía transesfenoidal.

 

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