El término «signo de pestañas» se introdujo a finales del siglo XIX y se atribuye a Achille Souques, uno de los neurólogos franceses más destacados de su época. Esta observación clínica refleja la tradición de la meticulosa semiología neurológica a pie de cama propia de aquella época. Se la conoce como el signo de las pestañas y denota la incapacidad de ocultar completamente las pestañas al intentar cerrar los ojos con fuerza de forma bilateral.
Clínicamente, el signo de las pestañas se manifiesta
como pestañas del lado afectado que parecen desproporcionadamente más
prominentes o largas en comparación con las del lado no afectado. Este fenómeno
resulta de la disminución del tono o paresia del músculo orbicular del ojo
ipsilateral, un músculo esfinteriano responsable del cierre del párpado y el
parpadeo, que desempeña un papel fundamental en el reflejo corneal. La
inervación motora de este músculo proviene del nervio facial (nervio craneal
VII) a través de sus ramas temporal y cigomática. El cierre incompleto de
la hendidura palpebral (lagoftalmos) conduce a una lubricación corneal
inadecuada y a la exposición del ojo, lo que aumenta el riesgo de inflamación
corneal, xeroftalmía (ojo seco) y patología ulcerativa. Los pacientes también
pueden presentar ardor ocular o una sensación persistente de sequedad.
Puntos de aprendizaje
El signo de pestañas se refiere al aparente
alargamiento o mayor prominencia de las pestañas en el lado afectado en la
parálisis facial periférica, debido a la disfunción del músculo orbicular del
ojo.
Su presencia debería llevar a los médicos a
diferenciar la parálisis facial periférica de la central y a reconocer
características sutiles que distinguen la afectación bilateral de la
unilateral.
Se trataba de una mujer de 65 años que ingresó clínica
con sospecha de accidente cerebrovascular debido a una parálisis reciente del
lado izquierdo de la cara. En el examen clínico, se observó una comisura labial
caída y una fisura palpebral ensanchada en el lado izquierdo, ambos indicativos
de una parálisis facial periférica (figura 1). El fenómeno de Bell
(desplazamiento ascendente del globo ocular) fue positivo en el lado izquierdo,
compatible con una parálisis facial periférica en el lado izquierdo (figura 2).
Sin embargo, al examinarla más de cerca se objetivó la presencia del signo de las
pestañas en el ojo derecho, lo que alertó sobre el diagnóstico de parálisis
facial bilateral. Los pacientes que presentan una aparente parálisis unilateral
del nervio facial periférico deben ser evaluados cuidadosamente para descartar
una afectación contralateral sutil, que es poco común y ocurre en menos del 1%
de los casos. Las causas de la parálisis unilateral y bilateral del nervio facial
periférico difieren sustancialmente. La parálisis bilateral cambia el manejo
del paciente; requiere una punción lumbar para identificar causas subyacentes
como la neuroborreliosis que fue el diagnóstico en este caso. El reconocimiento
temprano y la terapia antibiótica oportuna son cruciales para un tratamiento
óptimo.
CAUSAS DE PARÁLISIS FACIAL BILATERAL (DIPLEJÍA FACIAL)
La parálisis facial bilateral simultánea es un cuadro
clínico poco frecuente (representa menos del 2% de todas las parálisis
faciales) y, a diferencia de la parálisis de Bell unilateral, suele ser un
indicador de una enfermedad sistémica subyacente que requiere una evaluación
médica urgente.
Es el grupo más común. Destacan:
- Enfermedad de Lyme: Es una de las causas más frecuentes de parálisis bilateral. Se produce por la picadura de una garrapata infectada por la bacteria Borrelia burgdorferi.
- Síndrome de Guillain-Barré: Una polineuropatía desmielinizante aguda. La variante de Miller Fisher suele presentarse con debilidad facial bilateral, además de ataxia y arreflexia.
- Virus: VIH (especialmente durante la seroconversión), virus de Epstein-Barr (mononucleosis), citomegalovirus y herpes simple.
- Sífilis: Tanto en etapas secundarias como en neurosífilis.
2. Causas Neurológicas e Inflamatorias
- Sarcoidosis: Cuando afecta a los nervios craneales y se asocia con inflamación de las glándulas parótidas y uveítis, se denomina Síndrome de Heerfordt.
- Esclerosis Múltiple: Aunque es raro que sea la manifestación inicial y bilateral, puede ocurrir por lesiones en el tronco encefálico.
3. Causas Traumáticas o Estructurales
- Fracturas de la base del cráneo: Especialmente fracturas transversales del hueso temporal que afecten ambos lados.
- Malformación de Chiari: Por la compresión que ejerce sobre el tronco cerebral.
4. Causas Metabólicas y Otras
- Diabetes Mellitus: Puede causar neuropatías craneales múltiples.
- Leucemia o Linfomas: Por infiltración directa del nervio o meningitis neoplásica.
- Síndrome de Melkersson-Rosenthal: Una tríada poco común de parálisis facial recurrente, edema orofacial y lengua fisurada (lingua plicata).
Abordaje Clínico
Dada la complejidad del diagnóstico diferencial, el
protocolo suele incluir:
Analítica completa: Hemograma, glucemia, y pruebas
específicas para Lyme, VIH y sífilis.
Punción Lumbar: Para descartar disociación
albúmino-citológica (típica de Guillain-Barré) o procesos
infecciosos/tumorales.
Neuroimagen (RM o TC): Para evaluar lesiones en el
tallo cerebral o fracturas.
Electromiografía (EMG): Para valorar el grado de
denervación y el pronóstico funcional.
FUENTE: Lancet.


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