domingo, 11 de enero de 2026

Casos clínicos: Varón de 57 años con dermopatía pruriginosa generalizada de 10 años de evolución

 

El Dr. Cristhian Urbina, de Sullana Perú, envía estas imágenes con el siguiente texto:

Dr. Macaluso, buenas noches, saludos desde Perú, tengo un casito interesante, es un paciente varón de 57 años, con historia de enfermedad hace 10 años. A la inspección se observa presencia de placas descamativas, secas y gruesas en todo el cuerpo, desde cuero cabelludo hasta los pies, se asocia a prurito que se exacerba con la exposición al sol, adenopatías inguinales. Se observa además deformidad en dedos de MM.SS e II.  Que se asocia a rigidez e inflamación de articulaciones falangicas. 






Mi sospecha diagnostica es

1. Psoriasis severa + artritis psoriatica y

2. Ictiosis vulgar

Usted que opina, cual sería su sugerencia diagnostica y de tratamiento para este caso?

Le adjunto fotos con consentimiento del paciente.

 

 



Dr. Cristhian Urbina.

Sullana Perú.

 

 

Opinión: Se trata de una dermopatía generalizada crónica (10 años de evolución), que involucra la casi totalidad de la superficie  cutánea. Las características de la misma son extensas placas eritematosas brillantes, gruesas por hiperqueratosis, intensamente descamativas principalmente en cuero cabelludo y región facial. Existe intensa liquenificación y lesiones costrosas, con aumento de las marcas cutáneas e intensa xerosis generalizada. A nivel de las manos, aunque hubiese sido necesario una imagen focalizada limitada a ambas manos y uñas, son notables la deformidad articular con desviaciones del eje de los dedos, y una actitud de flexión, con rigidez e imposibilidad de la extensión de la totalidad de los dedos. Todos estos elementos hacen sospechar en primer lugar ERITRODERMIA PSORIÁSICA CRÓNICA. La presencia  de  adenopatías inguinales es propia de la eritrodermia crónica independientemente de la etiología, y casi siempre la anatomía patológica en estos casos muestra LINFADENOPATÍA DERMATOPÁTICA. Suele haber en estos pacientes hepato y esplenomegalia. Estos pacientes son muy vulnerables a los trastornos hemodinámicos, a la mala regulación de líquidos y elecrolitos, la termorregulación, con hipotermia o hipertermia, pérdida de proteínas y sobre todo a la infección y sepsis sobre todo por Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM). En todo paciente con eritrodermia psoriásica debe descartarse la INFECCIÓN POR VIH, ya que esta condicón predispone a pacientes con psoriasis y VIH a desarrollar eritrodermia. También hay que tratar de determinar otros desencadenantes como el uso de glucocorticoides sistémicos, la retirada abrupta de antipsoriásicos como metotrexato o ciclosporina. La confirmación de eritrodermia psoriásica es en general, clínico, teniendo en cuenta antecedentes personales o familiares de psoriasis, de exposición a posibles desencadenantes de enfermedades como dijimos antes, la coexistencia con artralgias, onicopatía psoriásica como parece este caso. La biopsia es una alternativa si no se puede determinar de otra forma la etiología de la eritrodermia, y este procedimiento permite además, desenmascarar otros diagnósticos como patología de base como son DERMATITIS ATÓPICA, PITIRIASIS RUBRA,  algunas causas neoplásicas sobre todo hematológicas LINFOMA CUTÁNEO DE CÉLULAS T, SÍNDROME DE SÉZARI, ICTIOSIS,  y muchas  otras menos probables en este caso. En cuanto al manejo de la eritrodermia psoriásica, en general hay que internar a estos pacientes para una estrecha monitorización clínica, reposición de líquidos y electrolitos, y asistencia con el cuidado de la piel. La decisión de hospitalización se basa en la gravedad de la enfermedad y la presencia de complicaciones. Los pacientes con enfermedad grave pueden requerir ingreso en la unidad de cuidados intensivos y, a menudo, se benefician de la atención en la unidad de quemados (no parece ser el caso de este paciente con una forma crónica de eritrodermia). Es muy importante el apoyo nutricional, el control eventual de infección si la hubiese. Respecto de la piel, hay que utilizar apósitos húmedos, hidratación de la piel, baños de avena, corticosteroides tópicos de potencia media para tronco y extremidades, y corticosteroides tópicos de baja potencia para áreas faciales e intertriginosas. El control de la psoriasis en sí, se indica habitualmente tratamiento sistémico con ciclosporina, por vía oral en dosis de 3 a 5 mg/kg al día. En pacientes con enfermedad grave, se suele administrar 5 mg/kg al día como tratamiento inicial. La mejoría significativa suele observarse durante el primer mes. Una vez alcanzada la remisión, la dosis se reduce gradualmente según la tolerancia durante algunos meses. Una alternativa es Infliximab  (5 mg/kg a las 0, 2 y 6 semanas, seguido de 5 mg/kg cada ocho semanas). Se puede observar una mejoría notable durante las primeras semanas de tratamiento. Si no se observa respuesta al tratamiento en un plazo de cuatro a seis semanas, es menos probable que se produzca un beneficio significativo. En este caso, se cambiaría al paciente a ciclosporina u otro tratamiento. Otras terapias alternativas de primera línea son la acitretina y el metotrexato pueden ser eficaces para la psoriasis eritrodérmica, pero su inicio de acción es más lento que el de la ciclosporina y el infliximab. Por lo tanto, el tratamiento inicial con estos fármacos suele reservarse para pacientes que no pueden ser tratados con ciclosporina o infliximab, o que presentan cuadros subagudos de la enfermedad.

 

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