domingo, 5 de abril de 2009

Eritema nodoso.

Paciente de 34 años, sexo femenino que se interna en la sala de Clínica Médica del Hospital Angel Pintos de Azul el 02/03/2009.
Motivo de internación:
Aparición de nódulos dolorosos en región anterior de ambas piernas.
Enfermedad actual:
Comienza hace 48 horas con malestar general, artromialgias generalizadas, y síndrome febril que la paciente interpreta como “estado gripal” por lo que decide guardar reposo. Veinticuatro horas después aparecen lesiones nodulares dolorosas en ambas piernas, con gran componente inflamatorio, eritema y calor local intensos, por lo que decide consultar a la guardia del Hospital. Se interpreta el cuadro como infeccioso y se la medica con amoxicilina/clavulánico VO. Al día siguiente vuelve a la guardia con persistencia de la sintomatología por lo que se decide su internación.
Antecedentes de enfermedad actual:
Hace 20 días uno de sus hijos tuvo faringitis estreptocóccica documentada por hisopado de fauces. A la semana ella presenta un cuadro de odinofagia febril que se interpreta como faringitis estreptocóccica, y se trata con amoxicilina.
Antecedentes patológicos: no refiere
Antecedentes familiares : no relevantes
Examen físico:
Lo positivo del examen físico es la presencia en cara anterior de ambas piernas de nódulos subcutáneos, en número de 3 a 5 en cada pierna, de alrrededor de 2 cm de diámetro, exquisitamente dolorosos a la palpación y cubiertos por eritema rojo violáceo.
El resto del examen físico es negativo
Se interpreta el cuadro como eritema nodoso
Se le prescriben AINES con lo que se obtiene rápida mejoría por lo que se externa.
Se solicitaron
Hemograma, hepatograma, urea, creatinina. Hisopado de fauces, ASTO, PPD, factor reumatoideo, FAN, VDRL, HIV. Se solicitó asimismo Rx de tórax.
Los resultados de los estudios serán evaluados en el seguimiento por consultorio externo de Clínica Médica




Eritema nodoso


Background
El eritema nodoso (EN) es una erupción aguda, nodular eritematosa, usualmente limitada a la cara anterior de las piernas. El EN crónico o recurrente es raro pero suele ocurrir.
El EN es presumiblemente una reacción de hipersensibilidad y puede ocurrir asociado a diversas enfermedades sistémicas o terapia con drogas, o bien puede ser idiopático. La reacción inflamatoria ocurre en el panículo.

Fisiopatología:
El EN es probablemente una reacción de hipersensibilidad a una variedad de antígenos; no se han demostrado inmunocomplejos circulantes en las formas idiopáticas o no complicadas, pero puede ser demostrado en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal. (1)

Frecuencia:
Existe un pico de incidencia entre los 18 y los 34 años. La edad y la distribución por sexos varían de acuerdo a la etiología y la localización geográfica.
La incidencia de EN es de 1 a 5/100.000 habitantes/año. En Inglaterra la incidencia es de 2,4/10.000/año

Morbi/mortalidad:
La mayoría de los cuadros de EN se resuelve sin reacciones adversas.
Sexo:
Las mujeres se afectan más a menudo que los hombres, con una relación hombre/mujer de 1:4.

Edad:
El EN puede ocurrir en niños y en pacientes de más de 70 años, pero es más común en adultos jóvenes de 18 a 34 años.

Clínica:
La fase eruptiva del EN comienza con síndrome gripal, fiebre, y dolorimiento generalizado. Las artralgias pueden preceder a la aparición de la erupción o ser simultáneas con ellas. La mayoría de las lesiones de EN inducidas por infección curan dentro de las 7 semanas, pero la enfermedad activa puede durar hasta 18 semanas. En contraste, 30% de EN idiopáticos pueden durar más de 6 meses. La enfermedad febril con hallazgos dermatológicos se caracteriza por un inicio abrupto de la enfermedad con fiebre inicial, seguido por rash doloroso dentro de 1-2 días.

Examen físico:
Las alteraciones en el examen físico se circunscriben al compromiso cutáneo y articular.

Lesiones cutáneas primarias:
Las lesiones comienzan como nódulos rojos dolorosos. Los bordes de las lesiones no son bien definidos, y el tamaño de las lesiones varían entre 2 y 6 cm. Durante la primer semana, las lesiones se ponen tensas, duras, y dolorosas; durante la segunda semana pueden hacerse fluctuantes, como abscesos, pero no supuran, ni se ulceran. Las lesiones individuales duran aproximadamente 2 semanas, pero ocasionalmente continúan apareciendo lesiones nuevas hasta 3 a 6 semanas. El dolor en las piernas y la inflamación de los tobillos pueden persistir varias semanas.

Distribución de las lesiones de piel:
Característicamente, las lesiones aparecen en la cara anterior de las piernas; sin embargo, pueden aparecer en diversos sitios.

Color de las lesiones de piel:
Las lesiones cambian de color en la segunda semana desde un color rojo brillante hasta un color azulado pálido. A medida que se reabsorben las lesiones el color varían a un tono amarillento, asemejándose a la evolución de un hematoma traumático. Desaparecen en 1 a 2 semanas con descamación de la piel que recubre las lesiones.

Nódulos hiliares:
La aparición de adenopatías hiliares puede desarrollar como parte de la reacción de hipersensibilidad en el EN. La adenopatía hiliar bilateral está asociada con sarcoidosis, mientras que cuando son unilaterales pueden ocurrir en infecciones o neoplasias.
Articulaciones:
Las artralgias ocurren en más de 50% de los pacientes y comienzan durante la fase eruptiva o precede a la erupción en 2 a 4 semanas. Eritema, inflamacióny dolor ocurren en la articulación, a veces con derrame articular. La rigidez articular matinal es común. Puede afectarse cualquier articulación, pero los tobillos, rodillas y muñecas son los más comúnmente afectados. La sinovitis se resuelve en pocas semanas, pero el dolor articular y la rigidez pueden durar más de 6 meses. No hay cambios articulares destructivos. El líquido articular es acelular, y el factor reumatoideo es negativo

Etiología:
La mayoría de los pacientes con EN tienen evidencias de infección estreptocócica; en tal caso, el único tratamiento es el sintomático para aliviar el dolor. Sin embargo, entre un 15% a un 40% de los casos, el EN representa un signo temprano de una variedad de infecciones, enfermedades del tejido conectivo, y otros trastornos inflamatorios (ver más abajo) (1,3,6). La frecuencia con que diferentes enfermedades han estado asociadas a EN varían de acuerdo a la población estudiada, por lo tanto, una cuidadosa historia clínica constituye el aspecto más importante del manejo de un paciente con EN.

Anatomía patológica:
Histológicamente el EN es una paniculitis que compromete los septos de la grasa subcutánea sin vasculitis asociada, aunque a veces hay cambios inflamatorios en los pequeños vasos. La inflamación septal típica, con respeto por los lóbulos se muestran en la figura.

Diagnóstico:




El diagnóstico de este trastorno es más a menudo clínico, y la biopsia solo es requerida en casos atípicos (por ejemplo, pacientes sin lesiones en las piernas, persistencia más de 6 a 8 semanas, o desarrollo de ulceración). En áreas donde la tuberculosis es endémica, la biopsia puede ser requerida, ya que el organismo puede ser identificado en el material de biopsia (13,15). Cuando la biopsia es obtenida, es crucial obtener una muestra incisional profunda; el punch, a menudo produce muestras insuficientes e inadecuadas para el diagnóstico (11,16)
Los siguientes tests diagnósticos son recomendados para ayudar a establecer la causa probable o la presencia de una enfermedad asociada (5,17).
1) Hemograma completo
2) Enzimas hepáticas (aminotransferasa, FAL), bilirrubina, albúmina.
3) Urea y creatinina.
4) Antiestreptolisinas-O, repetida 2 a 4 semanas después para medir si hay cambio de títulos.
5) Rx de tórax, buscando adenopatías hiliares u otra evidencia de sarcoidosis o infección fúngica.
6) PPD.

Diagnóstico diferencial:
El EN puede ser confundido con otras formas de paniculitis, especialmente vasculitis nodulares (también llamado eritema indurado), la enfermedad de Weber-Christian, las infecciones subcutáneas debidas a bacterias u hongos, la tromboflebitis superficial, y las vasculitis cutáneas. (12,18,22).

Eritema indurado:
También llamado paniculitis nodular, enfermedad de Bazín, y vasculitis nodular, es el primer diagnóstico diferencial que debe hacerse frente a un paciente con nódulos inflamatorios de menos de 8 semanas de duración que comprometen las piernas. Algunas series de casos reportan diferencias clínicas entre vasculitis nodular (eritema indurado). Se describe que el eritema indurado de Bazín afecta más comúnmente la parte posterior de las piernas, y tiene más tendencia a la ulceración. Y a la recurrencia (9,23,24). Otras series, sin embargo, han mostrado considerable superposición entre ambas entidades (25). La tuberculosis es la causa más frecuente de vasculitis nodular (eritema indurado).

Paniculitis de Weber-Christian:
La paniculitis de Weber-Christian (paniculitis recidivante febril no supurada) es una enfermedad inflamatoria infiltrativa de la grasa que habitualmente ocurre en mujeres jóvenes. Se caracteriza por nódulos dolorosos de la piel que a menudo se asocian con síntomas constitucionales u otros síntomas tales como fiebre, artralgias y mialgias(26)
Se describe que la mayoría de los pacientes finalmente han terminado de reclasificarse como otra entidad, como EN, otras formas de paniculitis, y tromboflebitis superficial (27). Así, el epónimo de esta condición puede desaparecer rápidamente como una entidad clinico-patológica definida.

Otras:
Las restantes entidades que se plantea diagnóstico diferencial con EN incluyen:
1) Tromboflebitis superficial.
2) Vasculitis cutánea.
3) Infección subcutánea con bacterias típicas tales como staphylococos, y menos comúnmente agentes infecciosos que producen linfangitis nodular (Sporothrix schenckii, Nocardia brasiliensis, Mycobacterium marinum, Leishmania braziliensis, and Francisella tularensis) [20,28].
4) Granuloma anular subcutáneo.

La confusión clínica entre todas estas entidades ocurre solo en una minoría de casos. Así, en áreas donde la tuberculosis no es endémica, la biopsia puede reservarse para los casos atípicos mencionados antes (por ejemplo pacientes sin lesiones en las piernas, persistencia más allá de 6 a 8 semanas, o desarrollo de ulceración). (21)

Causas de EN:

La bibliografía representativa en cuanto a etiología del EN en los últimos 50 años se muestra en las siguientes referencias(1,3,5,6,10,29,30). Otros estudios fueron omitidos por antiguos (8,31) por no claros (32,33), o por protocolos diagnósticos no especificados o por estar demasiado enfocados a descartar una entidad determinada (4,7)
Como se mencionó antes, la infección estreptocócica es la más prevalente en todas las series. En Europa y en Norteamérica, la sarcoidosis constituye una causa frecuente de EN, mientras que la tuberculosis permanece siendo una causa importante en otras regiones del mundo. Por lo tanto, los estudios que pueden ser útiles para excluir estas entidades son los títulos de antiestreptolisinas (ASTO), PPD, y Rx de tórax (17) El embarazo y los anticonceptivos orales explican una minoría de casos, mientras que la enfermedad inflamatoria intestinal, el linfoma de Hodgkin, y la enfermedad de Behcet, aparecen esporádicamente en alguna serie de casos.

Causas dominantes de EN
Faringitis estreptocócica:
La faringitis estreptocócica probablemente represente la causa más frecuente de EN a lo largo del mundo; sin embargo, como lo sugiere un estudio (5) utilizando criterios diagnósticos estrictos para infección estreptocócica, pueden revelar que otras causas de infecciones de las vías aéreas superiores han estado presentes y no la infección estreptocócica.
En las series de casos, los casos atribuidos a faringitis estreptocócica incluyen una mezcla de casos “definidos” (cultivos positivos o cambios del título de ASTO) y casos “probables”. Los casos definidos dan cuenta de poco más de la mitad de los casos. Muchos de estos pacientes de las series de casos exhiben evidencias serológicas de reciente infección estreptocócica en ausencia de síntomas de faringitis. Así, la evaluación de todo paciente con EN debe incluir un hisopado faríngeo con cultivo y un título de ASTO.

Idiopático

Los casos idiopáticos representan el 16% al 72% de los casos de EN según las series. EN idiopático es un diagnóstico de exclusión; la mayoría de otos diagnósticos asociados con EN deben ser descartados con una detallada historia clínica, examen físico, Rx de tórax, hisopado faríngeo con cultivo, titulación de ASTO, así como biopsia de piel en casos atípicos. Sin embargo, el seguimiento clínico debe continuar en el tiempo, para descartar la aparición tardía de condiciones tales como enfermedad inflamatoria intestinal, tuberculosis primaria, linfoma enfermedad de Behcet; El EN puede preceder a estas entidades en meses a años.
La mayoría de otras condiciones asociadas a EN pueden ser considerados en términos de dos patrones diagnósticos:
1) EN asociado con adenopatía hiliar.
2) EN acompañado por sintomatología gastrointestinal.

Eritema nodoso con adenopatía hiliar:
Un número de trastornos se pueden presentar con EN y adenopatía hiliar. La sarcoidosis es el trastorno clásico de esta categoría, pero también la tuberculosis, coccidioidomicosis, histoplasmosis, blastomicosis, yersiniosis y las infecciones por chlamidophyla pneumoniae

Sarcoidosis:
La prevalencia de sarcoidosis entre pacientes con EN varía geográficamente. Entre pacientes descendientes del norte de Europa, el EN ocurre comúnmente como presentación de la enfermedad y representa en estos casos un buen pronóstico (34,35) En contraste, el EN es un hallazgo menos común de sarcoidosis en pacientes de otros background étnicos y no implica un pronóstico favorable (34,36-41) Las series de Tailandia y Singapur no reportaron sarcoidosis en su casuística, y la serie Israelí incluye solo un caso atribuible a sarcoidosis.
El síndrome de Lofgren es definido como la tríada de adenopatías hiliares, poliartritis aguda y EN. Los pacientes con EN tienden a ser mujeres, y poseen el alelo HLA-DR3 , y tienen compromiso multiarticular. (42) El síndrome de Lofgren es usualmente autolimitado; el EN típicamente desaparece en semanas hasta 2 meses. (43)
La presencia de artritis en un paciente con EN y adenopatías hiliares no asegura el diagnóstico de sarcoidosis. Como se discute más abajo, la histoplasmosis, coccidioidomicosis, yersiniosis, y Chlamydophila (antiguamente llamada Chlamydia) pneumoniae pueden producir esta constelación de hallazgos. El diagnóstico diferencial en tales casos debe ser estrechado en base a tests de laboratorio de acuerdo a la zona geográfica. La presencia de artritis de tobillo bilateral (44,45) o uveítis (46,47) sugiere fuertemente el diagnóstico de sarcoidosis en pacientes con EN y adenopatías hiliares bilaterales.

Tuberculosis:
La tuberculosis, antiguamente era la causa más prevalente como causa de EN (8,31,48). Actualmente, la prevalencia de tuberculosis entre pacientes que presentan con EN ha disminuido marcadamente; sin embargo, series de casos más recientes como la de Israel (2), Tailandia (10), Francia (3), Grecia (29), España (5), y Singapur (30), reportaron al menos 1 caso.
Las adenopatías hiliares debida a tuberculosis ocurren en el contexto de la primoinfección tuberculosa (46,47); la primoinfección es la causa de la mayoría de los EN relacionados con tuberculosis (1,6,8,31,49). Los pacientes se pueden presentar con una Rx de tórax normal, y una PPD negativa. Así, los pacientes deben ser seguidos varios meses para pesquisar cambios radiológicos o seroconversión de la PPD.

Coccidioidomicosis:

La coccidioidomicosis ocurre en regiones áridas de los EE UU, así como en Méjico, América Central y Sudamérica. El EN ocurre aproximadamente en 5% de todas las personas infectadas con coccidioidomicosis (50); la prevalencia aumenta a 15%-40% en pacientes con presentaciones agudas y sintomáticas (50,52) La coccidioidomicosis aguda frecuentemente causa artralgias o artritis (52) y puede aún completar la tríada del síndrome de Lofgren con, EN asociado a adenopatía hiliar bilateral y artritis (53). En forma similar a la sarcoidosis, el EN ocurre más comúnmente en pacientes de raza caucásica, y representa un pronóstico más favorable en términos de riesgo de infección crónica diseminada (52,54)

Histoplasmosis:
Durante un brote masivo de histoplasmosis en Indiana de 1978 a 1979, 18 de 435 laboratorios presentaron casos de EN (55). En dos brotes de histoplasmosis anteriores, el eritema multiforme ocurrió más frecuentemente que EN, pero las dos manifestaciones muy frecuentemente ocurrieron juntas. (56,57) El EN usualmente ocurrió en la primera o segunda semana de enfermedad, aunque las lesiones precedieron a las manifestaciones pulmonares en 1 a 2 semanas en una minoría significativa de los pacientes .(57) La histoplasmosis aguda puede mimetizar el síndrome de Lofgren cuando se presenta con la tríada de EN, adenopatías hiliares, y artritis. (58)

Linfoma de Hodgkin:
Un paciente de las serie de Escocia se presentó con adenopatía mediastinal atípica para sarcoidosis y posteriormente se diagnosticó como enfermedad de Hodgkin. Dos series de casos de habla no inglesa mencionan casos únicos de EN debido a linfoma no Hodgkin. (59,60) Otros reportes de la asociación de linfoma de hodgkin o linfoma no Hodgkin describen una historia de EN recurrente o persistente. Así, mientras el EN idiopático puede recurrir, el EN persistente o recurrente debe sugerir rápidamente linfoma de Hodgkin o no Hodgkin, y posiblemente linfoma de células-T con infiltración directa de la piel. (25,66)

Infección por Chlamydophila:
La primera asociación entre EN y chlamidophila fue en una caso de Psitacosis, pero la literatura inglesa reporta solo algunos pocos casos (69,70) Otras infecciones por chlamidophila subsecuentemente emergieron como causa de EN, particularmente Chlamydophila pneumoniae. (71,73) Los 11 pacientes en uno de esos reportes describieron trastornos respiratorios en el momento de diagnóstico de EN. (71) Una serie más reciente, sin embargo, describe 3 de 7 pacientes consecutivos con diagnóstico presuntivo de síndrome de Lofgren (debido a sarcodosis) en quienes se demostró la presencia de C pneumoniae en base a estudios serológicos y respuesta al tratamiento (74) La serie de casos de Francia y otros dos reportes (71,75) describe casos de EN atribuibles a C trachomatis ; el linfogranuloma venéreo también ha sido reportado como causa de EN (76,77).

Yersiniosis:
La yersiniosis fue primero descripta como causas de EN en 1970 (78). De hecho, puede ser una causa frecuente de EN en el norte de Europa (4,79) Solo 1 paciente de toda la serie de casos recibió este diagnóstico, y yersinia es probablemente una causa rara de EN en Norte América (80). Es interesante que la yersiniosis puede presentarse como adenopatía hiliar y EN en ausencia de síntomas gastrointestinales. (81)
Blastomicosis:
Se ha puesto atención en la blastomicosis como causa de EN después de un brote de blastomicosis en 1950 (82); casos más recientes han sido reportados (83). En todos esos pacientes, el EN desarrolló después de síntomas pulmonares.

Eritema nodoso acompañado por síntomas gastrointestinales:
Hay un número de trastornos en los que se combina la presencia de EN con síntomas gastrointestinales como: 1) enfermedad inflamatoria intestinal (EII) donde el EN ocurre en el contexto de actividad inflamatoria intestinal, 2) enfermedad ded Behcet, 3) infección por yersinia enterocolítica (puede mimetizar la EII u ocurrir sin síntomas gastrointestinales) 4) infección por salmonella, campylobacter, shigella, (siempre la diarrea está presente), 5) pancreatitis.


Enfermedad inflamatoria intestinal (EII) (84,85).
Al menos un caso de EII apareció en cuatro de la serie de casos en la tabla 1 (2,3,6,17) y en otra serie de casos (33,86) El EN ocurre más comúnmente con enfermedad de Crohn que con colitis ulcerosa. La presencia de EN puede ser indicativa de enfermadad más compleja; en una serie de casos, las complicaciones penetrantes gastrointestinales fueron más prevalentes en pacientes con EN (87).
Tres de los pacientes se presentaron con historias de EN previo, al menos un año antes de desarrollar síntomas gastrointestinales. Típicamente , sin embargo, el EN desarrolla coincidentemente con los brotes gastrointestinales de actividad inflamatoria (88), en contraste al pioderma gangrenoso, que comúnmente tiene un curso independiente de actividad gastointestinal.
El tratamiento dirigido a la EII usualmente resulta en la eliminación del EN. Los glucocorticoides sistémicos pueden ser necesarios en presencia de lesiones refractarias que, o preceden a los síntomas, o que ocurren durante la fase de remisión de la EII, pero su uso requiere un diagnóstico firmemente establecido de EN debido a EII. El ioduro de potasio ha sido reportado como efectivo para EN refractario debido a EII.

Enfermedad de Behcet:
La enfermedad de Behcet puede causar hallazgos mucocutáneos y gastrointestinales como la enfermedad de Crohn (90,92), así como un riesgo aumentado de eventos trombóticos (93) Cuatro de las series de casos reportaron más de un paciente con enfermedad de Behcet como causa de EN (10,17,29,30) Los tres pacientes de la serie de Tailandia no tuvieron historia previa de síntomas gastrointestinales pero desarrollaron úlceras orogenitales simultáneamente con el EN.
Un estudio mostró que 5 de 18 pacientes con enfermedad de Behcet se presentaron con EN meses a años antes de que se presenten las úlceras oculares-orales y genitales (96)
La enfermedad de Behcet puede ser desencadenada por la exposición a agentes infecciosos tales como la infección estreptocócica (97). Así, es posible que los pacientes adquieran el EN debido a infección estreptocócica reciente y que después subsecuentemente desarrollen enfermedad de Behcet, tengan la misma base etiológica.

Gastroenteritis bacteriana:
Numerosos reportes documentan EN asociado a gastroenteritis, incluyendo especies de Salmonella (98-103) así como vacunación para tifoidea)(104), Campylobacter (99,105,106), y Shigella (107,108). La yersiniosis da cuenta de una sustancial proporción de casos en varias series norte Europeas (79,86,109). Los pacientes de con EN debido a yersinia pueden presentarse con o sin diarrea (78,81), pero en todos los casos, establecer el diagnóstico requiere test serológicos para anticuerpos contra yersinia (78,79,81), ya que los cultivos son negativos aún en pacientes sintomáticos. El EN debido a infección por yersinia no parece requerir terapia antibiótica (3,78,81) aún cuando se acompañe de sintomatología gastrointestinal. Los propósitos de establecer este diagnóstico (o de cualquier otra infección gastrointestinal bacteriana) descansa fundamentalmente en la preocupación de descartar una enfermedad inflamatoria intestinal (EII).

Pancreatitis:
La pancreatitis es una causa poco frecuente de paniculitis (9,19) y solo raramente produce un cuadro clínico que recuerda al EN. Un paciente de una serie de casos en la tabla 1 aparentemente tuvo pancreatitis, aunque no se proveyeron detalles. La mayoría de los casos reportados en la literatura describen pacientes con lesiones EN-like al momento de la presentación con pancreatitis obvia,(110,111), o días a semanas en el curso de una pancreatitis. Un reporte, sin embargo, describe un paciente que desarrolló lesiones EN like dos semanas antes a la presentación con pancreatitis. (112)

Enfermedad de Whipple:
La enfermedad de Whipple fue omitida de la tabla 3, debido a su rareza, pero un reporte describe un paciente con enfermedad de Whipple probada con biopsia que se presentó con nódulos subcutáneos que recordaban al EN en el contexto de trastornos gastrointestinales crónicos (113).

Otras condiciones asociadas con EN:
Una variedad de otras condiciones pueden estar asociadas con EN:

Embarazo y anticonceptivos orales:
El embarazo y los anticonceptivos orales están a menudo citados como causa de EN; tres de las series reportaron al menos un caso. La concentración de casos de EN entre mujeres de edad reproductiva aumenta la posibilidad de asociaciones coincidentes o casuales. Sin embargo, la asociación temporal en varios reportes, incluyen recurrencia de EN con cada embarazo o con la vuelta al consumo de anticonceptivos orales o terapia de reemplazo hormonal (114-119). Todo esto argumenta a favor de su asociación causal.

Medicamentos:
Los medicamentos son a menudo citados como causa de EN (2,10,17). Descartar la pura coincidencia es a menudo dificultoso, ya que los pacientes reciben frecuentemente antibióticos, antipiréticos en el contexto de fiebre y síndrome gripal que acompaña al EN. Las sulfas, en particular aparecen comúnmente en la lista de las causas de EN, pero el único reporte detallado de esta asociación se refiere a pacientes que reciben sulfas por lepra y que presentaron un cuadro EN-like asociado a lepra. (120) Medicaciones prescriptas comúnmente, asociadas con EN (aunque solo raramente) son omeprazol (121,122) vacuna de hepatitis B (123-127), e isotretinoina (128-130). Un paciente desarrolló EN siguiendo a la exposición a dos diferentes antagonistas del receptor de leukotrieno, zafirlukast y montelukast (131).

Lepra:
La lepra es una importante causa de EN en ciertas partes del mundo. Una serie de 60 pacientes con EN reportaron en un 8% ser secundarios a lepra, pero no indican si algún paciente se presentó con EN después de l diagnóstico de lepra (32).
Un trastorno distinto del EN, el eritema nodoso leproso, puede ocurrir en pacientes con lepra y puede representar una reacción de hipersensibilidad o por inmunocomplejos. A diferencia del típico EN , el eritema nodoso leproso frecuentemente forma pústulas y se ulcera (ver figura 3) Una gran revisión de pacientes con lepra documentaron que 6% de pacientes tuvieron eritema nodoso leproso al momento del diagnóstico, además de la aparición tardíamente durante el curso de la enfermedad, aunque en estos casos relacionado probablemente con el uso de antibióticos (132).

Lupus eritematoso sistémico:
El LES aparece en muchas listas de diagnóstico diferencial de pacientes con EN, pero reportes de esta asociación son muy raros. Una serie de casos menciona dos pacientes con EN recurrentes y elevado título de autoanticuerpos quienes recibieron diagnóstico de “LES variante”, aunque no se proveen más detalles. (6) Tres grandes estudios de cohortes describen hallazgos clínicos y serológicos de LES no reportaron ocurrencia de EN (133-135). Un reporte describió dos pacientes que reunían criterios de LES después de presentarse con paniculitis; las lesiones de piel recordaban al EN en estos pacientes (136).
Otras vasculitis o enfermedades de tejido conectivo:
Ninguna de las series de casos reportadas para EN encontraron vasculitis o enfermedades del tejido conectivo además de la enfermedad de Behcet. Una serie de anatomía patológica con nódulos inflamatorios en piernas reportó 2/134 pacientes con periarteritis nodosa y 1/134 pacientes con síndrome de Churg Strauss (25). Otras enfermedades del tejido conectivo que pueden raramente causar EN incluyen la enfermedad de Takayasu (127,137), la policondritis recidivante (138,139), y la granulomatosis de Wegener (140)

Infección dermatofítica:
La infección micótica superficial fue listada como causa de EN (ver tabla 1) (1), así como en otra serie de pacientes con EN (33). Otro reporte describe cinco casos en los que el EN aparecía en el contexto de infección por Trichophyton documentada, y, en varios casos el nuevo desafío a antígenos de Trichophyton reprodujo una lesión de EN (141)

Infección dentaria:
La infección dentaria ha sido raramente reportada en la literatura como causa de EN. La serie de casos de Egipto cita un caso de EN atribuible a infección dentaria, aunque no provee detalles del caso (32) Un reporte de Alemania describe cuatro pacientes con EN, débilmente convincentes, atribuibles a periodontitis y reciente extracción dentaria o infección dentaria franca (142)

Infección por HIV:
Ninguna serie de casos ha examinado específicamente EN en pacientes con infección por HIV, pero dos reportes describen pacientes HIV positivos con EN en el contexto de tuberculosis (143,144), y un artículo en Alemán describe EN en un paciente HIV positivo en ausencia de otra causa aparente 8145).
Sífilis:
La sífilis se encuentra en las antiguas listas de diagnóstico diferencial para EN (146). Sin embargo, la asociación todavía existe como una variante de la sífilis secundaria. (147,148)
Enfermedad por arañazo de gato:
Entre los pacientes con enfermedad por arañazo de gato, debida a infección con Bartonella henselae, EN es un evento muy infrecuente. En un estudio de 841 pacientes en Israel con antecedentes de enfermedad por arañazo de gato y evidencia serológica de infección con B henselae, la incidencia total fue de 2,7%. Sin embargo, en los pacientes que tenían compromiso articular, la incidencia fue de 20%.

Otras causas:
Una no explicada asociación entre síndrome de Sweet ha sido reportada en varios informes (150-152), y apareció en dos pacientes de la reciente serie Española (17). La serie Española también reportó un caso debido a Brucella abortus, previamente reportada como causa de EN en solo un caso. Las series de Nueva York y Singapur reportaron un caso de gonorrea cada una de ellas. Otros reportes de casos refieren varias enfermedades infecciosas así como mastitis granulomatosa (153-155).

Tratamiento:
El EN es usualmente autolimitado y se resuelve sin tratamiento, por lo tanto el tratamiento es sintomático.
El alivio del dolor asociado al EN que casi siempre se acompaña de artralgias puede incluir AINES(156), y ioduro de potasio (360 a 900 mg/día en tres dosis divididas) (89,157,-159) El ioduro de potasio como tratamiento del EN fue “redescubierto” después de reportes de éxitos terapéuticos con otras formas de paniculitis (160,161), que habían sido reportadas por los dermatólogos por años. El mecanismo de efecto del ioduro de potasio en EN no se conoce.
La evidencia de la eficacia de los tratamientos farmacológicos para EN en lugar de la simple observación se basa exclusivamente en pequeños estudios observacionales haciendo difícil recomendar terapéuticas. La elección del agente, dosis, y duración permanecen actualmente siendo basadas en el criterio médico.
Glucocorticoides:
Son usualmente innecesarios para el EN idiopático. La decisión de administrar corticoides se basa en el juicio clínico. En la decisión de usarlos influye el deseo de aliviar rápidamente las molestias del paciente, contra la posibilidad de enmascarar una condición neoplásica inflamatoria, o infecciosa (con la tuberculosis en el peor de los escenarios)

Autores
Jeanette L Hebel, MD, Department of Dermatology, Lancaster General Hospital
Jeanette L Hebel, MD is a member of the following medical societies: American Academy of Dermatology and American College of Mohs Surgery
Disclosure: Nothing to disclose
Coautores
Thomas Habif, MD, Adjunct Professor, Department of Internal Medicine, Section of Dermatology, Dartmouth Medical School
Thomas Habif, MD is a member of the following medical societies: American Academy of Dermatology and New Hampshire Medical Society
Disclosure: Nothing to disclose
Medical Editor
Timothy McCalmont, MD, Director, UCSF Dermatopathology Service, Professor of Clinical Pathology and Dermatology, Departments of Pathology and Dermatology, University of California at San Francisco
Timothy McCalmont, MD is a member of the following medical societies: Alpha Omega Alpha, American Medical Association, American Society of Dermatopathology, California Medical Association, College of American Pathologists, and United States and Canadian Academy of Pathology
Disclosure: Apsara Consulting fee for Independent contractor
Pharmacy Editor
David F Butler, MD, Professor of Dermatology, Texas A&M University College of Medicine; Chair, Department of Dermatology, Director, Dermatology Residency Training Program, Scott and White Clinic
David F Butler, MD is a member of the following medical societies: Alpha Omega Alpha, American Academy of Dermatology, American Medical Association, American Society for Dermatologic Surgery, American Society for MOHS Surgery, Association of Military Dermatologists, and Phi Beta Kappa
Disclosure: 3M Pharmaceutical Grant/research funds for Other; Graceway Pharmaceuticals Grant/research funds for Other
Managing Editor
Edward F Chan, MD, Clinical Assistant Professor, Department of Dermatology, University of Pennsylvania School of Medicine
Edward F Chan, MD is a member of the following medical societies: American Academy of Dermatology, American Society of Dermatopathology, and Society for Investigative Dermatology
Disclosure: Nothing to disclose
CME Editor
Joel M Gelfand, MD, MSCE, Medical Director, Clinical Studies Unit, Assistant Professor, Department of Dermatology, Associate Scholar, Center for Clinical Epidemiology and Biostatistics, University of Pennsylvania
Joel M Gelfand, MD, MSCE is a member of the following medical societies: Society for Investigative Dermatology
Disclosure: AMGEN Consulting fee for Consulting; AMGEN Grant/research funds; Genentech Consulting fee for Consulting; Centocor Consulting fee for Consulting; Centocor Grant/research funds; Covance Consulting fee for Consulting; Shire Consulting fee for Consulting
Chief Editor
Dirk M Elston, MD, Director, Department of Dermatology, Geisinger Medical Center
Dirk M Elston, MD is a member of the following medical societies: American Academy of Dermatology
Disclosure: Nothing to disclose
© 1994- 2009 by Medscape.
UpToDte 17.1

Bibliografía


1) Macpherson, P. A survey of erythema nodosum in a rural community between 1954 and 1968. Tubercle 1970; 51:324.
2) Erez, A, Horowitz, J, Sukenik, S. Erythema nodosum in the Negev area — a survey of 50 patients. Isr J Med Sci 1987; 23:1228.
3) Cribier, B, Caille, A, Heid, E, et al. Erythema nodosum and associated diseases. A study of 129 cases. Int J Dermatol 1998; 37:667.
4) Hannuksela, M. Erythema Nodosum. Ann Clin Res 1971; 3(suppl 7):4.
5) Gonzalez-Gay, MA, Garcia-Porrua, C, Pujol, RM, Salvarani, C. Erythema nodosum: a clinical approach. Clin Exp Rheumatol 2001; 19:365.
6) Blomgren, SE. Conditions associated with erythema nodosum. N Y State J Med 1972; 72:2302.
7) James, DG. Erythema nodosum. Br Med J 1961; 5229:853.
8) Vesey, CM, Wilkinson, DS. Erythema nodosum: a study of seventy cases. Br J Dermatol 1959; 71:139.
9) Forstrom, L, Winkelmann, RK. Acute panniculitis: A clinical and histopathologic study of 34 cases. Arch Dermatol 1977; 113:909.
10) Puavilai, S, Sakuntabhai, A, Sriprachaya-Anunt, S, et al. Etiology of erythema nodosum. J Med Assoc Thai 1995; 78:72.
11) Soderstrom, RM, Krull, EA. Erythema nodosum. A review. Cutis 1978; 21:806.
12) Hannuksela, M. Erythema nodosum. Clin Dermatol 1986; 4:88.
13) Schneider, JW, Jordaan, HF, Geiger, DH, et al. Erythema induratum of Bazin. A clinicopathological study of 20 cases and detection of Mycobacterium tuberculosis DNA in skin lesions by polymerase chain reaction. Am J Dermatopathol 1995; 17:350.
14) Baselga, E, Margall, N, Barnadas, MA, et al. Detection of Mycobacterium tuberculosis DNA in lobular granulomatous panniculitis (erythema induratum-nodular vasculitis). Arch Dermatol 1997; 133:457.
15) Tan, SH, Tan, BH, Goh, CL, et al. Detection of Mycobacterium tuberculosis DNA using polymerase chain reaction in cutaneous tuberculosis and tuberculids. Int J Dermatol 1999; 38:122.
16) Winkelmann, RK, Forstrom, L. New observations in the histopathology of erythema nodosum. J Invest Dermatol 1975; 65:441.
17) Garcia-Porrua, CG, Gonzalez-Gay, MA, Vazquez-Caruncho, M, et al. Erythema Nodosum: Etiologic and predictive factors in a defined population. Arthritis Rheum 2000; 43:584.
18) Tierney, LM Jr, Schwartz, RA. Erythema nodosum. Am Fam Physician 1984; 30:227.
19) Black, MM. Panniculitis. J Cutan Pathol 1985; 12:366.
20) Patterson, JW, Brown, PC, Broecker, AH. Infection-induced panniculitis. J Cutan Pathol 1989; 16:183.
21) Requena, L, Yus, ES. Panniculitis. Part I. Mostly septal panniculitis. J Am Acad Dermatol 2001; 45:163.
22) Requena, L, Yus, ES. Panniculitis. Part II. Mostly lobular panniculitis. J Am Acad Dermatol 2001; 45:325.
23) Niemi, KM, Forstrom, L, Hannuksela, M, et al. Nodules on the legs. A clinical, histological and immunohistological study of 82 patients representing different types of nodular panniculitis. Acta Derm Venereol 1977; 57:145.
24) Sanz Vico, MD, De Diego, V, Sanchez Yus, E. Erythema nodosum versus nodular vasculitis. Int J Dermatol 1993; 32:108.
25)Cho, KH, Kim, YG, Yang, SG, et al. Inflammatory nodules of the lower legs: A clinical and histological analysis of 134 cases in Korea. J Dermatol 1997; 24:522.
26)Panush, RS, Yonker, RA, Dlesk, A, et al. Weber-Christian disease. Analysis of 15 cases and review of the literature. Medicine (Baltimore) 1985; 64:181.
27)White, JW Jr, Winkelmann, RK. Weber-Christian panniculitis: A review of 30 cases with this diagnosis. J Am Acad Dermatol 1998; 39:56.
28)Kostman, JR, DiNubile, MJ. Nodular lymphangitis: A distinctive but often unrecognized syndrome. Ann Intern Med 1993; 118:883.
29) Psychos, DN, Voulgari, PV, Skopouli, FN, et al. Erythema nodosum: the underlying conditions. Clin Rheumatol 2000; 19:212.
30)Tay, YK. Erythema nodosum in Singapore. Clin Exp Dermatol 2000; 25:377.
31)Gordon, H. Erythema nodosum. A review of one hundred and fifteen cases. Br J Dermatol 1961; 73:393.
32) el-Zawahry, M. Erythema nodosum: A study of 60 cases. Int J Dermatol 1971; 10:145.
33) Fernandes, NC, Maceira, J, Muniz, M de M. Erythema nodosum: Prospective study of 32 cases. Rev Inst Med Trop Sao Paulo 1994; 36:507.
34) Neville, E, Walker, AN, James, DG. Prognostic factors predicting the outcome of sarcoidosis: An analysis of 818 patients. Q J Med 1983; 52:525.
35) Milman, N, Selroos, O. Pulmonary sarcoidosis in the Nordic countries 1950-1982. II. Course and prognosis. Sarcoidosis 1990; 7:113.
36) Olive, KE, Kataria, YP. Cutaneous manifestations of sarcoidosis. Relationships to other organ system involvement, abnormal laboratory measurements, and disease course. Arch Intern Med 1985; 145:1811.
37)Edmondstone, WM, Wilson, AG. Sarcoidosis in Caucasians, Blacks and Asians in London. Br J Dis Chest 1985; 79:27.
38) Bambery, P, Behera, D, Gupta, AK, et al. Sarcoidosis in north India: The clinical profile of 40 patients. Sarcoidosis 1987; 4:155.
39) Gupta, SK, Gupta, S. Sarcoidosis in India: A review of 125 biopsy-proven cases from eastern India. Sarcoidosis 1990; 7:43.
40) Smith, C, Feldman, C, Reyneke, J, et al. Sarcoidosis in Johannesburg — a comparative study of black and white patients. S Afr Med J 1991; 80:423.
41) Pietinalho, A, Ohmichi, M, Hiraga, Y, et al. The mode of presentation of sarcoidosis in Finland and Hokkaido, Japan. A comparative analysis of 571 Finnish and 686 Japanese patients. Sarcoidosis Vasc Diffuse Lung Dis 1996; 13:159.
42)Kramer, JM. Histological findings in siblings with acute sarcoid arthritis: Association with B8, DR3 phenotype. J Rheumatol 1986; 13:593.
43) Mañá, J, Gómez-Vaquero, C, Montero, A, et al. Löfgren's syndrome revisited: A study of 186 patients. Am J Med 1999; 107:240.
44) Glennas, A, Kvien, TK, Melby, K, et al. Acute sarcoid arthritis: Occurrence, seasonal onset, clinical features and outcome. Br J Rheumatol 1995; 34:45.
45) Gran, JT, Bohmer, E. Acute sarcoid arthritis: A favourable outcome? A retrospective survey of 49 patients with review of the literature. Scand J Rheumatol 1996; 25:70.
46) Winterbauer, RH, Belic, N, Moores, KD. Clinical interpretation of bilateral hilar adenopathy. Ann Intern Med 1973; 78:65.
47) Carr, PL, Singer, DE, Goldenheim, P, et al. Noninvasive testing of asymptomatic bilateral hilar adenopathy. J Gen Intern Med 1990; 5:138.
48) Collis, WR. Erythema nodosum. Br Med J 1933; 2:1162.
49) Mert, A, Ozaras, R, Tabak, F, Ozturk, R. Primary tuberculosis cases presenting with erythema nodosum. J Dermatol 2004; 31:66.
50) Body, BA. Cutaneous manifestations of systemic mycoses. Dermatol Clin 1996; 14:125.
51) Lonky, SA, Catanzaro, A, Moser, KM, et al. Acute coccidioidal pleural effusion. Am Rev Respir Dis 1976; 114:681.
52) Drutz, DJ, Catanzaro, A. Coccidioidomycosis. Part II. Am Rev Respir Dis 1978; 117:727.
53) Einstein, HE. Bilateral hilar adenopathy. Ann Intern Med 1973; 78:787.
54) Arsura, EL, Kilgore, WB, Ratnayake, SN. Erythema nodosum in pregnant patients with coccidioidomycosis. Clin Infect Dis 1998; 27:1201.
55) Ozols, II, Wheat, LJ. Erythema nodosum in an epidemic of histoplasmosis in Indianapolis. Arch Dermatol 1981; 117:709.
56) Sellers, TF, Price, WN, Newberry, WM. An epidemic of erythema multiforme and erythema nodosum caused by histoplasmosis. Ann Intern Med 1965; 62:1244.
57) Medeiros, AA, Marty, SD, Tosh, FE, et al. Erythema nodosum and erythema multiforme as clinical manifestations of histoplasmosis in a community outbreak. N Engl J Med 1966; 274:415.
58) Thornberry, DK, Wheat, LJ, Brandt, KD, Rosenthal, J. Histoplasmosis presenting with joint pain and hilar adenopathy. "Pseudosarcoidosis". Arthritis Rheum 1982; 25:1396.
59) Atanes, A, Gomez, N, Aspe, B, et al. [Erythema nodosum: a study of 160 cases]. Med Clin (Barc) 1991; 96:169.
60) Bohn, S, Buchner, S, Itin, P. [Erythema nodosum: 112 cases. Epidemiology, clinical aspects and histopathology]. Schweiz Med Wochenschr 1997; 127:1168.
61) Chalmers, RJ, Proctor, SJ, Marks, JM. Erythema nodosum and Hodgkin's disease. Br J Dermatol 1982; 106:593.
62) Simon, S, Azevedo, SJ, Byrnes, JJ. Erythema nodosum heralding recurrent Hodgkin's disease. Cancer 1985; 56:1470.
63) Reverter, JC, Coca, A, Font, J, et al. Erythema nodosum and pulmonary solitary nodule as the first manifestations of a non-Hodgkin's lymphoma. Br J Dis Chest 1987; 81:397.
64) Thomson, GT, Keystone, EC, Sturgeon, JF, et al. Erythema nodosum and non-Hodgkin's lymphoma. J Rheumatol 1990; 17:383.
65) Taillan, B, Ferrari, E, Fuzibet, JG, et al. Erythema nodosum and Hodgkin's disease. Clin Rheumatol 1990; 9:397.
66) Navarro, JT, Ribera, JM, Vaquero, M, et al. Erythema nodosum as a presenting feature of T-cell-rich B-cell lymphoma. Ann Hematol 1995; 70:107.
67) Hannuksela, M. Erythema nodosum migrans. Acta Derm Venereol 1973; 53:313.
68) de Almeida Prestes, C, Winkelmann, RK, Su, WP. Septal granulomatous panniculitis: Comparison of the pathology of erythema nodosum migrans (migratory panniculitis) and chronic erythema nodosum. J Am Acad Dermatol 1990; 22:477.
69) Sarner, M, Wilson, RJ. Erythema nodosum and psittacosis: report of five cases. Br Med J 1965; 5476:1469.
70) Sharma, OP. Erythema nodosum and psittacosis pneumonia. A report of an unusual clinical association. Indian J Dermatol 1970; 16:7.
71) Kousa, M, Saikku, P, Kanerva, L. Erythema nodosum in chlamydial infections. Acta Derm Venereol 1980; 60:319.
72) Erntell, M, Ljunggren, K, Gadd, T, et al. Erythema nodosum — A manifestation of Chlamydia pneumoniae (strain TWAR) infection. Scand J Infect Dis 1989; 21:693.
73) Sundelof, B, Gnarpe, H, Gnarpe, J. An unusual manifestation of Chlamydia pneumoniae infection: Meningitis, hepatitis, iritis and atypical erythema nodosum. Scand J Infect Dis 1993; 25:259.
74) Marie, I, Lecomte, F, Levesque, H, et al. Löfgren's syndrome as the first manifestation of acute infection due to Chlamydia pneumoniae: A prospective study. Clin Infect Dis 1999; 28:691.
75) Myhre, EB, Mardh, PA. Unusual manifestations of Chlamydia trachomatis infections. Scand J Infect Dis Suppl 1982; 32:122.
76) Gottlieb, LS, Southgate, MT. Acute adenopathy in a young man. JAMA 1973; 224:1737.
77) Marchand, C, Granier, F, Cetre, JC, et al. Anal lymphogranuloma venereum with erythema nodosa. Apropos of a case. Ann Dermatol Venereol 1987; 114:65.
78) Mygind, N, Thulin, H. Yersinia enterocolitica: A new cause of erythema nodosum. Br J Dermatol 1970; 82:351.
79) Debois, J, Vandepitte, J, Degreef, H. Yersinia enterocolitica as a cause of erythema nodosum. Dermatologica 1978; 156:65.
80) Olson, DN, Finch, WR. Reactive arthritis associated with Yersinia enterocolitica gastroenteritis. Am J Gastroenterol 1981; 76:524.
81) Baert, F, Knockaert, D, Bobbaers, H. Bilateral hilar lymphadenopathy associated with Yersinia enterocolitica infection [letter]. Clin Infect Dis 1994; 19:197.
82) Smith, JG Jr, Harris, JS, Conant, NF, Smith, DT. An epidemic of North American blastomycosis. J Am Med Assoc 1955; 158:641.
83) Miller, DD, Davies, SF, Sarosi, GA. Erythema nodosum and blastomycosis. Arch Intern Med 1982; 142:1839.
84) Greenstein, AJ, Janowitz, HD, Sachar, DB. The extra-intestinal complications of Crohn's disease and ulcerative colitis: A study of 700 patients. Medicine (Baltimore) 1976; 55:401.
85) Veloso, FT, Carvalho, J, Magro, F. Immune-related systemic manifestations of inflammatory bowel disease. A prospective study of 792 patients. J Clin Gastroenterol 1996; 23:29.
86) Hannuksela, M. Erythema Nodosum. Ann Clin Res 1971; 3(suppl 7):4.
87) Freeman, HJ. Erythema nodosum and pyoderma gangrenosum in 50 patients with Crohn's disease. Can J Gastroenterol 2005; 19:603.
88) Mir-Madjlessi, SH, Taylor, JS, Farmer, RG. Clinical course and evolution of erythema nodosum and pyoderma gangrenosum in chronic ulcerative colitis: a study of 42 patients. Am J Gastroenterol 1985; 80:615.
89) Marshall, JK, Irvine, EJ. Successful therapy of refractory erythema nodosum associated with Crohn's disease using potassium iodide. Can J Gastroenterol 1997; 11:501.
90) Tolia, V, Abdullah, A, Thirumoorthi, MC, et al. A case of Behcet's disease with intestinal involvement due to Crohn's disease. Am J Gastroenterol 1989; 84:322.
91) Masugi, J, Matsui, T, Fujimori, T, et al. A case of Behcet's disease with multiple longitudinal ulcers all over the colon. Am J Gastroenterol 1994; 89:778.
92) Kallinowski, B, Noldge, G, Stiehl, A. Crohn's disease with Behcet's syndrome like appearance: A case report. Z Gastroenterol 1994; 32:642.
93) Bick, RL, Kaplan, H. Syndromes of thrombosis and hypercoagulability. Congenital and acquired causes of thrombosis. Med Clin North Am 1998; 82:409.
94) Chajek, T, Fainaru, M. Behcet's disease. Report of 41 cases and a review of the literature. Medicine (Baltimore) 1975; 54:179.
95) Pipitone, N, Boiardi, L, Olivieri, I, et al. Clinical manifestations of Behcet's disease in 137 Italian patients: results of a multicenter study. Clin Exp Rheumatol 2004; 22:S46.
96) Frayha, RA, Nasr, FW. Erythema nodosum-arthopathy complex as an initial presentation of Behcet's disease. Report of five cases. J Rheumatol 1978; 5:224.
97) Mizushima, Y. Behcet's disease. Curr Opin Rheumatol 1991; 3:32.
98) Scott, BB. Salmonella gastroenteritis — another cause of erythema nodosum. Br J Dermatol 1980; 102:339.
99) Eastmond, CJ. Gram-negative bacteria and B27 disease. Br J Rheumatol 1983; 22:67.
100) Grossman, ME, Katz, B. Salmonella enteritidis enterocolitis: Another cause of diarrhea and erythema nodosum. Cutis 1984; 34:402.
101) Lauhio, A, Repo, H, Nyberg, M, et al. Erythema nodosum and conjunctivitis triggered by enteritis due to Salmonella typhimurium. Scand J Infect Dis 1988; 20:221.
102) Steckelberg, JM, Terrell, CL, Edson, RS. Laboratory-acquired Salmonella typhimurium enteritis: Association with erythema nodosum and reactive arthritis. Am J Med 1988; 85:705.
103) Shrivastava, A, Thistlethwaite, D. Erythema nodosum and arthritis with Salmonella enteritidis enteritis [letter]. Br J Dermatol 1993; 128:704.
104) Thomson, BJ, Nuki, G. Erythema nodosum following typhoid vaccination. Scott Med J 1985; 30:173.
105) Lambert, M, Marion, E, Coche, E, et al. Campylobacter enteritis and erythema nodosum [letter]. Lancet 1982; 1:1409.
106) Galeazzi, M, Palombi, L, Mancinelli, S, et al. Campylobacter infections and erythema nodosum [letter]. Eur J Epidemiol 1986; 2:80.
107) Neithercut, WD, Hudson, MA, Smith, CC. Can erythema nodosum and reactive arthritis be a sequel to Shigella flexneri gastroenteritis? Scott Med J 1984; 29:197.
108) Tami, LF. Erythema nodosum associated with Shigella colitis [letter]. Arch Dermatol 1985; 121:590.
109) Hannuksela, M, Ahvonen, P. Skin manifestations in human yersiniosis. Ann Clin Res 1975; 7:368.
110) Mayoral, JW, Gompertz, ML, Young, JM. Subcutaneous fat necrosis associated with pancreatitis and portal cirrhosis; report of a case. Gastroenterology 1959; 36:884.
111) Schrier, RW, Melmon, KL, Fenster, LF. Subcutaneous nodular fat necrosis in pancreatitis. Arch Intern Med 1965; 116:832.
112) Mullin, GT, Caperton, EM Jr, Crespin, SR, Williams, RC Jr. Arthritis and skin lesions resembling erythema nodosum in pancreatic disease. Ann Intern Med 1968; 68:75.
113) Kwee, D, Fields, JP, King, LE Jr. Subcutaneous Whipple's disease. J Am Acad Dermatol 1987; 16:188.
114) Holcomb, FD. Erythema nodosum associated with the use of an oral contraceptive. Report of a case. Obstet Gynecol 1965; 25:156.
115) Baden, HP, Holcomb, FD. Erythema nodosum from oral contraceptives. Arch Dermatol 1968; 98:634.
116) Langer, R, Bukovsky, I, Lipshitz, I, et al. Erythema nodosum associated with pregnancy. Case reports. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol 1979; 9:399.
117) Salvatore, MA, Lynch, PJ. Erythema nodosum, estrogens, and pregnancy. Arch Dermatol 1980; 116:557.
118) Yang, SG, Han, KH, Cho, KH, et al. Development of erythema nodosum in the course of oestrogen replacement therapy [letter]. Br J Dermatol 1997; 137:319.
119) Bombardieri, S, Munno, OD, Di Punzio, C, et al. Erythema nodosum associated with pregnancy and oral contraceptives. Br Med J 1977; 1:1509.
120) Nishioka Sde, A, Goulart, IM, Burgarelli, MK, et al. Necrotizing erythema nodosum leprosum triggered by cotrimoxazole?. Int J Lepr Other Mycobact Dis 1994; 62:296.
121) Beutler, M, Hartmann, K, Kuhn, M, et al. Arthralgias and omeprazole. BMJ 1994; 309:1620.
122) Ricci, RM, Deering, KC. Erythema nodosum caused by omeprazole. Cutis 1996; 57:434.
123) Maggiore, G, Grifeo, S, Marzani, MD. Erythema nodosum and hepatitis B virus (HBV) infection [letter]. J Am Acad Dermatol 1983; 9:602.
124) Di Giusto, CA, Bernhard, JD. Erythema nodosum provoked by hepatitis B vaccine [letter]. Lancet 1986; 2:1042.
125) Goolsby, PL. Erythema nodosumafter Recombivax HB hepatitis B vaccine [letter]. N Engl J Med 1989; 321:1198.
126) Rogerson, SJ, Nye, FJ. Hepatitis B vaccine associated with erythema nodosum and polyarthritis. BMJ 1990; 301:345.
127) Castresana-Isla, CJ, Herrera-Martinez, G, Vega-Molina, J. Erythema nodosum and Takayasu's arteritis after immunization with plasma derived hepatitis B vaccine. J Rheumatol 1993; 20:1417.
128) Kellett, JK, Beck, MH, Chalmers, RJ. Erythema nodosum and circulating immune complexes in acne fulminans after treatment with isotretinoin. Br Med J (Clin Res Ed) 1985; 290:820.
129) Joly, P, Prost, C, Gaudemar, M, et al. Acne fulminans triggered by isotretinoin therapy. Ann Dermatol Venereol 1991; 118:369.
130) Tan, BB, Lear, JT, Smith, AG. Acne fulminans and erythema nodosum during isotretinoin therapy responding to dapsone. Clin Exp Dermatol 1997; 22:26.
131) Dellaripa, PF, Wechsler, ME, Roth, ME, Drazen, J. Recurrent panniculitis in a man with asthma receiving treatment with leukotriene-modifying agents. Mayo Clin Proc 2000; 75:643.
132) Van Brakel, WH, Khawas, IB, Lucas, SB. Reactions in leprosy: An epidemiological study of 386 patients in west Nepal. Lepr Rev 1994; 65:190.
133) Cervera, R, Khamashta, MA, Font, J, et al. Systemic lupus erythematosus: Clinical and immunologic patterns of disease expression in a cohort of 1,000 patients. The European Working Party on Systemic Lupus Erythematosus. Medicine (Baltimore) 1993; 72:113.
134) Yell, JA, Mbuagbaw, J, Burge, SM. Cutaneous manifestations of systemic lupus erythematosus. Br J Dermatol 1996; 135:355.
135) Fong, KY, Thumboo, J, Koh, ET, et al. Systemic lupus erythematosus: Initial manifestations and clinical features after 10 years of disease. Ann Acad Med Singapore 1997; 26:278.
136) Ajubi, N, Nossent, JC. Panniculitis as the first manifestation of systemic lupus erythematosus: description of two cases. Neth J Med 1993; 42:25.
137) Frances, C, Boisnic, S, Bletry, O, et al. Cutaneous manifestations of Takayasu arteritis. A retrospective study of 80 cases. Dermatologica 1990; 181:266.
138) McAdam, LP, O'Hanlan, MA, Bluestone, R, et al. Relapsing polychondritis: Prospective study of 23 patients and a review of the literature. Medicine (Baltimore) 1976; 55:193.
139) Rauh, G, Kamilli, I, Gresser, U, et al. Relapsing polychondritis presenting as cutaneous polyarteritis nodosa. Clin Investig 1993; 71:305.
140) Barksdale, SK, Hallahan, CW, Kerr, GS, et al. Cutaneous pathology in Wegener's granulomatosis. A clinicopathologic study of 75 biopsies in 46 patients. Am J Surg Pathol 1995; 19:161.
141) Hicks, JH. Erythema nodosum in patients with tinea pedis and onychomycosis. South Med J 1977; 70:27.
142) Kirch, W, Duhrsen, U. Erythema nodosum of dental origin. Clin Investig 1992; 70:1073.
143) Fegueux, S, Maslo, C, de Truchis, P, et al. Erythema nodosum in HIV-infected patients. J Am Acad Dermatol 1991; 25:113.
144) Narvaez, J, Rodriguez-Moreno, J, Clavaguera, MT, Campoy, E. Tuberculous erythema nodosum in patients with human immunodeficiency virus infection. Rev Rhum Engl Ed 1996; 63:377.
145) Hohl, D, Gueissaz, F, Gerain, J, et al. Erythema nodosum and AIDS. Hautarzt 1992; 43:86.
146) Lofgren, S. The concept of erythema nodosum revised. Scand J Respir Dis 1967; 48:348.
147) Alinovi, A, Lui, P, Benoldi, D. Syphilis — still a cause of erythema nodosum. Int J Dermatol 1983; 22:310.
148) Silber, TJ, Kastrinakis, M, Taube, O. Painful red leg nodules and syphilis: A consideration in patients with erythema nodosum-like illness. Sex Transm Dis 1987; 14:52.
149) Giladi, M, Maman, E, Paran, D, et al. Cat-scratch disease-associated arthropathy. Arthritis Rheum 2005; 52:3611.
150) Sitjas, D, Puig, L, Cuatrecasas, M, et al. Acute febrile neutrophilic dermatosis (Sweet's syndrome). Int J Dermatol 1993; 32:261.
151) Wilkinson, SM, Heagerty, AH, English, JS. Acute febrile neutrophilic dermatosis in association with erythema nodosum and sarcoidosis. Clin Exp Dermatol 1993; 18:47.
152) Cuende Quintana, E, Gomez Rz de Mendarozqueta, M, Gorospe Arrazuria, MA, et al. Concurrent Sweet's syndrome and Lofgren's syndrome. J Rheumatol 1996; 23:1995.
153) Adams, DH, Hubscher, SG, Scott, DG. Granulomatous mastitis — A rare cause of erythema nodosum. Postgrad Med J 1987; 63:581.
154) Donn, W, Rebbeck, P, Wilson, C, et al. Idiopathic granulomatous mastitis. A report of three cases and review of the literature. Arch Pathol Lab Med 1994; 118:822.
155) Gonzalez-Gay, MA, Garcia-Porrua, C, Ibanez, D, Garcia-Pais, MJ. Osteoarticular complications of brucellosis in an Atlantic area of Spain. J Rheumatol 1999; 26:141.
156) Ubogy, Z, Persellin, RH. Suppression of erythema nodosum by indomethacin. Acta Derm Venereol 1982; 62:265.
157) Schulz, EJ, Whiting, DA. Treatment of erythema nodosum and nodular vasculitis with potassium iodide. Br J Dermatol 1976; 94:75.
158) Horio, T, Imamura, S, Danno, K, et al. Potassium iodide in the treatment of erythema nodosum and nodular vasculitis. Arch Dermatol 1981; 117:29.
159) Horio, T, Danno, K, Okamoto, H, et al. Potassium iodide in erythema nodosum and other erythematous dermatoses. J Am Acad Dermatol 1983; 9:77.
160) Aguade, JP, Pinol, J, Vilanova, X. [Subacute migrating nodular hypodermitis.]. Ann Dermatol Syphiligr (Paris) 1956; 83:369.
161) Perry, HO, Winkelmann, RK. Subacute nodular migratory panniculitis. Arch Dermatol 1964; 89:170.

21 comentarios:

Anónimo dijo...

exelente la explicacion de la enfermedad.!!!!!
quede al dia,y creo tener ED,pronto tendre la cita con el medico.

Anónimo dijo...

Felicidades es un reporte actualizado.

Anónimo dijo...

Felicidades, excelente publicacion, al leerla considere necesario visitar al dermatologo y confirmo mi sospecha. Ahora estoy en Tx y mas tranquila

Anónimo dijo...

HOLA LA VERDAD ES QUE YA NO SE QUE PENSAR,ME HAN HECHO DE TODO TIPO DE ANALISIS,Y SOY UNA PERSONA SANA,YO ASOCIO EL ERITEMA NODOSO CON ESTRESS O NERVIOS.ESTO PODRIA SER UNA DE LAS CAUSAS?

Anónimo dijo...

Muy bueno el informe, gracias. Tengo EN muy notable hace 1 mes, pero nunca tuve ningún síntoma de dolor, sigo con los estudios

Anónimo dijo...

hola!!! yo tuve fiebre reumática y atraves de eso me empezaron a salir los EN según mis recuerdos;siempre me salían en las piernas, pero he notado que hace poco tiempo me salieron en el culete,piernas y en cada pecho me siento unas creo que es eso por k me dolían bastante..yo me ice lo de los pechos en febrero y todo me salio bien ;;; que puedo hacer gracias!!!

Anónimo dijo...

HOLA LA VERDAD ES QUE YA NO SE QUE PENSAR,ME HAN HECHO DE TODO TIPO DE ANÁLISIS ,INCLUSO UNA BIOPSIA,Y SOY UNA PERSONA SANA,YO ASOCIO EL ERITEMA NODOSO CON ESTRESS , NERVIOS O ANSIEDAD.ESTO PODRIA SER UNA DE LAS CAUSAS? YA QUE ME PASO 2 VECES 1 CUANDO ME QUEDE SIN TRABAJO Y 2 CUANDO SE MURIERON MIS PADRES Y SIEMPRE A POSTERIOR CUANDO A PASADO TODO.

gonzalo virosta dijo...

Yo lo tengo de hace año y pico y no se me quita.
no duele ni molesta pero si se hinchan los tobillos.me hicieron ecografia de las venas por si era problema de riego sanguineo y una biopsia,pero no ay solucion.... necesito ayuda:::::: gonzalo-virosta@live.com
gracias a quien pueda ayudarme...

gonzalo virosta dijo...

Llevo año y medio con esto. me han hecho biopsia, me han dao yoduro potasio,incluso me han hecho ecografia de las venas por si era de riego sanguineo malo pero nada... no hay solucion. si alguien de los publicadores pudiera ayudarme lo agradeceria.( gonzalo-virosta@live.com) estoy desesperado... solo rezo porque no sea algo malo

gonzalo virosta dijo...

Yo lo tengo de hace año y pico y no se me quita.
no duele ni molesta pero si se hinchan los tobillos.me hicieron ecografia de las venas por si era problema de riego sanguineo y una biopsia,pero no ay solucion.... necesito ayuda:::::: gonzalo-virosta@live.com
gracias a quien pueda ayudarme...

gonzalo virosta dijo...

Yo lo tengo de hace año y pico y no se me quita.
no duele ni molesta pero si se hinchan los tobillos.me hicieron ecografia de las venas por si era problema de riego sanguineo y una biopsia,pero no ay solucion.... necesito ayuda:::::: gonzalo-virosta@live.com
gracias a quien pueda ayudarme...

maria victoria diaz aguas dijo...

hola, soy medico y actualmente estoy tratando pacientes con apitoxina, en varias enfermedades articulares y reumaticas ha dado exelentisimos resultados

maria victoria diaz aguas dijo...

hola, soy medico y actualmente estoy tratando pacientes con apitoxina, en varias enfermedades articulares y reumaticas ha dado exelentisimos resultados

Emilio dijo...

Muy buena revisión. Saludos.

Anónimo dijo...

Tengo Colitis Ulcerosa. Ingresé hace una semana por empeoramiento del brote en curso. Recordé que un par de días antes me salió un bulto en la pierna, al ir a enseñarlo al médico tenía ya 8 en una pierna y 5 en la otra. Tras muchas pruebas se vió que la Colitis Estaba como de constumbre, descontrolada pero no peor (soy corticorresistente). Me dieron el alta y me indicaron reposo y antiinflamatorios para los eritemas. ahora estoy en cama sin poder levantarme sola ni al baño por el horrible dolor en todas las articulaciones que están muy inflamadas ( por la Colitis a menudo me duelen, pero nunca tanto), y también se me han reactivado procesos inflamatorios recientes que ya se me habían curado (un golpe que me dí con una banqueta, o un esguince reciente...). ¿Es normal todo esto? ¿No poder moverme por el dolor en todo el cuerpo?

Anónimo dijo...

felicidades una magnifica descripción, muy completa, para encontrar toda esta información necesitas navegar por muchas paginas, y ustedes hicierón un gran trabajo.

Anónimo dijo...

Hace cerca de un año estuve en un lugar campestre y me senté en unos butacos elaborados de troncos de árboles, al natural, que se hallaban a la intemperie. Cuando me paré miré el asiento y noté que pululaban como unos huevitos diminutos y parecían tener vida (movimiento), pero la propietaria del inmueble trató de tranquilizarme y no le di importancia al asunto. Una semana después me apareció en la nalga un grano, traté de hacer memoria de dónde me había sentado y finalmente recordé el episodio de los huevitos. Lo cierto es que continuaron apareciendome granos alrededor, y posteriormente un par en la espalda, en los brazos y en las piernas, me resulta preocupante, pero cada vez creo que ya me van a terminar de curar, sinembargo continúan apareciendo nuevos brotes. Me parece importante comentar esto, porque creo conocer una causa, aunque no al 100% segura, pero si no es así sería mucha coincidencia. Espero que mi comentario sea útil.

Anónimo dijo...

hola mi nombre es carmen soy d corrientes capital y tengo E.N esta tratandome una infectologa y noencuentra nada la verdad es la primera vez que me aparece esto y me estan dando corticoide la verdad gracias a dios bajo todo lo que es nodulos ,pero esos ematomas se iran algun dia .....????volveran aparecer esto otra vez ????que bajon para mi que me dan corticoide y tengoproblemas d depresion x mi sobre peso...aparte de mi hipotiroidismo......Pero bueno vamos atratar de ver el lado bueno ya nome duele las piernas ....

claudia dijo...

hola ,, yo tengo eritema N ma etan haciendo estudios y estoy esperando el resultado de la biopsia.... muy bueno el informe

Anónimo dijo...

Hola, soy Ana, tengo 31 años. A mi me salen vultos en las piernas y en los tobillos desde hace 9 años, siempre me han durado un mes o dos pero ahira llevo 6 meses con uno en el tobillo y cada vez va a peor, lo tengo muy inflamado, rojo y con mucho dolor. Me han mandado una biopsia porque ya me han echo de todo y no saben de que es. Si alguien me puede ayudar por favor, estoy desesperada. Gracias.

Anónimo dijo...

Buena y muy informativa el reporte. Yo tengo Eritema Nudoso hace mas de un mes ya casi dos ha mejorado notablemente pero ahora me incan las piernas muslos y hasta los brazos que debo hacer, no estoy con ninguna medicación y todavía estan hinchadas las piernas y con dolor pero no como al inicio. Por favor si alguien puede darme alguna salida se lo agradecería.