sábado, 7 de febrero de 2026

Casos Clínicos: Mujer de 71años con enfermedad ampollar pruriginosa de un año de evolución

 

El Dr. Juan Carlos Mamani Quispe, de Santa Cruz Bolivia, envía estas imágenes con el siguiente texto:

 

Mucho gusto Dr.

Le escribe el Dr Juan Carlos Mamani, Médico general desde Santa Cruz Bolivia, me gustaría que en el Rincón y su persona me ayude con el siguiente caso que me llegó,


















Paciente de sexo Femenino de 71 años de edad, nacida en La Paz (Bolivia), pero radica desde hace más de 30 años en el oriente boliviano (Guarayos, Santa cruz, Beni), Con un cuadro de larga data de más o menos de 1 año de evolución caracterizado por presentar en primera instancia lesión ampollosa en región palpebral inferior, que posterior a la manipulación, "reventarlo y rascarlo" refiere el paciente procede a extenderse a lo largo de su rostro y cuerpo, respetando solo palmas de las manos y plantas de los pies, las lesiones son ampollosas con base eritematosa, es valorada por medicina interna, dermatología y oncología en el cuál es tratada como dermatitis crónica previa biopsia, se le deja medicación de corticoides y antihistamínicos, el cual aparentemente produce una diabetes por corticoides ya que su control  de Hemoglobina glicosilada reporta 10.4% y los familiares indican que previamente en sus controles anteriores no salía alteración en su laboratorio, las lesiones aparecen y desaparecen pero no en su totalidad, no refiere fiebre ni otros síntomas, solo refiere prurito intenso, su segundo control posterior a los dos meses de bajar dosis de corticoides reporta 7%

Genera una sobre infección donde  le aislaron pesudomona aeruginosa y es tratada con Clindamicina y meropenem posterior a cultivo, muy aparte recibe tratamiento  en otros establecimientos con ceftriaxona 1 gr cada 24 hrs x 14 días, Azitromicina x 14 días, levofloxacina 500mg c/12 hrs x una semana, las lesiones actualmente persisten en gran cantidad y aún continúa el prurito.

Adjunto fotos de las lesiones de fechas pasadas y laboratorios que me pudo proporcionar la familia y también da su consentimiento de poder publicarlo

Espero poder ayudar a la paciente y también que me ayuden para poder llegar al diagnóstico correcto y un tratamiento que pueda darle una mejor calidad de vida, agradezco su respuesta de antemano.

Fotos de fechas pasadas que la familia proporciono, laboratorios que pudo proporcionar la familia, y fotos actuales que saque en consulta

 

  





Dr. Juan Carlos Mamani Quispe.

Santa Cruz. Bolivia.



Opinión: El cuadro tiene características de enfermedad ampollar, compuesta por ampollas de tamaño variable pero en promedio entre 1 y 2 cm de diámetro, algunas de ellas fláccidas, el contenido parece ser claro (en las pocas que presentan todavía líquido en su interior), en distintos estadios evolutivos, la mayoría de ellas actualmente destechadas y en etapa de costras, afectando predominantemente el tronco y la región facial. Siempre que nos enfrentamos a una enfermedad ampollar tenemos que tener en cuenta el gran espectro de diagnósticos diferenciales que se nos abre, sobre todo considerando que las causas pueden ser trastornos autoinmunes, reacciones a fármacos, infecciones, trastornos genéticos y lesiones físicas. La semiología clínica, que debe describir dónde se localizan las lesiones, si son generalizadas, o localizadas, o en sitios específicos, si están involucradas las mucosas, si son fláccidas o tensas, tamaño, la edad, la exposición a fármacos recientemente, el contenido de las ampollas, si hay  o no signo de Nikolsky (sugerente de pénfigo vulgar aunque no específico). El estado general del  paciente  es muy importante porque hay entidades que producen una gran repercusión del estado general como por ejemplo el pénfigo vulgar, y otras que  no afectan constitucionalmente al paciente. Además de ello, la localización de la ampolla en el espesor de la piel, es muy útil para el diagnóstico y debe determinarse mediante un examen histopatológico (biopsia), para determinar el plano de clivaje de la ampolla y si el proceso es INTRACORNEAL O SUBCORNEAL (dentro del estrato córneo o inmediatamente debajo del estrato córneo), como se ve por ejemplo en el pénfigo foliáceo o en el síndrome de la piel escaldada estafilocócica, si es INTRAEPIDÉRMICO  (dentro de la capa de Malpighi), por ejemplo dermatitis de contacto, infecciones virales, si es SUPRABASAL como el pénfigo vulgar, y el pénfigo paraneoplásico, o bien es SUBEPIDÉRMICO (debajo dela basal), como se ve en el penfigoide ampolloso y la porfiria cutánea tarda. Por lo tanto, la biopsia de piel, con o sin estudios de inmunofluorescencia, es crítica en el diagnóstico y se debe tratar de sacar el mayor rédito posible de la misma, empezando por la elección del sitio de la biopsia, y la elección para la toma de muestra, si se opta por biopsia por punción, por raspado, losange etc. La biopsia por punción permite evaluar el espesor total de la epidermis y la dermis, lo cual puede ser útil en casos en los que los hallazgos dérmicos puedan ofrecer pistas adicionales para el diagnóstico. La inmunofluorescencia directa es una técnica que permite detectar el depósito de anticuerpos o complemento en la piel, y se utiliza cuando se sospecha una enfermedad ampollosa autoinmune. El reconocimiento del patrón y la ubicación de la unión de los anticuerpos puede ofrecer información valiosa para el diagnóstico. Por ejemplo, el depósito intercelular de anticuerpos en la epidermis caracteriza al pénfigo vulgar y al pénfigo foliáceo, mientras que el depósito lineal de anticuerpos a lo largo de la membrana basal se detecta en el penfigoide ampolloso. Hay que tener en cuenta que la muestra debe tomarse de piel de aspecto normal adyacente a la ampolla, es decir, perilesional. En este caso, creo que el resultado de la biopsia de esta paciente no fue concluyente, ya que el diagnóstico habla de dermatitis crónica superficial inespecífica, y además describe un infiltrado linfoplasmocitario e histiocitario dérmico que en la inmunomarcación no mostró tratarse de un proceso clonal. Creo que habría que esperar  la aparición de una lesión ampollar nueva y realizar una biopsia por punción el borde de la ampolla (en su unión con piel sana), para microscopía óptica, y una muestra de piel perilesional para inmunofluorescencia directa.

Como comentario y no para relacionarlo directamente  con este caso, hace un mes tuvimos un caso con alguna similitud a este caso, también con intenso prurito, en  una mujer de esta misma edad, y mientras esperábamos los resultados de los estudios solicitados se latrató con dieta libre de gluten y dapsona, porque alguien sugirió el diagnóstico de dermatitis herpetiforme. El resultado fue espectacular en una semana y la biopsia con IFD confirmó el diagnóstico.