miércoles, 21 de septiembre de 2022

Mujer de 86 años con Vasculopatía livedoide.

Mujer de 86 años con diagnostico de hipertension arterial en tratamiento con hidroclorotiazida 12.5 mg/dia y Aspirina de 80 mg/dia hace 12 meses. Hace 3 meses presenta en ambas piernas unas lesiones dermicas maculares marrón-rojizas que tienden a coalescer y han formado una zona de piel acartonada y rojiza en la parte posteior de la pierna. Se suspendió la aspirina hace 3 meses sin mejoria en las lesiones que continuaron apareciendo. Tiene hemograma y perfil hepatico normal con plaquetas de207 mil/ul y perfil de coagulación normal. Ha sido evaluada por cardiologia, geriatria y hematología sin llegar a un diagnóstico.  En los resultados de laboratorio se encontró factor reumatoideo positivo y la biopsia de piel mostró Vasculopatía Livedoide (atrofia blanca).








Lamentablemente la paciente no volvió a consulta perdiéndose en el seguimiento.





 Gentileza:

Dr. Martín Vásquez.

Médico. Trujillo Perú.   

 

 



VASCULOPATÍA LIVEDOIDE

INTRODUCCIÓN

La vasculopatía livedoide es una vasculopatía cutánea trombo-oclusiva, dolorosa y crónica que afecta a la parte distal de las extremidades inferiores y los pies. Las características clínicas características incluyen cambios en la piel livedoide (nódulos eritematosos lineales o angulares), atrofia blanca (placas lisas de color blanco marfil) y ulceración. El diagnóstico se confirma mediante una biopsia de piel que demuestra anormalidades vasculares características, que incluyen trombosis intraluminal, proliferación endotelial y degeneración hialina subintimal.

 

La patogenia de la vasculopatía livedoide no está clara. El trastorno puede ocurrir de forma independiente o en asociación con trombofilia adquirida o hereditaria o varias enfermedades sistémicas.

 

NOMENCLATURA

La literatura sobre la vasculopatía livedoide es muy problemática con respecto a la nomenclatura [ 1 ]. Se ha utilizado una variedad de otros términos para referirse a esta afección, con mayor frecuencia "atrofia blanca" y "vasculitis livedoide (o livedo)". Sin embargo, "atrofia blanca" se usa más apropiadamente como un término descriptivo para las placas lisas de color blanco marfil que se presentan de manera característica en la vasculopatía livedoide, pero que también pueden ocurrir en otros trastornos, en particular la insuficiencia venosa. Debe evitarse el uso de "vasculitis" porque la vasculitis verdadera, como se demuestra por la inflamación destructiva dentro de la pared del vaso sanguíneo, está ausente.

 

Los términos menos comunes que se han utilizado para referirse a la vasculopatía livedoide en la literatura incluyen vasculopatía hialinizante segmentaria, livedo reticularis con ulceraciones de verano, livedo reticularis con ulceraciones de invierno y úlceras purpúricas dolorosas con patrón reticular en las extremidades inferiores, o painful purpuric ulcers with reticular patterning on the lower extremities (PURPLE).

 

EPIDEMIOLOGÍA Y PATOGENIA

La vasculopatía livedoide ocurre principalmente en adultos jóvenes a de mediana edad y es más común en mujeres que en hombres. La patogenia no se conoce bien, pero se postula que implica un aumento de la coagulación o una alteración de la fibrinólisis que provoca la oclusión de los vasos sanguíneos dérmicos con trombos de fibrina [ 2 ].

 

CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS

La vasculopatía livedoide ocurre en la parte inferior de la pierna (el sitio más común), el tobillo y/o la parte dorsal del pie [ 3 ]. La presentación suele ser bilateral, pero también puede ocurrir afectación unilateral. Los hallazgos clínicos característicos son cambios livedoides y atrofia blanca. La ulceración es un hallazgo común adicional.

 

  • Cambios livedoides: los cambios livedoides son máculas, pápulas o nódulos profundos, apenas palpables y ligeramente eritematosos que tienen una forma lineal o angular. La apariencia se asemeja a la livedo reticularis parcheada ( imagen 6 ).

 


Imagen 6. Vasculopatía livedoide.

Parches, patrón incompleto similar a livedo reticularis en los pies y atrofia blanca, telangiectasias y úlceras estrelladas en la parte inferior de la pierna.

 

  • Atrofia blanca: la atrofia blanca aparece como placas atróficas lisas de color blanco marfil rodeadas de hiperpigmentación y telangiectasias ( imagen 7,8,9 ). Las placas a menudo tienen pequeñas cantidades de pigmento punteado. La atrofia blanca puede desarrollarse en sitios de ulceración previa o en ausencia de úlceras previas.

 



Imagen 7. Atrofia blanca.

Cicatrices atróficas, blancas, estrelladas consistentes con atrofia blanca están presentes en la extremidad inferior en este paciente con vasculitis livedoide.

 



Imagen 8. Atrofia blanca.

Cicatrices atróficas, blancas, estrelladas consistentes con atrofia blanca están presentes en la extremidad inferior en este paciente con vasculitis livedoide.

 



Imagen 9. Vasculopatía livedoide.

Áreas de color blanco marfil, similares a placas, hiperpigmentación y ulceración.

 

  • Úlceras : las úlceras superficiales son comunes y generalmente varían de 1 a 5 mm de diámetro ( imagen 10,11). También pueden ocurrir úlceras más grandes y profundas. La eliminación de la escara revelará una úlcera en sacabocados, angular o estrellada.

 


Imagen 10. Vasculopatía livedoide.

Úlceras estrelladas "en sacabocados" en un paciente con vasculopatía livedoide.

 



Imagen 11. Ulceraciones en vasculopatía livedoide

Úlceras superficiales sobre el dorso de los pies con hiperpigmentación posinflamatoria y cicatrización estrellada.

 

Los cambios livedoides son a menudo la manifestación clínica inicial de la vasculopatía livedoide. Alternativamente, el edema del tobillo o pequeñas pápulas ligeramente elevadas con telangiectasias o púrpura y petequias periféricas pueden preceder a los cambios livedoides. Las úlceras suelen ser persistentes; incluso con tratamiento, la curación puede tardar varios meses.

 

La mayoría de los pacientes con vasculopatía livedoide experimentan dolor considerable, ardor o picazón en las áreas afectadas.

 

PATOLOGÍA

Los cambios patológicos característicos ocurren en los vasos sanguíneos de la dermis superior, media y/o inferior. Los vasos sanguíneos muestran engrosamiento y trombosis focal, con proliferación endotelial y degeneración hialina de la capa subintimal [ 4 ]. El material hialino se tiñe positivamente con la técnica de ácido peryódico de Schiff, pero también se visualiza bien con la tinción de hematoxilina eosina ( imagen 12 ).

 


Imagen 12. Vasculopatía livedoide.

Vasculopatía hialinizante segmentaria. Cambios hialinizados dentro de la capa subintimal de las paredes de los vasos sanguíneos y trombosis vascular en la dermis superficial y profunda.

 

Las láminas elásticas de los vasos afectados suelen conservarse y la pared vascular rara vez se destruye. La luz de los vasos están ocluidas por la proliferación de células incrustadas en material fibrinoide suelto. La reacción inflamatoria circundante es relativamente leve y consiste principalmente en linfocitos. Puede haber extravasación de glóbulos rojos.

 

TRASTORNOS ASOCIADOS

La vasculopatía livedoide puede ocurrir con o sin factores de riesgo predisponentes identificables para la trombosis. Los ejemplos de factores de riesgo de trombosis que se han relacionado con la vasculopatía livedoide incluyen anticuerpos antifosfolípidos, paraproteinemias y trastornos genéticos que predisponen a trombosis.

 

La vasculopatía livedoide también puede ocurrir en el contexto de una enfermedad definida, particularmente una enfermedad reumática sistémica. Las enfermedades más comúnmente diagnosticadas en el contexto de la vasculopatía livedoide son el síndrome antifosfolípido primario, el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide, la esclerosis sistémica, la enfermedad mixta del tejido conectivo y la enfermedad indiferenciada del tejido conectivo [ 3,5,6 ].

 

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de vasculopatía livedoide se confirma mediante la detección de hallazgos histológicos consistentes en un paciente con hallazgos físicos sugestivos (p. ej., cambios livedoides, atrofia blanca, úlceras) en las extremidades inferiores. Las manifestaciones cutáneas por sí solas son insuficientes para confirmar el diagnóstico, ya que pueden ocurrir hallazgos similares en otros trastornos. Por lo tanto, una biopsia de piel es obligatoria.

 

Para los pacientes con úlceras, una historia clínica y un examen físico cuidadosos pueden ser útiles para determinar si se deben incluir otros diagnósticos en el diagnóstico diferencial. El enfoque del diagnóstico diferencial de las úlceras en las piernas se revisa por separado.

 

El tipo de biopsia ideal es una biopsia incisional fusiforme que incluye grasa subcutánea. Como alternativa, se puede realizar una biopsia con sacabocados de 4 a 6 mm [ 2 ]. El sitio óptimo para una biopsia es el borde de una nueva úlcera o una nueva pápula purpúrica. Los hallazgos histológicos en la vasculatura dérmica que respaldan firmemente el diagnóstico de vasculopatía livedoide son [ 2 ]:

  •  Trombosis intraluminal
  • Proliferación endotelial
  • Degeneración hialina subintimal

 Una vez que el diagnóstico se ha confirmado histopatológicamente, se debe excluir un trastorno subyacente.

 

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

El diagnóstico diferencial de la vasculopatía livedoide incluye una amplia gama de condiciones que pueden causar decoloración de la piel, úlceras cutáneas o nódulos en las extremidades inferiores. Los trastornos más comunes en el diagnóstico diferencial son la enfermedad venosa crónica de las extremidades inferiores, la enfermedad vascular periférica y la vasculitis.

 

●Enfermedad venosa crónica: la insuficiencia venosa que afecta a las extremidades inferiores a menudo se presenta con hiperpigmentación cutánea, edema y varicosidades en las extremidades inferiores. La ulceración puede ocurrir y se encuentra con mayor frecuencia cerca del maléolo medial. Las úlceras suelen ser superficiales con bordes irregulares y exudado fibrinoso amarillo ( imagen 13 ). También puede ocurrir atrofia blanca. El diagnóstico a menudo se puede hacer clínicamente; la ecografía venosa puede ser útil cuando el diagnóstico es incierto.

 


Imagen 13. Dermatitis por estasis.

Dermatitis por estasis que rodea las úlceras por insuficiencia venosa.

 

●Enfermedad vascular periférica : la enfermedad vascular periférica de las extremidades inferiores puede provocar úlceras isquémicas, que a menudo se encuentran en los dedos de los pies, el talón, el maléolo o la espinilla. Las úlceras dolorosas están bien delimitadas, con aspecto de "sacado" ( foto 14 ). Los pulsos periféricos están disminuidos. El diagnóstico se puede corroborar mediante la prueba del índice tobillo-brazo.

 




Imagen 14. Úlcera isquémica.

Úlceras "en sacabocados" bien delimitadas con escara en la extremidad inferior.

 

Vasculitis: la vasculitis que involucra vasos sanguíneos cutáneos de tamaño mediano (p. ej., poliarteritis nodosa cutánea, vasculitis asociada a anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos [ANCA], crioglobulinemia mixta, tromboangeítis obliterante, arteritis trombofílica linfocítica) puede presentarse con nódulos subcutáneos, úlceras, livedo reticularis o livedo racemosa. Una biopsia de piel puede diferenciar la vasculopatía livedoide de la vasculitis.

 

Los ejemplos de otros trastornos en el diagnóstico diferencial incluyen pioderma gangrenoso, lesiones cutáneas traumáticas o facticias y las diversas causas adicionales de úlceras en las piernas.

 

EVALUACIÓN ADICIONAL                     

Después de que se haya confirmado histológicamente el diagnóstico de vasculopatía livedoide, se debe evaluar a los pacientes para detectar trastornos subyacentes. La evaluación debe comenzar con una historia clínica completa, una revisión de los sistemas y un examen físico para evaluar los hallazgos que sugieran trombofilia o una enfermedad reumática sistémica. Aunque generalmente realizamos pruebas de laboratorio para trombofilia en todos los pacientes, limitamos la investigación de laboratorio para enfermedades reumáticas sistémicas a pacientes que muestran otros hallazgos que sugieren tales enfermedades.

 

Los ejemplos de estudios que a menudo se incluyen en nuestra evaluación de laboratorio incluyen:

 

  • Pruebas para trombofilia adquirida y hereditaria
  • Hemograma completo
  • Panel metabólico completo
  • Análisis de orina
  • Velocidad de sedimentación globular y proteína C reactiva
  • Factor reumatoideo y anticuerpos contra péptidos citrulinados cíclicos
  • Niveles de complemento sérico (p. ej., CH50, C3 y C4)
  • Título de anticuerpos antinucleares
  • Anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos (ANCA)
  • Crioglobulinas séricas
  • Electroforesis e inmunofijación de proteínas séricas

 

El valor principal en la evaluación de pacientes para una enfermedad reumática sistémica es la identificación de pacientes en riesgo de otras complicaciones de la condición identificada. El tratamiento de la enfermedad reumática sistémica subyacente no parece tener un efecto constante sobre la vasculopatía livedoide, y la presencia de una enfermedad reumática sistémica no suele alterar el enfoque del tratamiento. Por el contrario, la presencia de trombofilia influye en nuestro enfoque del tratamiento.

 

TRATAMIENTO

El tratamiento de la vasculopatía livedoide suele implicar una combinación de intervenciones. Ningún enfoque terapéutico único es efectivo para todos los pacientes [ 7 ].

 

Medidas generales:  el manejo del dolor y el cuidado de las heridas son componentes importantes del manejo. Dejar de fumar y la compresión también pueden ser beneficiosos.

 

Manejo del dolor: el dolor secundario a la vasculopatía livedoide puede ser intenso. Nuestro enfoque de primera línea para el manejo del dolor generalmente consiste en acetaminofén o medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como la indometacina. Los tratamientos típicamente utilizados para el dolor neuropático, como los fármacos tricíclicos, la gabapentina , la pregabalina o la carbamazepina , pueden ser útiles para los pacientes con ulceraciones persistentes [ 2 ].

 

Cuidado de heridas: el cuidado de heridas debe implicar el mantenimiento de un ambiente húmedo para la herida y el control de la sobreinfección. Los principios generales del tratamiento de heridas se revisan por separado.

 

Dejar de fumar: aunque no se han estudiado los efectos de dejar de fumar en la vasculopatía livedoide, alentamos a los pacientes a que dejen de fumar debido a los efectos negativos del tabaquismo en la cicatrización de heridas. Además, existe una relación propuesta entre la vasculopatía livedoide y el tabaquismo. En una serie de 45 pacientes con vasculopatía livedoide evaluados en un centro de atención terciaria en los Estados Unidos, el 47 por ciento informó antecedentes de tabaquismo [ 3 ].

 

Compresión: la experiencia clínica sugiere que la terapia de compresión es beneficiosa en pacientes con insuficiencia venosa asociada, siempre que los resultados del índice tobillo-brazo no sugieran insuficiencia arterial concomitante [ 2 ]. La mejora puede estar relacionada con un efecto estimulante de la compresión sobre la actividad fibrinolítica [ 8 ].

 

Terapia farmacológica:  los datos limitados sugieren que las terapias que minimizan el riesgo de trombosis, incluidos los agentes antiplaquetarios, anticoagulantes y fibrinolíticos, pueden mejorar la vasculopatía livedoide [ 2,9 ]. También se ha informado el beneficio de las intervenciones inmunomoduladoras, vasodilatadoras y de otro tipo. La terapia de combinación es a menudo necesaria.

 

Nuestro enfoque:  ningún ensayo aleatorio ha evaluado las terapias para la vasculopatía livedoide, y el mejor enfoque para el tratamiento no está claro. Nuestro enfoque se revisa aquí. Otros enfoques pueden ser razonables.

 

El agente antiplaquetario aspirina, un agente oral generalmente bien tolerado y ampliamente disponible, es nuestra terapia de primera línea preferida para pacientes sin trombofilia identificada. Por lo general, recetamos aspirina sola para la terapia inicial, aunque algunos médicos usan la terapia combinada con dipiridamol. La pentoxifilina es nuestro tratamiento inicial favorito para los pacientes que no toleran la aspirina. Para los pacientes que pueden tolerar la aspirina pero no mejoran con la aspirina sola, generalmente agregamos pentoxifilina.

 

Cuando los pacientes tienen respuestas insuficientes a la aspirina y la pentoxifilina , a menudo se procede a la anticoagulación. Por lo general, usamos warfarina, heparina de bajo peso molecular (BPM) o un anticoagulante oral directo, como rivaroxabán . La mayoría de los pacientes responden a uno de estos agentes. Para nuestros raros pacientes con enfermedad refractaria, hemos tenido cierto éxito con la terapia trombolítica tisular (activador tisular del plasminógeno).

 

Nuestro enfoque para los pacientes con trombofilia identificada es diferente. Los anticoagulantes se utilizan a menudo como tratamiento de primera línea; sin embargo, la selección de un agente inicial debe basarse en el conocimiento de las terapias conocidas para reducir la trombosis en la trombofilia específica.

 

No hay un criterio de valoración fijo para la terapia en pacientes que responden al tratamiento. Se puede intentar la interrupción del tratamiento después de la cicatrización de la úlcera; sin embargo, puede ser necesario un tratamiento continuo para mantener la mejoría.

 

Agentes anti plaquetarios:  se ha informado una mejoría del tratamiento con agentes antiplaquetarios, como aspirina , dipiridamol y pentoxifilina .

 

Aspirina con o sin dipiridamol:  los informes de casos y las series de casos documentan los beneficios de la aspirina sola o en combinación con el agente antiplaquetario dipiridamol [ 10-13 ]. La aspirina generalmente se administra a pacientes adultos en una dosis de 325 a 365 mg por día; la dosis típica de dipiridamol es de 75 mg cuatro veces al día. Se espera una mejoría en los signos y síntomas de la vasculopatía livedoide dentro de los primeros meses de tratamiento. Los efectos adversos de la aspirina se discuten por separado.

 

Pentoxifilina:  la pentoxifilina se puede administrar sola o en combinación con aspirina . En particular, la pentoxifilina es un tratamiento inicial favorable para los pacientes que no toleran la aspirina. La pentoxifilina mejora la hiperviscosidad de la sangre y tiene efectos inhibitorios sobre la agregación de plaquetas y eritrocitos. El fármaco ha resultado útil para la vasculopatía livedoide en series de casos [ 14,15 ].

 

Los adultos pueden tratarse con 400 mg de pentoxifilina de una a tres veces al día. Se espera una mejoría clínica dentro de los primeros meses de tratamiento. El malestar gastrointestinal es un posible efecto secundario.

 

Anticoagulantes:  se ha informado una mejoría del tratamiento con anticoagulantes, como warfarina , heparina y anticoagulantes orales directos.

 

Warfarina o heparina:  la rápida mejoría clínica durante el tratamiento con warfarina oral o heparina de BPM subcutánea está documentada en informes de casos y series de casos [ 9,16,17 ]. La warfarina se dosifica para lograr un índice internacional normalizado (INR) entre 2 y 3 y puede conducir a una mejoría notable dentro de los dos primeros meses de tratamiento [ 18-20 ]. La enoxaparina de BPM se puede administrar por vía subcutánea a razón de 1 mg/kg cada 12 horas durante seis meses, seguida de un tratamiento una vez al día. Se ha producido una marcada mejoría clínica en los primeros meses de tratamiento con heparina de bajo peso molecular [ 21,22]. Los requisitos de seguimiento y los efectos adversos de la warfarina y la heparina de bajo peso molecular se revisan en detalle por separado. La warfarina está contraindicada en el embarazo.

Anticoagulantes orales directos:  los anticoagulantes orales directos son opciones más nuevas para la anticoagulación que no requieren el control frecuente necesario para la terapia con warfarina y se pueden administrar por vía oral, a diferencia de la terapia con heparina de bajo peso molecular. En un estudio no controlado de 12 semanas, el tratamiento de 25 pacientes con vasculopatía livedoide dolorosa con rivaroxabán oral (10 mg dos veces al día con la opción de reducir a una dosis diaria al mejorar) se asoció con una reducción del dolor, el eritema y la ulceración [ 23 ] . El beneficio de rivaroxabán y otros anticoagulantes orales directos, incluidos apixabán , edoxabán y dabigatrán , está documentado en informes de casos o series de casos [ 9,24-28]. Los riesgos de los anticoagulantes orales directos se analizan por separado.

Otras terapias:  otras terapias que pueden ser útiles según informes de casos o series de casos pequeños incluyen el activador del plasminógeno tisular (10 mg por vía intravenosa durante 14 días) [ 29-31 ], doxiciclina (100 mg dos veces al día), danazol (200 mg por día ) [ 23,32 ], oxígeno hiperbárico (1,5 a 2 horas para hasta 15 sesiones de tratamiento) [ 33 ], inmunoglobulina intravenosa (infusiones mensuales de 0,5 g/kg administradas durante dos o tres días consecutivos) [ 34 ], nifedipina ( 10 a 20 mg tres veces al día) [ 35 ], becaplermina tópica [ 36], psoraleno más ultravioleta A (PUVA; 0,5 a 1 mJ/cm 2 por sesión de tratamiento) [ 37,38 ], sulfasalazina (1 g tres veces al día) [ 39,40 ] y ablación endovenosa para la insuficiencia venosa asociada [ 41 ].

 

PRONÓSTICO

La vasculopatía livedoide recurre a menudo tras la interrupción del tratamiento. Suele ser necesario un tratamiento a largo plazo con un régimen eficaz.

 

 FUENTE: UPTODATE

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tion or impaired fibrinolysis that results in occlusion of dermal blood vessels with fibrin thrombi [2].

 

 

martes, 20 de septiembre de 2022

Eritema nodoso en mujer con gesta de 16 semanas.

 Paciente femenina de 29 años de edad, procedente de Otalavo, Ecuador,  que cursa su segunda gesta de 16.3 semanas. La primera gesta fue hace 1 año y medio sin ninguna complicación. APP y APQx  ninguno de relevancia. APF Madre anémica y Padre con HTA, DM, EPOC y fallece hace 5 años por un Ca Pulmonar con metástasis.

La paciente refiere que presenta un cuadro respiratorio y que por su embarazo no toma ningún antibiótico, solo Paracetamol de 1g para calmar la cefalea que tuvo 1 día. Se realiza la prueba de antígeno para COVID -19 al tercer con resultado negativo. Al cuarto día del inicio de los sintomas presenta conjuntivitis y herpes labial. Al quinto día presenta pápulas en la cara anterior de las piernas las cuales no generaban mayor molestia y no les prestó atención (adjunto la primera imagen). Al séptimo día las pápulas se convierten en nódulos de más de 5cm, eritematoso, calientes, duros y dolorosos por lo que acude a valoración médica (adjunto segunda imagen).



 


 

Análisis

Las lesiones son consistentes con eritema nodoso, tanto por la forma de presentación, localización, signos y síntomas. Lo interesante sería poder establecer una ligazón entre sus síntomas precedentes y el cuadro actual, para poder inferir una etiología del eritema nodoso, partiendo de que el propio embarazo es un factor desencadenante o disparador de EN. Por otro lado, hay que decir que el pico de incidencia de EN es visto en mujeres de entre 18 y 34 años.  No he encontrado asociación entre infección por HSV y EN. No se menciona fiebre inicial en el cuadro respiratorio, porque a veces las neumopatías febriles (sobre todo neumocócicas),   cursan con reactivación de herpes labial. Lamentablemente en este caso no podemos solicitar Rx de tórax ya que está cursando una gesta de 16 semanas. La Rx de tórax podría aportar mucha información, como por ejemplo la presencia de infiltrados pulmonares o bien la presencia de adenopatías hiliares que en el contexto de EN debieran hacer sospechar sarcoidosis, pero también tuberculosis, coccidioidomicosis, histoplasmosis, infección por Chlamydophila, yerisniosis, blastomicosis etc. Solicitaría un laboratorio básico, con hemograma completo, hepatograma, urea y creatinina, antiestreptolisinas-O, y una PPD.

Si la paciente está afebril, y con buen estado general, solo la trataría con analgésicos como el que está tomando (paracetamol), si fuese necesario ya que el EN es un proceso autolimitado. Si existiese mucho dolor en las lesiones, se podría indicar ioduro de potasio o bien un curso corto de corticosteroides (sobre todo si se descarta tuberculosis antes), que producen una mejoría rápida del cuadro

 


Presentó:

Dra Diani Elizabeth Ormaza Buitrón, Médica.

Otavalo Ecuador

 

 

ERITEMA NODOSO

El eritema nodoso (EN) es una erupción aguda, nodular eritematosa, usualmente limitada a la cara anterior de las piernas. El EN crónico o recurrente es raro pero suele ocurrir.

El EN es presumiblemente una reacción de hipersensibilidad y puede ocurrir asociado a diversas enfermedades sistémicas o terapia con drogas, o bien puede ser idiopático. La reacción inflamatoria ocurre en el panículo.

 

Fisiopatología: El EN es probablemente una reacción de hipersensibilidad a una variedad de antígenos; no se han demostrado inmunocomplejos circulantes en las formas idiopáticas o no complicadas, pero pueden ser demostrados en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal. (1)

 

Frecuencia: Existe un pico de incidencia entre los 18 y los 34 años. La edad y la distribución por sexos varían de acuerdo a la etiología y la localización geográfica.

La incidencia de EN es de 1 a 5/100.000 habitantes/año. En Inglaterra la incidencia es de 2,4/10.000/año

 

Morbi/mortalidad: la mayoría de los cuadros de EN se resuelve sin reacciones adversas.

Sexo: las mujeres se afectan más a menudo que los hombres, en una de 4:1.

 

Edad: el EN puede ocurrir en niños y en pacientes de más de 70 años, pero es más común en adultos jóvenes de 18 a 34 años.

 

Clínica: la fase eruptiva del EN comienza con síndrome gripal, fiebre, y dolorimiento generalizado. Las artralgias pueden preceder a la aparición de la erupción o ser simultáneas con ellas. La mayoría de las lesiones de EN inducidas por infección curan dentro de las 7 semanas, pero la enfermedad activa puede durar hasta 18 semanas. En contraste, 30% de EN idiopáticos pueden durar más de 6 meses. La enfermedad febril con hallazgos dermatológicos se caracteriza por un inicio abrupto de la enfermedad con fiebre inicial, seguido por rash doloroso dentro de 1-2 días.

 

Examen físico: las alteraciones en el examen físico se circunscriben al compromiso cutáneo y articular.

 

Lesiones cutáneas primarias:

Las lesiones comienzan como nódulos rojos dolorosos. Los bordes de las lesiones no son bien definidos, y el tamaño de las lesiones varían entre 2 y 6 cm. Durante la primera semana, las lesiones se ponen tensas, duras, y dolorosas; durante la segunda semana pueden hacerse fluctuantes, como abscesos, pero no supuran, ni se ulceran. Las lesiones individuales duran aproximadamente 2 semanas, pero ocasionalmente continúan apareciendo lesiones nuevas hasta 3 a 6 semanas. El dolor en las piernas y la inflamación de los tobillos pueden persistir varias semanas.

 

Distribución de las lesiones de piel:

Característicamente, las lesiones aparecen en la cara anterior de las piernas; sin embargo, pueden aparecer en diversos sitios.

 

Color de las lesiones de piel:

Las lesiones cambian de color en la segunda semana desde un color rojo brillante hasta un color azulado pálido. A medida que se reabsorben las lesiones el color varían a un tono amarillento, asemejándose a la evolución de un hematoma traumático. Desaparecen en 1 a 2 semanas con descamación de la piel que recubre las lesiones.

 

Adenopatías hiliares:

La aparición de adenopatías hiliares puede desarrollar como parte de la reacción de hipersensibilidad en el EN. La adenopatía hiliar bilateral está asociada con sarcoidosis, mientras que cuando son unilaterales pueden ocurrir en infecciones o neoplasias.

 

Articulaciones:

Las artralgias ocurren en más de 50% de los pacientes y comienzan durante la fase eruptiva o precede a la erupción en 2 a 4 semanas. Eritema, inflamación y dolor ocurren en la articulación, a veces con derrame articular. La rigidez articular matinal es común. Puede afectarse cualquier articulación, pero los tobillos, rodillas y muñecas son los más comúnmente afectados. La sinovitis se resuelve en pocas semanas, pero el dolor articular y la rigidez pueden durar más de 6 meses. No hay cambios articulares destructivos. El líquido articular es acelular, y el factor reumatoideo es negativo

 

Etiología:

La mayoría de los pacientes con EN tienen evidencias de infección estreptocócica; en tal caso, el único tratamiento es el sintomático para aliviar el dolor. Sin embargo, entre un 15% a un 40% de los casos, el EN representa un signo temprano de una variedad de infecciones, enfermedades del tejido conectivo, y otros trastornos inflamatorios (ver más abajo) (1,3,6). La frecuencia con que diferentes enfermedades han estado asociadas a EN varían de acuerdo a la población estudiada, por lo tanto, una cuidadosa historia clínica constituye el aspecto más importante del manejo de un paciente con EN.

 

Anatomía patológica: histológicamente el EN es una paniculitis que compromete los septos de la grasa subcutánea sin vasculitis asociada, aunque a veces hay cambios inflamatorios en los pequeños vasos. La inflamación septal típica, con respeto por los lóbulos se muestran en la figura.


Infiltrado inflamatorio en el septo de esta biopsia del TCS (paniculitis), con respeto de la grasa. 

 

Diagnóstico: el diagnóstico de este trastorno es más a menudo clínico, y la biopsia solo es requerida en casos atípicos (por ejemplo, pacientes sin lesiones en las piernas, persistencia más de 6 a 8 semanas, o desarrollo de ulceración). En áreas donde la tuberculosis es endémica, la biopsia puede ser requerida, ya que el organismo puede ser identificado en el material de biopsia (13,15). Cuando la biopsia es obtenida, es crucial obtener una muestra incisional profunda; el punch, a menudo produce muestras insuficientes e inadecuadas para el diagnóstico (11,16)

Los siguientes tests diagnósticos son recomendados para ayudar a establecer la causa probable o la presencia de una enfermedad asociada (5,17).

1) Hemograma completo

2) Enzimas hepáticas (aminotransferasa, FAL), bilirrubina, albúmina.

3) Urea y creatinina.

4) Antiestreptolisinas-O, repetida 2 a 4 semanas después para medir si hay cambio de títulos.

5) Rx de tórax, buscando adenopatías hiliares u otra evidencia de sarcoidosis o infección fúngica.

6) PPD.

 

Diagnóstico diferencial: el EN puede ser confundido con otras formas de paniculitis, especialmente vasculitis nodulares (también llamado eritema indurado), la enfermedad de Weber-Christian, las infecciones subcutáneas debidas a bacterias u hongos, la tromboflebitis superficial, y las vasculitis cutáneas. (12,18,22).

 

Eritema indurado: también llamado paniculitis nodular, enfermedad de Bazín, y vasculitis nodular, es el primer diagnóstico diferencial que debe hacerse frente a un paciente con nódulos inflamatorios de menos de 8 semanas de duración que comprometen las piernas. Algunas series de casos reportan diferencias clínicas entre vasculitis nodular (eritema indurado). Se describe que el eritema indurado de Bazín afecta más comúnmente la parte posterior de las piernas, y tiene más tendencia a la ulceración y a la recurrencia (9,23,24). Otras series, sin embargo, han mostrado considerable superposición entre ambas entidades (25). La tuberculosis es la causa más frecuente de vasculitis nodular (eritema indurado).

 

Paniculitis de Weber-Christian: la paniculitis de Weber-Christian (paniculitis recidivante febril no supurada) es una enfermedad inflamatoria infiltrativa de la grasa que habitualmente ocurre en mujeres jóvenes. Se caracteriza por nódulos dolorosos de la piel que a menudo se asocian con síntomas constitucionales u otros síntomas tales como fiebre, artralgias y mialgias(26)

Se describe que la mayoría de los pacientes finalmente han terminado de reclasificarse como otra entidad, como EN, otras formas de paniculitis, y tromboflebitis superficial (27). Así, el epónimo de esta condición puede desaparecer rápidamente como una entidad clinico-patológica definida.

Paniculitis de Weber-Christian

 

Otras: las restantes entidades que se plantea diagnóstico diferencial con EN incluyen:

1) Tromboflebitis superficial.

2) Vasculitis cutánea.

3) Infección subcutánea con bacterias típicas tales como staphylococos, y menos comúnmente agentes infecciosos que producen linfangitis nodular (Sporothrix schenckii, Nocardia brasiliensis, Mycobacterium marinum, Leishmania braziliensis, and Francisella tularensis) [20,28].

4) Granuloma anular subcutáneo.

 

La confusión clínica entre todas estas entidades ocurre solo en una minoría de casos. Así, en áreas donde la tuberculosis no es endémica, la biopsia puede reservarse para los casos atípicos mencionados antes (por ejemplo pacientes sin lesiones en las piernas, persistencia más allá de 6 a 8 semanas, o desarrollo de ulceración). (21)

 

Causas de EN:

La bibliografía representativa en cuanto a etiología del EN en los últimos 50 años se muestra en las siguientes referencias(1,3,5,6,10,29,30). Otros estudios fueron omitidos por antiguos (8,31) por no claros (32,33), o por protocolos diagnósticos no especificados o por estar demasiado enfocados a descartar una entidad determinada (4,7)

Como se mencionó antes, la infección estreptocócica es la más prevalente en todas las series. En Europa y en Norteamérica, la sarcoidosis constituye una causa frecuente de EN, mientras que la tuberculosis permanece siendo una causa importante en otras regiones del mundo. Por lo tanto, los estudios que pueden ser útiles para excluir estas entidades son los títulos de antiestreptolisinas (ASTO), PPD, y Rx de tórax (17) El embarazo y los anticonceptivos orales explican una minoría de casos, mientras que la enfermedad inflamatoria intestinal, el linfoma de Hodgkin, y la enfermedad de Behcet, aparecen esporádicamente en alguna serie de casos.

 

Causas dominantes de EN: faringitis estreptocócica: la faringitis estreptocócica probablemente represente la causa más frecuente de EN a lo largo del mundo; sin embargo, como lo sugiere un estudio (5) utilizando criterios diagnósticos estrictos para infección estreptocócica, pueden revelar que otras causas de infecciones de las vías aéreas superiores han estado presentes y no la infección estreptocócica.

En las series de casos, los casos atribuidos a faringitis estreptocócica incluyen una mezcla de casos “definidos” (cultivos positivos o cambios del título de ASTO) y casos “probables”. Los casos definidos dan cuenta de poco más de la mitad de los casos. Muchos de estos pacientes de las series de casos exhiben evidencias serológicas de reciente infección estreptocócica en ausencia de síntomas de faringitis. Así, la evaluación de todo paciente con EN debe incluir un hisopado faríngeo con cultivo y un título de ASTO.

 

Idiopático

Los casos idiopáticos representan el 16% al 72% de los casos de EN según las series. EN idiopático es un diagnóstico de exclusión; la mayoría de otos diagnósticos asociados con EN deben ser descartados con una detallada historia clínica, examen físico, Rx de tórax, hisopado faríngeo con cultivo, titulación de ASTO, así como biopsia de piel en casos atípicos. Sin embargo, el seguimiento clínico debe continuar en el tiempo, para descartar la aparición tardía de condiciones tales como enfermedad inflamatoria intestinal, tuberculosis primaria, linfoma enfermedad de Behcet; El EN puede preceder a estas entidades en meses a años.

La mayoría de otras condiciones asociadas a EN pueden ser considerados en términos de dos patrones diagnósticos:

1) EN asociado con adenopatía hiliar.

2) EN acompañado por sintomatología gastrointestinal.

 

Eritema nodoso con adenopatía hiliar: un número de trastornos se pueden presentar con EN y adenopatía hiliar. La sarcoidosis es el trastorno clásico de esta categoría, pero también la tuberculosis, coccidioidomicosis, histoplasmosis, blastomicosis, yersiniosis y las infecciones por chlamidophyla pneumoniae

 

Sarcoidosis: la prevalencia de sarcoidosis entre pacientes con EN varía geográficamente. Entre pacientes descendientes del norte de Europa, el EN ocurre comúnmente como presentación de la enfermedad y representa en estos casos un buen pronóstico (34,35) En contraste, el EN es un hallazgo menos común de sarcoidosis en pacientes de otros background étnicos y no implica un pronóstico favorable (34,36-41) Las series de Tailandia y Singapur no reportaron sarcoidosis en su casuística, y la serie Israelí incluye solo un caso atribuible a sarcoidosis.

El síndrome de Lofgren es definido como la tríada de adenopatías hiliares, poliartritis aguda y EN. Los pacientes con EN tienden a ser mujeres, y poseen el alelo HLA-DR3 , y tienen compromiso multiarticular. (42) El síndrome de Lofgren es usualmente autolimitado; el EN típicamente desaparece en semanas hasta 2 meses. (43)

La presencia de artritis en un paciente con EN y adenopatías hiliares no asegura el diagnóstico de sarcoidosis. Como se discute más abajo, la histoplasmosis, coccidioidomicosis, yersiniosis, y Chlamydophila (antiguamente llamada Chlamydia) pneumoniae pueden producir esta constelación de hallazgos. El diagnóstico diferencial en tales casos debe ser estrechado en base a tests de laboratorio de acuerdo a la zona geográfica. La presencia de artritis de tobillo bilateral (44,45) o uveítis (46,47) sugiere fuertemente el diagnóstico de sarcoidosis en pacientes con EN y adenopatías hiliares bilaterales.

 

Tuberculosis: la tuberculosis, antiguamente era la causa más prevalente como causa de EN (8,31,48). Actualmente, la prevalencia de tuberculosis entre pacientes que presentan con EN ha disminuido marcadamente; sin embargo, series de casos más recientes como la de Israel (2), Tailandia (10), Francia (3), Grecia (29), España (5), y Singapur (30), reportaron al menos 1 caso.

Las adenopatías hiliares debida a tuberculosis ocurren en el contexto de la primoinfección tuberculosa (46,47); la primoinfección es la causa de la mayoría de los EN relacionados con tuberculosis (1,6,8,31,49). Los pacientes se pueden presentar con una Rx de tórax normal, y una PPD negativa. Así, los pacientes deben ser seguidos varios meses para pesquisar cambios radiológicos o seroconversión de la PPD.

 

Coccidioidomicosis:

La coccidioidomicosis ocurre en regiones áridas de los EE UU, así como en Méjico, América Central y Sudamérica. El EN ocurre aproximadamente en 5% de todas las personas infectadas con coccidioidomicosis (50); la prevalencia aumenta a 15%-40% en pacientes con presentaciones agudas y sintomáticas (50,52) La coccidioidomicosis aguda frecuentemente causa artralgias o artritis (52) y puede aún completar la tríada del síndrome de Lofgren con, EN asociado a adenopatía hiliar bilateral y artritis (53). En forma similar a la sarcoidosis, el EN ocurre más comúnmente en pacientes de raza caucásica, y representa un pronóstico más favorable en términos de riesgo de infección crónica diseminada (52,54)

 

Histoplasmosis: durante un brote masivo de histoplasmosis en Indiana de 1978 a 1979, 18 de 435 laboratorios presentaron casos de EN (55). En dos brotes de histoplasmosis anteriores, el eritema multiforme ocurrió más frecuentemente que EN, pero las dos manifestaciones muy frecuentemente ocurrieron juntas. (56,57) El EN usualmente ocurrió en la primera o segunda semana de enfermedad, aunque las lesiones precedieron a las manifestaciones pulmonares en 1 a 2 semanas en una minoría significativa de los pacientes.(57) La histoplasmosis aguda puede mimetizar el síndrome de Lofgren cuando se presenta con la tríada de EN, adenopatías hiliares, y artritis. (58)

 

Linfoma de Hodgkin: un paciente de las serie de Escocia se presentó con adenopatía mediastinal atípica para sarcoidosis y posteriormente se diagnosticó como enfermedad de Hodgkin. Dos series de casos de habla no inglesa mencionan casos únicos de EN debido a linfoma no Hodgkin. (59,60) Otros reportes de la asociación de linfoma de hodgkin o linfoma no Hodgkin describen una historia de EN recurrente o persistente. Así, mientras el EN idiopático puede recurrir, el EN persistente o recurrente debe sugerir rápidamente linfoma de Hodgkin o no Hodgkin, y posiblemente linfoma de células-T con infiltración directa de la piel. (25,66)

 

Infección por Chlamydophila: la primera asociación entre EN y chlamidophila fue en una caso de Psitacosis, pero la literatura inglesa reporta solo algunos pocos casos (69,70) Otras infecciones por chlamidophila subsecuentemente emergieron como causa de EN, particularmente Chlamydophila pneumoniae. (71,73) Los 11 pacientes en uno de esos reportes describieron trastornos respiratorios en el momento de diagnóstico de EN. (71) Una serie más reciente, sin embargo, describe 3 de 7 pacientes consecutivos con diagnóstico presuntivo de síndrome de Lofgren (debido a sarcodosis) en quienes se demostró la presencia de C pneumoniae en base a estudios serológicos y respuesta al tratamiento (74) La serie de casos de Francia y otros dos reportes (71,75) describe casos de EN atribuibles a C trachomatis ; el linfogranuloma venéreo también ha sido reportado como causa de EN (76,77).

 

Yersiniosis: la yersiniosis fue primero descripta como causas de EN en 1970 (78). De hecho, puede ser una causa frecuente de EN en el norte de Europa (4,79) Solo 1 paciente de toda la serie de casos recibió este diagnóstico, y yersinia es probablemente una causa rara de EN en Norte América (80). Es interesante que la yersiniosis puede presentarse como adenopatía hiliar y EN en ausencia de síntomas gastrointestinales. (81)

Blastomicosis: se ha puesto atención en la blastomicosis como causa de EN después de un brote de blastomicosis en 1950 (82); casos más recientes han sido reportados (83). En todos esos pacientes, el EN desarrolló después de síntomas pulmonares.

 

Eritema nodoso acompañado por síntomas gastrointestinales: hay un número de trastornos en los que se combina la presencia de EN con síntomas gastrointestinales como: 1) enfermedad inflamatoria intestinal (EII) donde el EN ocurre en el contexto de actividad inflamatoria intestinal, 2) enfermedad ded Behcet, 3) infección por yersinia enterocolítica (puede mimetizar la EII u ocurrir sin síntomas gastrointestinales) 4) infección por salmonella, campylobacter, shigella, (siempre la diarrea está presente), 5) pancreatitis.

 

 

Enfermedad inflamatoria intestinal (EII) (84,85).

Al menos un caso de EII apareció en cuatro de la serie de casos en la tabla 1 (2,3,6,17) y en otra serie de casos (33,86) El EN ocurre más comúnmente con enfermedad de Crohn que con colitis ulcerosa. La presencia de EN puede ser indicativa de enfermadad más compleja; en una serie de casos, las complicaciones penetrantes gastrointestinales fueron más prevalentes en pacientes con EN (87).

Tres de los pacientes se presentaron con historias de EN previo, al menos un año antes de desarrollar síntomas gastrointestinales. Típicamente , sin embargo, el EN desarrolla coincidentemente con los brotes gastrointestinales de actividad inflamatoria (88), en contraste al pioderma gangrenoso, que comúnmente tiene un curso independiente de actividad gastointestinal.

El tratamiento dirigido a la EII usualmente resulta en la eliminación del EN. Los glucocorticoides sistémicos pueden ser necesarios en presencia de lesiones refractarias que, o preceden a los síntomas, o que ocurren durante la fase de remisión de la EII, pero su uso requiere un diagnóstico firmemente establecido de EN debido a EII. El ioduro de potasio ha sido reportado como efectivo para EN refractario debido a EII.

 

Enfermedad de Behcet: la enfermedad de Behcet puede causar hallazgos mucocutáneos y gastrointestinales como la enfermedad de Crohn (90,92), así como un riesgo aumentado de eventos trombóticos (93) Cuatro de las series de casos reportaron más de un paciente con enfermedad de Behcet como causa de EN (10,17,29,30) Los tres pacientes de la serie de Tailandia no tuvieron historia previa de síntomas gastrointestinales pero desarrollaron úlceras orogenitales simultáneamente con el EN.

Un estudio mostró que 5 de 18 pacientes con enfermedad de Behcet se presentaron con EN meses a años antes de que se presenten las úlceras oculares-orales y genitales (96)

La enfermedad de Behcet puede ser desencadenada por la exposición a agentes infecciosos tales como la infección estreptocócica (97). Así, es posible que los pacientes adquieran el EN debido a infección estreptocócica reciente y que después subsecuentemente desarrollen enfermedad de Behcet, tengan la misma base etiológica.

 

Gastroenteritis bacteriana: numerosos reportes documentan EN asociado a gastroenteritis, incluyendo especies de Salmonella (98-103) así como vacunación para tifoidea)(104), Campylobacter (99,105,106), y Shigella (107,108). La yersiniosis da cuenta de una sustancial proporción de casos en varias series norte Europeas (79,86,109). Los pacientes de con EN debido a yersinia pueden presentarse con o sin diarrea (78,81), pero en todos los casos, establecer el diagnóstico requiere test serológicos para anticuerpos contra yersinia (78,79,81), ya que los cultivos son negativos aún en pacientes sintomáticos. El EN debido a infección por yersinia no parece requerir terapia antibiótica (3,78,81) aún cuando se acompañe de sintomatología gastrointestinal. Los propósitos de establecer este diagnóstico (o de cualquier otra infección gastrointestinal bacteriana) descansa fundamentalmente en la preocupación de descartar una enfermedad inflamatoria intestinal (EII).

 

Pancreatitis: la pancreatitis es una causa poco frecuente de paniculitis (9,19) y solo raramente produce un cuadro clínico que recuerda al EN. Un paciente de una serie de casos en la tabla 1 aparentemente tuvo pancreatitis, aunque no se proveyeron detalles. La mayoría de los casos reportados en la literatura describen pacientes con lesiones EN-like al momento de la presentación con pancreatitis obvia,(110,111), o días a semanas en el curso de una pancreatitis. Un reporte, sin embargo, describe un paciente que desarrolló lesiones EN like dos semanas antes a la presentación con pancreatitis. (112)

 

Enfermedad de Whipple:

La enfermedad de Whipple fue omitida de la tabla 3, debido a su rareza, pero un reporte describe un paciente con enfermedad de Whipple probada con biopsia que se presentó con nódulos subcutáneos que recordaban al EN en el contexto de trastornos gastrointestinales crónicos (113).

 

Otras condiciones asociadas con EN: una variedad de otras condiciones puede estar asociadas con EN:

 

Embarazo y anticonceptivos orales:

El embarazo y los anticonceptivos orales están a menudo citados como causa de EN; tres de las series reportaron al menos un caso. La concentración de casos de EN entre mujeres de edad reproductiva aumenta la posibilidad de asociaciones coincidentes o casuales. Sin embargo, la asociación temporal en varios reportes, incluyen recurrencia de EN con cada embarazo o con la vuelta al consumo de anticonceptivos orales o terapia de reemplazo hormonal (114-119). Todo esto argumenta a favor de su asociación causal.

 

Medicamentos: los medicamentos son a menudo citados como causa de EN (2,10,17). Descartar la pura coincidencia es a menudo dificultoso, ya que los pacientes reciben frecuentemente antibióticos, antipiréticos en el contexto de fiebre y síndrome gripal que acompaña al EN. Las sulfas, en particular aparecen comúnmente en la lista de las causas de EN, pero el único reporte detallado de esta asociación se refiere a pacientes que reciben sulfas por lepra y que presentaron un cuadro EN-like asociado a lepra. (120) Medicaciones prescriptas comúnmente, asociadas con EN (aunque solo raramente) son omeprazol (121,122) vacuna de hepatitis B (123-127), e isotretinoina (128-130). Un paciente desarrolló EN siguiendo a la exposición a dos diferentes antagonistas del receptor de leukotrieno, zafirlukast y montelukast (131).

 

Lepra:

La lepra es una importante causa de EN en ciertas partes del mundo. Una serie de 60 pacientes con EN reportaron en un 8% ser secundarios a lepra, pero no indican si algún paciente se presentó con EN después del diagnóstico de lepra (32).

Un trastorno distinto del EN, el eritema nodoso leproso, puede ocurrir en pacientes con lepra y puede representar una reacción de hipersensibilidad o por inmunocomplejos. A diferencia del típico EN, el eritema nodoso leproso frecuentemente forma pústulas y se ulcera (ver figura) Una gran revisión de pacientes con lepra documentaron que 6% de pacientes tuvieron eritema nodoso leproso al momento del diagnóstico, además de la aparición tardíamente durante el curso de la enfermedad, aunque en estos casos relacionado probablemente con el uso de antibióticos (132).

 


Eritema nodoso leproso

 

Lupus eritematoso sistémico:

El LES aparece en muchas listas de diagnóstico diferencial de pacientes con EN, pero reportes de esta asociación son muy raros. Una serie de casos menciona dos pacientes con EN recurrentes y elevado título de autoanticuerpos quienes recibieron diagnóstico de “LES variante”, aunque no se proveen más detalles. (6) Tres grandes estudios de cohortes describen hallazgos clínicos y serológicos de LES no reportaron ocurrencia de EN (133-135). Un reporte describió dos pacientes que reunían criterios de LES después de presentarse con paniculitis; las lesiones de piel recordaban al EN en estos pacientes (136).

Otras vasculitis o enfermedades de tejido conectivo:

Ninguna de las series de casos reportadas para EN encontraron vasculitis o enfermedades del tejido conectivo además de la enfermedad de Behcet. Una serie de anatomía patológica con nódulos inflamatorios en piernas reportó 2/134 pacientes con periarteritis nodosa y 1/134 pacientes con síndrome de Churg Strauss (25). Otras enfermedades del tejido conectivo que pueden raramente causar EN incluyen la enfermedad de Takayasu (127,137), la policondritis recidivante (138,139), y la granulomatosis de Wegener (140)

 

Infección dermatofítica: la infección micótica superficial fue listada como causa de EN (1), así como en otra serie de pacientes con EN (33). Otro reporte describe cinco casos en los que el EN aparecía en el contexto de infección por Trichophyton documentada, y, en varios casos el nuevo desafío a antígenos de Trichophyton reprodujo una lesión de EN (141)

 

Infección dentaria: la infección dentaria ha sido raramente reportada en la literatura como causa de EN. La serie de casos de Egipto cita un caso de EN atribuible a infección dentaria, aunque no provee detalles del caso (32) Un reporte de Alemania describe cuatro pacientes con EN, débilmente convincentes, atribuibles a periodontitis y reciente extracción dentaria o infección dentaria franca (142)

 

Infección por HIV: ninguna serie de casos ha examinado específicamente EN en pacientes con infección por HIV, pero dos reportes describen pacientes HIV positivos con EN en el contexto de tuberculosis (143,144), y un artículo en alemán describe EN en un paciente HIV positivo en ausencia de otra causa aparente 8145).

Sífilis: la sífilis se encuentra en las antiguas listas de diagnóstico diferencial para EN (146). Sin embargo, la asociación todavía existe como una variante de la sífilis secundaria. (147,148)

Enfermedad por arañazo de gato: entre los pacientes con enfermedad por arañazo de gato, debida a infección con Bartonella henselae, EN es un evento muy infrecuente. En un estudio de 841 pacientes en Israel con antecedentes de enfermedad por arañazo de gato y evidencia serológica de infección con B henselae, la incidencia total fue de 2,7%. Sin embargo, en los pacientes que tenían compromiso articular, la incidencia fue de 20%.

 

Otras causas: una no explicada asociación entre síndrome de Sweet ha sido reportada en varios informes (150-152), y apareció en dos pacientes de la reciente serie Española (17). La serie española también reportó un caso debido a Brucella abortus, previamente reportada como causa de EN en solo un caso. Las series de Nueva York y Singapur reportaron un caso de gonorrea cada una de ellas. Otros reportes de casos refieren varias enfermedades infecciosas así como mastitis granulomatosa (153-155).

 

Tratamiento: el EN es usualmente autolimitado y se resuelve sin tratamiento, por lo tanto el tratamiento es sintomático.

El alivio del dolor asociado al EN que casi siempre se acompaña de artralgias puede incluir AINES(156), e ioduro de potasio (360 a 900 mg/día en tres dosis divididas) (89,157,-159) El ioduro de potasio como tratamiento del EN fue “redescubierto” después de reportes de éxitos terapéuticos con otras formas de paniculitis (160,161), que habían sido reportadas por los dermatólogos por años. El mecanismo de efecto del ioduro de potasio en EN no se conoce.

La evidencia de la eficacia de los tratamientos farmacológicos para EN en lugar de la simple observación se basa exclusivamente en pequeños estudios observacionales haciendo difícil recomendar terapéuticas. La elección del agente, dosis, y duración permanecen actualmente siendo basadas en el criterio médico.

Glucocorticoides:

Son usualmente innecesarios para el EN idiopático. La decisión de administrar corticoides se basa en el juicio clínico. En la decisión de usarlos influye el deseo de aliviar rápidamente las molestias del paciente, contra la posibilidad de enmascarar una condición neoplásica inflamatoria, o infecciosa (con la tuberculosis en el peor de los escenarios)

 

 

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FUENTE: UPTODATE 2022